Camino Francés desde Roncesvalles a Santiago de Compostela

La primera vez que hice el Camino de Santiago supe que no sería la última. El Camino tiene algo que engancha y, por ello, tras realizar en 2020 el Camino del Norte desde San Sebastián, en 2021 me he lanzado a recorrer el Camino Francés desde Roncesvalles. En este post te hablo sobre este itinerario incluyendo las 32 etapas que completé a pie hasta Santiago de Compostela, resumiendo los lugares por los que pasé, donde dormí y otros detalles.

Camino Francés
Te lo cuento todo sobre el Camino Francés: qué es, dónde empieza, dónde dormir, las etapas…

Contenido del post

Qué es el Camino Francés

El Camino Francés es el Camino de Santiago más famoso. Con el paso de los siglos se ha convertido en una de las rutas de peregrinación más importantes del mundo, atrayendo a miles de personas que desean llegar a Santiago de Compostela desde cualquiera de las ciudades y pueblos que atraviesa, y por ello es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde 1993 (después se ampliaría la catalogación al resto de Caminos).

A lo largo de más de 700 kilómetros recorre gran parte del norte de España, pasando por muchas ciudades y pueblos históricos. Éste es sin duda uno de sus grandes atractivos, aunque tampoco hay que olvidar la diversidad de paisajes que ofrece, desde montañas a llanuras pasando por innumerables campos de cultivo del cereal, viñedos y bosques. En su recorrido hay además muchos lugares especiales para el peregrino por su significado espiritual, siendo quizá la Cruz de Ferro el más conocido de todos ellos.

Mucha gente cree que el Camino Francés es el único Camino de Santiago, pero no es así. Hay decenas de Caminos de Santiago repartidos por toda la geografía española, peninsular y europea. Ahora bien, también es cierto que es el mejor preparado en cuanto a servicios y albergues, pues tiene una mayor afluencia de peregrinos.

Algo que hace especial al Camino Francés y lo distingue de otros itinerarios es, bajo mi punto de vista, el espíritu peregrino que hay desde el inicio. Comparándolo con el Camino del Norte que realicé el año anterior, he encontrado que en el Camino Francés te sientes peregrina desde el primer momento. No faltan los saludos de “Buen Camino” de la gente de los pueblos por los que se pasa ni los mensajes de ánimo, y todo el mundo parece saber y entender que por allí pasan peregrinos. El Camino del Norte me pareció mucho más frío en este sentido, quizá porque hay mucha menos gente que se decanta por hacer esta ruta.

Muchas seguidoras tenéis dudas a la hora de hacer el Camino de Santiago sola y lo único que os puedo decir es que es un viaje muy bonito, emocionante y seguro, sobre todo el Camino Francés. Al ser una ruta muy concurrida es muy fácil conocer a otros caminantes desde el primer día y hacer amigos. El compañerismo entre peregrinos está muy presente en el Camino y la opción de hacerlo sola te permitirá también tener tus momentos de reflexión y conocerte mejor. ¡Es una experiencia que puede llegar a cambiarte la vida!

Camino Francés, Alto del Perdón
El Monumento al Peregrino del Alto del Perdón, un punto icónico del Camino Francés

Dónde empieza el Camino Francés

El Camino Francés es un recorrido bastante largo en el que se pasa por varias comunidades autónomas del norte de España. Ahora bien, como su nombre indica, este camino viene desde Francia y, para comenzarlo, existen en realidad dos variantes.

La más conocida es la variante navarra. El comienzo de este Camino está en Saint Jean Pied de Port, en Francia, que en la primera etapa cruza los Pirineos hasta Roncesvalles. Roncesvalles ya es España y mucha gente opta por empezar el Camino allí.

La segunda variante es la aragonesa o Camino Aragonés. Éste comienza en Somport, el único puerto de montaña que conecta Francia y España en los Pirineos centrales. Desde allí recorre varias etapas por Aragón y Navarra hasta Puente la Reina, donde las dos variantes se unen.

Ahora bien, no es necesario comenzar en estos lugares para realizar el Camino Francés. En realidad se puede realizar desde cualquier punto. Basta con conseguir tu Credencial, que es algo así como el pasaporte peregrino, y, si quieres obtener la Compostela al llegar a Santiago, realizar al menos los últimos 100 kilómetros a pie o 200 kilómetros en bicicleta. Sarria, pueblo gallego a unos 115 kilómetros de Santiago de Compostela, es uno de los puntos de partida más elegidos por aquellos que no tienen demasiado tiempo o que quieren probar la experiencia por primera vez.

Cómo llegar a Roncesvalles y Saint Jean Pied de Port

En mi caso hice la variante navarra, comenzando mi Camino Francés en Roncesvalles. Para llegar hasta allí tomé un tren a Pamplona y desde Pamplona un autobús hasta Roncesvalles. Cuando yo comencé el Camino (mayo de 2021, recién levantadas las restricciones de movimiento) solo había un autobús, que sale de la estación de autobuses junto a la Ciudadela. Aquí te dejo el link para que compruebes los horarios, pues cambian dependiendo de la temporada.

Ahora parece que las cosas van volviendo a la normalidad y hay también un autobús de ALSA que también sale de Pamplona y pasa por Roncesvalles en su Camino a Saint Jean Pied de Port a diario. Si deseas comenzar en Francia, este autobús es la opción más económica, pero si no hubiera disponibilidad por algún casual, mucha gente lo que hace es ir a Roncesvalles y compartir un taxi desde allí hasta Saint Jean con otros peregrinos.

Mi idea inicial era empezar el Camino en Saint Jean Pied de Port, pero con la pandemia me surgieron muchas dudas a la hora de cruzar a Francia. El autobús que va a Saint Jean no prestaba servicio aún y no sabía si necesitaría PCR, así que decidí comenzar en Roncesvalles por una cuestión de logística. Después conocí a varios peregrinos que sí comenzaron en Saint Jean, pues habían llegado en coche a través de diferentes medios y por lo visto no necesitaron PCR.

Si vienes a realizar el Camino Francés desde el extranjero, te recomiendo contratar el seguro de viaje de Mondo, que incluye cobertura COVID-19.

Camino Francés, autobús a Roncesvalles
El autobús a Roncesvalles sale de la estación de autobuses

Cuál es la mejor época para hacer el Camino Francés

Una de las preguntas más frecuentes al plantearse hacer el Camino Francés es ésta. ¿En qué momento del año es más adecuado hacer el Camino? Lo cierto es que no existe una respuesta única, sino que cada peregrino es un mundo. Hay quien prefiere el calor al frío y hay quien prefiere el frío al calor, y así con todo.

En mi caso realicé el Camino Francés entre el 13 de mayo y el 14 de junio. Aún era primavera, pero ya hubo días de mucho calor, pues el sol en esta época del año ya pega y hay muchos tramos sin sombras a lo largo de todo el recorrido. Por ello creo que hacerlo en verano debe ser muy duro, pues el calor aprieta mucho y para evitarlo habría que madrugar mucho e ir bien preparada con gorro, crema solar, mucha agua, etc. También en verano es cuando más peregrinos hay por haber más vacaciones.

Lo contrario ocurriría en invierno. No he hecho el Camino en invierno, pero soy castellana y te aseguro que en esta zona hace muchísimo frío, con muchas heladas, temperaturas bajo cero y nieblas. Ello conllevaría además llevar más peso en la mochila para llevar ropa de abrigo, y ten en cuenta que no encontrarías tantos peregrinos y quizá haya albergues cerrados.

A mi la primavera me pareció una época muy buena para hacer el Camino Francés. Aunque hubo días de calor, en realidad la temperatura aún está en torno a los 20 grados y es llevable. Además, los paisajes estaban muy bonitos, con los campos de cereal aún verdes y miles de flores llenando el Camino de colores. ¡Te lo recomiendo!

Hacer el Camino de Santiago sola, caminando
Haciendo el Camino en algún lugar de Navarra en primavera entre verdes campos

Qué llevar en la mochila para el Camino Francés

Una vez hayas elegido la época en que harás el Camino Francés, toca preparar la mochila. Según la temporada deberás llevar ropa de más o menos abrigo, y esto es algo a tener en cuenta, pues la ropa de invierno ocupa más que la de verano.

En este Camino he adaptado un poco la ropa al clima primaveral, pues lo hice entre mayo y junio. Ya había días de calor, pero también de lluvia y hacía fresco por las noches. Así pues, no faltaron los pantalones largos y cortos para caminar o una sudadera entre los imprescindibles. Además, este año llevé saco de dormir (el anterior en el Camino del Norte llevé solo saco-sábana) y fue todo un acierto, pues en muchos albergues no dan mantas por las medidas anti Covid-19. 

Por darte algunas pinceladas, estos son algunos de los elementos más importantes que llevé en la mochila para este Camino Francés: 

  • Mochila de 30L de Decathlon (ya la tenía del año anterior y para mi es la medida ideal para un Camino de un mes).
  • Zapatillas Merrel Siren 3 Vent (muy cómodas, ni una ampolla, sin dolor de pies en todo el Camino).
  • Saco de dormir de Backture (ideal para la primavera cuando por las noches hace frío).
  • Bastones de trekking de Decathlon (los encuentro muy útiles para ayudarme en las subidas, ir frenando en las bajadas o apartar la maleza cuando el Camino no está despejado).
  • Poncho para la lluvia de Decathlon (cubre también la mochila y es muy útil para los días de lluvia, bastante impermeable).

En otro post te cuento más sobre la mochila para hacer el Camino de Santiago, aunque aún tengo que actualizarlo con la información de este año.

Etapas del Camino Francés

Comenzando en Roncesvalles realicé un total de 32 etapas y 755 kilómetros a pie. En esta ocasión no tuve problemas de ampollas ni dolor de pies (aunque sí dolor en una rodilla durante unos días), por lo que caminé muy bien y pude completar las etapas sin problema. En general iba siguiendo las etapas marcadas en la página web de Gronze, donde está todo muy bien explicado, y no hice días demasiado largos, rondando la mayoría de jornadas los 20-25 kilómetros.

Etapa 0: Pamplona-Roncesvalles

Antes de comenzar el Camino en sí tuve dos días de viaje hasta Roncesvalles. Primero fui desde Valladolid, donde vivo, hasta Pamplona en tren. Como llegué por la tarde, ya no tenía autobús hasta Roncesvalles y tuve que hacer noche en la capital navarra (me quedé en el Aloha Hostel). No me importó, pues no conocía la ciudad y así la pude disfrutar sin prisa y estando descansada.

Como el autobús a Roncesvalles salía al día siguiente a las 14:00h, tuve tiempo más que suficiente para recorrer el centro de la ciudad, pasear por la Ciudadela, visitar a San Fermín y a San Saturnino (el patrón de la ciudad) y tomar unos pintxos. Por las fechas en que estuve en Pamplona no me dio tiempo a realizar ningún tour, pero existen tanto un free tour como una visita guiada que te muestran lo más importante si también tienes una tarde o una mañana libres en la ciudad.

Ya después de comer tomé el autobús a Roncesvalles y la tarde la pasé allí, aunque como se puso a llover mucho no pude disfrutar demasiado del entorno. Roncesvalles es un pequeño enclave con varios monumentos, entre los que destaca la Colegiata, donde todas las tardes a eso de las 19:00h hay una misa en la que se da la bendición al peregrino. Esa noche dormí allí, en la Posada de Roncesvalles (pues el albergue no estaba abierto) y ya al día siguiente comencé la larga caminata hasta Santiago de Compostela.

Camino Francés, Colegiata de Roncesvalles
Interior de la Colegiata de Roncesvalles, un lugar muy elegido para comenzar el Camino Francés

Etapa 1: Roncesvalles – Zubiri

El día amaneció muy bonito, perfecto para caminar entre los bosques navarros ¡y para celebrar mi cumpleaños! Desde hace varios años tengo una tradición viajera y, ya que en 2020 no pude viajar por la pandemia, este año tenía muchas ganas de celebrarlo en el Camino de Santiago.

Antes de ponerme en marcha, me tomé la foto de rigor junto al cartel que marca “Santiago de Compostela – 790”, que son los kilómetros que hay por carretera (andando son 755). Allí pedí a otro peregrino que me tomase la foto y, aunque iba a hacer este viaje sola, ya desde el primer momento del Camino estuve caminando acompañada (¡y así hasta Santiago con tantos otros amigos peregrinos que fui conociendo según pasaban los días!).

Poco después de comenzar la etapa llegué a Burguete, un pueblo por el que había pasado el día anterior con el autobús hacia Roncesvalles y que ya entonces me llamó la atención. Las casas en estos pueblos son grandes, de piedra y con ventanas de colores, por lo que forman conjuntos muy bonitos. Algunas, además, llevan en pie desde el siglo XVIII.

A Burguete le siguió Espinal y otros pueblos igual de bonitos, así como el Alto de Erro, una zona de cuesta a través de bonitos paisajes. La bajada hacia Zubiri se me hizo algo larga, pues ya tenía ganas de llegar a descansar en el primer día. Ya allí, su puente medieval da la bienvenida a los peregrinos. Esa noche me quedé en el Albergue Zaldiko (puedes mirar aquí otras opciones de alojamiento en Zubiri).

Etapa 2: Zubiri – Pamplona

El segundo día amaneció nublado sin llegar a llover, perfecto para completar los 20 kilómetros que me separaban de Pamplona. De nuevo pasé por pequeños pueblos y bosques, y uno de los mayores hitos de la etapa para mi fue encontrarme con el puente de Irotz o Iturgaiz, muy bonito y donde se puede hacer una tranquila pausa mirando cómo el río corre bajo sus arcos. Pese a este bonito rincón, la etapa se me hizo larga, pues no había bares aún abiertos en todo el recorrido.

Desde allí poco a poco se iba presintiendo la llegada a la ciudad, hasta que el Puente de la Magdalena sobre el río Arga me dio la bienvenida. Casi de inmediato se llega a las murallas de Pamplona y se asciende hasta el casco histórico a través del Portal de Zumalacárregui. Sin duda, una llegada espectacular.

Como ya había estado recorriendo la ciudad dos días antes, esa tarde me la tomé de relax, aunque también cayeron algunos pintxos con otros peregrinos. Esa noche dormí en el Albergue de Pamplona, en la calle por la que entra el Camino de Santiago a la ciudad. Para otras alternativas de alojamiento en Pamplona, mira aquí.

Camino Francés, entrada en Pamplona
La entrada a Pamplona se hace por el Portal de Zumalacárregui

Etapa 3: Pamplona – Puente la Reina

Encontré la salida de Pamplona bastante agradable, pues aunque hay que atravesar una parte de ciudad, no hay que cruzar ningún polígono industrial. La ciudad dio paso al campo, que estaba precioso todo verde y con algunas flores adornando la orilla del camino, y me encaminé hacia el Alto del Perdón.

Este lugar es muy conocido en el itinerario del Camino Francés, pues en lo alto se encuentra el Monumento al Peregrino de Vicente Galbete, donde varias siluetas de peregrinos adornan el paisaje con el texto “Donde se cruza el Camino del Viento con el de las Estrellas”. El Camino de Santiago es conocido como el Camino de las Estrellas, mientras que el Alto del Perdón es un lugar con mucho viento y donde se han ubicado varios modernos molinos.

La bajada es muy temida por muchos peregrinos, porque el camino no es firme, sino que tiene mucha piedra suelta de gran tamaño. A mi la verdad es que no me pareció tan incómodo. Unos kilómetros más adelante se puede tomar un desvío de más de 6 kilómetros para visitar la ermita de Santa María de Eunate, románica, de planta octogonal y relacionada con los templarios. En esta ocasión decidí no salirme del recorrido, así que queda pendiente para un futuro Camino.

En esta zona se junta el Camino Aragonés con el Camino Navarro y un poco más adelante se llega ya a Puente la Reina. Allí me quedé a dormir en el Albergue de los Padres Reparadores (aquí puedes ver otras opciones) y dediqué la tarde a visitar brevemente la localidad.

Se trata de un bonito pueblo histórico, con una calle principal llena de casonas antiguas, aunque su principal monumento es su puente, que da nombre al municipio. Fue construido en el siglo XI para facilitar el paso de los peregrinos por el Camino de Santiago y hoy en día sigue utilizándose para este fin. ¡Qué privilegio poder cruzar el río Arga por este puente!

Camino Francés, Puente La Reina
Junto al precioso e histórico puente de Puente La Reina

Etapa 4: Puente la Reina – Estella

La cuarta etapa de este Camino Francés transcurrió de nuevo entre pueblos históricos. Tras abandonar Puente la Reina por su puente románico, tocaba subir un repecho hasta Mañeru. Un poco más adelante, llegué al pueblo de Cirauqui, a cuya salida se recorren una calzada y un puente romanos.

En la etapa también se atraviesan los pueblos de Lorca y Villatuerta, y tras unos 21 kilómetros se llega por fin a Estella (Lizarra en vasco), una pequeña ciudad muy bonita. Fue fundada en el siglo XI y cuenta con varios monumentos de interés, como las iglesias del Santo Sepulcro, San Miguel o San Pedro de la Rúa. Esa noche dormí en el Albergue Hostería de Curtidores, un lugar muy bonito recién reformado y con buenas vistas al río. Aquí te dejo otros alojamientos.

Etapa 5: Estella – Los Arcos

Esta etapa fue una de las que más me gustó de todo el Camino Francés. Poco después de salir de Estella se llega a un lugar muy popular entre los peregrinos: ¡la Fuente del Vino! Las Bodegas Irache pusieron un grifo con vino para promocionar sus tintos y no hay peregrino que no pare para echar un trago, sea la hora que sea. ¡Salud!

La fuente y las bodegas están junto al Monasterio de Irache, aunque no lo pillé abierto para poder visitarlo. Un poco más adelante el camino comienza a discurrir por monte con vistas muy bonitas del entorno. Villamayor de Monjardín, con una bonita iglesia, es el último pueblo antes de finalizar la etapa, y por delante hay más de 12 kilómetros hasta Los Arcos, por lo que una parada allí se hace imprescindible para tomar fuerzas.

Esos 12 kilómetros me gustaron muchísimo, pues todos los campos estaban muy verdes y había muchas flores. Además, el Camino discurría como por un valle, con vistas a las montañas cercanas. ¡Fue un espectáculo para los sentidos!

Al llegar a Los Arcos parecía que el pueblo tenía 3 casas, pero una vez comencé a recorrer la calle principal pude comprobar que era más grande y bonito de lo que parecía en un principio. Mención especial merece su iglesia de Santa María. Esa noche me quedé en el Albergue La Casa de la Abuela, junto a la plaza principal y la mencionada iglesia. Para ver otras alternativas, echa un vistazo aquí.

Etapa 6: Los Arcos – Logroño

Tras varios días caminando llegó una de las etapas más largas del Camino Francés, con más de 27 kilómetros en los que se pasa por pocos pueblos. Primero, Sansol y Torres del Río, que están muy cerca el uno del otro. Después hay un largo tramo que va durante un rato por la misma carretera hasta Viana y que recuerdo como interminable porque pegaba mucho el sol.

Viana apareció como un oasis, llena de terrazas para tomar una apetecible caña. Su calle principal estaba llena de vida, y eso que era un día de diario. La plaza de los Fueros y la parroquia de Santa María de la Asunción son el corazón del pueblo, aunque no hay que irse sin visitar también las ruinas de la iglesia de San Pedro.

Tras abandonar Viana hay casi 10 kilómetros hasta llegar a Logroño, el fin de etapa, en los que se abandona Navarra para ingresar a La Rioja. Este tramo se hace largo, porque desde que se ve la capital riojana hasta llegar a ella parece que el Camino dé un rodeo. Aún así, la entrada a la ciudad no es del todo fea, con viñedos salpicando el paisaje por aquí y por allí.

Llegué al centro cruzando el Puente de Piedra y esa tarde la pasé descansando y de pintxos en la calle Laurel, pues ya conocía la ciudad. Para dormir me quedé en el Albergue Logroño Centro y la experiencia fue un poco mala porque había una avería en las tuberías, con lo que las duchas no tragaban y tuvimos cortado el agua de las cisternas durante la noche. Como en Logroño hay muchos alojamientos, te recomiendo echar un vistazo aquí para ver mejores opciones.

Camino Francés, Viana
Viana merece una parada en el Camino

Etapa 7: Logroño – Nájera

Para cumplir la primera semana de peregrinación tocaba otra etapa larga, de 29 kilómetros y con pocos pueblos en los que ir parando. La salida de Logroño tampoco estuvo mal, pues al terminar la ciudad comienza una zona verde que lleva hasta el embalse de la Grajera. Es una zona bonita para caminar, aunque después aparece la autovía para estropear el paisaje hasta Navarrete.

Navarrete es un pueblo que, aunque a primera vista parezca que no tiene mucho, en realidad tiene una iglesia preciosa en la que destaca su retablo mayor. Cuando entré a visitarla estaba casi a oscuras y había una música de órgano sonando, y fue un momento de esos que ponen los pelos de punta.

Desde Navarrete a Nájera solo se pasa por el pueblo de Ventosa, donde se hace obligada otra parada antes de encarar el final de etapa, con unos 10 kilómetros de recorrido entre viñedos. Nájera es un pueblo grande, dividido en dos por el río Najerilla, y conserva aún bonitos elementos en su caso histórico, como el Monasterio de Santa María la Real. Allí me quedé en el Albergue Las Peñas, pequeño pero bien apañado y en la salida del Camino. Puedes ver otros alojamientos en Nájera aquí.

Camino Francés, iglesia de Navarrete
El retablo mayor de la iglesia de Navarrete

Etapa 8: Nájera – Santo Domingo de la Calzada

Otro día más caminando entre verdes campos y viñedos y con pocos pueblos en el recorrido. De la etapa poco que mencionar, aparte de que se pasa una de las zonas más feas de todo el Camino Francés. Se trata de la urbanización pegada al campo de golf de Cirueña, que daba la impresión de estar todo abandonado.

Un poco antes de llegar al final de etapa, desde un alto se divisa Santo Domingo de la Calzada. Es un pueblo muy bonito donde no hay que perderse su Catedral y en general todo el centro histórico. Además, hay una leyenda relacionada con el pueblo y con una gallina, y es por ello que se dice Santo Domingo de la Calzada,
donde cantó la gallina después de asada”. Te la contaré en un futuro post sobre la localidad.

En Santo Domingo de la Calzada me encontré con que no había albergue abierto, pero como iba con otros peregrinos nos alojamos en la Pensión Miguel. Al final, compartiendo, no sale mucho más caro que un albergue. Para reservar otras opciones, puedes hacerlo aquí.

Camino Francés, Catedral de Santo Domingo de la Calzada
La Catedral de Santo Domingo de la Calzada

Etapa 9: Santo Domingo de la Calzada – Belorado

Durante esta etapa se abandona La Rioja para entrar en Castilla y León, aunque antes se pasa por Grañón. Allí está el Albergue La Casa de las Sonrisas que puede ser una alternativa si no quieres dormir en Santo Domingo de la Calzada. Ya en Castilla y León se suceden varios pequeños pueblos, entre los que se encuentra Viloria de Rioja, donde nació Santo Domingo de la Calzada.

Belorado es un pueblo curioso, en el que el street-art ha tomado las calles y lo inunda todo de color. No dejes de mirar a todas partes, incluso hacia atrás, cuando camines por el pueblo, porque te puedes llevar más de una sorpresa. También es curioso su Paseo del Ánimo, donde varios personajes famosos han dejado sus huellas para recibir al peregrino y desearle “Buen Camino”.

Allí me quedé en el Albergue El Corro -que si no me equivoco, es el municipal-, que está bastante bien. Ya en Belorado hay muchos más albergues que en los pueblos anteriores, así que puedes echar un vistazo aquí para más alternativas.

Camino Francés, mural en Belorado
Uno de los bonitos murales que adornan Belorado

Etapa 10: Belorado – Agés

Desde Belorado sigue una sucesión de pequeños pueblos castellanos, en los que destaca Villambistia y su pozo, donde dice la leyenda que hay que meter la cabeza para llegar bien a Santiago de Compostela. Villafranca Montes de Oca es el último pueblo de esta primera parte de la etapa, por lo que conviene hacer una pausa allí para tomar fuerzas y afrontar la segunda.

Desde este pueblo se comienza a subir a los Montes de Oca. Se trata de un tramo de unos 12 kilómetros por monte en los que no hay nada más que bosque, con las correspondientes cuestas, así que conviene ir preparada. Eso sí, no es demasiado duro.

El final de etapa suele ser San Juan de Ortega, cuyo monasterio es famoso por un curioso fenómeno. Dos veces al año, con la llegada de la primavera y del otoño, un rayo de luz ilumina el capitel de la Anunciación de una forma muy precisa, siendo todo un acontecimiento poder verlo. Si encaja con tus fechas haciendo el Camino Francés, no te lo pierdas. En mi caso no encajó y el monasterio además estaba cerrado.

Como el albergue de San Juan de Ortega estaba lleno, junto con otros peregrinos continué hasta Agés, el siguiente pueblo. Allí me alojé en el Albergue Fagus, donde también tienen restaurante y se cena bien.

Camino Francés, San Juan de Ortega
El Monasterio de San Juan de Ortega

Etapa 11: Agés – Burgos

Nada más salir de Agés llegamos rápidamente a Atapuerca, el pueblo donde se encuentra uno de los yacimientos más importantes del mundo. Allí se encontraron los restos del primer europeo, así como de al menos 5 especies de homínidos, entre los que se encuentran el Homo antecessor o el Homo sapiens. Es posible visitar su parque arqueológico, desviándote unos 200 metros del Camino Francés.

Tras Atapuerca llega una pequeña subida, y al final de la misma se tiene la primera vista de Burgos. Parece cerca, pero no lo está. Como en la etapa anterior añadimos un pequeño tramo al recorrido, la etapa de hoy fue algo más corta, cosa que se agradece, pues la entrada en Burgos se las trae.

El Camino tradicional cruza todo el polígono industrial de Burgos, que es interminable, feo y ruidoso. Por ello, lo que hace muchos peregrinos (y lo que hice yo) es tomar una variante que sale hacia la izquierda un poco después de Cardeñuela Riopico, a la altura del aeropuerto. Eso sí, hay que estar atenta a las flechas amarillas del suelo porque no está muy bien señalizado.

Esta variantes se conoce como Castañares, porque es uno de los pueblos que cruza. Al principio la verdad es que no es muy bonita, y la parte pegada al aeropuerto se hace pesada. Una vez en Castañares ya la variante toma la orilla del río y se puede ir hasta el centro de Burgos siguiéndolo entre bosques.

Burgos es una parada imprescindible en el Camino Francés. No te puedes perder visitar su Catedral, una de las más bonitas del mundo, o hacer un free tour para recorrer todo el centro histórico y no perderte nada, como el bonito Arco de Santa María. Te recomiendo también subir hasta el mirador del castillo al atardecer.

A la hora de dormir, como el albergue cercano a la Catedral no estaba abierto, volví a quedarme en un hostal. Esta vez fue el Hostal Lar y está muy bien, recién renovado y con muchas comodidades. También puedes ver otros alojamientos en Burgos aquí.

Camino Francés, Catedral de Burgos
Vista nocturna de la Catedral de Burgos

Etapa 12: Burgos – Hornillos del Camino

La entrada a Burgos es fea, pero la salida no es tan mala. Eso sí, se camina durante varios kilómetros por ciudad, pasando por la zona de la Universidad. La primera parte de la etapa se me hizo muy pesada, pues hay más de 11 kilómetros hasta el primer pueblo, el día estaba nublado y el paisaje no acompañaba. Por la cercanía a la ciudad, hay un buen laberinto de carreteras.

Al llegar a Tardajos la parada se hace inevitable para tomar algo y descansar un rato, y un poquito más adelante se llega a Rabé de las Calzadas, la segunda localidad del día. Desde allí hay otro tramo largo por campo hasta el final de etapa, pasando por un pequeño collado cuya bajada es algo pronunciada. Ya en Hornillos del Camino me quedé en el Albergue Meeting Point.

Etapa 13: Hornillos del Camino – Castrojeriz

Esta etapa fue más bonita que la anterior, aunque la primera parte también se las trae, pues hay 10 kilómetros en los que solo se ve campo. Por suerte, al ser mayo estaba bonito. De nuevo, durante toda la etapa solamente había un pueblo, Hontanas, que aparece de la nada, pues se sitúa en un valle. Tras la parada de rigor para recobrar energías, seguí con otros peregrinos hasta Castrojeriz.

Por el Camino, más bonito en esta segunda parte de la etapa, aunque apretase más el sol, se pasa por uno de los puntos que más ganas tenía de visitar en el Camino Francés. Se trata de las Ruinas del Convento de San Antón, que antiguamente servía como hospital de peregrinos. Aunque no queda mucho en pie, los arcos sobre la carretera forman una bonita postal.

Además de las ruinas de este monasterio, Castrojeriz es un pueblo muy bonito y tiene varias cosas para visitar, como su castillo, en lo alto del cerro, desde donde se tienen bonitas vistas del entorno. Esa noche me quedé en el Albergue Rosalía, que está muy bien, aunque también tienes otras opciones.

Camino Francés, ruinas del Convento de San Antón
El Camino Francés pasa bajo las ruinas del antiguo Convento de San Antón

Etapa 14: Castrojeriz – Frómista

Nada más salir de Frómista toca subir una cuesta, la del Alto de Mostelares, pero el esfuerzo pronto ve su recompensa con las increíbles vistas que hay desde arriba. Se dice que desde allí se ven varias de las próximas etapas del Camino Francés, y puede que tengan razón, porque aquí se presenta la llanura castellana en todo su esplendor.

Caminando entre verdes campos de cereal llegué hasta el puente Fitero, que permite cruzar el río Pisuerga (y donde hay un antiguo hospital de peregrinos unos metros antes). Este hito marca además el cambio de provincia, dejando Burgos atrás para adentrarnos en Palencia. Itero de la Vega es el primer pueblo y un buen lugar para tomar un café.

Desde allí hasta el final de etapa en Frómista solo encontré otro pueblo, Boadilla del Camino, donde se puede observar un bonito rollo de justicia junto a la iglesia. Esto es, donde se ajusticiaba a los delincuentes en épocas pasadas.

Ya los últimos kilómetros de la etapa, el Camino Francés discurre junto al Canal de Castilla, una gran obra de ingeniería del siglo XVIII con la que se pretendía transportar por barco las mercancías producidas en la región hasta los puertos del Cantábrico. Nunca se llegó a concluir, pero nos han quedado bonitos paseos junto a sus aguas y muchas esclusas, como las de Frómista, que son de las más espectaculares.

Además del Canal de Castilla, en Frómista es imprescindible conocer la iglesia de San Martín de Tours, de origen románico y una auténtica preciosidad. A la hora de dormir, yo me quedé en el Albergue Luz de Frómista, aunque tienes algunas otras alternativas.

Camino Francés, San Martín de Tours en Frómista
Exterior de la iglesia románica de San Martín de Tours en Frómista

Etapa 15: Frómista – Carrión de los Condes

La primera etapa completamente en tierras palentinas es algo así como una gran recta salpicada de algunos pueblos. El Camino Francés va totalmente pegado a la carretera (por un camino de tierra, eso sí), por lo que el ruido es constante y la sombra inexistente.

Para evitar un buen tramo de esa carretera, existe una variante desde Población de Campos hasta Villalcazar de Sirga. Esta alternativa pasa por Villovieco y va junto al río, por lo que al parecer es más agradable (yo fui por la carretera). Entre los pueblos por los que se pasa en la etapa destaca Villalcazar de Sirga y su enorme iglesia.

Ya en Carrión de los Condes no hay que dejar de darse una vuelta por todo el centro del pueblo. Imperdible ver la iglesia de Santiago, aunque no te la perderás porque su fachada es preciosa y está junto a la plaza principal. Como el albergue estaba cerrado, optamos de nuevo por quedarnos en hostal, y en esta ocasión el elegido fue el Hostal Albe, el cual puedo recomendar. Puedes ver más alojamientos aquí.

Camino Francés, iglesia de Santiago en Carrión de los Condes
Fachada de la iglesia de Santiago en Carrión de los Condes

Etapa 16: Carrión de los Condes – Terradillos de los Templarios

Esta etapa era para mi una de las más temidas del Camino Francés. Nada más salir de Carrión de los Condes tocaba recorrer 18 kilómetros por mitad de la nada, sin pueblos ni bares donde hacer un descanso. Por ello, compramos varias cosas para poder comer y mucha agua para poder ir reponiendo fuerzas. Al final llevar peso extra se notaba, y el paisaje monótono y las largas rectas no ayudaban a que la distancia bajase rápido.

Llegar a Calzadilla de la Cueza fue un alivio y por fin encontramos un bar donde tomar algo y descansar un rato. Desde allí hasta el final del día la etapa se hizo más corta, parando en Ledigos a comer y llegando ya por la tarde a Terradillos de los Templarios, donde me alojé en el Albergue Jacques de Molay.

Etapa 17: Terradillos de los Templarios – Bercianos del Real Camino

¡En esta etapa llegaba el ecuador del Camino Francés! Junto a la ermita de la Virgen del Puente hay un monumento que conmemora la mitad de kilómetros hasta Santiago de Compostela, aunque no me quedó muy claro si era desde Saint Jean Pied de Port o desde Roncesvalles. En cualquier caso, es un bonito rincón que no hay que perderse, ya que está cerca de Sahagún y hay un camino que lleva directamente hasta el pueblo junto a la carretera (tentador), pero la ermita y el monumento están hacia la derecha, en el recorrido oficial.

Sahagún ya pertenece a la provincia de León y puede ser un bonito fin de etapa, ya que es un pueblo interesante con varias cosas a visitar. El arco y el Monasterio Real de San Benito, su Plaza Mayor, los murales que dan colorido a sus calles… También ya casi saliendo del pueblo hay un pequeño monumento a los peregrinos que indica la mitad del Camino Francés. Cabe destacar además que hasta Sahagún llega el Camino de Madrid (que pasa por Segovia y Valladolid), donde se junta con el Francés.

En mi caso no finalicé la etapa allí, sino que seguí 10 kilómetros más hasta Bercianos del Real Camino. Se hicieron algo duros, porque ya en las horas centrales del día pegaba el sol. Allí dormí en el Albergue Santa Clara.

Camino Francés, mitad del Camino
Monumento a la mitad del Camino en la ermita de la Virgen del Puente

Etapa 18: Bercianos del Real Camino – Mansilla de las Mulas

Con más de 26 kilómetros, esta etapa se hizo larga, por los paisajes monótonos, la gran distancia entre pueblos y las escasas sombras que permitían aliviar el calor. Por ello, no faltaron las pausas en los dos pueblos que se cruzan en la etapa: El Burgo Ranero y Reliegos. En este último cayó un meteorito hace varios años y hay un cartel en el solar donde sucedió que lo recuerda, aunque los restos se encuentran en un museo de Madrid.

Esa noche dormí en Mansilla de las Mulas, en el Albergue Gaia, que estaba muy bien y a la entrada del pueblo. No dejes de dar un paseo por el centro, visitando la iglesia de Santa María o la plaza del Pozo, donde hay un curioso monumento donde poner tu mano. Hasta Mansilla de las Mulas llega el Camino Vadiniense, que comienza en San Vicente de la Barquera pasando por el Monasterio de Santo Toribio de Liébana (Camino Lebaniego).

Etapa 19: Mansilla de las Mulas – León

La etapa de llegada a León es corta (menos de 20 kilómetros), pero aún así se hace pesada. La primera parte de la jornada es más agradable, pasando por Puente Villarente y cruzando el río Porma. Ahora bien, después de Arcahueja ya se deja notar la influencia de la ciudad y comienzan a aparecer las autovías y polígonos industriales, y con ellos, el ruido.

Desde un alto se divisa León y las torres de su Catedral y poco a poco se va entrando en la ciudad, aunque hay unos kilómetros hasta llegar al centro. Imprescindible visitar su bonita Catedral, la Casa Botines, diseñada por Gaudí, o salir por los Barrios Húmedo y Romántico de vinos y tapeo. Si quieres visitar todo lo posible en poco tiempo, entonces también puedes hacer un tour.

León es una ciudad grande, así que no tendrás problemas para encontrar alojamiento allí. Yo me quedé en el Palacio Jabalquinto, un antiguo palacio señorial en pleno Barrio Húmedo reformado y muy cómodo. Si te quieres dar un capricho, en León tienes uno de los paradores más bonitos de España, el Parador de León, en el Monasterio de San Marcos, del siglo XVI.

Camino Francés, Catedral de León
La Catedral de León es otro de esos monumentos imperdibles en el Camino Francés

Etapa 20: León – San Martín del Camino

La salida de León es uno de los tramos más feos del Camino Francés. Hay mucho recorrido de ciudad y polígonos hasta La Virgen del Camino. Allí es posible elegir entre dos variantes. La primera, que sigue el Camino oficial, es la que va a Astorga por San Martín del Camino. La segunda, la que lleva también a la capital maragata por Villar de Mazarife. Escogí ir por San Martín del Camino porque los kilómetros están más equilibrados entre las dos etapas.

En esta etapa de nuevo de rectas interminables se baja de los 300 kilómetros para llegar a Santiago. Los kilómetros iban pasando cada vez más deprisa y ya desde León se veía más movimiento de peregrinos. En San Martín del Camino me quedé en el albergue municipal, que es muy barato y muy básico, pero en el pueblo no hay realmente nada que visitar o hacer, así que mi consejo es seguir un poco más hasta la siguiente localidad, más agradable.

Etapa 21: San Martín del Camino – Astorga

La primera parte de esta jornada discurre junto a la carretera, como en las etapas anteriores, por un camino de tierra. Las vistas no son bonitas y el ruido es un compañero más, pero la cosa empieza a cambiar al llegar a Puente y Hospital de Órbigo. Entre ambas localidad hay un bonito puente, el Puente del Paso Honroso, que con sus 20 arcos lleva ahí desde el siglo XIII y es uno de los más largos del Camino Francés.

A la salida del pueblo es posible elegir variante; bien junto a la carretera o bien por el campo. Esta vez elegí ir por el campo, cosa que se agradece mucho para volver a disfrutar del silencio y la tranquilidad. En esta variantes se cruzan un par de pequeños pueblos y unos kilómetros antes de llegar a Astorga hay un lugar llamado La Casa de los Dioses, que se antoja como un oasis tras subir un ligero repecho. Allí vive David, un peregrino que ofrece comida y bebida a los peregrinos cansados.

Un poco más adelante hay un crucero desde donde ya se divisa Astorga y comienza la bajada hasta la capital de la comarca de la Maragatería. Si te gusta el cocido, debes probar el cocido maragato en esta zona. Además, Astorga es uno de los pueblos más bonitos del Camino Francés, así que no dejes de recorrer sus calles y disfrutar con su bonito Ayuntamiento, su enorme Catedral, el Palacio Episcopal construido por Gaudí o las ruinas romanas. También puedes hacer un tour para descubrirlo todo.

En esta ocasión, me quedé en el Albergue de peregrinos Siervas de María, que es el municipal y está bastante bien. Si prefieres otras opciones, aquí tienes más alojamientos en Astorga.

Camino Francés, Catedral y Palacio Episcopal de Astorga
La Catedral y el Palacio Episcopal de Astorga son dos de los imperdibles de Astorga

Etapa 22: Astorga – Foncebadón

Tras Astorga se van dejando atrás las etapas llanas y de rectas interminables para comenzar a subir un terreno más abrupto. En esta etapa volvió a predominar el sol y pasé por varios pueblos pequeños. En el primero, Murias de Rechivaldo, me pasé el desvío a Castrillo de los Polvazares, un bonito pueblo que constituye una buena variante hasta Santa Catalina de Somoza.

El Ganso, más o menos a mitad de etapa, es un buen lugar para hacer un descanso, pues hasta el final de etapa, Foncebadón, ya es todo subida y solo hay un pueblo en el recorrido. Ese pueblo es Rabanal del Camino, donde mucha gente decide concluir la etapa. Yo continué hasta arriba de la montaña y fue todo un acierto, pues aunque Foncebadón es pequeñito, las vistas desde allí son magníficas. En este caso, me quedé en el Albergue El Convento de Foncebadón, muy recomendable.

Etapa 23: Foncebadón – Ponferrada

Además de por las vistas, fue un acierto pasar la noche en Foncebadón. De este modo, prácticamente nada más salir, llegué a la Cruz de Ferro a primera hora de la mañana, y fue muy especial. Este punto tiene un gran significado para los peregrinos. Cuenta la tradición que debes llevar una piedra desde tu lugar de origen del tamaño equiparable a tus pecados para depositarla allí y, así, liberarte de las cargas de tu mochila.

Con la emoción vivida en la Cruz de Ferro, comencé el descenso junto a mis amigas peregrinas hacia Ponferrada. Poco después, llegamos a Manjarín, donde Tomás solía recibir peregrinos en su curioso albergue, pero este año no estaba.

La etapa es una de las más bonitas del Camino Francés, en parte por el paisaje de montaña repleto de flores y, en parte, por los coquetos pueblos de piedra que se visitan en el recorrido. El Acebo y Riego de Ambrós me encantaron y ya, al final de la bajada, estaba Molinaseca, más bonito aún si cabe.

Desde allí seguimos la carretera hasta Ponferrada, la capital de la comarca del Bierzo, que también merece una visita. Su castillo templario es una maravilla, así como las calles de su centro histórico y la Torre del Reloj. Allí me quedé en el Albergue de peregrinos San Nicolás de Flue, aunque aquí tienes más opciones si te apetece descansar por un día de los albergues.

Camino Francés, castillo de Ponferrada
El castillo templario de Ponferrada es su principal monumento

Etapa 24: Ponferrada – Villafranca del Bierzo

La salida de Ponferrada de nuevo se hace un poquito larga por ser ciudad. En lugar de seguir el Camino oficial, tomamos un atajo siguiendo la avenida de Galicia hasta Camponaraya. Es una larga recta de varios kilómetros, así que no tiene pérdida.

El siguiente pueblo sería Cacabelos, un buen lugar para hacer una pausa, y ya en Pieros hay que elegir de nuevo. El Camino oficial va por Valtuille de Arriba, mientras que hay una alternativa siguiendo la carretera. Como el día estaba caluroso, tomamos de nuevo el atajo, y el paisaje nos sorprendió con muchos viñedos.

Villafranca del Bierzo es un pueblo muy bonito, enclavado en un valle y con muchas cuestas. El Camino Francés llega por la Puerta del Perdón, abierta en Año Santo para que aquellos que no puedan llegar a Santiago puedan ser perdonados allí. No hay que perderse su castillo, sus muchas iglesias o la bonita calle del Agua, llena de edificios y casonas históricas (aunque muchas de ellas en venta o abandonadas, por desgracia).

Ese día me quedé en el Albergue La Piedra, que está pasando el río por el puente medieval, en pleno Camino. Si prefieres algo más céntrico, aquí te dejo otras opciones.

Camino Francés, Villafranca del Bierzo
Vista de Villafranca del Bierzo desde el puente del río

Etapa 25: Villafranca del Bierzo – Laguna de Castilla

Última etapa en la provincia de León y en El Bierzo, y algo dura, pues el final típico de esta jornada es O Cebreiro, la subida más fuerte del Camino Francés desde los Pirineos. La primera parte del día no me gustó especialmente, por la presencia de la A6, aunque fuimos haciendo varias paradas a lo largo de la mañana. En Vega de Valcarce celebramos el cumpleaños de un amigo peregrino y ya después de comer subimos hacia O Cebreiro.

Ahora bien, no llegamos hasta la cima, pues había pocos alojamientos y se subían de precio. Por ello, nos quedamos en Laguna de Castilla, el último pueblo antes de Galicia, en el Albergue La Escuela. Como ya era tarde y hacía calor, costó subir hasta allí, pero por otra parte, así al día siguiente la parte más dura ya estaba hecha.

Camino Francés, subida a O Cebreiro
Paisajes de montaña en la subida a O Cebreiro

Etapa 26: Laguna de Castilla – Triacastela

A los pocos metros de salir de Laguna de Castilla llegamos al hito que marca la entrada en Galicia. ¡Santiago ya estaba muy cerca! Tras la foto de rigor continuamos la subida hasta O Cebreiro, un pueblo pequeño muy bonito, con sus pallozas y casas de piedra. La iglesia donde está la tumba de Elías Valiña, el impulsor de la flecha amarilla como señalización del Camino de Santiago, no estaba abierta y no pude visitarla. ¡Queda pendiente para otra ocasión!

Tras O Cebreiro la subida no acababa, pues primero habría que subir el Alto de San Roque y, unos kilómetros más adelante, el Alto do Poio. Después ya sí, el terreno comienza a descender entre bonitos paisajes, bosques y pequeños pueblos.

Justo antes de llegar a Triacastela cabe mencionar un enorme árbol que te encontrarás en Ramil. Se trata de un castaño que tiene unos 800 años de edad y es precioso. En Triacastela me quedé en el Complexo Xacobeo, que está muy bien y en el centro del pueblo.

Camino Francés, O Cebreiro
Una calle de O Cebreiro a primera hora de la mañana

Etapa 27: Triacastela – Sarria

Antes de salir de Triacastela hay que tomar una nueva decisión: ¿por Samos o por San Xil? Existen dos variantes para llegar a Sarria, y escogimos San Xil, que es algo más corta. En el camino de nuevo cruzamos muchos pueblitos pequeños hasta llegar a Montán, donde hicimos una parada en Terra da Luz, un curioso lugar creado para dar reposo a los peregrinos cansados, con comida y café a cambio de la voluntad.

Ya en Sarria quedaban solamente 115 kilómetros para llegar a Santiago. Debido a su proximidad y a que desde allí se pueden completar los kilómetros necesarios para recibir la Compostela, muchos peregrinos comienzan aquí su Camino. Ese día nos quedamos en el Albergue Don Álvaro, donde improvisamos una pequeña fiesta entre peregrinos. Puedes ver aquí otros alojamientos.

Etapa 28: Sarria – Portomarín

Desde Sarria se nota que hay más peregrinos. En esta etapa se vuelven a cruzar muchas aldeas y pequeños pueblos, así como bosques con mucho encanto. Uno de los principales hitos del día es el mojón que indica los últimos 100 kilómetros a Santiago. ¡Ya no queda nada!

De la etapa poco más que reseñar. En la llegada a Portomarín se cruza el embalse de Belesar. Debido a su construcción, el pueblo antiguo desapareció bajo las aguas, aunque no fue el caso de la iglesia, que fue desmontada piedra a piedra y reconstruida en la zona donde hoy se emplaza la localidad. Es curioso ver la numeración de las piedras al contemplar el templo. En Portomarín me quedé en el Albergue Ultreia, que está muy bien. Si no hubiera sitio, aquí tienes otras opciones.

Camino Francés, Portomarín
La iglesia de Portomarín en su emplazamiento actual

Etapa 29: Portomarín – Palas de Rei

Durante esta etapa poco que reseñar. De nuevo se cruza por aldeas y bosques, con bonitos y verdes paisajes. Uno de los puntos de interés es el Castro de Castromaior, datado en el siglo IV a.C. Ya en Palas de Rei me quedé en el Albergue Outeiro, muy tranquilo y nuevo.

Etapa 30: Palas de Rei – Ribadiso

Esta etapa estuvo más entretenida que la anterior, pues a mitad de jornada se encuentra Melide, el pueblo del pulpo. Aunque a mi no me gusta, la parada peregrina para comer pulpo allí es obligada. Por cierto, allí se unen el Camino Primitivo con el Camino Francés.

Ya a la salida de Melide hay un rincón muy bonito donde hacer también una parada y refrescar los pies. Se trata del río Catasol y su pequeño puente de piedras, rodeado de una bonita vegetación. Tras hacer alguna parada más por el camino, cruzar bosques, subir cuestas y recorrer algún pueblecito más, puse final a la jornada en Ribadiso.

El final de etapa típico es Arzúa, pero decidimos acortarla para equilibrar los kilómetros con la etapa del día siguiente. En Ribadiso me quedé en el Albergue Los Caminantes, aunque aquí puedes mirar los alojamientos de Arzúa si decides hacer la etapa completa.

Camino Francés, río Catasol
Haciendo una pausa en el río Catasol

Etapa 31: Ribadiso – O Pedrouzo

Cuando llegué a Arzúa ya todo me comenzaba a resultar conocido. Por allí pasé el año anterior al hacer el Camino del Norte, pues es el punto donde se une con el Camino Francés. Con algunas subidas y bajadas, la etapa es de nuevo bonita, con bosques y pequeños pueblos, aunque teniendo que cruzar de vez en cuando la carretera.

En Salceda, más o menos a mitad de etapa, está el bar Casa Tía Dolores, donde sirven la cerveza Peregrina y donde es tradición escribir un mensaje en la botella que te tomes. Todo el patio está lleno de botellas con deseos y frases chulas, así que es un sitio curioso para hacer una pausa.

El final de etapa esta vez era O Pedrouzo, donde me quedé con muchos otros peregrinos en el Albergue Mirador de Pedrouzo. Está muy bien y tiene una piscina fantástica, y como era el último día antes de llegar a Santiago de Compostela, la noche acabó siendo de celebración y despedida.

Etapa 32: O Pedrouzo – Santiago de Compostela

¡Y llegó el último día! Con las emociones a flor de piel, comenzamos la caminata hasta el destino final de este Camino Francés. Primero, caminando por la zona del aeropuerto. Después, pasando por los pueblos de Lavacolla y Vilamaior y, finalmente, subiendo al Monte do Gozo. Allí hicimos un pequeño desvío del Camino para ver el monumento de los peregrinos, desde donde ya se divisa Santiago y, cómo no, las torres de la Catedral.

La llegada a Santiago fue de emoción contenida, una emoción que se liberó con la entrada al Obradoiro. Faltó el sonido de la gaita este año, pero fue una entrada muy bonita y para recordar toda la vida. Lloramos, nos abrazamos, nos hicimos mil fotos y hasta bailamos. ¡Qué mágico momento!

La tarde fue de despedidas y de un cierto relax, intentando asimilar todo lo vivido en el último mes. En la Oficina del Peregrino había mucha gente, así que dejé la recogida de la Compostela para unos días después. Al día siguiente no me volvía a casa, sino que me esperaba, de nuevo, el Camino de Finisterre y Muxía. También dejé para después la visita a la Catedral y otras cosas, como comprar algún recuerdo que otro.

En esta ocasión me alojé en el Monasterio de San Martín Pinario, un edificio emblemático del centro de la ciudad y muy bonito, a pocos pasos de la plaza del Obradoiro. Te recomiendo quedarte ahí, aunque por supuesto también tienes muchas otras opciones.

Si quieres más información sobre la ciudad, te invito a leer mi post sobre viajar sola a Santiago de Compostela.

Camino Francés, Santiago de Compostela
¡Segunda vez en la plaza del Obradoiro de Santiago de Compostela!

Y después del Camino Francés, ¿qué?

Una vez llegas a Santiago es inevitable tener una cascada de emociones. Te sentirás feliz por haber logrado tu objetivo y por todo lo vivido, pero triste a la vez porque la aventura ya se acaba, así que te pondrás a planear tu siguiente Camino. Es así, ¡el Camino engancha! Y la prueba es que prácticamente todo el mundo que lo prueba, repite. 

Como te decía más arriba, el Camino Francés no es el único Camino de Santiago, sino que existen muchísimos. Yo he realizado también el Camino del Norte casi al completo (desde San Sebastián) y el Camino de Finisterre y Muxía y te los recomiendo enormemente. Espero hacer pronto más Caminos para contarte todos los detalles y así ayudarte a planificarlos. 

Espero que este post te ayude a conocer un poquito mejor el Camino Francés, el más conocido y frecuentado de todos los Caminos a Santiago. Da igual que lo hagas al completo o solamente los últimos días; estoy segura de que también será una experiencia increíble e inolvidable. Y recuerda que, aunque vayas sola, en este Camino es muy fácil encontrar peregrinos y hacer amigos. Así pues, ¡deja que fluya y disfruta del viaje!

Estela Gómez

Viajera, fundadora de #QuieroViajarSola y travel blogger en Viajes e ideas. En 2016 agarré una mochila y me fui de viaje sola por primera vez a recorrer Sudamérica durante 6 meses y, desde entonces, quiero que todas las mujeres viajen solas porque es una de las mejores experiencias que se pueden tener en la vida.

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2 comentarios en «Camino Francés desde Roncesvalles a Santiago de Compostela»

  1. Con cuánto dinero en efectivo se recomienda viajar , que tarjetas de crédito aceptan y que disponibilidad hay que tener entre efectivo y tarjeta para hacer este recorrido

    Responder
    • Hola Rodolfo,
      Depende mucho de tu estilo de viaje y del tiempo que vayas a estar caminando. En alojamientos, los albergues públicos son los más baratos, pero si no están abiertos te tienes que ir a albergues privados que rondan los 15 euros por noche o a pensión u hotel que son más caros. En cuanto a comidas, los menús suelen estar en torno a 10-12 euros, pero si compras en supermercado y te haces siempre las comidas y las cenas gastarás menos. Los albergues no suelen incluir desayuno, así que lo mismo, en un bar te saldrá por 3-4 euros, mientras que si te compras algo en el supermercado te saldrá más barato. Hay que añadir paradas para tomar café a media etapa, alguna cervecita por la tarde con otros peregrinos, gastos de farmacia… Al final se va un buen dinero, el Camino no es barato.
      Se suelen aceptar tanto Mastercard como Visa, aunque hay albergues que no aceptan tarjeta, por lo que conviene ir siempre con algo de efectivo encima.
      Un saludo y Buen Camino.

      Responder

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