Senderismo por los Caminos de Ronda de Girona (GR-92)

No hay nada como viajar caminando. Recorrer un lugar sin prisas y disfrutando de los sonidos, olores y las vistas que te regala la naturaleza a cada paso es una de mis actividades preferidas, ¡y más si es entre el mar y la montaña! Por ello, hoy te voy a hablar de los Caminos de Ronda de Girona, una serie de senderos que se entremezclan con el GR-92 a su paso por la Costa Brava y por los que transitar a pie es un regalo para los sentidos.

Caminos de Ronda de Girona
Te cuento mi experiencia haciendo senderismo por algunos Caminos de Ronda de Girona

Qué son los Caminos de Ronda y el GR-92

Con una longitud de unos 3.000 kilómetros y mucho sube-baja, el sendero GR-92 es una de las rutas de gran recorrido que atraviesan España. Desde Tarifa en el sur, sube por todo el litoral mediterráneo hasta la frontera con Francia, donde enlaza con el sendero E10, que llega, ni más ni menos, que al mar Báltico.

Parte de ese sendero GR-92 discurre por los conocidos como Caminos de Ronda, senderos junto al mar en la costa catalana que antiguamente se utilizaban como vía de comunicación y defensa para las localidades de la zona. Aprovechando la existencia de ambos senderos (que se unen en uno solo durante gran parte del recorrido) puedes hacer una gran ruta de senderismo con increíbles vistas al mar y la montaña, pasando por bonitos pueblos y preciosas calas que embellecen su paisaje.

Mis recorridos por los Caminos de Ronda de Girona

Durante la época en que viví en Barcelona pude hacer un par de escapadas por la Costa Brava para conocer mejor sus destinos. Como me gusta mucho caminar, aproveché para hacer senderismo por los Caminos de Ronda de algunas localidades por las que pasa el GR-92.

En el primer viaje caminé desde Blanes a Tossa de Mar, dividiendo la caminata en dos días: de Blanes a Lloret de Mar y de Lloret a Tossa de Mar. En el segundo partí de Aiguablava (junto a Begur) y tomé el sendero en dirección sur durante 4 etapas, llegando hasta Sant Feliu de Guíxols. A continuación te explico cómo fueron esos viajes, mis sensaciones caminando y los lugares que merece la pena visitar.

Quizá te interese leer mi post con consejos para hacer senderismo en solitario.

Caminos de Ronda de Girona, cala S'Alger
Cala S'Alger, uno de los bonitos rincones que esconde la Costa Brava

Caminos de Ronda de Blanes a Tossa de Mar

El primero de aquellos viajes duró dos días en los que recorrí buena parte de los Caminos de Ronda entre las localidades de Blanes y Tossa de Mar. Decidí comenzar en Blanes porque allí, en Sa Palomera, comienza la Costa Brava. Pasé por preciosas calas y conocí los tres destinos turísticos de Blanes, Lloret y Tossa, aunque también he de decir que hubo muchos tramos en los que el GR-92 te lleva por urbanizaciones.

Día 1: de Blanes a Lloret de Mar

Comencé mi ruta nada más llegar desde Barcelona en tren y me llevó unas 4 horas. Durante gran parte de la jornada seguí el GR-92, pero también me permití algunos desvíos para visitar otros lugares que quedan fuera del recorrido del sendero. Si prefieres tomártelo con más calma y estar más descansada, otra opción es llegar la noche anterior y dormir en Blanes, para así estar más fresca el día de la caminata.

Blanes

Como te decía, comencé el sendero en Sa Palomera, desde donde hay unas bonitas vistas de toda la bahía de Blanes, con el castillo de Sant Joan dominándolo todo desde su montaña a 180 metros de altitud. Después de hacer las correspondientes fotos por aquí, me adentré en el pueblo en dirección al castillo, al que se llega tras subir muchas escaleras. El edificio está declarado como Bien de Interés Cultural y desde allí arriba se tienen unas bonitas vistas de toda la zona.

Desde el castillo de Blanes, el GR-92 sigue su curso hacia Lloret de Mar, pero hice un desvío hasta el Jardín Botánico Marimurtra. Seguí caminando y llegué a la pequeña Ermita de Sant Francesc, desde la que se tienen vistas sobre la cala que hay debajo. Bajando por unas escaleras se llega hasta ella y es una preciosidad.

Desde aquí el camino para continuar por la costa estaba cerrado, por lo que tuve que desviarme por el Passeig Bitácora y subir muchas escaleras hasta volver a enlazar con el GR-92, que viene desde el castillo de Sant Joan de Blanes. Continué por el Camí de Santa Cristina, bordeando el Jardín de la Pinya de Rosa, un nuevo jardín botánico privado, que en esta ocasión estaba cerrado.

Si tienes interés, aquí te cuento qué ver en Blanes.

Viajar sola a la Costa Brava, Blanes
Desde lo alto del Castillo de Sant Joan tendrás unas increíbles vistas de Blanes

Llegando a Lloret de Mar

La siguiente parada es el Santuario de Santa Cristina. Hay que desviarse momentáneamente del GR-92 y, además de la ermita, hay unas bonitas vistas de la costa. También se puede acceder a la playa de Santa Cristina (debajo del santuario), y después volver a subir para retomar el sendero.

Al volver al GR-92 el sendero cambia de paisaje y se adentra en un bosque hasta ver la Cala Sa Boadella desde las alturas. El camino desciende y se puede tomar un desvío a la derecha hacia la playa. Si no, se continúa hasta Lloret de Mar, donde primero se bordean los Jardines de Santa Clotilde, unos jardines muy cuidados de estilo novecentista.

El sendero gira hacia la costa de nuevo, llegando a un mirador con una bonita vista de la playa de Fenals. Recorrí su paseo marítimo y el sendero me llevó de nuevo a un tramo urbanizado. Ya desde la Plaza Alfred Sisquella salen las escaleras que llevan primero hasta lo alto de la colina, y después hasta la Cala Banys. Desde aquí, unos pasos más y el sendero llega a la Punta d’en Rosaris con su mirador y la escultura de la Dona Marinera. Es uno de los lugares más bonitos del recorrido.

Lloret de Mar

Una vez en el pueblo, lo más destacado que ver Lloret de Mar es su iglesia de Sant Romá, de estilo modernista. Del otro lado de la playa se encuentra el Castell d’en Platja, un pequeño castillo de propiedad privada que le da un toque medieval a la línea de costa de Lloret, pese a construirse en los años 30.

Al bordear el castillo y, tras pasar por un pequeño túnel, de repente el paisaje cambia completamente. Se deja el paisaje urbano de Lloret para ver cómo las olas chocan contra los escarpados acantilados y comenzar la segunda etapa, pero eso sería al día siguiente.

La tarde la dediqué a pasear por el pueblo (aunque siendo temporada baja había muchas cosas cerradas) y esa noche me alojé en Lloret. Si es verano o el tiempo acompaña, no dejes de disfrutar de la playa o incluso dar un paseo en catamarán para ver las vistas de la costa desde otra perspectiva.

Te cuento en detalle qué ver en Lloret de Mar en otro post.

Caminos de Ronda de Girona, Lloret de Mar
Lloret de Mar y su playa

Día 2: Lloret de Mar – Tossa de Mar

Esta etapa tiene una longitud de unos 14 kilómetros y se puede hacer perfectamente en unas 4 horas porque no tiene demasiada dificultad (salvo algunos tramos de escaleras). Lo que más me gustó fueron los momentos en que el sendero va pegado al mar, y es que la esencia de la Costa Brava es poder ver cómo las olas se estrellan contra los acantilados y descubrir pequeñas calas por aquí y por allí.

Salida de Lloret de Mar

Desde la playa de Lloret me dirigí hacia el castillo, desde donde sale el Camino de Ronda hacia Tossa. Tras subir unas escaleras con vistas muy bonitas, llegué al Poblado Íbero del Turó Rodó, un pequeño yacimiento en el que se conservan los restos de varias casas. Una de ellas está reconstruida y podemos saber más sobre la manera en que vivían los habitantes del poblado. El recinto es muy pequeño por lo que la visita es muy rápida. Tras la visita, volví al sendero y seguí caminando por el borde del mar, junto a los acantilados, hasta llegar a la Cala Tortuga.

Caminos de Ronda de Girona, poblado ibero
Parte del museo del poblado íbero

Entre urbanizaciones y algunas calas

Unas largas escaleras me llevaron desde Cala Tortuga hasta una urbanización, y aquí dio comienzo la parte más aburrida del GR-92 en este tramo. Durante un rato el sendero discurre por urbanizaciones hasta llegar a la playa de Canyelles.

Tras una pausa en la playa, el camino vuelve a introducirse entre urbanizaciones. Llega un momento en el que hay un desvío hacia la Cala Morisca. Si se continúa por él se llega hasta esta cala y, consultando las rutas que habían realizado otros senderistas, vi que se puede llegar hasta Tossa desde allí siguiendo la costa. En mi caso, como no tenía garantías de que el camino estuviese abierto (ya me pasó el día anterior que había un tramo cerrado), opté por seguir el GR-92.

El camino continuó un poco más entre casas para adentrarse después en el bosque. Fue como entrar en otro mundo. Tras haber comenzado el día pegada al mar, y después ver solo asfalto y casas, ahora estaba en completo contacto con la naturaleza, paseando por un bosque típico mediterráneo. Apenas me crucé con gente, así que disfruté del silencio. No se oían las olas del mar, tampoco conversaciones ni coches.

El camino seguía y fui consciente de que me alejaba del mar cuando comencé a escuchar coches de nuevo y vi que estaba cerca de la carretera, teniendo que hacer un tramo junto a ella. De ahí que la opción de investigar la ruta desde Cala Morisca suene más apetecible.

De todos modos, tras recorrer este tramo de carretera, el camino vuelve a entrar en el bosque hasta enlazar con los Caminos de Ronda de Tossa de Mar. Y aquí vuelven los «Wow».

Llegando a Tossa de Mar

El primer punto de este camino de ronda es el mirador de la Punta d’es Cards, desde el que se tienen increíbles vistas de los acantilados de esta zona. Desde aquí el camino es de bajada y unos minutos más tarde, desde otro mirador, ya se divisan los torreones de la parte amurallada de Tossa de Mar.

Lo más bonito de todo el trayecto llegó cuando me acerqué a Tossa de Mar y vi la playa de Es Codolar con las murallas de la ciudad vieja. ¡Un espectáculo para la vista! Esta entrada triunfal en Tossa es algo así como un regalo, ya que no es la imagen de la localidad que estamos acostumbrados a ver. ¡Y a los viajeros nos encantan estas bonitas sorpresas!

Viajar sola a la Costa Brava, Tossa de Mar
Es Codolar desde los Caminos de Ronda a la llegada a Tossa de Mar

Tossa de Mar

Una vez en Tossa, es imprescindible caminar por el recinto amurallado. Entre sus callejuelas de piedra hay rincones verdaderamente bonitos, ya que es la única localidad costera de Cataluña que conserva tan bien su parte medieval. Se puede subir a las murallas y caminar por ellas durante un tramo, o hasta el faro, donde hay bonitas vistas especialmente al atardecer.

Me encantó encontrarme la estatua de Ava Gardner. Resulta que Ava fue a Tossa a rodar la película Pandora y el Holandés errante y se enamoró no solo de la Costa Brava, sino del país. Se quedó 12 años a vivir en España, una época en la que fue la reina de los eventos de sociedad y disfrutó muchísimo de la vida. Hoy Tossa rememora aquellos tiempos con este monumento y su imagen es el souvenir estrella en las tiendas de recuerdos.

Una vez fuera de la parte medieval, la estampa más bonita de la localidad se tiene desde la playa. La arena, los torreones y la muralla de la parte vieja componen esa imagen que convierte a Tossa de Mar en una de las postales más recordadas de la Costa Brava.

Desde Tossa volví ese mismo día a Barcelona, pero es una localidad preciosa en la que pasar una tarde. Si planeas quedarte a dormir, aquí puedes ver los alojamientos.

Para más información, no te pierdas el post sobre qué ver en Tossa de Mar.

Caminos de Ronda de Girona, Tossa de Mar
Tossa de Mar al atardecer

Caminos de Ronda de Aiguablava a Sant Feliu de Guíxols

De Aiguablava a Sant Feliu de Guíxols hay unos 40 kilómetros de sendero, por lo que lo hice en varios días. Para los todoterreno y quienes estén acostumbrados a hacer largas distancias a pie, puede dividirse en 2 o 3 días, pero para un caminante medio, lo mejor es hacerlo en alrededor de 5 tramos y así tener tiempo para disfrutar de las playas, los pueblos y las vistas.

Para completar esta ruta entre Aiguablava y Sant Feliu de Guíxols conté con los servicios de Costa Brava Verd Hotels. Son una cadena que aglutina a los mejores hoteles de la Costa Brava y algunos de ellos están en este tramo del GR-92. Cuentan con hoteles de 3, 4 y 5 estrellas, unos más familiares, algunos con spa, otros que aceptan mascotas o que tienen unas impresionantes vistas. Cada uno tiene algo que le hace especial y por ello forma parte de su oferta.

Una de sus propuestas para conocer la Costa Brava es precisamente recorrer los Caminos de ronda de Aiguablava a Sant Feliu de Guíxols siguiendo el sendero GR-92 y alojándote en sus hoteles. Ellos se encargan de todo: del transfer, de darte un mapa muy detallado y un libro de ruta para que no te pierdas, de llevarte el equipaje de hotel a hotel y de proporcionarte cena y desayuno en cada alojamiento para que solo te preocupes de disfrutar de la ruta.

Viajar sola a la Costa Brava, Aiguablava
Uno de los rincones de la costa de Begur, en Aiguablava

Día 1: Aiguablava

El primer día de mi segundo viaje por los Caminos de ronda de Girona estuvo dedicado a llegar hasta la Cala Fornells. Esta pequeña cala está escondida entre las rocas y los edificios que se asientan alrededor del puerto y club náutico de Aiguablava. Es una zona muy exclusiva con hoteles de gran categoría, como el Hotel Aigua Blava, donde me alojé la noche previa a la primera caminata.

Se trata de un hotel de 4 estrellas con unas espectaculares vistas al mar y al que no le falta de nada. Sus habitaciones son preciosas, con decoración en tonos azules que recuerda al mar y amenities de L’Occitane (¡me encantó este detalle!). Tiene un gran jardín con piscina (que no pude disfrutar porque llovía) y un restaurante con platos muy ricos y sugerentes. En la cena pude tomar un menú gastronómico de otoño con productos de temporada, como las setas o la castaña, y estaba delicioso. Si quieres darte este capricho, puedes reservarlo aquí.

Caminos de Ronda de Girona, Hotel Aigua Blava
El Hotel Aigua Blava es uno de los mejores de la Costa Brava

Día 2: Aiguablava – Llafranc

Después de tomar un buen desayuno en el hotel, dejar una de mis mochilas para que la llevasen al siguiente hotel y esperar a que dejase un poco de llover, me dirigí hacia la Cala d’Aiguablava. Es la que da nombre a la zona y una de las pocas playas algo amplias de arena del entorno. Para llegar a ella hay que pasar por varias calitas más pequeñas y, una vez allí, el sendero deja la costa.

Entre playas, calas y restos históricos

Aquí hay un tramo de carretera hasta que sale el desvío que bordea el Puig del Bisbe y baja hasta Tamariu, un pequeño pueblo en una cala muy bonita. Después el sendero sigue por la costa de nuevo hasta llegar a la Cala Pedrosa, donde son dignos de mención sus acantilados. En algunos lugares el camino va por las propias rocas de la costa, por lo que hay que tener cuidado de no resbalar si está mojado. Ya desde la Cala Pedrosa el camino se adentra en el bosque hasta llegar a las inmediaciones de Llafranc.

Primero se llega hasta el poblado íbero de Sant Sebastiá de sa Guarda e inmediatamente después a la antigua torre de defensa que ahora es un museo. Junto a ellos y vigilando toda la costa, el Faro de Sant Sebastiá con su chorro de luz que alcanza los 100 kilómetros de distancia. En unos pocos metros se concentra mucha historia de la Costa Brava: desde los 2.600 años aproximadamente que se establecieron aquí los primeros pobladores a uno de los faros más modernos del siglo XIX, pasando por los vestigios de la vida de la Edad Media en la zona.

Llafranc

Llafranc es un pueblito muy coqueto, como encajonado entre la montaña de Sant Sebastiá y Calella de Palafrugell. Su playa da vida a la bahía y en primera línea se encuentra el Hotel Terramar, el segundo de los hoteles en los que me alojé en esta ruta de Aiguablava a Sant Feliu de Guíxols.

Sus habitaciones son amplias y muy luminosas, con terraza con vistas al mar. Tuve la oportunidad de alojarme en una Junior Suite y tenía incluso mi máquina de Nespresso para poder tomar un café mientras trabajaba o disfrutaba de las vistas. Tiene un pequeño gimnasio y un restaurante excepcional. Pude cenar un menú de temporada con productos de proximidad y todo estuvo perfecto. Para desayunar no faltaba de nada (bollería, salado, fruta, lácteos…), había zumo de naranja natural, pan con tomate y hasta cava. Para reservar, haz clic aquí.

Caminos de Ronda de Girona, Hotel Terramar
El Hotel Terramar se encuentra frente a la playa de Llafranc

Día 3: Llafranc – Calella de Palafrugell

Como tocaba volver a caminar, preferí dejar el cava para otra ocasión 😛 . No madrugué demasiado porque esta etapa es la más corta. Entre Llafranc y Calella de Palafrugell hay apenas unos 30 minutos, aunque es posible entretenerse en el camino. El GR-92 en esta zona pasa por zonas urbanizadas, pero siempre al lado del mar y con rincones desde los que tener fotos muy bonitas de las bahías (de Llafranc y de Calella).

Calella de Palafrugell

Con sus casitas blancas que conservan los soportales, las barquitas de pescadores en la arena de la playa y un montón de miradores desde los que divisarla desde cualquier ángulo, Calella de Palafrugell es una de las localidades más bonitas de la Costa Brava. Al visitarla, hay que tomárselo con calma y perderse por sus callejuelas.

Viajar sola a la Costa Brava, Calella de Palafrugell
El bonito pueblo de Calella de Palafrugell

Aprovechando que esta etapa es corta, me acerqué hasta el Jardín Botánico de Cap Roig. Este jardín está hacia el sur de Calella y se pasa por su lado en la etapa siguiente, pero al tener más tiempo decidí visitarlo en este segundo día. La entrada cuesta 7 euros y en el recorrido es posible admirar muchísimas especies vegetales llegadas de todo el mundo. Hay incluso un castillo y aquí se celebra el Festival de Cap Roig en verano, pero lo mejor son las vistas al mar que hay desde todo el recinto.

Un plan alternativo es realizar una ruta circular desde Llafranc a Calella pasando por Palafrugell, el pueblo que da nombre a esta zona y que está en el interior. Entre las cosas a destacar allí están el Museo del Suro (del Corcho), ya que es una zona de tradición de producción de este material, y el mercadillo.

En el camino entre Calella de Palafrugell y el Jardín Botánico de Cap Roig se encuentra el Hotel Sant Roc. Con una decoración más tradicional, me gustó mucho la amplia terraza de la habitación y sus vistas al mar y a Calella. Me encantó ver atardecer desde allí y cómo se iban encendiendo poco a poco las luces del pueblo mientras el sol se ponía. También cené muy bien en este hotel y me encantó poder desayunar al día siguiente en su terraza con vistas al mar. ¡Sin duda los desayunos así sientan mejor! Resérvalo aquí para tu próximo viaje.

Para más información, no te pierdas el post donde te cuento qué ver en Calella de Palafrugell.

Caminos de Ronda de Girona, Hotel Sant Roc
Las vistas al mar desde el Hotel Sant Roc son un privilegio

Día 4: Calella de Palafrugell – La Fosca

Para recorrer el tramo de la ruta entre Calella de Palafrugell y La Fosca hay dos opciones. Por una parte, puedes seguir el camino que va por las playas (no recomendable cuando hay mucho oleaje) y, por otra, el que va por el bosque. Éste es el sendero GR-92 marcado y por el que me decidí, ya que el día no estaba muy tranquilo meteorológicamente hablando.

La primera parte es la que va por el camino de ronda hasta el Jardín Botánico (que la hice el día anterior) y desde Cap Roig el sendero comienza a subir hasta Roques D’Ase desde donde hay vistas sobre la costa. Fíjate en el bosque, porque está lleno de alcornoques de los que se extrae el corcho.

El punto en el que las dos variantes se juntan es la Platja El Castell, ¡y es una maravilla! Fue una sorpresa mayúscula encontrar esa playa tan grande de arena fina, rodeada de naturaleza y sin apenas gente. Junto a ella, los restos de un poblado íbero y, siguiendo el GR-92 más calitas, algunas con casitas de colores y otras con vistas a las afiladas rocas de la costa por todas partes.

Caminos de Ronda de Girona, playa de La Fosca
La playa de La Fosca me pareció de las más bonitas entre los Caminos de Ronda

La Fosca

La Playa de La Fosca es también una maravilla, con la antigua fortaleza de Sant Esteve de Mar vigilando y muchas olas que la convierten en un paraíso para los surferos. La Fosca está muy cerca de Palamós, pero es un lugar más tranquilo, con casas de verano y algunos hoteles, como el Hotel Áncora.

Se trata de un hotel familiar, con un estilo sencillo y a pocos pasos de la playa. Las habitaciones tienen terraza y desde las de la planta superior se ve el mar. Me encantó el menú, elaborado a base de productos locales y de temporada, como el pescado y las setas. Puedes reservar tu estancia aquí.

Caminos de Ronda de Girona, Hotel Áncora
El Hotel Áncora es muy tranquilo y con un buen restaurante

Día 5: La Fosca – Sant Feliu de Guíxols

Desde La Fosca comienza el tramo más largo de la ruta que hice entre Aiguablava y Sant Feliu de Guíxols. Fue un día largo, con más de 4 horas de caminata en las que fui tanto por pueblos como por playas.

Palamós y Sant Antoni de Calonge

Para comenzar llegué hasta Palamós, uno de los pueblos más importantes de esta zona. Allí es interesante darse una vuelta por El Pedró, el barrio más antiguo, donde está su iglesia, los restos de un antiguo convento y el Museo de la Pesca, entre otras cosas.

Dejando Palamós por el paseo marítimo enseguida me planté en Sant Antoni de Calonge (todo está unido). Este pueblo tiene varios kilómetros de playas, aunque lo más interesante se encuentra una vez terminan esas playas con todos los edificios y comienza el camino de ronda. La torre Valentina vigila los pasos de los caminantes y, aunque no es posible acceder a ella, es visible desde varios puntos.

Caminos de Ronda de Girona, Sant Antoni de Calonge
Una escultura frente al mar en Sant Antoni de Calonge

Platja d'Aro

Desde aquí hasta Platja d’Aro comienza una sucesión de playas y calas que es, sencillamente, espectacular. En muchos tramos el sendero GR-92 va por la misma arena y te permite llegar hasta rincones preciosos.

Justo antes de llegar a Platja d’Aro el camino sube hacia la ciudad para pasar por los restos de la Villa Romana Pla de Palol, desde donde vuelve junto a la costa para recorrer todo el paseo marítimo de este turístico pueblo (muy tranquilo en otoño, cuando hice la ruta). Ya al final del paseo hay que rodear el puerto y la marina hasta llegar a Sa Conca y comenzar a recorrer el camino de ronda de S’Agaró (que, por cierto, está muy bien arreglado y cuidado, con miradores y muchos lugares para hacer fotos bonitas).

Te hablo de lo que hacer en Platja d'Aro en otro artículo 

Viajar sola a la Costa Brava, Platja d'Aro
La playa de Cap Roig, cerca de Platja d'Aro

S'Agaró

S’Agaró es uno de los rincones más exclusivos de la Costa Brava y para no perderte nada puedes hacer un free tour. En la playa de Sant Pol es frecuente ver yates fondeados disfrutando del paisaje y hay hoteles de alta categoría como el S’Agaró Hotel Spa & Wellness. Como su propio nombre indica, cuenta con un spa y gimnasio y muchos servicios para disfrutar de una estancia relajada. Sin ir más lejos, en todas las habitaciones hay hidromasaje.

El hotel está al lado de la playa y tiene piscina exterior con jardín. En el restaurante el menú está compuesto por productos de primera calidad y es posible elegir entre diferentes opciones, a cada cual más rica. Pese a tener muchas habitaciones, es un hotel muy tranquilo y se descansa muy bien. Lo puedes reservar aquí.

Caminos de Ronda de Girona, S'Agaró Hotel
El S'Agaró Hotel es un buen lugar para terminar la ruta de senderismo por los Caminos de Ronda

Sant Feliu de Guíxols

Ya que estaba en S’Agaró decidí alargar un poquito más la ruta y llegar hasta Sant Feliu de Guíxols. El GR-92 discurre por los Caminos de Ronda, en los que no se para de subir y bajar escaleras que dan acceso a las diferentes calas.

En el pueblo no hay que dejar de dar una vuelta por el Monasterio, declarado Bien de Interés Cultural, así como por las calles que rodean el ayuntamiento y el mercado. Los domingos, además, hay mercadillo por las mañanas. También es muy interesante subir hasta la capilla de Sant Elm, desde donde hay unas vistas increíbles. ¡Un lugar ideal para despedir una gran ruta por la Costa Brava y soñar con la siguiente!

Viajar sola a la Costa Brava, Sant Feliu de Guixols
Vistas desde la Ermita de Sant Elm en Sant Feliu de Guíxols

Espero que este post te ayude a conocer mejor los Caminos de Ronda y el sendero GR-92 a su paso por la Costa Brava y la provincia de Girona. A mí es una zona que me encanta para hacer senderismo por sus increíbles paisajes y lo bonito de sus pueblos, así que ya sabes, cálzate las deportivas ¡y a recorrerlos!

Estela Gómez

Viajera, fundadora de #QuieroViajarSola y travel blogger en Viajes e ideas. En 2016 agarré una mochila y me fui de viaje sola por primera vez a recorrer Sudamérica durante 6 meses y, desde entonces, quiero que todas las mujeres viajen solas porque es una de las mejores experiencias que se pueden tener en la vida.

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Código ético: uno de los viajes a la Costa Brava lo realicé en colaboración con Costa Brava Verd Hotels y los hoteles mencionados. Todas las opiniones son mías. Además, en este post existen algunos enlaces de afiliado, lo que significa que, si haces una reserva o contratas un producto o servicio a través de estos links (Booking, Civitatis, Amazon, Skyscanner, Mondo…), me llevo una pequeña comisión. En ningún caso pagarás de más y yo podré seguir manteniendo esta comunidad. Si te lo recomiendo es porque lo he probado, lo utilizo habitualmente y creo que puede serte útil para planificar tu viaje en solitario.

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