Situado junto a la frontera con España, es uno de los destinos que no te puedes perder al recorrer la bonita zona del País Vasco francés. Yo lo visité durante mi ruta en verano de 2026 y en este artículo te cuento qué ver en Hendaya, una localidad con playa, bonitos paisajes, patrimonio e historia fronteriza.

Qué ver en Hendaya en un día
Hendaya nació como un pequeño barrio de Urruña, del que se independizó en 1654. Su ubicación junto al río Bidasoa y frente a la costa española marcó desde el principio su historia, ligada a la pesca, la caza de ballenas, el comercio y los continuos conflictos fronterizos. Muy cerca se encuentra la isla de los Faisanes, donde en 1659 se firmó la Paz de los Pirineos y se acordó el matrimonio entre Luis XIV y la infanta María Teresa de Austria, uno de los episodios históricos más importantes de esta frontera.
La llegada del ferrocarril en el siglo XIX favoreció el crecimiento de Hendaya y la convirtió en un punto estratégico de conexión entre Francia y España. Al mismo tiempo, comenzó a desarrollarse como destino turístico gracias a su extensa playa y a la construcción de villas de estilo neovasco. Hoy, aúna historia y naturaleza, así que toma nota de lo que te propongo visitar a continuación y disfruta del viaje.
Playa de Hendaya
La playa de Hendaya es uno de los principales atractivos de la localidad y, con más de tres kilómetros de longitud, está considerada la playa de arena fina más extensa de la Costa Vasca francesa. Se extiende desde las dunas de Sokoburu hasta los acantilados del dominio de Abbadia, y a lo largo de buena parte de ella discurre el Boulevard de la Mer, un paseo marítimo rodeado de villas de estilo neovasco construidas principalmente durante el desarrollo turístico de Hendaya, entre finales del siglo XIX y comienzos del XX. También hay restaurantes, alojamientos, escuelas de surf y diferentes accesos al arenal.
Además de bañarse o pasear junto al mar, la playa de Hendaya es un lugar muy popular para practicar surf. Sus olas suelen ser más accesibles que las de otros puntos de la costa vasca, por lo que existen varias escuelas que ofrecen clases y alquiler de material.

Casino de Hendaya
En la playa verás el antiguo Casino de Hendaya, que fue construido en 1884 dentro del proyecto de desarrollo de Hendaya como destino de veraneo. Su arquitectura de inspiración morisca, con arcos, torres y detalles orientalistas, sigue la línea de los centros turísticos y balnearios europeos de finales del siglo XIX.
El edificio fue diseñado por el arquitecto Alphonse Bertrand y acogió el casino de la ciudad entre 1889 y 1980. Además de las salas de juego, originalmente contaba con un establecimiento de baños, situado en la planta inferior. Durante las décadas de 1940 y 1950 hubo varias tormentas que dañaron parte del edificio, que perdió algunos de sus elementos originales, entre ellos dos torres situadas junto al océano, galerías y estructuras laterales. Posteriormente fue reformado y dejó de funcionar como casino para convertirse en la residencia Croisière, con viviendas y locales comerciales.

Rocas de los Gemelos
Al final de la playa, junto a los acantilados, podrás ver las Rocas de los Gemelos, conocidas en francés como Les Deux Jumeaux y en euskera como Dunbarriak. Son dos grandes formaciones rocosas que emergen del mar, aunque, a pesar de su nombre, no son exactamente iguales. Formaban parte de los acantilados de la costa, pero la acción continuada del oleaje y la erosión fue desgastando la piedra hasta separarlas del litoral.
Como ocurre con muchos lugares del País Vasco, las rocas también tienen su propia leyenda. Según la tradición, Roldán, caballero de Carlomagno, lanzó una enorme piedra desde las Peñas de Aia con la intención de destruir Bayona. Sin embargo, resbaló durante el lanzamiento y la roca cayó cerca de Hendaya, partiéndose en dos y dando origen a los Gemelos.

Castillo de Abbadie
Sobre los acantilados del final de la playa se asoma el Castillo de Abbadie. Fue construido entre 1864 y 1884 como residencia de Antoine d’Abbadie, científico, explorador, geógrafo, astrónomo y gran defensor de la lengua y la cultura vascas.
El encargado de diseñarlo fue Eugène Viollet-le-Duc, conocido por sus restauraciones de monumentos medievales como Notre-Dame de París y la ciudadela de Carcassonne. En esta residencia creó un edificio de estilo neogótico, con torres, almenas y muros de piedra que le dan apariencia de castillo medieval.
Antoine d’Abbadie pasó varios años recorriendo Etiopía, donde realizó estudios geográficos, lingüísticos y etnográficos. Estos viajes aparecen reflejados en la decoración de la casa mediante pinturas, inscripciones, animales esculpidos y numerosos detalles ornamentales. Muchas paredes y puertas muestran frases escritas en diferentes idiomas, entre ellos euskera, árabe y lenguas etíopes.
Además de residencia, Abbadia fue concebido como un lugar dedicado a la investigación. El castillo cuenta con su propio observatorio astronómico, equipado con una luneta meridiana que se utilizó para medir la posición de las estrellas y elaborar catálogos astronómicos. Entre las dependencias que pueden visitarse también se encuentran la biblioteca, la capilla, los dormitorios, los salones y los pequeños gabinetes privados.
Se puede visitar tanto el castillo como los jardines que lo rodean, aunque depende de la temporada tiene unos horarios u otros y diferentes modalidades de visita. Cuando yo estuve era junio y solamente se podría ver mediante visitas guiadas en francés, por lo que decidí no visitarlo. Mientras, durante julio y agosto parece que sí se puede visitar por libre y con audioguía en castellano. Te recomiendo consultar en su web previamente tanto los horarios como la forma de visita, así como sacar la entrada online.

Bahía de Txingudi
Alejándote de la playa puedes visitar la bahía de Txingudi, que se encuentra en la desembocadura del río Bidasoa y marca la frontera natural entre Francia y España. De hecho, al otro lado del agua se distingue el casco histórico de Hondarribia, y detrás se levanta el monte Jaizkibel. También verás aviones aterrizando y despegando desde el aeropuerto de San Sebastián, que se encuentra en esta zona.
A lo largo de la bahía hay un paseo muy agradable para disfrutar del paisaje, que cambia con las mareas. Por ejemplo, cuando el agua se retira aparecen bancos de arena, marismas y zonas de fango que sirven de refugio y lugar de alimentación para numerosas aves acuáticas. Además, este lugar es especialmente importante durante las migraciones, ya que se encuentra en una de las principales rutas utilizadas por las aves para desplazarse entre Europa y África.

Iglesia de San Vicente
Si subes hasta el casco histórico de Hendaya, puedes visitar su iglesia de San Vicente. Su origen se remonta a 1598, cuando los habitantes de la localidad recibieron autorización para construir su propio templo. A lo largo de los siglos, el edificio sufrió las consecuencias de los numerosos enfrentamientos entre Francia y España, por lo que tuvo que ser reconstruido en varias ocasiones. Su aspecto actual procede principalmente de la reforma realizada entre 1867 y 1874, cuando se adoptó una planta de cruz latina. En 1902 se añadieron dos capillas laterales que forman un falso transepto.
El interior conserva tres pisos de galerías de madera, un elemento habitual en las iglesias tradicionales del País Vasco francés. Estas tribunas permitían aumentar la capacidad del templo y antiguamente estaban reservadas a los hombres. Junto a la puerta lateral se encuentra la Cruz de Hendaya, una cruz de piedra decorada con símbolos astrales como el sol y la luna. La pieza se hizo conocida por las interpretaciones esotéricas del escritor Fulcanelli, aunque su significado continúa siendo objeto de debate.

La Cité des Mémoires
Por último, a pocos pasos de la iglesia, tienes Andaye, La Cité des Mémoires, un espacio dedicado a la historia de Hendaya y del País Vasco. El nombre Andaye recupera la forma con la que se conocía a Hendaya en el siglo XVII y la exposición se distribuye en varias salas temáticas que recorren los episodios que más han marcado la identidad de la ciudad, como los conflictos entre Francia y España, la frontera del Bidasoa, las antiguas aduanas y el contrabando. También se abordan la arquitectura neovasca, la gastronomía, los personajes destacados de la localidad y los grandes acontecimientos del siglo XX.

Qué ver cerca de Hendaya
Como Hendaya se ve más o menos rápido, puedes complementar tu visita con otras localidades cercanas que también merece la pena conocer por su historia y sus paisajes. Aquí te dejo tres lugares que visité durante mi viaje y que se encuentran muy cerca de Hendaya.
Hondarribia
El lugar más fácil de visitar desde Hendaya es Hondarribia, ya que está al otro lado de la bahía de Txingudi. Hondarribia pertenece a España y es muy fácil llegar tomando un barco en el puerto de Hendaya. El viaje dura unos pocos minutos y tendrás buenas vistas de la bahía. El servicio funciona continuamente durante el verano, pero si vas en otra época te recomiendo mirar sus horarios con antelación. No te olvides de llevar efectivo para pagar el barco tanto a la ida como a la vuelta.
Una vez en Hondarribia, lo primero que encuentras es el barrio de la Marina, una antigua zona de pescadores que ahora está muy animada porque hay muchos restaurantes y bares donde tomar algo. Desde la Marina puedes ir a la playa o subir caminando hasta el recinto amurallado, algo que no te puedes perder.
El casco histórico conserva parte de sus murallas, puertas monumentales y calles empedradas flanqueadas por casas palaciegas. Entre sus lugares más destacados se encuentran la puerta de Santa María, la calle Mayor, la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción y del Manzano, la plaza de Armas y el castillo de Carlos V, convertido actualmente en Parador de Turismo.
Próximamente te hablaré en otro post de qué ver en Hondarribia

Irún
También al otro lado de la frontera está Irún, donde puedes llegar en autobús urbano desde Hondarribia si quieres visitar los dos lugares en el mismo día. Si no, puedes cruzar a pie los puentes sobre el Bidasoa o tomar el Euskotren que conecta Hendaya con Irún en unos minutos.
Uno de los lugares más importantes de Irún es el Museo Romano Oiasso. Durante la Antigüedad existió aquí una ciudad portuaria romana vinculada a la explotación minera y al comercio marítimo, y el museo permite conocer su historia mediante los restos arqueológicos encontrados en la zona.
El recorrido puede continuar por la iglesia de Nuestra Señora del Juncal, uno de los principales edificios religiosos de Irún, y por la plaza de San Juan, donde se encuentran el Ayuntamiento y la columna de San Juan Harri, levantada para recordar la resistencia de la ciudad frente a las tropas francesas en el siglo XVI.
En otro post te contaré qué ver en Irún

San Juan de Luz
Del lado francés, un lugar que no te puedes perder es San Juan de Luz. La forma más rápida de llegar desde Hendaya es el tren regional, ya que ambas estaciones están conectadas directamente y el trayecto dura apenas unos minutos. Otra opción es utilizar los autobuses de la red Txik Txak.
Esta antigua población pesquera conserva un centro histórico muy bonito. Allí destaca la iglesia de San Juan Bautista, donde se celebró el enlace real entre Luis XIV y la infanta española María Teresa de Austria en 1660. Su interior conserva un gran retablo barroco dorado y tres niveles de galerías de madera características de los templos del País Vasco francés. Desde la iglesia se puede continuar por la rue Léon Gambetta, la principal calle comercial de la localidad, hasta llegar al mercado de Les Halles.
También merece la pena pasear junto a la Gran Playa, situada dentro de una bahía protegida por varios diques. Desde el paseo marítimo podrás ver las casas tradicionales frente al mar, el fuerte de Socoa y la costa de Ciboure.
Te invito a leer sobre qué ver en San Juan de Luz en otro post

Cómo llegar a Hendaya
Hendaya se encuentra junto a la frontera con España, por lo que su ubicación facilita bastante el acceso tanto desde otras ciudades francesas como desde el norte de España. Se puede llegar en tren, autobús, coche o avión, y también es una de las localidades por las que pasa el Camino de Santiago.
Vuelos a Hendaya
Los aeropuertos más cercanos a Hendaya son los de San Sebastián y Biarritz-Pays Basque. El aeropuerto de San Sebastián se encuentra en Hondarribia, al otro lado de la bahía de Txingudi, aunque dispone de un número limitado de rutas. Desde allí puedes continuar hasta Hendaya en transporte público o taxi.
Mientras, el aeropuerto de Biarritz tiene más conexiones nacionales e internacionales y se encuentra a unos 30 kilómetros. Para llegar a Hendaya puedes utilizar el transporte público pasando por Biarritz o Bayona, contratar un traslado o alquilar un coche.
Viajar a Hendaya en transporte público
Si vas a viajar a Hendaya desde algún lugar relativamente cercano, el tren es una de las opciones más cómodas. Si viajas desde España, puedes llegar hasta la estación de Hendaya con el Euskotren, ya sea desde Irún o San Sebastián. Una vez en la estación de tren, puedes tomar los autobuses Txik Txak para llegar hasta tu alojamiento. La parada de estos buses está en frente de la estación.
Si viajas desde Francia, la estación de Hendaye recibe trenes regionales y de larga distancia procedentes de ciudades como París, Burdeos, Bayona, Biarritz y San Juan de Luz. Además, si te quedas en la zona de playa tienes la parada Deux Jumeaux, que está algo más cerca. Para ver horarios y comprar tus billetes online, puedes descargarte la aplicación SNCF Connect.
Como alternativa, puedes llegar a Hendaya con los autobuses Txik Txak. Estos autobuses recorren todo el País Vasco francés, así que vienen genial si no te cuadran los horarios de tren. Para conocer cómo llegar hasta tu alojamiento desde el lugar donde te encuentres, te recomiendo utilizar la función «Cómo llegar» de Google Maps, ya que suele funcionar genial con estos autobuses. Además, puedes pagar con tu tarjeta de crédito al subir al autobús, así que no es necesario comprar billete aunque veas máquinas en las paradas.

Cómo ir a Hendaya en coche
En caso de querer viajar con tu coche, desde España la principal vía de acceso es la autopista AP-8, que cruza la frontera y enlaza con la autopista francesa A63. Hendaya se encuentra a unos 20 kilómetros de San Sebastián y el trayecto suele durar alrededor de media hora, dependiendo del tráfico.
Si llegas desde Francia, la A63 comunica Hendaya con Bayona, Burdeos y otras localidades de la costa atlántica. Durante el verano puede haber retenciones en los accesos y resultar complicado encontrar aparcamiento cerca de la playa, por lo que conviene llegar temprano o buscar alojamiento con estacionamiento.
El Camino de Santiago por Hendaya
Otra forma menos habitual de llegar a Hendaya es a pie, y es que por allí pasa el Camino de Santiago del Norte. Esta ruta comienza en la Catedral de Bayona y pasa por Hendaya en su segunda etapa, que finaliza en Irún tras cruzar el río Bidasoa por el puente de Santiago. Yo no hice esta parte, pero sí el resto del Camino desde San Sebastián hasta Santiago de Compostela y es una ruta espectacular.
Dónde dormir en Hendaya
A la hora de buscar alojamiento en Hendaya te recomiendo fijarte bien en la ubicación, ya que la ciudad se divide entre el centro urbano, la zona de la estación y la parte de la playa. Si vas por turismo, mi recomendación es que te alojes en la zona de la playa, ya que hay más vida que en el resto de la ciudad.
Yo me quedé en el Logis Hôtel Bergeret Sport, un hotel situado precisamente en esa zona. La ubicación está muy bien y te sentirás muy cómoda, ya que la habitación es amplia y la familia que lo lleva es muy agradable (y con raíces en Valladolid).

Como ves, hay muchas cosas que visitar en Hendaya, ya que es un destino perfecto para combinar playa, naturaleza, patrimonio y excursiones por ambos lados de la frontera. Espero que esta guía te ayude a organizar la visita y a descubrir una de las localidades más completas de la Costa Vasca francesa.
Este post pertenece a la guía para viajar sola a Francia
Viajera y fundadora de Quiero Viajar Sola. Desde que comencé a viajar sola en 2016 siempre tuve una inquietud: motivar a otras mujeres a viajar solas. Para ello, decidí crear este blog en 2018, en el que te cuento todos los viajes que he realizado en solitario en estos 10 años como viajera independiente y te doy consejos para que puedas organizar tu viaje por libre y disfrutar recorriendo el mundo en solitario.

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