Una de las regiones de Francia que más fácil tenemos para visitar es ésta, ya que hace frontera con nuestro país por el País Vasco, Navarra y Aragón en los Pirineos. Yo la he visitado en dos ocasiones sola: Burdeos en 2017 y la costa vasca francesa en 2026. Por ello, en este post te cuento qué ver en Nueva Aquitania, una zona muy diversa, bonita y perfecta para hacer una escapada.

Qué es la región de Nueva Aquitania
La Nueva Aquitania (Nouvelle-Aquitaine en francés) es la región más extensa de la Francia metropolitana (el territorio francés en Europa). Está situada en el suroeste del país y se extiende desde las costas del océano Atlántico hasta la frontera con España por los Pirineos, por lo que abarca una enorme diversidad de paisajes y destinos.
La región nació en 2016 como resultado de la fusión de las antiguas regiones de Aquitania, Limusín y Poitou-Charentes dentro de la reorganización territorial francesa. Su capital es la ciudad de Burdeos, uno de los principales centros económicos y culturales del país. Sin embargo, la región es muy diversa y engloba territorios con una fuerte identidad propia, como el País Vasco francés, los pueblos medievales del interior, las montañas pirenaicas o las largas playas de las Landas. Además, esta región tiene mucha relación con el Camino de Santiago.
Qué ver en Nueva Aquitania
La Nueva Aquitania es una de las regiones más variadas de Francia y gran destino para hacer una escapada sola, ya que está cerca de nuestro país. Allí tienes para elegir elegantes ciudades, pueblos medievales, playas kilométricas, viñedos de fama mundial y una rica gastronomía. A continuación, te muestro los destinos que ya he visitado en esta región para que puedas empezar a explorarla. Ahora bien, hay mucho más por conocer en este territorio, así que no dejes de añadir otros lugares a tu ruta porque es una zona que merece mucho la pena.
Burdeos
Hablar de la Nueva Aquitania es hablar de Burdeos, su capital y una de las ciudades más conocidas de Francia. Su excepcional conjunto urbano, con cientos de edificios históricos perfectamente conservados, le valió la declaración de Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2007.
Y es que sí, el centro histórico de Burdeos es uno de los más bonitos del país. Pasear por sus calles es como viajar atrás en el tiempo por sus edificios de piedra y sus iglesias, aunque también hay espacio para la modernidad, como el espejo de agua de la plaza de la Bolsa o La Cité du Vin, un museo muy actual dedicado a la cultura del vino.
Precisamente este lugar es uno de los más visitados de la ciudad porque Burdeos es un destino imprescindible para los amantes del vino. La ciudad es la puerta de entrada a una de las regiones vinícolas más prestigiosas del planeta, rodeada de denominaciones de origen tan famosas como Médoc, Saint-Émilion o Graves. Te recomiendo mucho hacer alguna excursión para visitar los viñedos y probar sus vinos.
En otro post te cuento qué ver en Burdeos

Bayona
Por su parte, Bayona es la capital del País Vasco francés. Se levanta en la confluencia de los ríos Nive y Adour y cuenta con una larga historia que se remonta a la época romana. El casco histórico de Bayona conserva todo el encanto de las ciudades del sur de Francia, con calles estrechas y las tradicionales casas de entramado de madera y contraventanas de colores que caracterizan a esta región.
Entre sus principales monumentos destacan la Catedral de Santa María de Bayona, declarada Patrimonio de la Humanidad por formar parte de los Caminos de Santiago, y las antiguas murallas diseñadas por el ingeniero militar Sébastien Le Prestre de Vauban. Aquí se mantienen vivas muchas tradiciones vascas, desde la gastronomía hasta las fiestas populares. La ciudad es famosa por su jamón, considerado uno de los productos más emblemáticos de la región, y por su chocolate, cuya elaboración fue introducida por comunidades judías sefardíes hace varios siglos.
Te invito a leer próximamente mi post sobre qué ver en Bayona

Biarritz
Junto a Bayona se ubica la elegante ciudad de Biarritz. Antiguamente era un pequeño pueblo de pescadores dedicado a la caza de ballenas, pero en el siglo XIX se transformó en un exclusivo destino de veraneo cuando la emperatriz Eugenia de Montijo eligió la localidad como residencia estival. Su popularidad creció rápidamente y acabó convirtiéndose en uno de los lugares de vacaciones favoritos de la aristocracia y la alta sociedad europea.
Hoy, Biarritz conserva ese aire distinguido gracias a sus elegantes edificios, sus hoteles históricos y su espectacular ubicación frente al océano. Uno de sus lugares más emblemáticos es la Grande Plage, la gran playa urbana de la ciudad, rodeada de edificios señoriales y animadas terrazas. Muy cerca se encuentran el antiguo palacio imperial, convertido en el lujoso Hôtel du Palais, y el famoso Rocher de la Vierge, un pequeño islote con una Virgen unido a la costa por una pasarela desde el que se obtienen algunas de las mejores vistas de la ciudad y del litoral vasco.
No te pierdas el post sobre qué ver en Biarritz que publicaré próximamente

San Juan de Luz
Saint-Jean-de-Luz, conocida en español como San Juan de Luz, es uno de los destinos más bonitos de la costa vasca francesa. Sus calles están repletas de casas tradicionales vascas con fachadas blancas y entramados de madera pintados de rojo o verde, pequeñas plazas y comercios, aunque también destaca por su playa y las vistas a la bahía, con la fortaleza de Socoa en el horizonte.
También es un lugar importante a nivel histórico, y es que aquí se casó el rey Luis XIV de Francia con la infanta española María Teresa de Austria en 1660, un enlace que selló la paz entre Francia y España tras la firma del Tratado de los Pirineos. La ceremonia se celebró en la Iglesia de San Juan Bautista, uno de los principales monumentos de la localidad y que todavía puede visitarse hoy en día.
Te contaré qué ver en San Juan de Luz en otro artículo

Hendaya
Situada junto a la frontera con España, Hendaya es la última localidad de la costa vasca francesa antes de llegar a Irún. Gracias a su ubicación en la desembocadura del río Bidasoa y frente a la bahía de Txingudi, la ciudad ha desempeñado un papel estratégico, comercial y pesquero a lo largo de su historia.
Hendaya es especialmente conocida por su playa, la más larga de toda la costa vasca francesa, con cerca de tres kilómetros de arena fina. Al final, se levantan las Rocas Gemelas de Hendaya, dos grandes formaciones rocosas que emergen frente a la costa y se han convertido en uno de los símbolos de la localidad.
Próximamente te contaré en detalle qué ver en Hendaya

San Juan Pie de Puerto
A los pies de los Pirineos se encuentra Saint-Jean-Pied-de-Port, cuyo nombre hace referencia a su ubicación, «al pie del puerto», ya que durante siglos fue un importante punto de paso entre Francia y España a través de los Pirineos. La localidad está rodeada por murallas y conserva un casco histórico de calles empedradas y casas tradicionales.
Aunque no la he visitado, te la menciono aquí porque es una localidad conocida por ser uno de los puntos de partida más emblemáticos del Camino de Santiago Francés. Yo lo comencé en Roncesvalles, que es donde acaba la etapa que comienza en Saint-Jean-Pied-de-Port, que tiene fama de ser una de las más duras por atravesar los Pirineos.
Cómo llegar a Nueva Aquitania
La Nueva Aquitania es una región muy extensa, por lo que la mejor forma de llegar dependerá de la zona que quieras visitar. Su principal puerta de entrada es la ciudad de Burdeos, perfectamente conectada tanto con el resto del país como con varios destinos internacionales a través del aeropuerto de Burdeos-Mérignac. También existen otros aeropuertos más pequeños, como los de Biarritz, Pau o La Rochelle, pero suelen recibir vuelos internos.
Desde España, una de las opciones más cómodas es viajar en coche. La autopista A63 conecta el País Vasco español con la costa atlántica francesa, permitiendo llegar fácilmente a ciudades como Bayona, Biarritz o Burdeos. Si prefieres el transporte público, el tren será tu mejor aliado. La estación de Burdeos está conectada mediante los trenes de alta velocidad franceses con París y otras grandes ciudades del país, y existen conexiones ferroviarias entre España y Francia a través de Irún y Hendaya. En mi caso lo hice así; viajé en tren desde Valladolid a Irún y allí crucé la frontera a Hendaya en el Euskotren.

Cómo moverse por la región de Nueva Aquitania
Una vez estés allí, para recorrer ciudades como Burdeos, Bayona o Biarritz, el transporte público funciona muy bien. Además, las principales localidades de la región están conectadas mediante la red ferroviaria francesa, con trenes regionales (TER) y de alta velocidad que te permiten desplazarte cómodamente entre muchos destinos. Yo utilicé el TER y es cómodo y puntual. Para ver los horarios, puedes descargarte la aplicación SNCF Connect, donde puedes también comprar los billetes (también puedes hacerlo en las estaciones).
También existen líneas de autobús. En la costa vasca tienes Txik Txak, que conecta localidades como Bayona, Biarritz, Anglet, San Juan de Luz y Hendaya. Lo puedes consultar en Google Maps y puedes comprar tus billetes en las paradas que haya máquina o directamente al subir al autobús pasando una tarjeta del banco. Como en Francia también hay euro, puedes pasar la que utilices habitualmente.
Por su parte, la región de Burdeos cuenta con una extensa red de transporte público gestionada por TBM (Transports Bordeaux Métropole). Además de varias líneas de tranvía, dispone de decenas de líneas de autobús que conectan el centro de la ciudad con los distintos barrios y municipios del área metropolitana.
Ahora bien, si quieres más libertad, quizá te interese alquilar un coche o viajar con el tuyo desde España. Así no dependes de horarios, puedes hacer paradas improvisadas y llegar a lugares donde el transporte público es escaso o prácticamente inexistente. La red de carreteras de la región está en muy buen estado y las principales ciudades están comunicadas mediante autopistas y carreteras nacionales.

Mejor época para viajar a Nueva Aquitania
La región de Nueva Aquitania puede visitarse durante todo el año, aunque la mejor época para viajar dependerá del tipo de experiencia que busques. Yo he hecho dos viajes y cada uno ha sido en una época: Burdeos en enero y País Vasco francés en junio. Evidentemente, todo cambia mucho según la época.
Si quieres visitar ciudades, la primavera y el otoño son las mejores épocas, ya que las temperaturas son agradables, los paisajes están bonitos y no hay tanta masificación como en verano. El otoño tiene un añadido, y es que es la época de la vendimia, perfecto al visitar Burdeos.
Ahora bien, si quieres disfrutar de las playas, la mejor época es el verano, y es que podrás refrescarte en cada uno de sus pueblos costeros. Eso sí, ten en cuenta que en Francia cada vez hace más calor en verano y si te pilla una ola de calor como a mí hay muchas cosas que no están preparadas. Por ejemplo, los autobuses urbanos, las tiendas o los restaurantes no suelen tener aire acondicionado (los hoteles sí, por suerte).
Por su parte, el invierno suele ser tranquilo, pero te digo por experiencia que las temperaturas son frías y hay pocas horas de luz, así que esto afecta si quieres hacer alguna excursión en la naturaleza, por ejemplo. Aunque si te gusta esquiar, en las zonas pirenaicas tienes estaciones de esquí y puedes practicar deportes de invierno. Como digo, según lo que te apetezca hacer y visitar, cada estación tiene sus particularidades.

Como ves, Nueva Aquitania es uno de esos destinos que demuestran que no hace falta recorrer medio mundo para encontrar paisajes muy diferentes entre sí. En una misma región puedes pasear entre viñedos centenarios, perderte por pueblos con siglos de historia, relajarte junto al mar o adentrarte en las montañas de los Pirineos. Sea cual sea tu forma de viajar, siempre encontrarás un rincón que encaje contigo para hacer una escapada de lo más apetecible.
Este post pertenece a la guía para viajar sola a Francia
Viajera y fundadora de Quiero Viajar Sola. Desde que comencé a viajar sola en 2016 siempre tuve una inquietud: motivar a otras mujeres a viajar solas. Para ello, decidí crear este blog en 2018, en el que te cuento todos los viajes que he realizado en solitario en estos 10 años como viajera independiente y te doy consejos para que puedas organizar tu viaje por libre y disfrutar recorriendo el mundo en solitario.

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