Ruinas de Ani: qué ver en la ciudad de las 1001 iglesias

Turquía tiene un montón de sitios arqueológicos increíbles y hoy te quiero hablar de uno de ellos. Quizá no sea de los más conocidos, pero es de los más fascinantes, ya que se trata de una antigua ciudad armenia de la Ruta de la Seda que hoy es Patrimonio de la Humanidad. Lo visité en mi viaje de 2019 desde Kars y hoy te cuento cómo visitar las ruinas de Ani, apodada la ‘Ciudad de las 1001 iglesias’.

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Qué ver en Ani

La antigua ciudad de Ani, situada en el noreste de la actual Turquía en la frontera con Armenia, fue uno de los centros urbanos más importantes del Cáucaso durante la Edad Media. Su ubicación estratégica junto a las rutas comerciales que conectaban Oriente y Occidente convirtió a la ciudad en un enclave muy importante de la Ruta de la Seda. Rodeada por profundos cañones y protegida por impresionantes murallas, Ani llegó a ser conocida como la ‘Ciudad de las 1001 iglesias’ gracias a la enorme cantidad de templos y edificios religiosos que albergaba.

El gran auge de Ani comenzó en el siglo X, cuando se convirtió en la capital del reino armenio de los Bagratuni. Bajo el reinado del rey Ashot III, alrededor del año 961, la ciudad experimentó un enorme crecimiento económico, cultural y arquitectónico. En aquella época, Ani llegó a tener una población que algunos historiadores sitúan entre las más grandes del mundo medieval, rivalizando con ciudades como Constantinopla o Bagdad. Durante este periodo se construyeron muchas de las iglesias, palacios y fortificaciones que todavía hoy pueden verse entre las ruinas.

Sin embargo, la historia de Ani también estuvo marcada por conflictos y conquistas, pasando por manos bizantinas, selyúcidas y georgianas debido a su enorme importancia estratégica. En 1064 fue conquistada por los selyúcidas tras un asedio liderado por Alp Arslan, un acontecimiento que marcó el inicio del declive de la ciudad armenia. A las guerras y cambios de poder se sumaron varios terremotos devastadores, especialmente el de 1319, que destruyó numerosos edificios y debilitó gravemente la ciudad. Poco a poco, las rutas comerciales fueron cambiando y Ani terminó siendo abandonada.

Con el paso de los siglos, las ruinas quedaron aisladas en medio de la estepa, expuestas al viento y al clima extremo de la región, hasta que se descubrieron. Tras la Guerra turco-armenia y la firma del Tratado de Kars en 1921, Ani y toda la región de Kars quedaron oficialmente integradas en la recién creada República de Turquía. Por ello, hoy en día es uno de los yacimientos arqueológicos más fascinantes del país y, desde 2016, Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Puertas y murallas de Ani

Para explorar los restos de la antigua ciudad de Ani, primero hay que traspasar sus murallas, que en su día fueron una de las grandes obras defensivas de la Armenia medieval. Fueron construidas principalmente durante el reinado de los Bagratuni entre los siglos X y XI para proteger la ciudad, algo a lo que ayudaba estar en una meseta rodeada de profundos cañones naturales.

La parte más impresionante de las defensas se encuentra en el lado norte de la ciudad, el único punto vulnerable del enclave. Allí se construyó un sistema de dobles murallas con torres semicirculares y varias puertas monumentales que controlaban el acceso a la ciudad. La más conocida es la Puerta del León, decorada con relieves que simbolizaban la fuerza y la protección de la ciudad.

Entrada principal a Ani
Puerta de entrada a la antigua ciudad de Ani

Iglesia del Santo Salvador

Tras cruzar las murallas, te sugiero dirigirte hacia la izquierda para hacer una ruta circular por el recinto. Tras unos cuantos pasos, te encontrarás con la Iglesia del Santo Salvador, también conocida como la Iglesia del Redentor, que es inconfundible. ¿Por qué? Porque está partida literalmente por la mitad y llena de andamiajes para que no se termine de venir abajo.

La iglesia fue construida alrededor del año 1035 por el príncipe armenio Ablgharib Pahlavuni. Según las crónicas históricas, el templo se levantó para albergar una importante reliquia religiosa: un fragmento de la Vera Cruz, es decir, de la cruz en la que habría sido crucificado Jesucristo.

Arquitectónicamente, la Iglesia del Santo Salvador destacaba por su planta circular y su elegante diseño exterior. En su interior existían frescos y decoraciones religiosas, aunque gran parte de ellas se han perdido con el paso de los siglos, y es que ha sufrido muchos daños por terremotos y el deterioro progresivo provocado por el abandono.

Torre partida por la mitad
La iglesia partida por la mitad es uno de los símbolos de Ani

Baños públicos de Ani

Cerca de la iglesia partida están los restos de los baños públicos, que fueron construidos probablemente entre los siglos XI y XII siguiendo la tradición de las termas orientales y medievales. El complejo disponía de distintas salas con temperaturas variadas, utilizadas para la higiene, la relajación y la vida social, y es que los baños públicos eran también lugares de encuentro donde comerciantes, viajeros y habitantes compartían conversaciones y noticias.

Lo que caracteriza a los baños de Ani es el avanzado sistema hidráulico que utilizaban. La ciudad contaba con canalizaciones de agua y sistemas de calefacción subterránea similares al hipocausto romano, que permitían calentar las salas mediante aire caliente circulando bajo el suelo.

Estructuras de los baños
Así se ven hoy en día las ruinas de los baños

Iglesia de San Gregorio de Tigran Honents

También junto a los baños hay otro lugar que no puedes pasar por alto: la Iglesia de San Gregorio de Tigran Honents. La iglesia fue construida en el año 1215 por Tigran Honents, un rico comerciante armenio que financió el templo durante un periodo en el que Ani vivía una etapa de prosperidad bajo influencia georgiana. El edificio fue dedicado a San Gregorio el Iluminador, figura fundamental del cristianismo armenio y patrón de Armenia, ya que fue quien impulsó la conversión oficial del país al cristianismo en el siglo IV.

Arquitectónicamente, la iglesia es un magnífico ejemplo del estilo armenio medieval. Su exterior está decorado con arcos ciegos y relieves tallados en piedra volcánica, mientras que el interior conserva una impresionante colección de frescos medievales, algo poco habitual en muchos templos armenios de la época. Estas pinturas representan escenas de la vida de Cristo, episodios bíblicos y figuras de santos, además de incluir influencias artísticas tanto armenias como georgianas. ¡Tienes que entrar a verlos!

Uno de los frescos que decora el interior
Los frescos de esta iglesia se han conservado bastante bien

Catedral de Ani

El siguiente monumento a visitar es la Catedral de Ani, uno de los edificios más grandes del recinto. La construcción de la catedral comenzó a finales del siglo X durante el reinado del rey armenio Smbat II y fue finalizada bajo el mandato de Gagik I Bagratuni. El arquitecto encargado de diseñarla fue Trdat, uno de los maestros más prestigiosos de la época, conocido también por participar en la restauración de la cúpula de Santa Sofía de Constantinopla (hoy Estambul) tras un terremoto.

Arquitectónicamente, la Catedral de Ani fue revolucionaria para su tiempo. Su diseño presenta enormes arcos apuntados, pilares esbeltos y una sensación de verticalidad que muchos historiadores consideran adelantada a la arquitectura gótica europea. De hecho, algunos especialistas creen que ciertas soluciones arquitectónicas utilizadas en Ani pudieron influir posteriormente en el desarrollo del gótico occidental. El edificio estaba coronado originalmente por una gran cúpula, destruida tras un terremoto en el siglo XIV.

Puerta de entrada
Puerta de entrada a las ruinas de la Catedral

Mezquita de Manuchihr

A pocos pasos de la Catedral te encontrarás con la mezquita, considerada una de las primeras mezquitas construidas por los selyúcidas en Anatolia tras la conquista de Ani en el siglo XI. Recibe su nombre de Manuchihr, un gobernante de origen kurdo perteneciente a la dinastía shaddádida, que controló Ani tras la conquista selyúcida de 1064 liderada por Alp Arslan.

El elemento más reconocible de la Mezquita de Manuchihr es su alto minarete cilíndrico, uno de los pocos que todavía se conservan en Ani. Además, se conservan restos de la estructura tanto en el exterior como en el interior, y la ubicación de la mezquita junto al cañón tiene unas vistas espectaculares del río Arpaçay y de la frontera actual con Armenia.

Arquitectura del exterior
Detalles de la arquitectura al entrar a la mezquita

Iglesia de San Gregorio

Uno de los monumentos mejor conservados de Ani es la Iglesia de San Gregorio de Abughamrents que, como muchas otras iglesias, estaba dedicada a San Gregorio el Iluminador. En este caso se cree que fue construida a finales del siglo X por la familia Pahlavuni, también conocida como los Abughamrents, una importante familia noble armenia vinculada a la élite política y religiosa del reino bagrátida.

Esta iglesia destaca por tamaño reducido, con su planta circular y su cúpula central, una característica muy representativa de la arquitectura armenia de la época. El exterior está construido con piedra volcánica oscura, muy típico de la zona, y decorado con delicados relieves y arcos ciegos.

Exterior de la iglesia
La bonita iglesia de San Gregorio

Iglesia de los Apóstoles

El siguiente punto del recorrido es lo que queda de la Iglesia de los Apóstoles. Fue construida probablemente en el siglo XI y estaba dedicada a los Apóstoles de Cristo, una advocación muy común en la tradición cristiana oriental. Su construcción coincidió con una época de enorme prosperidad económica y cultural en Ani, cuando la ciudad se había convertido en uno de los grandes centros comerciales y religiosos del Cáucaso.

Arquitectónicamente, la Iglesia de los Apóstoles seguía el refinado estilo armenio medieval característico de Ani. El edificio contaba con una estructura monumental coronada por una cúpula central y decorada con detalles tallados en piedra volcánica. Aunque gran parte del templo desapareció debido a terremotos y al deterioro progresivo tras el abandono de la ciudad, todavía pueden apreciarse restos de sus muros y parte de la base de la estructura original.

Iglesia de San Gregorio de Gagik

En el caso de la Iglesia de San Gregorio de Gagik, también conocida como Gagkashen, solo quedan algunos restos de sus cimientos y fragmentos dispersos entre la hierba, pero en su época llegó a ser uno de los templos más impresionantes del reino armenio bagrátida. Fue mandada construir por el rey Gagik I Bagratuni entre los años 1001 y 1005 aproximadamente, quien quiso crear un templo inspirado en la famosa catedral de Zvartnots, situada cerca de la actual Ereván y considerada una obra maestra de la arquitectura armenia del siglo VII.

Para ello, encargó el proyecto al arquitecto Trdat, el mismo maestro responsable de la Catedral de Ani, quien hizo una iglesia innovadora y monumental. El edificio tenía una planta circular con varios niveles y una enorme cúpula central sostenida por complejas estructuras interiores. Desgraciadamente, la iglesia no sobrevivió al paso del tiempo, debido posiblemente a problemas estructurales y a los frecuentes terremotos de la región.

Restos de la iglesia
Restos de pilares y columnas de la antigua iglesia de San Gregorio de Gagik

Palacio Selyúcida de Ani

Por último, puedes visitar los restos del Palacio Selyúcida de Ani. Se construyó probablemente entre los siglos XI y XII, aprovechando algunas estructuras anteriores de la ciudad y en una posición elevada para controlar distintos sectores urbanos y las rutas de acceso a Ani. Aunque hoy solo permanecen en pie fragmentos de muros y estructuras parcialmente excavadas, este edificio fue en su momento uno de los principales centros de poder político y administrativo de Ani durante el dominio musulmán.

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Cómo llegar a Ani

Las ruinas de Ani se sitúan en la provincia de Kars, en el extremo noreste de Turquía junto a la frontera con Armenia. Aunque está algo aislada, el acceso es relativamente sencillo desde la ciudad de Kars, que funciona como principal base para visitar el yacimiento arqueológico.

Te cuento qué ver en Kars en otro post

La forma más habitual de llegar a Ani es primero viajar hasta Kars. Esta ciudad cuenta con aeropuerto y conexiones diarias desde Estambul y Ankara. El vuelo desde Estambul suele durar alrededor de dos horas y es la opción más cómoda para quienes disponen de pocos días. Desde el aeropuerto puedes tomar un taxi o un dolmus hacia el centro de la ciudad de Kars.

También existe la posibilidad de llegar a Kars en tren mediante el famoso Expreso del Este, una de las rutas ferroviarias de moda en Turquía, que conecta Ankara con Kars atravesando paisajes espectaculares del este del país. De hecho, yo llegué en este tren desde Kayseri, en la Capadocia.

Cómo ir de Kars a Ani

Una vez en Kars, Ani se encuentra a unos 45 kilómetros de distancia. La opción más práctica suele ser contratar un taxi privado o una excursión organizada desde la ciudad. Muchos hoteles de Kars pueden ayudarte a organizar el transporte, y algunos viajeros comparten taxi para reducir costes. En mi caso, contraté una excursión en el hotel que compartí con otros turistas y con la que visité también el lago Çildir, así que pregunta en recepción porque seguramente lo ofrezcan.

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Dónde dormir en Ani

Si te preguntas si puedes quedarte a dormir en Ani, lo siento, pero la respuesta es no. La antigua ciudad está completamente deshabitada y funciona únicamente como sitio histórico y arqueológico protegido. No hay hoteles, alojamientos ni instalaciones turísticas dentro del recinto, y además el acceso está limitado al horario de visitas.

Lo habitual es alojarse en Kars, que está a unos 45 kilómetros y es la base principal para visitar Ani. Yo me quedé en el Hotel Kent Ani y la experiencia fue muy buena, ya que estaba limpio, era económico y el recepcionista me ayudó con el tour a Ani y el dolmus al aeropuerto, acompañándome incluso a la parada.

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Consejos para visitar las ruinas de Ani

Al estar en plena frontera con Armenia, debes tener en cuenta varias cosas al visitar Ani:

  • La frontera con Armenia está cerrada, así que ni se te ocurra acercarte a los puestos fronterizos o «pasarte de la raya». Las relaciones diplomáticas entre ambos países no son buenas.
  • Debes llevar el pasaporte contigo, ya que hay controles policiales en las rutas para comprobar la identidad de quien está por la zona.
  • ¡Ojo con internet! Desconecta los datos de tu teléfono móvil porque desde un rato antes de llegar a Ani detectará las compañías armenias y se conectará automáticamente a alguna de ellas. No querrás que te llegue un factura astronómica, ¿verdad?
  • Igual que tu teléfono detecta la señal armenia, hace el cambio horario automáticamente y puedes encontrarte de repente que es una hora más de la que debería ser.
  • Los tours te dejan dos horas para visitar por libre las ruinas de Ani. Si te lo tomas con calma y haces muchas fotos quizá sea muy justo, pero está pensado para poder visitar sus iglesias y recorrer lo principal del recinto.
  • Lleva protección solar y gorra, ya que no hay sombra en todo el sitio arqueológico. Te en cuenta también que en esta región el clima es frío, así que revisa las predicciones del tiempo para vestir acorde. Si vas fuera de la temporada de verano, te recomiendo llevar ropa de abrigo.

Espero que este post te ayude a conocer mejor las ruinas de Ani, su historia y cómo puedes visitarlas desde Kars. A mí es un sitio que me sorprendió muchísimo y siento que el tiempo que estuve allí se me quedó corto para recorrer todos sus rincones. Si puedes ir hasta Kars y visitarlo, ¡no te lo pierdas!

Este post pertenece a la guía para viajar sola por Turquía

Estela Gómez

Viajera y fundadora de Quiero Viajar Sola. Desde que comencé a viajar sola en 2016 siempre tuve una inquietud: motivar a otras mujeres a viajar solas. Para ello, decidí crear este blog en 2018, en el que te cuento todos los viajes que he realizado en solitario en estos 10 años como viajera independiente y te doy consejos para que puedas organizar tu viaje por libre y disfrutar recorriendo el mundo en solitario.

Estela Gómez, blogger de viajes para mujeres

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