Burdeos es una de las ciudades más atractivas del suroeste de Francia, famosa por su elegante arquitectura y sus vinos. Es la capital de la región de Nueva Aquitania y su centro histórico ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, así que bien merece un viaje para conocerla. Yo la visité en 2017 y me ecantó, así que hoy te cuento qué ver en Burdeos para que disfrutes de una escapada perfecta en la ciudad y sus alrededores.

Qué ver en Burdeos y alrededores
La historia de Burdeos se remonta a más de dos mil años atrás, cuando la ciudad fue fundada por la tribu celta de los bitúriges y más tarde se convirtió en la próspera ciudad romana de Burdigala. Gracias a su ubicación junto al río Garona, pronto se transformó en un importante puerto comercial y en uno de los principales centros urbanos de la antigua Galia. Durante la Edad Media, su destino quedó ligado al de Inglaterra tras el matrimonio de Leonor de Aquitania con Enrique Plantagenet, futuro rey de Inglaterra, un periodo en el que el comercio del vino experimentó un gran auge.
A partir del siglo XVIII, Burdeos vivió una de sus épocas de mayor esplendor económico gracias al comercio marítimo y a las rutas comerciales con América y África. La riqueza generada durante aquellos años permitió levantar gran parte de los elegantes edificios de piedra dorada que hoy caracterizan el centro histórico de la ciudad. Su extraordinario conjunto arquitectónico, formado por más de 300 monumentos históricos, ha hecho que el casco antiguo de Burdeos sea reconocido como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
Hoy, Burdeos es una ciudad dinámica y moderna que ha sabido conservar su legado histórico. Pasear por sus calles es descubrir siglos de historia en plazas monumentales, iglesias, palacetes y antiguas puertas medievales que conviven con tranvías, espacios culturales y una animada vida local. Si quieres conocer en profundidad la ciudad y entender su evolución, te recomiendo unirte a un free tour por Burdeos, una visita guiada con la que recorrer sus lugares más emblemáticos y sus curiosidades.
Río Garona
El río Garona es el gran protagonista del paisaje de Burdeos. Nace en el Valle de Arán y recorre más de 500 kilómetros antes de llegar a Burdeos, donde sus aguas se unen al río Dordoña para formar el estuario de la Gironda, el más grande de Europa occidental.
Desde la Antigüedad, el Garona ha sido una importante vía de comunicación y comercio, y hoy se ha convertido en un lugar perfecto para dar paseo a cualquier hora del día y disfrutar de sus paisajes. Puedes pasear a sus orillas y cruzar sus puentes, pero también tomar un barco y hacer una navegación, que además de permitirte disfrutar de la ciudad desde el agua, suelen incluir degustación de productos típicos.

Plaza de la Bolsa
Precisamente junto al río está la Plaza de la Bolsa, la imagen más reconocible de la ciudad y un buen punto de partida para adentrarse en el casco histórico. Fue construida en el siglo XVIII por el arquitecto Jacques Gabriel con la idea de abrir la ciudad al río y simbolizar la prosperidad económica que vivía Burdeos en aquella época. Su elegante conjunto de edificios de estilo clásico, con fachadas de piedra perfectamente simétricas, está considerado una de las obras maestras del urbanismo francés del Siglo de las Luces.
En ella se encuentran dos edificios históricos de gran importancia: el antiguo Palacio de la Bolsa, sede de la Cámara de Comercio e Industria de Burdeos, y el antiguo Hôtel des Fermes, donde se recaudaban los impuestos sobre las mercancías que llegaban al puerto. En el centro de la plaza también destaca la Fuente de las Tres Gracias, una de las más fotografiadas de la ciudad.
Frente a la plaza se encuentra otro de los grandes símbolos de Burdeos: el Miroir d’Eau o Espejo de Agua. Inaugurado en 2006, se trata de la mayor superficie reflectante del mundo, con más de 3.400 metros cuadrados. Alterna periodos en los que el agua crea un enorme espejo que refleja las fachadas históricas con otros en los que una fina niebla cubre el suelo, creando un efecto visual muy llamativo. Ahora bien, si vas en invierno como yo no podrás verlo, porque quitan el agua para evitar que se estropee.

Plaza del Parlamento
Detrás de la plaza de la Bolsa hay otra pequeña plaza: la del Parlamento. Fue creada en el siglo XVIII en el lugar que anteriormente ocupaba un mercado medieval y debe su nombre al antiguo Parlamento de Burdeos, la institución judicial que administraba la justicia en la región antes de la Revolución Francesa.
La plaza es muy bonita, ya que está rodeada de los típicos edificios de piedra dorada con balcones de hierro forjado y fachadas de estilo clásico. Encontrarás varios restaurantes y terrazas, así que es un rincón muy animado y donde puedes aprovechar para tomar algo.

Iglesia de San Pedro
A pocos pasos de allí te encontrarás con la Iglesia de San Pedro, que fue construida entre los siglos XIV y XV sobre los restos de un antiguo puerto galorromano. El barrio de Saint-Pierre, al que da nombre la iglesia, se considera la cuna de Burdeos y se desarrolló alrededor de la antigua ensenada llamada Devèze, que servía de puerto para la ciudad romana de Burdigala.
Su exterior destaca por la elegante fachada gótica y por su campanario, que sobresale entre las estrechas calles del centro histórico. Mientras, en el interior destacan sus bóvedas y vidrieras, así como varias obras de arte religioso y sus capillas laterales.

Puerta de Cailhau
El siguiente punto de interés en la ruta es la Puerta de Cailhau, uno de los mejores ejemplos de la arquitectura medieval que aún se conserva en la ciudad de Burdeos. Fue construida entre 1493 y 1496 para conmemorar la victoria del rey Carlos VIII de Francia en la batalla de Fornovo, en Italia, y durante siglos formó parte de las antiguas murallas defensivas de Burdeos. Era, además, una de las principales entradas a la ciudad desde el puerto.
Con sus cerca de 35 metros de altura, la puerta llama la atención por su aspecto de castillo de cuento, con torres puntiagudas, almenas y una combinación de elementos góticos y renacentistas. Sobre el arco principal puede verse una estatua de Carlos VIII, recordando el motivo de su construcción. En su interior podrás visitar una pequeña exposición dedicada a la historia de la ciudad y subir hasta las plantas superiores para disfrutar de una panorámica del casco histórico.

Puerta de Borgoña
Y de una puerta, a otra, la de Borgoña. Está también junto al río Garona y en este caso se construyó en el siglo XVIII, durante el gran periodo de transformación urbanística de Burdeos, para sustituir a una de las puertas medievales que formaban parte de las antiguas murallas. Su nombre hace referencia al duque de Borgoña, nieto de Luis XIV, y su diseño se inspira en los arcos de triunfo de la Antigüedad clásica.
Justo enfrente tienes el Puente de Piedra, el primer puente que permitió cruzar el río Garona dentro de la ciudad. Fue inaugurado en 1822, tiene más de 480 metros de longitud y está sostenido por 17 arcos, siendo durante mucho tiempo la puerta de entrada a la ciudad para quienes llegaban desde la otra orilla del río.

Basílica de San Miguel
Si callejeas un poco hacia el sur te encontrarás con la Basílica de San Miguel. Su construcción se prolongó entre los siglos XIV y XVI, en una época en la que el barrio de Saint-Michel era una de las zonas más populares de la ciudad gracias a la actividad comercial del puerto.
El elemento más llamativo del conjunto es su campanario, conocido como la Flèche Saint-Michel. Con 114 metros de altura, es el segundo campanario más alto de Francia y puede verse desde numerosos puntos de la ciudad. El interior de la basílica destaca por sus altas bóvedas y las vidrieras, aunque lo más conocido son las antiguas momias que se descubrieron en su cripta durante unas obras en el siglo XVIII. Durante muchos años se exhibieron, aunque los cuerpos finalmente fueron retirados y enterrados.

Catedral de San Andrés de Burdeos
Muy parecida a la basílica es la Catedral de San Andrés, y es su campanario está separado del edificio principal. En este caso se conoce como la Torre Pey-Berland y data del siglo XV. La separación entre la torre y el templo responde a un motivo práctico: el terreno, cercano al antiguo cauce del río, era demasiado inestable para soportar el peso de las campanas sobre la propia Catedral. Además, aquí podrás subir a la torre y disfrutar de una de las mejores vistas panorámicas de Burdeos.
Los orígenes de la Catedral de Burdeos se remontan al siglo XI, aunque el edificio que vemos hoy fue construido principalmente entre los siglos XII y XVI, combinando diferentes estilos arquitectónicos. Debido a su rango, ha sido escenario de algunos de los acontecimientos más importantes de la historia de Francia, entre ellos la boda de Leonor de Aquitania y el futuro rey Luis VII de Francia, celebrada en 1137.

Rue Sainte-Catherine
La Rue Sainte-Catherine es la calle más famosa de Burdeos y una de las principales arterias comerciales de la ciudad. Con una longitud de aproximadamente 1,2 kilómetros, está considerada la calle peatonal más larga de Europa y atraviesa el centro histórico de norte a sur. Su trazado sigue, en gran parte, el recorrido de una antigua vía romana.

Canelés Baillardran
Hablar de Burdeos es hablar también de sus famosos canelés, el dulce más emblemático de la ciudad. Estos pequeños pastelitos, elaborados con una masa a base de harina, huevos, leche, vainilla y un toque de ron, se caracterizan por su exterior caramelizado y ligeramente crujiente, que contrasta con un interior tierno. Aunque su origen no está del todo claro, la tradición dice que fueron las monjas del convento de las Annonciades las que lo inventaron.
Entre los lugares más conocidos para probarlos se encuentra la cadena de pastelerías Baillardran, toda una institución en Burdeos desde su fundación en 1988. Una de sus tiendas está en la calle Sainte-Catherine, pero hay más por todo el centro histórico. Las reconocerás por sus escaparates con cajas de color rojo y dorado. ¡Merece la pena hacer una pausa para probarlos!

Galería Bordelaise
También desde la Rue Sainte-Catherine puedes visitar la Galería Bordelaise, una elegante galería comercial cubierta construida en 1834 a la moda de los pasajes que triunfaban en las grandes ciudades europeas durante el siglo XIX. Su objetivo era ofrecer un espacio protegido de la lluvia y el frío donde pasear y realizar compras.
El pasaje destaca por su bonita arquitectura, con una larga bóveda acristalada que permite la entrada de luz natural y una sucesión de fachadas decoradas con detalles clásicos. Allí encontrarás pequeños comercios y restaurantes, siendo una prolongación de la zona de tiendas del centro de la ciudad.

Gran Teatro de Burdeos
Muy cerca de allí está la Plaza de la Comedia donde se sitúa el Gran Teatro, una de las obras maestras de la arquitectura neoclásica francesa. Fue inaugurado en 1780 y diseñado por el arquitecto Victor Louis, quien concibió un edificio monumental destinado a reflejar la riqueza y el prestigio que Burdeos había alcanzado gracias al comercio marítimo y al negocio del vino.
Su fachada está presidida por un pórtico de doce columnas corintias sobre las que se alzan doce estatuas que representan a las nueve musas y a las diosas Juno, Venus y Minerva. Mientras, el interior del edificio es igual de espectacular. Destaca especialmente su gran escalinata de piedra, que inspiró a otros teatros europeos.

Escultura Sanna
Junto al teatro también puedes ver la escultura Sanna, creada por el artista español Jaume Plensa. Fue instalada en 2019 y representa el rostro de una joven con los ojos cerrados, invitando a detenerse y mirar hacia el interior. La escultura está realizada en hierro fundido y tiene 7 metros de altura, y en ella Plensa utiliza el silencio y la contemplación como parte de la experiencia artística.

Iglesia de Nuestra Señora de Burdeos
Muy cerca del teatro tienes la Iglesia de Nuestra Señora de Burdeos, que fue construida a finales del siglo XVII por el arquitecto Pierre Duplessy-Michel para la orden de los dominicos. Su fachada de estilo barroco destaca por la armonía de sus líneas y por las esculturas que decoran la entrada principal. Mientras, en el interior destacan el altar mayor, varias capillas laterales y un órgano del siglo XVIII, considerado uno de los más importantes de la región.

Cité du Vin
Además del bonito centro histórico, al visitar Burdeos te recomiendo conocer más sobre sus vinos. ¡Porque ir a Burdeos y no probarlos tiene delito! Además de encontrarlos en cualquier restaurante, puedes darte un paseo hasta la Cité du Vin. Se trata de un museo que no está dedicado únicamente a los vinos de Burdeos, sino a la cultura vitivinícola de todo el mundo, abordando su historia, tradiciones y su influencia en diferentes civilizaciones.
El edificio ya merece una visita por sí solo. Su llamativa arquitectura, que recuerda a un decantador, se inspira en el movimiento del vino al girar en una copa y en los remolinos del río Garona. Si decides visitarlo, dentro podrás ver la exposición permanente sobre las grandes regiones vinícolas del mundo, los aromas del vino o su presencia en el arte y la literatura. Y cómo no, la entrada incluye una degustación de vino. La puedes comprar aquí.
Qué ver cerca de Burdeos
Si tienes varios días para explorar más allá de la ciudad, hay varios lugares muy conocidos que no te puedes perder. Mi consejo es que dediques al menos tres días al viaje: uno para ver Burdeos y otros dos para hacer las excursiones que te comento ahora.
Excursión de vinos
Si hay algo conocido en Burdeos, es el vino. La región produce algunos de los caldos más prestigiosos del mundo y cuenta con varias denominaciones de origen donde puedes visitar fácilmente sus bodegas en una escapada de un día.
Dos de las zonas más populares son Saint-Émilion y la región del Médoc. Saint-Émilion es un precioso pueblo medieval, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y con algunas de las bodegas más reconocidas de Francia. Por su parte, el Médoc es famoso por sus grandes châteaux y por albergar algunas de las denominaciones más prestigiosas de Burdeos, como Pauillac, Margaux o Saint-Julien, donde se producen vinos de renombre internacional.
Puedes visitar estos lugares por tu cuenta, aunque yo te recomiendo unirte a una excursión organizada desde Burdeos, como hice yo. En mi caso, visité la zona del Médoc, concretamente el Château La Tour Carnet, una bodega cuyos orígenes se remontan al siglo XII. Además de poder probar sus vinos, en el tour visité las distintas salas del château, que es como si fuera un museo del estilo de vida de siglos anteriores, con camas y mesas decoradas de época.
Aquí te dejo algunas excursiones para que valores qué zona te apetece más:
- Tour de medio día a Saint-Émilion
- Tour de medio día a Margaux (Médoc)
- Excursión de día completo a Saint-Émilion y Margaux

Duna de Pilat
Por último, otra de las grandes atracciones de los alrededores de Burdeos es la Duna de Pilat. Situada a unos 65 kilómetros de la ciudad, junto a la Bahía de Arcachón, está considerada la duna de arena más alta de Europa, con una altura que supera los 100 metros y una longitud de casi tres kilómetros. Además, se trata de un entorno vivo y cambiante, ya que la duna se desplaza lentamente hacia el interior debido a la acción del viento y el océano.
Para subir hasta la cima, puedes hacerlo por una escalera que instalan en los meses de temporada alta, aunque también puedes hacerlo por la arena. Desde arriba tendrás unas vistas espectaculares del océano Atlántico, y mucha gente viene a verlo al atardecer.
Yo no llegué a visitarla por falta de tiempo, pero si quieres ir puedes hacerlo con una excursión. Por lo general suelen salir por la mañana y durar medio día, en el que además de la duna se visita Arcachón. Aquí puedes reservar una de ellas. Además, también hay excursiones al atardecer como ésta.
Cómo llegar a Burdeos
Si vas a viajar a Burdeos a modo de escapada, entonces lo más probable es que llegues en avión. Desde España y otros países europeos existen vuelos directos con precios económicos, así que te recomiendo comparar todas las tarifas y horarios.
El aeropuerto no está muy lejos del centro y para llegar tienes varias opciones de transporte público. Por una parte, puedes tomar el tranvía F de los transportes de la ciudad (TBM) y bajar en Palais de Justice, Hotel de Ville o Place du Palais (paradas en el centro). Por otra, existe una lanzadera llamada Navette 30’Direct que va a la estación de tren. Se llama así porque tarda media hora en realizar el recorrido.
Si ya estás en Francia, lo más cómodo es llegar hasta Burdeos en tren o autobús. Son las opciones más sostenibles y pueden salirte muy bien de precio. Además, llegarás en ambos casos hasta la estación de Saint Jean, en plena ciudad. Desde allí puedes tomar los tranvías C, D o F que te dejarán en el centro de la ciudad en menos de 15 minutos.
Dónde dormir en Burdeos
Ya sabes que siempre suelo recomendar rervar un hostel al viajar sola, y es que, además de ser más económico, me parece la mejor manera de poder conocer gente. En Burdeos hay 3 hostels, dos en el centro y otro en el barrio de Chartrons. En mi opinión es más conveniente estar en el centro porque estarás al lado de todo, pero por otra parte Chartrons es un barrio de moda, más bohemio, y siempre puedes llegar al centro caminando por la orilla del río Garona.
El mejor valorado es el Central Hostel Bordeaux, y además también es el más moderno y más bonito a nivel decoración. Lo malo es el precio, ya que tiene una tarifa más elevada. El que se sitúa en Chartrons es el Hostel20 y es el que conozco. Creo que le hace falta una pequeña renovación, ya que el edificio donde se sitúa es muy antiguo, pero más allá de eso otros aspectos fueron buenos.
Si prefieres otras opciones para alojarte, en este botón puedes echar un vistazo y reservar el hotel o apartamento que mejor se ajuste a tu estilo de viaje:
Ya ves que hay un montón de cosas que visitar en Burdeos. Es una ciudad bonita con bastantes planes para disfrutarla, así que no dudes en incluirla en una ruta por Francia o hacer una escapada de unos pocos días para explorar sus rincones y alrededores. ¡Te va a gustar!
Este post pertenece a la guía para viajar sola a Francia
Viajera y fundadora de Quiero Viajar Sola. Desde que comencé a viajar sola en 2016 siempre tuve una inquietud: motivar a otras mujeres a viajar solas. Para ello, decidí crear este blog en 2018, en el que te cuento todos los viajes que he realizado en solitario en estos 10 años como viajera independiente y te doy consejos para que puedas organizar tu viaje por libre y disfrutar recorriendo el mundo en solitario.

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