Ciudad imperial, Patrimonio de la Humanidad y puerta de entrada a los Atlas y el sur de Marruecos. Así se define una de las urbes más importantes de este país del norte de África y uno de los destinos más instagrameables del momento. Estoy segura de que en algún momento te ha llamado la atención visitar este lugar, así que en este post te cuento mi experiencia a la hora de viajar sola a Marrakech.

Te damos las claves para viajar sola a Marrakech

Primeras impresiones

Antes de viajar a Marrakech había escuchado muy buenos comentarios sobre esta ciudad. A todo el mundo parece encantarle su ambiente, los colores, los olores que lo impregnan todo, el regateo… pero mis primeras impresiones no fueron del todo positivas.

Inseguridad

La primera experiencia desagradable la tuve en el trayecto del aeropuerto al hostel. Después de tomar el autobús que te lleva al centro, me subí a otro autobús de línea. En él, que iba a tope de gente local, había un hombre a mi lado. Llevaba un pañuelo sobre los hombros, extendido de tal manera que le tapaba también las manos. Eso me hizo estar más alerta aún de lo que suelo estar en los transportes públicos y, efectivamente, podía notar cómo poco a poco iba deslizando una de sus manos tapadas hacia mi mochila. ¡Estaba intentando abrirla para robarme la cartera!

Así que, así, en modo de alerta, es cómo pasé mis días en Marrakech. Además del incidente del autobús, cada vez que caminaba por la Medina podía notar cómo los carteristas estaban al acecho. También es frecuente que los vendedores te atosiguen para que les compres y siempre hay gente llamándote la atención allá por dónde vas. Además, es de lo más normal que te encuentres con locales muy simpáticos que quieran ayudarte a llegar a cualquier lugar, sobre todo en la Medina donde es fácil desorientarse, pero no te fíes; al llegar a destino te exigirán una propina por una ayuda que tú ni siquiera has pedido.

En cuanto al acoso por ser mujer, si bien es cierto que muchos hombres te miran y algunos te hacen comentarios desagradables, no me dio la sensación de que fuera un destino peligroso en este sentido. La sensación de inseguridad es más bien en torno a la posibilidad de sufrir un robo o una estafa.

Te cuento más sobre la seguridad en el post «¿Es seguro viajar sola por Marruecos?«. No te olvides de llevar tu seguro de viajes para no tener problemas ante un robo o cualquier otro incidente que te pudiera ocurrir. Te recomiendo Mondo, el mejor seguro de viaje por su buen precio, coberturas y servicios y aquí te dejo un 5% de descuento para que lo pruebes.


Caos y suciedad

Los días que visité Marrakech coincidieron con el Ramadán y, parece ser, que por esta razón la ciudad estaba más tranquila de lo normal. Eso se notaba sobre todo en la plaza Jemaa El Fna, que suele estar abarrotada tanto de día como de noche y tenía un aspecto más bien a medio gas.

Aún así, las calles de la Medina estaban hasta arriba. Entre los puestos de los zocos, los locales realizando sus compras, los turistas regateando en busca de souvenirs y las motos, bicis y carros que pasaban por cualquier lugar era difícil caminar tranquilamente. Me resultó muy curioso cómo todas estas estrechas calles son transitables por todo tipo de vehículos, siendo un peligro para los peatones, aunque en realidad no vi ningún accidente, ya que las motos logran esquivarlo todo (no sé cómo lo hacen).

La Medina es algo así como un gran bazar, donde se puede encontrar de todo. Babuchas, lámparas, alfombras, artesanías, carnicerías, puestos de especias, de jabones, artículos de cuero… Supongo que a esa mezcla de olores es a lo que se refiere todo el mundo cuando habla de Marrakech, pero más allá de las expectativas cuando ves una foto de Instagram en una tienda de especias, los olores de Marrakech no son, en general, agradables. Además, una vez que cierran las tiendas todo queda muy sucio, con un montón de basura por todas partes (plásticos, cartones, comida…).

Por último, el tráfico me recordó mucho a Hanoi por la cantidad de motos que hay, que se convierte en más caótico si cabe por los taxis, autobuses y coches de caballos que realizan paseos turísticos. Cruzar la calle tiene su nivel de riesgo, incluso en los pasos de peatones con semáforo.

¿Es todo tan negativo?

No. Como todos los lugares, Marrakech tiene sus cosas malas y sus cosas buenas. Por ejemplo, me gustó que hay muchos jardines y parques donde descansar y disfrutar de una sombra alejándote por unos momentos del calor sofocante que hace y el ruido del tráfico. También me gustó la arquitectura de sus edificios, tanto los grandes monumentos como los interiores de los alojamientos y otros comercios que, aunque por fuera no dicen mucho, por dentro son fieles a esa decoración marroquí que tanto nos llama la atención.

Hay bastantes lugares donde comer muy bien con un precio aceptable (aunque para los estándares de Marruecos son caros, como el Kif-Kif, Le Jardin, el Zeitoun Café…) y la fruta es muy buena. Además la puedes encontrar en cualquier parte y tomar zumos de todo tipo.

También encontré muy positivo que la ciudad se puede visitar prácticamente entera a pie y que cuentan con un sistema de bicicletas públicas que puedes alquilar para moverte de un lado a otro. Evidentemente no es suficiente para acabar con el caos circulatorio, pero me parece un buen primer paso para que la ciudad sea más sostenible en un futuro.


Qué ver y hacer al viajar sola a Marrakech

Como decía, Marrakech no es una ciudad muy grande, pero para ubicarte y conocer mejor su historia, te recomiendo hacer un free tour el primer día de tu visita. Comienzan en la plaza de Jemaa El Fna y en él recorrerás sobre todo la Kasbah de Marrakech, visitando el Palacio Bahía. Además de ver parte de la ciudad, gracias a las recomendaciones del guía y de otras personas del grupo, podrás hacerte una idea de qué lugares merecen más la pena en la ciudad.

Ver la Mezquita Koutoubia

La Koutoubia es la mezquita principal de la ciudad y la reconocerás por dos cosas: es el edificio más alto y te recordará a la Giralda de Sevilla. Está coronada por 4 bolas doradas que indican su importancia (el máximo son 5), y tiene una grúa que señala a la Meca para indicar hacia dónde hay que rezar.

Al igual que otras mezquitas de Marruecos no se puede visitar si no eres musulmán (la única que se puede visitar es la de Casablanca). Esta prohibición viene de la época del protectorado francés y se tomó para evitar enfrentamientos, ya que a los locales no les gustaría ver a los colonos entrando en sus lugares sagrados.

Si viajas a Marruecos durante el Ramadán verás a mucha gente rezando fuera de la mezquita cuando cae la noche. Se leen dos capítulos del Corán y son muchos los fieles que no quieren perderse este momento.

Vivir la Plaza Jemaa El Fna de noche

La locura de Marrakech en estado puro. Así es la plaza Jemaa El Fna, la más importante de la ciudad. En ella puedes encontrar de todo, desde puestos de fruta hasta restaurantes (no muy higiénicos por cierto), pasando por vendedores de cualquier cosa y gente con serpientes y monos encadenados para que los turistas se hagan una foto. Por favor, sé responsable y no contribuyas a esta forma de maltrato animal.

La plaza está especialmente animada de noche, cuando la temperatura es más agradable y la gente comienza a salir de sus casas evitando el calor del día. Lo mejor es subir a la terraza de alguno de los cafés para tomar algo y tener una vista privilegiada de la locura de este lugar.

Al viajar sola a Marrakech (y con lo que te comentaba más arriba) puede que no termines de atreverte a salir sola de noche, pero mientras que no sea muy tarde no hay problema. Aún así, si quieres compañía, aquí te dejo un post con consejos para conocer gente viajando sola.

Viajar sola a Marrakech, Plaza Jemaa El Fna
La plaza Jemaa El Fna es el gran punto de encuentro cuando cae la noche en Marrakech

Perderse por la Medina

En cualquier ciudad de Marruecos, la Medina es la ciudad histórica amurallada. En el caso de la de Marrakech, su trazado es del siglo XVI. Sus callejuelas han ido cambiando a lo largo de los siglos, pero no así las murallas, que son mucho más antiguas, del siglo XI.

Dentro de la Medina hay diferentes zonas y barrios, como la Kasbah, que es donde vivía la gente importante. Allí están los principales palacios de la ciudad y todo está separado por murallas, así que da la sensación de que se entra y sale de la ciudad todo el tiempo, pero en realidad sigues estando dentro de la Medina.

La Medina es un laberinto de calles. En la zona más cercana a la plaza Jemaa el Fna están todos los zocos y puestos donde practicar el regateo. Puedes encontrar de todo, desde carnicerías hasta souvenirs, puestos de especias, de babuchas, de sombreros… Lo que no encuentres en esta zona, no existe.


Disfrutar de un hammam

Una de las actividades más relajantes que puedes hacer en Marrakech es pasar un rato en un hammam. Hay muchos por toda la ciudad y en ellos podrás darte un masaje, exfoliarte la piel o todo ello junto.

Yo hice el hammam propiamente dicho, que es la exfoliación, combinado con un masaje de pies y un masaje relajante de una hora. Primero entré en una sala de vapor donde me enjabonaron con jabón negro. Esperé unos 15 minutos y vino la chica a hacerme la exfoliación con el guante. Después me volvió a enjabonar, me lavó el pelo y metí los pies en agua fresca con pétalos de rosa para refrescarme. Una vez terminé la exfoliación, me puse mi albornoz y salí a tomar un té mientras me hacían un masaje en los pies. Finalmente, me dieron un masaje relajante de una hora.

En el hammam te dan todo lo que necesitas: albornoz, chanclas y tanga de papel. Tienes que desnudarte y solo llevar ese tanga que te dan, pero que no te de vergüenza porque no es una situación incómoda. Los precios suelen rondar los 300 dirhams por masajes de media hora y el hammam (no llega a 3o euros). A mayor tiempo, más se incrementa el precio. En mi caso estuve en Les bains d’Azahara, aunque si quieres algo más económico, te dejo otra opción similar por aquí.

Visitar el Palacio Bahía

Entre los lugares más destacados que ver en Marrakech se encuentra este palacio, que fue construido en el siglo XIX por Si Moussa, el visir del sultán. Estaba destinado a su uso personal y todas las estancias se organizan en torno a sus patios, a donde daban las habitaciones de sus 4 mujeres y sus 28 concubinas.

No queda nada del mobiliario original porque fue saqueado, pero sí podrás disfrutar de los preciosos artesonados del techo y las decoraciones en paredes y puertas al más puro estilo marroquí. Se encuentra en la Kasbah y la entrada cuesta 70 dirhams (6,5€).

Viajar sola a Marrakech, Palacio Bahía
Las decoraciones del Palacio Bahía son un sueño

Pasear por los jardines del Cyber Park

No se trata de un parque futurista ni nada de eso, sino que es un parque cuidado por Maroc Telecom, una de las operadoras de telefonía más importantes del país. Se trata de un parque de acceso gratuito y está muy cerca del centro, al lado de la mezquita de la Koutoubia, así que si notas que hace mucho calor, puedes venir aquí a relajarte un rato.


Otros lugares que visitar en Marrakech

Existen numerosos jardines y museos por los que hay que pagar, y según me han comentado otros viajeros y he leído por ahí, no merecen demasiado la pena teniendo en cuenta su precio. Por ejemplo, el jardín Majorelle es muy famoso, pero cuesta 70 dirhams entrar y es muy pequeño, además de estar muy masificado. Las Tumbas Saadíes también tienen ese precio, pero aparentemente no te dejan entrar al mausoleo, sino que hay que conformarse con verlo desde una zona acotada. El Palacio de El Badi está ruinas y también cuesta 70 dirhams, así que mejor ir al Palacio Bahía, que aunque no tenga muebles, sigue en pie y podrás admirar sus artesonados y decoraciones.

Tour al desierto

Como Marrakech no tiene tanto para ver, mucha gente opta por combinarlo con tours de un día a ver cascadas u otras ciudades, como Essaouira, aunque la mayoría se decanta por viajar al Sáhara.

Hay dos opciones: Zagora o Merzouga. El primer destino está más cerca de Marrakech por lo que el tour se hace en dos días y una noche. El segundo, se hace en un tour de 3 días y 2 noches. Esa fue la opción que elegí.

Te lo contaré en otro post, pero para resumir, durante el tour cruzarás la cordillera de los Atlas, con unos paisajes preciosos para llegar hasta Ben Haddou, donde se han rodado numerosas películas y series como Gladiator o Juego de Tronos. Al atardecer llegas al valle del Dades y es espectacular el tono que adquieren las montañas con el dorado del sol. Esa noche se duerme en el valle y por la mañana se va a visitar Tinghir para después llegar a la Garganta del Todra y, finalmente, poner rumbo al desierto. Aquí es cuando se realiza la excursión en dromedario hasta el campamento bereber entre las dunas del desierto, viendo atardecer en el camino. Al día siguiente se madruga mucho para ver el amanecer desde las dunas y se emprende el camino de vuelta a Marrakech.

Viajar sola al Sáhara, Ait Ben Haddou
Uno de los lugares que se visitan en los tours es Ait Ben Haddou

Cómo llegar a Marrakech

La forma más frecuente de llegar a Marrakech desde España es en avión. Tanto Iberia como Ryanair tienen varias frecuencias semanales y precios muy asequibles. Ten en cuenta que existen varias tarifas y que hay diferencias entre las aerolíneas. Por ejemplo, la tarifa más barata de Iberia te incluye tu bolso y una maleta pequeña en cabina, mientras que en Ryanair no. Solo te permiten viajar con una bolsa de tamaño mediano en cabina y, si quieres subir con tu maleta, debes pagar por ella. Por tanto, lo mejor es comparar no solo la tarifa básica, sino cuánto supone el precio final añadiendo las maletas en cabina y otros extras, como pagar por el asiento si lo deseas. 

Tu llegada al aeropuerto de Marrakech

Antes de ingresar a Marruecos, debes rellenar un formulario con tus datos personales y tu propósito de viaje a Marruecos. Es un papelito que deberás entregar en el control de pasaportes a tu llegada en cualquier aeropuerto (Marrakech en este caso). Si viajas con Iberia te lo darán en el mismo avión para que puedas rellenarlo a bordo y dirigirte directamente al control de pasaportes una vez aterrices. Si viajas con Ryanair, deberás buscar el lugar donde tienes estos formularios a disposición de los pasajeros para rellenarlo antes de ir al control.

El aeropuerto de Menara (que así se llama) es bastante nuevo aunque pequeño. Para salir del aeropuerto deberás pasar primero el control de pasaportes. Después te podrás dirigir a las cintas para recoger tu maleta en caso de haber facturado y, antes de salir, deberás pasar un nuevo control en el que meter tu equipaje en un escáner.

En la zona donde se recogen los equipajes hay algunos servicios y podrás, entre otras cosas, cambiar dinero o comprar una tarjeta SIM si la necesitas. Si estás planeando cambiar o comprar la SIM, hazlo en ese momento, porque una vez sales fuera, a la zona de llegadas, no hay ninguna de estas cosas, solo un cajero para sacar dinero. Nosotras te recomendamos llevar la tarjeta sin comisiones de Bnext, ya que te sale mejor porque la casa de cambio se queda con una parte.

Cómo llegar del aeropuerto a la ciudad

El aeropuerto de Menara está muy cerca del centro de la ciudad, así que no te será muy difícil llegar. Puedes tomar un taxi con otras personas (regatea antes de subirte y acuerda el precio) por unos 20-30 dirhams por persona o ir en transporte público, opción que te recomendamos.

Existe un autobús (línea 19) que te deja en la plaza Jemaa El Fna y que cuesta 30 dirhams (algo menos de 3€). Es válido durante 15 días para hacer ida y vuelta, así que te vale también para volver al aeropuerto desde la propio Jemaa El Fna. Si necesitas llegar hasta otro punto de la ciudad, Google Maps funciona muy bien, así que puedes utilizar su función de «cómo llegar» para ver tus opciones de transporte público a la hora de moverte por Marrakech. Los trayectos en los demás autobuses cuestan apenas 2 dirhams. 


Ve con tiempo al aeropuerto antes de tu vuelo de vuelta

Cuando haya terminado tu viaje y tengas que volver al aeropuerto de Marrakech, lo que debes tener en cuenta son principalmente los tiempos. Existen solo dos puertas en el aeropuerto: la de entrada y la de salida. No te dejarán entrar por la de salida, solo por la de entrada, donde tendrás que pasar un primer control metiendo tu equipaje en un escáner. Suele haber algo de cola.

Después debes dirigirte al mostrador de facturación, aunque no vayas a facturar maleta y hayas hecho el check-in online. Sin tu tarjeta de embarque física no te dejarán pasar. Puede que tengas suerte y no haya cola, pero mejor calcular un rato para este trámite.

Antes de dirigirte al control de seguridad, debes rellenar de nuevo el papelito que cumplimentaste a la llegada con tus datos personales y el motivo de tu viaje. Lo encontrarás frente a la zona de embarque. Una vez tengas todos los documentos (pasaporte, tarjeta de embarque y formulario), puedes ir a pasar el control de seguridad (donde hay más colas). Por último, tendrás que hacer una nueva cola para pasar el control de pasaportes.

Viajar sola a Marruecos, formulario entrada
Tanto a la entrada como a la salida de Marruecos tendrás que rellenar este formulario

Dónde dormir en Marrakech

En Marrakech hay cientos de alojamientos: hoteles, hostels, apartamentos y los famosos riads, las casas con jardín interior tan famosas de Marruecos. En cualquier caso los precios son bastante baratos.

Yo me alojé en dos hostels y un hotel. El hotel fue el Racine, en el barrio de Gueliz, y cuenta con piscina (ideal para sofocar el calor). Está muy bien, es muy moderno y tiene una cama enorme, así que si alguna noche quieres darte un capricho, anótalo.

En cuanto a los hostels, ambos estaban en la Medina, pero fueron dos experiencias muy diferentes. El primero fue el Corner Hostel, que es muy barato (2€ la noche más el impuesto de turismo). El precio es muy bueno, pero los servicios algo escasos. Por ejemplo, solo había dos baños para todo el hostel y siempre estaban sucios. Además hacía mucho calor y no estaba en una zona muy agradable, algo alejada de la plaza.

El segundo hostel fue el Amour d’Auberge y éste lo recomiendo totalmente. Está bastante nuevo, muy limpio, los dueños son encantadores, hay taquillas en las habitaciones y hace fresco, lo cual se agradece para escapar del calor de las calles. Además, está muy cerca de la Plaza Jemaa El Fna.

Puede que te interese leer nuestra guía sobre cómo elegir un hostel.

Para terminar con este post, te dejo con las stories de Marrakech y algunos consejos finales:

  • Vigila constantemente tus pertenencias. Lleva el bolso o mochila delante e intenta no ir con el móvil de la mano. 
  • Si vas a comprar algo, regatea. Lo aconsejable es no mostrar demasiado interés por ningún objeto y esperar a que te digan un precio. De lo que te diga, ofrece un tercio y en ningún caso lo compres por la mitad o más de la mitad de lo que te proponen. 
  • No te fíes de la gente que te quiere ayudar sin tú haber pedido esa ayuda. 
  • Bebe agua constantemente (embotellada) y busca las sombras (hace mucho calor). 
  • No te olvides las gafas de sol, el protector solar y no vistas de forma muy llamativa. Es más, vestir con vestidos largos o pantalones anchos y manga te evitará quemarte con el sol además de muchas miradas indeseadas. 

Si vas a viajar sola a Marrakech ten todo esto en cuenta y planifica algunos días de más para ir hacia el desierto o poder visitar algo del sur. ¡Será la mejor experiencia!

Estela Gómez

Viajera, fundadora de #QuieroViajarSola y travel blogger en Viajes e ideas. En 2016 agarré una mochila y me fui de viaje sola por primera vez a recorrer Sudamérica durante 6 meses y, desde entonces, quiero que todas las mujeres viajen solas porque es una de las mejores experiencias que se pueden tener en la vida.

Detrás de #QuieroViajarSola, Estela Gómez

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