Viajar sola a Catamarca: qué ver en la Argentina desconocida

Uno de los lugares que más me gustó de mi viaje por Argentina fue esta región del norte del país. Es una total desconocida y, de verdad, no entiendo por qué, pues es de lo más hermoso que he visto en mi vida. Para que tú también lo descubras, he preparado este post para que sepas cómo es viajar sola a Catamarca y qué ver en este rincón remoto de los Andes.

Viajar sola a Catamarca
Te cuento cómo es viajar sola a Catamarca y qué ver en esta desconocida provincia argentina

Dónde queda Catamarca y cómo llegar

Catamarca es una de las provincias que conforman el norte argentino. Es una de las más pobres del país y la menos poblada, y eso se nota en todo, desde las infraestructuras, como las carreteras, hasta en el desarrollo de la actividad turística. Ubicada a los pies de los Andes, Catamarca esconde verdaderos tesoros naturales en forma de volcanes, salares o campos de piedra pómez, además de sitios arqueológicos o regiones vitivinícolas. Hace frontera con Chile y es vecina de otras regiones muy lindas de Argentina como Salta, Tucumán o Córdoba.

Su capital es San Fernando del Valle de Catamarca, a donde se puede llegar por carretera desde otras ciudades cercanas, como La Rioja o San Miguel de Tucumán a través de la Ruta 38, o incluso en avión desde lugares más lejanos. Además, por la provincia pasa la Ruta 40, que atraviesa todo el país de norte a sur pegada a la Cordillera de los Andes. Lo ideal para moverse por allí es tener vehículo propio (o alquilar un auto), aunque también hay autobuses para llegar a los diferentes pueblos. Eso sí, no es fácil moverse entre ellos como te explicaré más abajo. 

Recuerda contratar un seguro de viaje para poder resolver fácilmente problemas en el transporte o por enfermedad o accidente.

Viajar sola a Catamarca, autobús
Viajando en autobús por Catamarca

Por qué decidí ir a Catamarca

Cuando planeé el viaje ni de lejos se me ocurrió pasar por Catamarca. Para mí, era un lugar por el que pasar al viajar sola por la ruta 40, pero no le presté ninguna atención. No fue hasta que Lis, la chica con la que me hospedé en Córdoba a través de Couchsurfing, me dijo que los paisajes allí eran hermosos. Ella es de Catamarca y recuerdo que me habló del Paso de San Francisco (hacia Chile), aunque como aún me quedaba lejos, no pensé que fuese a ir.

Después, cuando llegué a Amaicha del Valle (Tucumán) semanas después volví a escuchar sobre Catamarca. Allí, en la Cascada, una señora me habló de lo maravillosas que eran las Termas de Fiambalá, y Marcos, el chico del hostel donde me alojaba, me dijo que el Campo de Piedra Pómez era espectacular, y que había lugares donde los volcanes habían expulsado lava tan alto en la atmósfera que se había congelado y caído como flechas negras en el campo.

Con la duda ya de qué hacer, si hacer un alto en Catamarca o seguir para La Rioja, un chico totalmente desconocido me dijo en la terminal de autobús que era lo más bonito que había visto en la vida. Hualfín, Londres, Fiambalá, Antofagasta… todos los lugares tenían algo especial y unos paisajes de otro mundo. Y así, en el último momento antes de comprar el pasaje, me decidí a viajar sola a Catamarca. Lo que iban a ser unos pocos días se convirtieron finalmente en unos 10 días, entre otras cosas, porque yo dependía del transporte público y eso, en esta región, no es que funcione demasiado bien.

Qué ver en Catamarca

La provincia de Catamarca es una de las más sorprendentes de Argentina. Fui recorriendo algunos de los lugares por los que pasa la Ruta 40, pero también me desvié para ir a sitios más retirados, perdidos en mitad de los Andes. A continuación te cuento qué pueblos visité y qué puedes hacer en cada uno de ellos. 

Hualfín

Viajé a Catamarca desde Amaicha del Valle, en Tucumán, y mi primer destino fue Hualfín. Llegué en el único autobús que pasa en todo el día (ruta Santa María – Belén) y me alojé en el único alojamiento que hay en el pueblo: la hostería municipal. Los señores de la hostería fueron muy amables y me indicaron qué lugares visitar en el pueblo.

Primero el Pozo Verde, que son unos ojos de agua en mitad de la quebrada. La verdad que el día amenazaba lluvia y no apetecía meterse, pero para un día de verano debe ser una pasada. Después, la iglesia histórica, un mirador y la Bodega Hualfín, que elabora sus vinos con la uva de los agricultores del pueblo. Un poco más retirado, en la quebrada, se encuentra la Terma de la Quebrada, un pozo de agua que emana a unos 36 grados y en la que es posible bañarse en cualquier momento. ¿Lo mejor de todo? ¡Todo es gratis!

Viajar sola a Catamarca, Hualfín
Mirador de Hualfín, con la iglesia y el entorno que lo rodea

Belén

Desde allí fui para Belén, una ciudad algo más grande, pero sin grandes atractivos. Ésta se convertiría en el «centro de operaciones» de mi visita a Catamarca, ya que para todo tenía que hacer conexión allí. Lo mejor de Belén es que tiene un cajero que funciona, cosa que parece bastante irrelevante, pero que es de vital importancia para sobrevivir en toda esta región.

Londres

Aunque el nombre despiste, no me crucé el charco hasta el Londres de Inglaterra, sino que me fui a un pueblito llamado así a unos 10 kilómetros de Belén. Allí se encuentran las ruinas de Shincal, pertenecientes a un pueblo precolombino que, con la llegada de los españoles, quedó despoblado. Pocos días antes había visitado las ruinas de Quilmes en Tucumán y he de decir que Shincal me gustó bastante más, ya que hay un recorrido y explicaciones sobre las ruinas, además de que el paisaje de los alrededores es espectacular.

Desde Londres quería ir para Fiambalá, pero no hay manera de hacerlo directamente, así que volví a Belén para tomar un bus hasta Alpasinche, un puesto de control de la policía en el medio de la nada (literalmente, aparte de eso, no hay nada más), y esperar casi una hora hasta que pasase el bus para Fiambalá. En total, unas 4 o 5 horas de viaje para 180 kilómetros.

Viajar sola a Catamarca, ruinas de Shincal
Las Ruinas de Shincal son uno de los atractivos culturales e históricos de Catamarca

Fiambalá

Al contrario que los pueblos anteriores, Fiambalá sí recibe más turismo, aunque se hace imprescindible tener coche, pues la mayoría de lugares a conocer están en los alrededores del pueblo. Lo que sí se puede hacer en el centro es visitar el Museo del Hombre, que exhibe numerosos objetos de antiguos pobladores encontrados en la zona (incluidas dos momias incas) y repasa la historia de las ascensiones a las montañas cercanas que superan los 6.000 metros de altitud. 

También en el pueblo y sus alrededores se pueden visitar algunas bodegas, pues es una región vitivinícola. Pude visitar dos de ellas y probar sus vinos y lo cierto es que me gustaron mucho. El terreno es idóneo para la producción y esperan que en unos años esta región sea más conocida dentro del mundo del vino. 

Ahora bien, lo más famoso son las Termas de Fiambalá, un complejo en el que las aguas emanan de la montaña a 45 grados de temperatura. Está algo retirado del pueblo, así que hay que tomar un remis para ir. En mi caso, pude ir con gente del hostel gracias a que uno de los viajeros tenía coche. Además, también aprovechamos para ir hasta Saujil, otro pueblo cercano conocido por sus grandes dunas para hacer sandboard.

Por último, Fiambalá se sitúa en la Ruta 60, que va hasta el impresionante Paso de San Francisco, ubicado en el nevado del mismo nombre, en la frontera con Chile. Me quedé con muchas ganas de ir, pero sin vehículo no hay mucho que hacer. Existen tours, pero hay que tener en cuenta que son algo caros y se necesitan otras tres personas para que salga la excursión. 

Para más información, no te pierdas el post sobre qué hacer en Fiambalá.

Viajar sola a Catamarca, Fiambalá
Vistas desde las Termas de Fiambalá

Antofagasta de la Sierra

Por último, visité Antofagasta, un pequeño pueblo literalmente en mitad de la nada, pero espectacular. Entre los lugares que ver en Catamarca, para mi éste es el número 1. Volcanes, salares, naturaleza de otro mundo… este pueblo lo tiene todo para convertirse en el futuro en un gran reclamo turístico, pero aún hay muchos aspectos que mejorar, como por ejemplo, las conexiones por carretera.

Solamente se puede llegar desde Belén por una carretera con tramos de ripio que a veces se ve inundada por la crecida de los ríos. Si te mueves en autobús, como yo, solo hay dos autobuses, los miércoles y viernes por la mañana desde Belén (al menos cuando yo lo visité). La distancia son unos 300 kilómetros y se tardan unas 9 horas, así que no es un lugar para ir con prisas. 

Así pues, me quedé varios días en Antofagasta de la Sierra y estuve haciendo varios tours a los atractivos naturales de los alrededores (es la única forma de visitarlo). Pude conocer su precioso Campo de Piedra Pómez, un mar muy extenso de piedra en el que la erosión del viento ha dado lugar a caprichosas formas. También ascendí hasta los 5.000 metros de altura en el Volcán Galán, con un inmenso cráter de 45 kilómetros de diámetro. 

También pude visitar muchas lagunas de colores, como la Laguna Diamante o la Laguna Grande, así como otros volcanes más cercanos al pueblo, como el Antofagasta y el Alumbrera. Además, hay algunos salares muy conocidos, como el de Antofalla y el del Hombre Muerto, aunque en este caso no llegué a visitarlos. 

En un futuro post te contaré en detalle qué hacer en Antofagasta de la Sierra.

Ruta 40 de Argentina, Catamarca
En Catamarca hay paisajes extraordinarios que te harán sentir en otro planeta, como el Campo de Piedra Pómez de Antofagasta

Cómo es viajar sola a Catamarca

Ya ves que hay un montón de lugares que ver en Catamarca y que todos ellos son muy interesantes. Ahora bien, no es tan fácil visitar esta provincia, sobre todo cuando viajas sola. En primer lugar, no es fácil moverse de un lugar a otro. El mal estado de las rutas y el poco (y malo) transporte público, hacen que sea una odisea desplazarse por sus destinos.

Otro problema es el de la accesibilidad al dinero. En Hualfín el cajero automático estaba fuera de servicio desde que cayó una tormenta de granizo, y en Antofagasta de la Sierra llevaba dos meses (¡dos meses!) fuera de servicio, cuando el banco más cercano estaba en Belén, a 300 kilómetros. Además, solo encontré cajeros de Banco Nación (red Link), por lo que si tu tarjeta no funciona con esa red, estás, literalmente – y perdón por la expresión-, jodida.

Como añadido, necesitas llevar efectivo encima todo el tiempo, pues el pago con tarjeta es casi inexistente, ya que la conexión a internet es casi inexistente también. Te las verás y desearás para encontrar un restaurante, café o incluso alojamiento con wifi en esta zona (al menos cuando yo la visité en 2016).

Me sorprendió encontrar a varios mochileros en los destinos que fui visitando, aunque debido a que viajé en temporada baja no había tantos turistas como me hubiera gustado para poder hacer más excursiones. Eso sí, visitar todos estos lugares sin tener que pelearme con miles de turistas para hacer una foto fue fantástico. En general me pareció una provincia preciosa, con muchísimo para conocer y bastante tranquila, aunque me llamó la atención que mucha gente (incluso gente trabajando en hoteles) no era tan simpática como en otras zonas de Argentina.

Viajar sola a Catamarca, Alpasinche
El puesto de policía de Alpasinche que también es parada de autobús en mitad de la nada

Dónde dormir en Catamarca

Como ves, no es fácil viajar sola por Catamarca, así que seguramente tendrás que buscar alojamiento para quedarte a pasar la noche en todos los pueblos que decidas visitar. Aquí te dejo algunas opciones que puedes reservar online, aunque la mayoría de ellos no se encuentran anunciados en internet, sino que directamente los encontrarás al llegar a tu destino y caminar por sus calles. A veces, sobre todo en los pueblos más aislados, la gente que alquila casas o habitaciones se acerca hasta la parada de autobuses para ofrecerlos a los turistas que llegan.

Como te decía más arriba, en Hualfín me quedé en la Hostería municipal. En Belén me alojé varias veces en el Hotel Gómez, en plena Ruta 40, mientras que en Londres estuve en el bonito Hostal Las Cañas. Ya en Fiambalá me quedé en el hostel San Pedro, donde conocí a otros viajeros, y en Antofagasta de la Sierra en la casa de una señora que alquilaba habitaciones y donde conocí a un chico y una pareja de argentinos con quienes hice varias excursiones por la zona.

Espero que este post te anime a Viajar sola a Catamarca. Ya ves que es un rincón precioso del norte de Argentina y que hay muchas cosas por visitar allí. Además, es una zona bastante desfavorecida, por lo que creo que el turismo puede ayudar enormemente a su desarrollo, mejorando transportes, creando puestos de trabajo e incrementando el nivel de vida de la gente que vive allí. Así pues, si tienes oportunidad de visitar Catamarca, ¡hazlo!

Estela Gómez

Viajera, fundadora de #QuieroViajarSola y travel blogger en Viajes e ideas. En 2016 agarré una mochila y me fui de viaje sola por primera vez a recorrer Sudamérica durante 6 meses y, desde entonces, quiero que todas las mujeres viajen solas porque es una de las mejores experiencias que se pueden tener en la vida.

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