Canadá es un país precioso, ya sea por su increíble naturaleza o por algunas de sus ciudades que son auténticas joyas por descubrir. En este post te cuento qué ver en Quebec, la que considero es la ciudad más bonita del país por las influencias que tiene de su época colonial.
Pude visitar Quebec durante mi segundo viaje sola a Canadá en octubre de 2019 junto con otras ciudades de la zona este del país y sin duda tiene algo que la hace muy distinta a las demás. Allí aún se palpa la herencia de la época francesa y en el centro de la ciudad destacan más los edificios de aire europeo que los rascacielos, tan típicos en las grandes urbes norteamericanas. ¿Te apetece descubrir más? ¡Sigue leyendo!
- Observatoire de la Capitale
- Parlamento de Quebec
- Monumento a las mujeres en política
- Puertas del Viejo Quebec
- Ciudadela de Quebec
- Rue Saint-Louis
- Colegio de las Ursulinas de Quebec
- Basílica Catedral de Notre-Dame de Quebec
- Musée du Fort
- Château Frontenac
- Terrasse Dufferin
- Funicular del Viejo Quebec
- Petit Champlain
- Calle Cul-de-Sac
- Place Royale
- Iglesia de Notre-Dame-des-Victoires
- Fresco Quebequense
- Lévis
- Barrio Saint-Roch
- Cascadas de Montmorency

Qué ver en Quebec
La ciudad de Quebec fue fundada en 1608 por el explorador francés Samuel de Champlain, lo que la convierte en una de las ciudades europeas más antiguas de Norteamérica. Su emplazamiento sobre el río San Lorenzo permitió controlar una importante ruta comercial y favoreció el desarrollo de la colonia de Nueva Francia. Durante los siglos XVII y XVIII, Quebec se consolidó como el principal centro político, militar y religioso de los territorios franceses en América del Norte, motivo por el que se construyeron sus murallas, fortificaciones y numerosos edificios históricos que aún hoy forman parte de su paisaje urbano.
La historia de Quebec dio un giro decisivo en 1759 con la Batalla de las Llanuras de Abraham, en la que las tropas británicas derrotaron a los franceses durante la Guerra de los Siete Años. Un año más tarde la ciudad pasó definitivamente a manos británicas, aunque la población francófona logró conservar su lengua, religión y buena parte de sus tradiciones. Gracias a esta herencia cultural, Quebec ha mantenido una identidad marcadamente francesa dentro de Canadá y su casco histórico, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1985, es hoy uno de los conjuntos coloniales mejor conservados de América del Norte.
Te propongo descubrirlo visitando los lugares que te recomiendo a continuación. Esta ruta es ideal para dos días, pero si dispones de más tiempo, puedes consultar la web de Turismo de Quebec para conocer qué más lugares ver en la ciudad. También es una buena idea hacer un free tour por Quebec y así tomar contacto con la ciudad el primer día para seguir explorando por tu cuenta después.
Observatoire de la Capitale
Una buena manera de comenzar el día y situarte en la ciudad es subiendo al Observatoire de la Capitale. Situado en la planta 31 del edificio Marie-Guyart, a más de 220 metros de altura, desde allí tienes vistas de 360 grados sobre la ciudad.
Además, hay explicaciones en castellano, entre otros idiomas, de todos los edificios que se divisan, y sus paredes están llenas de datos para conocer mejor Quebec ciudad y provincia. Por ejemplo, ¿sabías que la temperatura media en invierno es de -12 grados?

Parlamento de Quebec
Muy cerca del mirador está el Parlamento, sede de la Asamblea Nacional de Quebec, el órgano legislativo de la provincia. Se encuentra en la Colina Parlamentaria, a las puertas del casco histórico, y destaca por su arquitectura de estilo Segundo Imperio francés, inspirada en algunos de los grandes edificios públicos construidos en Francia durante el siglo XIX. Su construcción se llevó a cabo entre 1877 y 1886 bajo la dirección del arquitecto Eugène-Étienne Taché, quien quiso reflejar la herencia francófona de Quebec a través de su diseño.
La fachada del edificio está decorada con estatuas que representan personajes importantes de la historia de Quebec, desde exploradores y misioneros hasta figuras políticas que contribuyeron al desarrollo de la provincia. Sobre la entrada principal destaca el lema oficial de Quebec, Je me souviens («Yo recuerdo»), una frase que hace referencia a la importancia de preservar la memoria histórica y la identidad cultural quebequesa.
Podrás también visitar el interior del Parlamento con sus visitas guiadas gratuitas (en inglés o francés). Destacan por ejemplo el Salón Azul, donde se reúnen los diputados de la Asamblea Nacional, y el Salón Rojo, que fue la sede del Consejo Legislativo de Quebec, la cámara alta provincial, hasta su abolición en 1968.

Monumento a las mujeres en política
En uno de los lados del Parlamento encontrarás un monumento en homenaje a las mujeres en política. Ellas son Idola Saint-Jean, Marie Lacoste-Gérin-Lajoie y Thérèse Casgrain, quienes lucharon por conseguir el voto femenino en Quebec (el más tardío de todo Canadá, en 1940) y Marie-Claire Kirkland, primera mujer elegida al Parlamento de Quebec. A modo de curiosidad, actualmente el 40% de la Asamblea Nacional de Quebec son mujeres.

Puertas del Viejo Quebec
Al salir del Parlamento te toparás con la muralla que rodea el Viejo Quebec. Quebec es la única ciudad amurallada al norte de México que conserva gran parte de sus fortificaciones originales, motivo por el que su centro histórico fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
Para acceder al interior de las murallas existen varias puertas monumentales, algunas de las cuales siguen siendo una de las principales vías de entrada al casco histórico. Entre las más importantes se encuentra la Puerta Saint-Jean, que da acceso a la animada Rue Saint-Jean, una de las calles más concurridas de la ciudad. Muy cerca se encuentra la Puerta Kent, construida en el siglo XIX y nombrada en honor al duque de Kent, padre de la reina Victoria. Y por último, la Puerta Saint-Louis, situada junto a la Rue Saint-Louis, una elegante calle histórica que conduce hacia el Château Frontenac y la Terrasse Dufferin.

Ciudadela de Quebec
Antes de adentrarte en el centro histórico de Quebec, puedes girar hacia la derecha y visitar la Ciudadela de Quebec, la fortificación militar más importante de la ciudad. Aunque las primeras defensas de la zona se remontan a la época francesa, la ciudadela actual fue construida por los británicos entre 1820 y 1850 para proteger la colonia frente a una posible invasión procedente de Estados Unidos.
En la actualidad, sigue siendo una instalación activa y, además de albergar al famoso Royal 22e Régiment, uno de los regimientos francófonos más prestigiosos del ejército canadiense, también es la residencia oficial del gobernador general de Canadá cuando se encuentra en Quebec.
En el interior del recinto se encuentra además el Museo del Royal 22e Régiment, con uniformes, armas, fotografías, documentos y numerosos objetos relacionados con la historia militar canadiense. Durante los meses de verano también es posible presenciar la ceremonia del cambio de guardia.

Rue Saint-Louis
Desde la puerta de St Louis sale la Rue Saint-Louis, una de las calles más elegantes y pintorescas del Viejo Quebec. A lo largo de la calle podrás admirar numerosas casas de los siglos XVIII y XIX, muchas de ellas construidas en piedra y cuidadosamente restauradas. Hoy, muchas de ellas son hoteles históricos, restaurantes y pequeños comercios.
Yo estuve comiendo en el restaurante de comida quebequesa Aux Anciens Canadiens, que está en esta calle, y te lo puedo recomendar. Se ubica en la Maison Jacquet, considerada una de las casas más antiguas conservadas de Quebec, ya que fue construida entre 1675 y 1676 durante el periodo de la Nueva Francia. A lo largo de los siglos fue residencia de diversas personalidades de la ciudad, entre ellas el escritor Philippe-Aubert de Gaspé, autor de la célebre novela Les Anciens Canadiens, de ahí su nombre.

Colegio de las Ursulinas de Quebec
Uno de los lugares más interesantes que visitar en Quebec desde una perspectiva femenina es el Monasterio y Museo de las Ursulinas. Esta congregación religiosa llegó a la ciudad en 1639 y fundó la primera escuela femenina de Nueva Francia, desempeñando un papel fundamental en la educación de las niñas durante siglos.
Aunque algunas jóvenes ingresaban en la comunidad religiosa para convertirse en monjas, muchas otras acudían como alumnas para recibir una formación excepcional para la época. En una sociedad donde las oportunidades educativas para las mujeres eran muy limitadas, las Ursulinas ofrecían enseñanzas que iban mucho más allá de las labores domésticas tradicionales.
Las estudiantes recibían clases de lectura, escritura, música, arte, geografía, historia y otras materias que les permitían desarrollar conocimientos poco habituales para las mujeres de aquellos siglos. La visita al museo te permite descubrir cómo era la vida cotidiana en el convento, conocer la historia de las religiosas y admirar una importante colección de objetos históricos, documentos y obras de arte.

Basílica Catedral de Notre-Dame de Quebec
A pocos pasos de allí puedes visitar la Catedral de Québec. Sus orígenes se remontan a 1647, cuando se construyó la primera iglesia en este emplazamiento, aunque el edificio actual es el resultado de diversas reconstrucciones llevadas a cabo tras incendios y conflictos bélicos.
El interior destaca por su elegante decoración, sus vidrieras, sus obras de arte sacro y su impresionante baldaquino inspirado en el de la Basílica de San Pedro del Vaticano. También alberga la Puerta Santa, una distinción excepcional fuera de Europa. Inaugurada en el año 2014, fue la primera Puerta Santa situada fuera del continente europeo y una de las pocas existentes en todo el mundo.

Musée du Fort
También por la zona está el Musée du Fort, uno de los museos más originales de Quebec. Está especializado en explicar las distintas batallas y asedios que marcaron el destino de Quebec durante los siglos XVII y XVIII, cuando franceses y británicos luchaban por el control de Norteamérica. Su principal atractivo es una maqueta tridimensional de la ciudad y sus fortificaciones, sobre la que se proyecta un espectáculo audiovisual que recrea algunos de los episodios más importantes de la historia de Quebec.

Château Frontenac
Recorrer las calles y museos del Viejo Quebec es imprescindible, pero si hay un lugar famoso, ese es el Hotel Château Frontenac. Fue inaugurado en 1893 por la compañía ferroviaria Canadian Pacific Railway y formaba parte de una red de hoteles de lujo construidos para fomentar el turismo y los viajes en tren por el país.
Su nombre rinde homenaje a Louis de Buade, conde de Frontenac, gobernador de Nueva Francia entre los siglos XVII y XVIII. El edificio fue diseñado siguiendo el estilo châteauesque, inspirado en los castillos y palacios del Renacimiento francés, lo que explica su aspecto de cuento de hadas.
A lo largo de su historia, el Château Frontenac ha acogido a numerosas personalidades, miembros de la realeza, jefes de Estado y celebridades. Durante la Segunda Guerra Mundial fue escenario de las Conferencias de Quebec, en las que líderes aliados como el primer ministro británico Winston Churchill y el presidente estadounidense Franklin D. Roosevelt se reunieron para debatir la estrategia militar del conflicto.
Si quieres darte un capricho puedes alojarte en él, pero como no está al alcance de todo el mundo, siempre podrás hacer un tour guiado por el edificio (en inglés) o pasear por la Terrasse Dufferin y contemplarlo desde fuera.

Terrasse Dufferin
La Terrasse Dufferin es una pasarela de madera que se extiende a los pies del Château Frontenac siguiendo el borde del Cabo Diamante y fue construida en 1879 por iniciativa de Lord Dufferin, gobernador general de Canadá. Desde aquí tendrás unas impresionantes vistas panorámicas del río, de la localidad de Lévis y de la parte baja de la ciudad.
Bajo ella se encuentran los restos del Château Saint-Louis y del Château Haldimand, antiguas residencias de los gobernadores franceses y británicos, un yacimiento arqueológico que puedes visitar mediante recorridos guiados. Si prefieres solo pasear, en verano suele llenarse de músicos y artistas callejeros, mientras que en invierno puedes deslizarte por el tobogán de hielo de la Terrasse Dufferin.
Funicular del Viejo Quebec
También frente al Château Frotenac encontrarás el funicular del Viejo Quebec, una cómoda manera de transitar entre esta zona y la parte baja de la ciudad: el barrio Petit Champlain. Fue inaugurado en 1879 y aunque el recorrido dura apenas unos minutos, la experiencia merece la pena por las vistas que hay sobre los tejados del casco histórico, el río San Lorenzo y las estrechas calles de la Ciudad Baja.

Petit Champlain
El Petit Champlain es uno de los rincones con más encanto de Quebec. Sus orígenes se remontan al siglo XVII, cuando comenzaron a establecerse comerciantes y artesanos junto al puerto de la ciudad. Hoy en día, sus calles adoquinadas y sus edificios históricos conservan gran parte del ambiente que caracterizaba a la antigua Nueva Francia.
El corazón del barrio es la Rue du Petit-Champlain, considerada una de las calles más bonitas y fotografiadas de Canadá. A lo largo de ella se suceden pequeñas boutiques, galerías de arte, cafeterías, restaurantes y tiendas de productos locales en edificios centenarios cuidadosamente restaurados. Además, hay otros puntos de interés que te cuento a continuación.

Calle Cul-de-Sac
Entre los lugares destacados, la calle Cul de Sac, que conserva gran parte del encanto de la época colonial, con edificios históricos de piedra y fachadas tradicionales que evocan los tiempos de la Nueva Francia. Durante los meses de verano se instala sobre la calle un colorido techo formado por cientos de paraguas suspendidos en el aire, creando uno de los rincones más fotografiados de Quebec. Mientras, en invierno, el protagonismo lo toma una decoración inspirada en el hockey sobre hielo, el deporte nacional de Canadá.

Place Royale
Ahora te recomiendo ir a la Place Royale, considerada como el lugar donde nació la civilización francesa en Norteamérica. Fue aquí donde Samuel de Champlain estableció el primer asentamiento permanente francés en 1608, sentando las bases de lo que más tarde se convertiría en la ciudad de Quebec.
Con sus elegantes edificios de piedra de los siglos XVII y XVIII que hoy son restaurantes y pequeñas tiendas, la plaza recuerda a las antiguas ciudades europeas. En el centro de la plaza se alza un busto de Luis XIV, rey de Francia durante buena parte del desarrollo de Nueva Francia.

Iglesia de Notre-Dame-des-Victoires
En la plaza te encontrarás también la iglesia Notre Dame des Victoires (Nuestra Señora de las Victorias), llamada así en honor a las múltiples victorias en las batallas disputadas en Quebec. Su construcción comenzó en 1688 sobre los restos de la antigua residencia de Samuel de Champlain y está considerada la iglesia más antigua de Canadá. A lo largo de los siglos, la iglesia ha sufrido diversos daños causados por conflictos militares, especialmente durante el asedio británico de 1759, así como por incendios, pero siempre fue reconstruida respetando su carácter original.

Fresco Quebequense
No te puedes ir del Petit Champlain sin visitar un sitio más: el Fresco Quebequense (Fresque des Québécois). Este enorme mural trampantojo ocupa la fachada completa de un edificio y representa más de cuatro siglos de historia de la ciudad a través de personajes, escenas y acontecimientos que marcaron el desarrollo de Quebec.
Fue creado por los artistas del colectivo Murale Création y destaca por sus efectos de perspectiva. A primera vista parece mostrar un edificio real con balcones, ventanas y calles, pero en realidad todo está pintado sobre una superficie plana. En la obra aparecen representados más de una veintena de personajes históricos vinculados a la ciudad, entre ellos Samuel de Champlain, fundador de Quebec, exploradores, religiosos, políticos y figuras culturales que contribuyeron a forjar la identidad de la provincia. También pueden verse escenas de la vida cotidiana de distintas épocas y algunos de los edificios más emblemáticos del Viejo Quebec.

Lévis
Para terminar un día perfecto, te recomiendo toma el ferry Traverse Quebec-Lévis para cruzar el río San Lorenzo y ver el atardecer desde el otro lado. La travesía son apenas 10 minutos, por lo que merece la pena. Desde Lévis podrás observar cómo va cayendo el sol tras la ciudad, cambiando el cielo a diferentes colores hasta que las luces se encienden. Si tienes tiempo, date un paseo por la tranquila Lévis, ya que también hay muchas casas de estilo colonial y bastantes miradores a Quebec y el río. Como alternativa, puedes dar un paseo en barco al atardecer.

Barrio Saint-Roch
Saliendo del centro de Quebec puedes visitar uno de sus barrios de moda. Saint-Roch es el barrio más moderno de Quebec, una zona que ha pasado de ser un importante distrito industrial y comercial a convertirse en uno de los centros creativos y culturales de la ciudad. Durante gran parte del siglo XX vivió una etapa de declive económico, pero en las últimas décadas ha experimentado una profunda transformación.
El corazón del barrio es la Rue Saint-Joseph, una animada calle peatonal repleta de cafeterías, restaurantes, cervecerías artesanales, galerías de arte y tiendas independientes. Además, Saint-Roch también se ha consolidado como uno de los principales polos tecnológicos de Quebec. Numerosas empresas de software, estudios de videojuegos y startups se han instalado en la zona, lo que le ha valido el apodo de «Silicon Valley de Quebec».

Cascadas de Montmorency
Por último, si quieres buscar naturaleza en Quebec no debes irte muy lejos. Justo en las afueras de la ciudad se encuentra la Cascada Montmorency, un impresionante salto de agua de 83 metros de alto (¡30 más que las cataratas del Niágara!). Allí puedes recorrer varios senderos para descubrir sus bosques, disfrutar de los múltiples miradores a la cascada o subir en teleférico. También puedes lanzarte en tirolina y hacer una via ferrata.
Para llegar, puedes moverte cómodamente en el autobús 800 desde el centro de la ciudad. Una vez allí puedes adquirir tu entrada en las taquillas o comprarla previamente online. Si no terminas de animarte a ir por tu cuenta, también existen tours guiados desde Quebec donde irás con más turistas en autobús.

Qué ver cerca de Quebec
Además de dedicar un día a recorrer la ciudad de Quebec, te recomiendo quedarte varios días más para explorar sus alrededores. Hay lugares interesantes de todo tipo, desde espacios culturales a aventura en la naturaleza. Si cuentas con tiempo suficiente, te recomiendo hacerlo todo.
Basílica de Sainte Anne de Beaupré
Algo más retirado, a unos 30 minutos al norte de Quebec, está el pueblo de Sainte Anne de Beaupré. Allí se encuentra el templo más importante de la región, la basílica que lleva el mismo nombre. Cada año, medio millón de personas peregrinan hasta aquí para rezar sus plegarias a la Santa, considerada la madre de la Virgen María.
La basílica actual fue construida entre 1923 y 1946 tras un incendio que destruyó el templo anterior. Su fachada, con dos torres de más de 90 metros de altura, se distingue desde varios kilómetros de distancia. El interior resulta igualmente espectacular, con coloridos mosaicos, vidrieras, esculturas y una gran nave decorada con escenas bíblicas y motivos religiosos que reflejan la importancia del santuario para la comunidad católica canadiense. Además, encontrarás muletas, bastones y objetos dejados por peregrinos que afirman haber experimentado curaciones o favores atribuidos a la intercesión de Santa Ana.
La entrada es gratuita, así que merece la pena hacer una parada en el camino. Para llegar desde Quebec, puedes tomar el autobús de Intercar (sale desde la Gare de Palais), aunque no hay demasiadas frecuencias, por lo que te animo a complementar la visita con el Cañón de Santa Ana.

Cañón de Santa Ana
No muy lejos de la basílica hay otro lugar natural impresionante. Se trata del Cañón de Santa Ana, un espectacular salto de agua de más de 70 metros del río Sainte Anne. Hay un sendero para recorrerlo y admirarlo desde diferentes miradores, y también puedes hacer una via ferrata.
Pese a ello, la estrella es la atracción «Air Canyon», con la cual puedes volar, literalmente, sobre el cañón por unos segundos. Las vistas son espectaculares, así que te lo recomiendo. En este caso no hay transporte público; por tanto, para llegar y para volver a Sainte Anne de Beaupré lo mejor es llamar un taxi.

Ballenas en Tadoussac
Por último, otra de las excursiones imprescindibles que hacer desde Quebec es la de ver ballenas. El estuario formado por el río San Lorenzo frente a las costas de Tadoussac, unos 250 kilómetros al norte de la ciudad, es uno de los mejores lugares del mundo para ver cetáceos en libertad. Es casi seguro ver algún animal, ya sean belugas, ballenas azules, rorcuales o focas.
Se trata de un tour de día completo con Croisières AML en el que te trasladan desde Quebec en autobús contándote mucha información sobre las ballenas y la zona y realizando una visita panorámica por los principales lugares de la ruta. Cuesta más de 100 dólares canadienses y se puede elegir entre hacerlo en barco o en zodiac (aquí puedes reservarlo). Aunque sea algo caro, es un capricho que merece mucho la pena. ¿Cuántas veces tienes la oportunidad de ver ballenas en libertad?
Te cuento mi experiencia de ver ballenas en Quebec en otro post

Cómo es viajar sola a Quebec
Encontré que viajar sola a Quebec es muy fácil. Es una ciudad en la que es muy fácil moverse de un lugar a otro, ya que es posible recorrerla a pie y los autobuses conectan bien muchas de las principales zonas de la ciudad. En el Viejo Quebec todo te va a encantar: las casas de piedra al estilo colonial, los colores y decoraciones de las tiendas, los grandes edificios que recuerdan a épocas pasadas… Así que uno de mis consejos es que te tomes la visita con calma para disfrutarla.
También es muy conveniente llevar un palo selfie con trípode para poder hacerte fotos allí donde más te guste, porque hay muchísimos rincones instagrameables. Además, está llena de museos, cafeterías y tiendas, por lo que no te va a dar tiempo a aburrirte.
Si solo hablas castellano, la desventaja de este destino es que todo está en inglés y francés, por lo que, si no te manejas con los idiomas, es algo complicado en general entender las explicaciones, sobre todo en los tours. Puede que logres entender cosas de los paneles explicativos en francés, ya que es un idioma más similar al castellano que el inglés, aunque te recomiendo preguntar en los museos si cuentan con audioguías o algún folleto en español para poder entender de qué se trata. También es bueno descargarse aplicaciones de traducción.
Por último, destacar que al viajar sola a Quebec te vas a sentir segura en general, en especial por la parte turística. No es muy común que haya carteristas y los delitos en cuanto al turismo son muy bajos, así que puedes caminar con total tranquilidad.
Cómo llegar a Quebec
Esta ciudad de la costa este de Canadá es una de las más visitadas y con mayor población en la región, por lo que está bien conectada con otros destinos del país y también ciudades internacionales. Ya sea viajando en avión, tren o por carretera, tienes muy fácil incluirla en un itinerario por la zona.
Vuelos a Quebec
Si vas a viajar a Quebec City directamente desde tu lugar de origen, podrás hacerlo perfectamente en avión. Desde la mayoría de lugares tendrás que hacer escala, pero también hay algunos vuelos directos. Si ya estás en Canadá, podrás volar desde algunas de las principales ciudades, como Montreal, Toronto o Vancouver. Hay numerosas aerolíneas que vuelan hasta allí (Air Canada, American Airlines, United, Air Transat…).
Viajar a Quebec en tren
Volar en Canadá no suele ser barato, por lo que si ya estás recorriendo la costa este puedes viajar por tierra de diversas maneras (y más económicas). Una de ellas es el tren, y es que Via Rail tiene varias conexiones diarias desde Toronto, Ottawa o Montreal con Quebec. Estos trenes suelen ser bastante puntuales y el viaje es similar a los trenes en España en cuanto a comodidad. Cuentan con servicio de cafetería y venta a bordo, enchufes, asientos reclinables, etc.
La estación donde bajarte en Quebec es Gare du Palais y el edificio en sí es bonito, pues es una estación antigua. Se ubica junto al Vieux Quebec (el centro histórico) y desde allí puedes tomar autobuses locales o taxis para desplazarte hasta tu alojamiento.

Viajar a Quebec por carretera
Además del tren, tienes la opción de moverte por carretera. Desde Montreal tienes la opción de moverte con Orléans Express y tienen buen servicio, con varias frecuencias al día y autobuses cómodos. Yo viajé con ellos de Montreal a Quebec y el viaje dura algo más de tres horas. Desde otras ciudades, como Ottawa o Toronto, te tocaría hacer trasbordo en Montreal, por lo que quizá te convenga más el avión o el tren por la mayor distancia que hay. La estación está junto a la de trenes.
Si prefieres hacer un roadtrip y conducir a tu aire (ya sea alquilando un coche o una caravana) tienes buenas autovías y autopistas para desplazarte por esta región del país. Desde Ottawa y Montreal tienes por ejemplo la Transcanadiense, que es la ruta que cruza todo el país de oeste a este, terminando precisamente en Quebec City. Eso sí, ten en cuenta que esta opción resulta muy cara al viajar sola por no tener con quien compartir gastos de carburante, etc.

Excursiones a Quebec
Además de poder llegar a Quebec por tu cuenta, también puedes hacerlo con una excursión si quizá no tienes demasiado tiempo. Hay excursiones de día completo desde Montreal como ésta, con la que no solo visitarás el casco antiguo de Quebec, sino también sus famosas cascadas Montmorency.
De igual modo, si no te atreves a organizar un viaje por Canadá por libre, siempre te queda la opción de unirte a un circuito de 8 días por la costa este de Canadá desde Toronto.
Dónde dormir en Quebec City
Al viajar sola una opción para hospedarte de forma económica y conocer a otros viajeros es la de alojarte en hostels. Yo suelo elegirlos para casi todos mis viajes y en el caso de Quebec me alojé en el Auberge Maeva, pero por lo que veo ha cerrado. En cuanto a la zona donde alojarte, te recomiendo tanto en los alrededores del casco antiguo como en el barrio de Saint Roch, muy animado con muchas tiendas y restaurantes.
Como ves, hay muchas cosas que visitar en Quebec para no aburrirte en varios días. Hay muchos lugares preciosos a los que hacer excursiones, mucha historia por descubrir, muchos rincones instagrameables donde hacerte fotos… ¡Un gran plan si quieres disfrutar de un viaje muy completo!
Este artículo pertenece a la guía para viajar sola a Canadá
Viajera y fundadora de Quiero Viajar Sola. Desde que comencé a viajar sola en 2016 siempre tuve una inquietud: motivar a otras mujeres a viajar solas. Para ello, decidí crear este blog en 2018, en el que te cuento todos los viajes que he realizado en solitario en estos 10 años como viajera independiente y te doy consejos para que puedas organizar tu viaje por libre y disfrutar recorriendo el mundo en solitario.

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En estos 10 años viajando sola por todo el mundo he recorrido muchos países y destinos de los que puedo darte consejos en base a mi experiencia. Puedo recomendarte lugares para visitar, dormir, cómo moverte, etc., y eso es lo que encontrarás en cada artículo de este blog de viajes. Complemento la información con mis redes sociales, sobre todo Instagram, donde puedes ver casi en tiempo real los lugares por los que viajo sola cada vez que estoy en una nueva aventura.
Además, este blog ha sido galardonado en varias ocasiones (entre los premios recibidos están el Premio a la Mejor Marca Personal en Viajes y Turismo en los Premios Día de Internet en 2024 y el Premio 20Blogs al Mejor Blog de Viajes en 2021) y he aparecido en numerosos medios de comunicación, tanto en España como en Latinoamérica (El País, La Sexta Noticias, ELLE Argentina, El Sol de México, Radio Marca…).
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Genial tu post, vivo en Qb y todo lo que comentas es exacto. Debes venir una proxima vez en cualquier estacion es magnifico.
Hola Dario,
Gracias por tu comentario. Desde luego, me encantaría volver.
¡Saludos!