30 cosas que ver en Estambul en 3 días

La antigua Constantinopla es una de esas ciudades que seguro has soñado alguna vez con visitar. Si finalmente vas a preparar tu viaje, hoy te traigo una guía sobre qué ver en Estambul en 3 días, dividida por distritos para que te sea más fácil llevar a cabo la planificación de tu aventura.

Estambul es una ciudad de 15 millones de habitantes y situada en dos continentes separados por el Estrecho del Bósforo, por lo que puede resultar abrumador planear un viaje. Por ello, mi recomendación es que lo prepares con tiempo y que te des varios días para recorrerla y así poder disfrutar de todo lo que tiene que ofrecer. Yo he estado en dos ocasiones y aún así siento que me falta mucho por conocer.

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Historia de Estambul

Antes de entrar de lleno en ese listado por distritos y días de las cosas que conocer en Estambul, déjame mencionar brevemente su historia, pues seguro que te ayudará a comprender un poco mejor sus monumentos y la disposición de la ciudad.

Estambul es una de las ciudades más fascinantes del mundo y es debido a su pasado. Ha sido capital del imperio romano, del imperio bizantino y del imperio otomano, y todos ellos han dejado su huella en la ciudad a modo de construcciones y costumbres. Ahora ya no es capital, porque se trasladó a Ankara con la fundación de la República de Turquía, pero es la ciudad más poblada y visitada del país.

El estrecho del Bósforo la divide en dos, teniendo una parte en el continente europeo y otra en el asiático. Fue fundada por los griegos en la zona europea en el 667 a.C. y se llamó Bizancio. En el 100 a.C. pasó a ser romana y en el 330 d.C. el emperador Constantino la designó capital del imperio romano de Oriente, llamándose desde entonces Constantinopla. Fue construida a imagen de Roma y, debido a su situación estratégica, fue una importante ciudad medieval.

En 1453 Mehmed II conquista la ciudad comenzando el imperio otomano hasta que llega la decadencia de los sultanes y Atatürk funda la República de Turquía en 1923. Finalmente, en 1930 la ciudad pasó a llamarse oficialmente Estambul, aunque este nombre ya era utilizado durante la época otomana. Hoy en día es una ciudad muy cosmopolita y bella, y una de las más apasionantes del mundo para viajar sola.

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Qué ver en Estambul en 3 días – día 1: Sultanahmet y Üsküdar

Para comenzar tu ruta por Estambul, nada mejor que hacerlo en Sultanahmet, el corazón histórico de la ciudad. Pasear por sus calles es recorrer su historia, marcada por la grandeza arquitectónica y la huella de civilizaciones que han dejado aquí su legado. Si solamente tuvieras un día en Estambul, esta zona es la que tendrías que visitar. Además, te recomiendo hacer un free tour por esta zona (yo hice éste), ya que es una buena forma de tomar contacto con la ciudad y conocer su historia.

Para completar el día, te propongo también visitar el otro lado del Bósforo. Allí está el barrio de Üsküdar, mucho menos turístico, que te permitirá descubrir una cara más local de Estambul y disfrutar de sus espectaculares vistas.

Santa Sofía

El corazón del barrio de Sultanahmet es la plaza que lleva su nombre, y allí se encuentran algunos de sus principales monumentos. El más conocido, sin duda, es la iglesia de Santa Sofía. También llamada Ayasofia o Hagia Sophia, este lugar lleva en pie más de 1500 años. La construyó Justiniano I entre los años 532 y 537 y sirvió como iglesia hasta 1453, cuando los otomanos la convirtieron en mezquita. En 1934 se convirtió en museo y en 2020 se volvió a convertir en mezquita.

Desde fuera llama la atención su mezcla de estilos y por dentro su majestuosidad, con sus 56 metros de alto y la cúpula de más de 30 metros de diámetro. Para tener la mejor vista desde dentro, no dejes de subir a la galería superior donde, además, puedes ver mosaicos bizantinos descubiertos tras la capa de yeso que se puso al convertir el lugar en mezquita. Al haberse convertido en mezquita, ahora la visita debe hacerse fuera de los horarios de rezo. Puedes comprar tu entrada aquí.

Interior de Santa Sofia
Uno de los lugares más importantes que visitar en Estambul es Santa Sofía

Fuente de Ahmet III

Detrás de Santa Sofía hay una fuente muy bonita, la de Ahmet III. Es uno de los ejemplos más elegantes de la arquitectura otomana del siglo XVIII y fue construida durante el reinado del sultán Ahmet III, de ahí su nombre. A diferencia de otras fuentes más sencillas, ésta fue concebida como un elemento decorativo, pensada para embellecer el entorno y ofrecer agua a los ciudadanos. Junto a ella verás una gran puerta monumental, así que te invito a cruzarla para llegar al siguiente punto de la ruta.

Una de las fachadas de la fuente
La bonita fuente, ya en desuso y como monumento

Palacio de Topkapi

La puerta monumental es una de las entradas al Palacio de Topkapi, otro de los grandes monumentos de Estambul. Pero antes de llegar, hacia la izquierda verás la Iglesia de Santa Irene, uno de los templos más antiguos de Estambul. Su origen se remonta a la época bizantina y es una de las pocas iglesias que no se han convertido a mezquita.

Hacia el final del jardín encontrarás otra gran entrada, que es la puerta de acceso al área de visita del Palacio de Topkapi. Este lugar fue durante casi cuatro siglos el corazón del poder del Imperio otomano. Su construcción comenzó poco después de la conquista de Constantinopla por Mehmed II en 1453, cuando el sultán decidió establecer aquí su residencia oficial y el centro administrativo del imperio. Desde este complejo se gobernó un territorio que llegó a abarcar tres continentes, convirtiendo el palacio en uno de los lugares más influyentes del mundo en su época.

A diferencia de los grandes palacios europeos, Topkapi no se diseñó como un único edificio monumental, sino como un conjunto de patios y pabellones organizados de forma progresiva. Cada espacio tenía una función específica y un nivel distinto de acceso, reflejando la jerarquía del poder otomano. A medida que se avanzaba hacia el interior, los espacios se volvían más exclusivos, hasta llegar a las zonas privadas del sultán y su familia, donde la vida cotidiana transcurría lejos de miradas externas.

De hecho, el harén imperial es uno de los espacios más importantes del palacio y figuras como Roxelana jugaron un papel muy importante en la política del imperio desde allí. También conocida como Hürrem Sultan, fue capturada, según se cree, y llevada como esclava a Estambul, donde se convirtió en la esposa favorita del sultán Solimán El Magnífico. No solo tuvo varios hijos con el sultán, sino que también participó activamente en asuntos de Estado, rompiendo con el papel más discreto que tradicionalmente ocupaban las mujeres del harén.

Con el paso del tiempo, el palacio fue ampliándose y adaptándose a las necesidades de cada sultán. Sin embargo, en el siglo XIX los sultanes comenzaron a trasladarse a residencias más modernas a orillas del Bósforo, lo que marcó el inicio del declive de Topkapi como centro político. Hoy en día es un museo (aquí puedes comprar la entrada) y en la visita podrás recorrer sus diferentes patios, los edificios de las dependencias de gobierno del sultán, el harén, el tesoro o las reliquias de Mahoma. Hay además unas vistas espectaculares al Bósforo.

Sala del harem
Una de las salas del harem de Topkapi

Cisterna Basílica

Debajo de Estambul existe otra ciudad, y es que entre las muchas cosas que se pueden encontrar en el subsuelo están las cisternas. Se trata de increíbles construcciones con las que los bizantinos dotaban de agua potable a la creciente población. La más famosa es la de Yerebatán, conocida como Basílica porque había una iglesia encima, que se construyó en la época de Justiniano I (allá por el 500) para dotar de agua potable a toda esta zona.

En su interior tiene 336 columnas y algunas son muy interesantes, como la llorona o las cabezas de medusa. Para visitarla debes volver hacia la plaza de Sultanahmet, ya que está situada al lado de Santa Sofia. Aquí puedes comprar tu entrada.

Interior de la cisterna
Las columnas iluminadas en el interior de la cisterna Basílica

Mezquita Azul

Frente a Santa Sofía, al otro lado de la plaza, se encuentra la Mezquita Azul, aunque los turcos no la llaman así, sino Mezquita del Sultán Ahmed, su verdadero nombre. Junto a ella, de hecho, se encuentra el mausoleo del sultán y su familia. El alias de «azul» viene de la decoración del interior, con más de 20.000 azulejos azules.

Es una de las mezquitas más espectaculares, con 200 vidrieras y 43 metros de altura, y es que fue construida a principios del siglo XVII con la intención de convertirla en la principal mezquita de la ciudad. De hecho, hubo una gran polémica por los seis minaretes que tiene, pues hasta entonces solamente La Meca tenía tantos y se entendió como una ofensa. Finalmente, la polémica se zanjó construyendo un séptimo minarete en la ciudad saudí.

Al ser una mezquita es gratis entrar, aunque solo puedes hacerlo en horas de visita turística. En horas de rezo cierran para no molestar a los creyentes que acuden al rezo. Recuerda que debes cubrirte la cabeza y descalzarte para entrar, y si no llevas pañuelo o algo para cubrirte las piernas te dejan algunas prendas allí.

Vista de la mezquita desde la plaza de Sultanahmet
Aunque la Mezquita Azul se encontraba en mantenimiento cuando fui, es preciosa también por fuera

Mercado de Arasta

Detrás de la mezquita Azul tienes el Mercado de Arasta. Allí encontrarás productos tradicionales, desde textiles y cerámica hasta recuerdos artesanales, pero con una estética más cuidada, con más calidad y con más tranquilidad que otros bazares de la ciudad.

Entrada al mercado
Arasta es un bazar más elegante que otros de la ciudad

Cisterna tienda Nakkas

La cisterna más conocida es la de la Basílica, pero hay muchas otras por todo Estambul. Una de ellas es la que hay en la tienda de alfombras Nakkas, que se puede visitar de forma gratuita. La cisterna se descubrió por casualidad y querían tirar el edificio, pero como la tienda ya era muy conocida y tenía nombre, llegaron a un acuerdo por el que los propietarios de la tienda se comprometían a abrirla al público. Además, hay una exposición que te cuenta la historia del hipódromo con una maqueta a modo de reconstrucción. Así pues, simplemente ve a la tienda y di que quieres visitar la cisterna.

Interior de la cisterna
Bajo la tienda de alfombras, hay esta cisterna histórica

Hipódromo de Constantinopla

Frente a la Mezquita Azul se situaba en la época romana el hipódromo, donde se hacían las carreras de cuadrigas. Del hipódromo queda más bien poco, ya que las gradas se destruyeron, aunque sí se ve una parte en frente de la tienda de alfrombras que te comentaba antes.

Además, también están aún las columnas que adornaban su parte central y que tienen muchos años de antigüedad. La más antigua, el Obelisco de Teodosio, fue robada en Egipto, y la segunda más antigua, la Columna Serpentina, se construyó con las armas y escudos de los soldados derrotados en la Cuarta Cruzada.

Obelisco de Egipto
El Obelisto egipcio es el principal monumento del antiguo hipódromo

Mezquita Sakirin

Una vez hayas terminado de visitar Sultanahmet, te recomiendo cruzar el Bósforo para visitar el barrio de Üsküdar y ver el atardecer. Para llegar, puedes tomar el metro Marmaray en Sirkeci o un ferry con la tarjeta de transporte público.

Cuando estés en Üsküdar puedes visitar la Mezquita Sakirin, la primera mezquita diseñada por una mujer, Zeynep Fadıllıoğlu. Es muy moderna y nueva (2009), lo que le da un toque muy diferente a todas las demás. Me la recomendó Sara de Viajar lo cura todo y es una monada.

Interior de la mezquita
Como ves, la mezquita Sakirin es muy moderna

Torre de la Doncella

Ahora bien, quizá lo más típico de Üsküdar no sea callejear por el barrio, sino ver el atardecer sobre el Bósforo. En el estrecho destaca la Torre de la Doncella, uno de los edificios más bonitos de Estambul, quizá precisamente por su entorno. Además, está ligada a una leyenda.

Según esta leyenda, un padre fue advertido de que su hija moriría antes de cumplir los 18 años por la picadura de una serpiente, así que la encerró en esta torre para que estuviera a salvo. Cuando llegó el día de su 18 cumpleaños, la hija seguía viva, así que su padre le regaló una cesta con frutas para celebrar que la profecía no se había cumplido, pero entre las frutas se había escondido una serpiente que finalmente picó a la joven y murió.

En turco esta torre se llama Kiz Kulesi y en su interior hay un museo (aquí puedes comprar la entrada) y un restaurante. Como está en mitad del mar, para llegar debes tomar un barco desde Kabatas en la parte europea o Üsküdar (frente a la torre) en la parte asiática.

La torre al atardecer
Una de las postales más bonitas de Estambul es la de la Torre de la Doncella en el Estrecho del Bósforo al atardecer

Atardecer en «Las alfombras»

Y con tan buenas vistas como las que hay desde la Torre de la Doncella, ¿por qué no incluir la propia torre en la imagen y llevarte la postal perfecta de Estambul? Frente a la torre existe una zona conocida como «Las Alfombras», en la que puedes sentarte a tomar un té mientras ves el atardecer. Es realmente bonito ver el contraste del skyline de Estambul y cómo cambian los tonos del cielo. Sin duda, el mejor lugar para acabar un día en esta fantástica ciudad.

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Qué ver en Estambul en 3 días – día 2: Beşiktaş y Beyoğlu

Para el segundo día te propongo visitar Beşiktaş, un barrio joven famoso por el equipo de fútbol, y Beyoğlu, que seguramente no te suene de nada. Pero si te digo Taksim y Gálata, seguro que sí te suenan, ¿verdad? Todas estas zonas tienen un ambiente muy animado, con mercados cafeterías y algunos monumentos que no te puedes perder. Además, si quieres profundizar, tienes un free tour por esta zona.

Mezquita de Ortaköy

Para empezar el día te invito a ir hasta la mezquita de Ortaköy. Es una de las mezquitas más bonitas que visitar en Estambul, tanto por dentro como por fuera. Se sitúa a orillas del Bósforo, al lado del puente de los Mártires del 15 de julio, por lo que la imagen es de postal.

Fue construida en el siglo XIX con un estilo más ornamental y refinado en comparación con otras más antiguas de la ciudad, con influencias del barroco. Tiene grandes ventanales que permiten la entrada de luz natural y por ello, aunque por dentro sea pequeñita, parece como la sala de un palacio. A mí me encantó.

Exterior de la mezquita
La mezquita, junto a las aguas del estrecho del Bósforo

Palacio de Dolmabahçe

Tras pasear por Ortaköy, puedes tomar un autobús hacia el Palacio de Dolmabahçe (o el estadio del Besiktas, que está al lado). Es uno de los grandes palacios que se pueden visitar en Estambul y, aunque en muchos lugares había leído que no merece la pena, en mi opinión debería ser visita obligatoria. Me gustó más que Topkapi, y es que tiene unos salones impresionantes.

Cuando los sultanes se dieron cuenta de que el Palacio de Topkapi se estaba quedando desfasado respecto a las modas europeas (sintiendo cierta envidia de Versalles o San Petersburgo), se mandaron construir nuevos palacios para estar a la altura. Así, a mediados del siglo XIX se mudan a Dolmabahçe hasta el final del imperio otomano, cuando se abolió el sultanato en 1922.

Con la proclamación de la República de Turquía en 1923, Mustafa Kemal Atatürk lo utilizó como residencia en Estambul, y fue allí donde falleció en 1938. Después se reformaría para convertirlo en museo y hoy se pueden visitar sus principales espacios en los que se conserva todo el mobiliario original. Puedes comprar tu entrada aquí.

Palacio de Dolmabahçe, sala de fiestas
Una de las salas de Dolmabahce. Fuente de la foto: millisaraylar.gov.tr

Crucero por el Bósforo

Junto al palacio de Dolmabahce tienes dos muelles desde donde suelen salir ferris que cruzan el estrecho del Bósforo y barcos que hacen paseos turísticos. Por ello, aprovecha y toma alguno de ellos ya que es una experiencia muy bonita. Durante el recorrido se pueden observar palacios, fortalezas, barrios residenciales y zonas muy animadas junto al mar.

Existen diferentes tipos de cruceros, desde trayectos cortos de unas horas hasta opciones más completas que incluyen cena o espectáculos a bordo. Elegir uno u otro dependerá del tipo de experiencia que busques, así que aquí te dejo algunas opciones:

Vistas desde el crucero
En el crucero verás lugares alejados del centro de EStambul, como estas murallas antiguas

Plaza Taksim

Desde la zona de Dolmabahce puedes subir a la de Taksim, otra de las más conocidas de la ciudad. La Plaza Taksim es uno de los grandes centros neurálgicos de Estambul y el punto de encuentro de todo aquel que quiera salir o ir de compras por allí.

En el centro de la plaza encontrarás el Monumento de la República, un símbolo de la Turquía moderna que conmemora la fundación de la república. Desde allí, parte una de las avenidas más conocidas de la ciudad, la Avenida Istiklal, que es el siguiente punto del recorrido.

El monumento de la república
El monumento de la República en mitad de la plaza de Taksim

Calle Istiklal

La avenida Istiklal es la calle más comercial del centro de Estambul. A lo largo de sus casi dos kilómetros se suceden tiendas de todo tipo, cafeterías, restaurantes, librerías y galerías de arte, mezclando lo tradicional con lo contemporáneo.

Uno de sus elementos más icónicos es el tranvía histórico que recorre la avenida de principio a fin, aunque lo mejor es caminarla para fijarte en los edificios. Por ejemplo, el que esconde la iglesia de San Antonio de Padua en su interior. En los alrededores se ubica el Pera Palace, el hotel donde Agatha Christie escribió Asesinato en el Orient Express.

La calle llena de gente una tarde
La calle Istiklal abarrotada una tarde

Torre de Gálata

Dejando atrás la zona de Taksim llegarás al barrio de Gálata, uno de los más conocidos de Estambul. El barrio de Gálata tiene un origen muy interesante, ya que en época bizantina estaba fuera de las murallas de Constantinopla y funcionaba como un enclave comercial donde vivían mercaderes europeos, especialmente genoveses. Estos construyeron fortificaciones, almacenes y edificios que convirtieron la zona en un importante puerto comercial.

La famosa Torre de Gálata es uno de los vestigios más claros de esa época, ya que formaba parte del sistema defensivo del barrio. Hoy, con sus 61 metros de altura, es un museo y un concurrido mirador. Siempre hay cola, así que te recomiendo comprar tu entrada con antelación (aquí puedes hacerlo) o, si optas por no entrar, también puedes subir a tomar algo a alguna de las azoteas de esta zona y tener la vista con la torre de Gálata en primer plano.

Exterior de la torre
La torre, desde abajo

Puente de Gálata

Al bajar de la torre, llegarás hasta el Puente de Gálata, otro lugar muy famoso de Estambul. La peculiaridad de este puente es que tiene dos niveles: por arriba va el tráfico y por abajo hay restaurantes. Además, es uno de los mejores lugares para ver el atardecer en Estambul, y es que desde aquí se puede apreciar perfectamente cómo el sol se refleja en las aguas del Cuerno de Oro.

El Cuerno de Oro es un entrante de mar en tierra desde el Estrecho del Bósforo y divide, por así decirlo, la parte europea de la ciudad en dos. Lleva este nombre por su forma (de cuerno) y porque al atardecer el sol pinta el agua de un color dorado.

El puente al atardecer
El puente de Gálata sobre el Cuerno de Oro

Mercado de las Especias

Del otro lado del puente de Gálata, antes de que acabe el día puedes visitar el Bazar de las Especias. Pertenece al barrio Eminönü, el cual te propongo visitar el día siguiente, pero como el acceso es muy sencillo desde el puente, creo que es mejor incluirlo en la ruta junto a él.

Este histórico mercado ha sido durante siglos un importante centro de comercio, especialmente de productos traídos desde Oriente. Fue construido en el siglo XVII y su nombre hace referencia precisamente a las rutas comerciales que conectaban el Imperio otomano con Egipto y otras regiones. Originalmente se vendían especias, aunque hoy en día hay un poco de todo, ya que también hay frutos secos, tés, delicias turcas, etc. A mí personalmente me gusta más que el Gran Bazar, me da mayor sensación de orden, dentro de que también hay mucha gente a todas horas.

Uno de los pasillos del bazar
No te pierdas el colorido y abarrotado Mercado de las Especias

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Qué ver en Estambul en 3 días – día 3: Eminönü, Cora y Eyüp

Para el tercer día en Estambul, te recomiendo visitar tres zonas que también esconden muchos lugares conocidos. Para empezar, Eminönü es uno de los puntos más bulliciosos de Estambul, donde se mezclan los bazares con las mezquitas históricas. Después, algo más alejados del centro, Cora y Eyüp, que son barrios más tranquilos y locales aunque también esconden lugares históricos muy interesantes y miradores muy chulos.

Mezquita de Solimán

Para comenzar la ruta por este barrio, te recomiendo hacerlo aquí. Hasta hace poco, la mezquita más grande de Estambul no era la Mezquita Azul, sino la Mezquita de Solimán. Solimán I El Magnífico la ordenó construir y fue Mimar Sinan, el mejor arquitecto del imperio otomano, el que la levantó. ¡Llegó a competir en importancia con Santa Sofía! Ahora bien, en 2019 perdió este título en favor de la mezquita de Çamlıca, en la parte asiática de Estambul.

Con 53 metros de alto y 27 de diámetro, al acceder a ella te sientes pequeñita, y eso que fue devastada por incendios y terremotos varias veces. Por suerte, ha sido siempre reconstruida y gracias a ello hoy es uno de los edificios más imponentes en Estambul. Aunque ya no sea la mezquita más grande, sigue siendo impresionante.

Yo visitando la mezquita de Suleiman
El patio de acceso a la mezquita de Solimán

Gran Bazar de Estambul

Después, puedes dirigirte a un lugar que, para mí, es una locura. El Gran Bazar es el mercado por excelencia de Estambul y uno de los mercados cubiertos más grandes y antiguos del mundo. Su origen se remonta al siglo XV, poco después de la conquista otomana, cuando comenzó como un pequeño núcleo comercial que fue creciendo con el paso de los siglos hasta convertirse en un auténtico laberinto de calles y pasadizos.

Hay cientos de puestos en los que se vende de todo, desde ropa hasta lámparas, pasando por joyas, souvenirs, especias, alfombras… No suele haber precios, así que tendrás que sacar a relucir tus dotes de regateadora si quieres comprar algo.

Pasillo del Gran Bazar
Uno de los pasillos del Gran Bazar

Mezquita Nuruosmaniye

Otra mezquita que visitar en Estambul y que merece mucho la pena por su grandeza es la de Nuruosmaniye, justo frente a la puerta 1 del Gran Bazar. Se mandó construir durante el gobierno del sultán Mahmud I, pero murió antes de completarla, así que pasó a llamarse «la luz de Osman» por el sultán en el poder en ese momento y por la gran cantidad de ventanas que tiene (174).

Interior de la mezquita
Interior de la luminosa mezquita de Nuruosmaniye

Mezquita de los Tulipanes

Otra bonita mezquita que puedes visitar por la zona es la conocida como Mezquita de los Tulipanes (Laleli Camii en turco). Fue construida en el siglo XVIII y toma su nombre de los tulipanes, una flor muy valorada en la cultura otomana y símbolo de una época marcada por el refinamiento artístico y la influencia europea.

Patio
El patio de la mezquita de los Tulipanes

Mezquita Sehzade

A pocos pasos, otra mezquita histórica. La Mezquita Şehzade fue construida en el siglo XVI por orden del sultán Solimán El Magnífico en memoria de su hijo, el príncipe Mehmed. Lo más destacado es que está considerada una de las primeras grandes obras maestras del arquitecto Mimar Sinan, con una cúpula central rodeada de semicúpulas que crean un conjunto armonioso y elegante.

Interior de la mezquita
El bonito interior diseñado por Miman Sinan en Sehzade

Acueducto de Valente

Detrás de la mezquita se extiende un bonito parque y allí hay una de las cosas que más me sorprendió encontrar en Estambul: el acueducto de Valente. Siendo de Segovia, me gusta encontrarme otros acueductos por el mundo y no tenía ni idea de que en Estambul había uno.

Este acueducto es una obra construida en el año 368 por el emperador bizantino Valente para llenar las cisternas bajo la ciudad. Tenía 1 kilómetro de longitud y, aunque no se conserva entero, podrás apreciarlo en bastante buen estado en el parque Sarachane.

Yo junto al acueducto
Me sorprendió (y me encantó) encontrarme con un acueducto en Estambul

Murallas de Constantinopla

Desde la zona del acueducto puedes tomar un autobús urbano para ir hasta la siguiente zona. Te recomiendo parar en las murallas de Constantinopla, construidas en el siglo V bajo el mandato del emperador Teodosio II. Durante siglos, las murallas resistieron numerosos asedios gracias a su diseño avanzado y a su estratégica construcción en varios niveles. No fue hasta la llegada de nuevas tecnologías militares, como la artillería pesada, cuando su resistencia comenzó a debilitarse, culminando en la conquista otomana de 1453.

A lo largo de su extensión, que abarca varios kilómetros, las murallas tienen tramos restaurados con otros más deteriorados. Precisamente en la zona donde yo las visité (Edirnekapi) se pueden ver ambas cosas, con algunas torres bien conservadas y otras zonas más derruidas.

Tramo de murallas
Un tramo de las murallas

San Salvador de Cora

Más allá de las murallas, el motivo por el que te recomiendo venir a esta zona es para visitar San Salvador de Cora. En turco Kariye Camii, algunos lo llaman la Capilla Sixtina del arte bizantino, y es que este lugar nació como iglesia bizantina y posee mosaicos de un gran valor, ya que se conservan desde el año 1300.

Antes era un museo, pero en 2020 San Salvador de Cora fue convertida en mezquita igual que Santa Sofía. Por tanto, se puede visitar fuera de los horarios de rezo. Tenlo en cuenta al planificar tu visita, así como el código de vestimenta.

Zona de mosaicos
Algunos de los mosaicos que se pueden ver en San Salvador de Cora

Calle Kariye Bostani

También cerca de San Salvador de Cora y las murallas hay una calle muy instagrameable que se llama Kariye Bostani. En la época otomana las casas de Estambul eran de madera, pero debido a los terremotos y los incendios se han ido destruyendo. En este barrio aún se conservan algunas y sin duda las de esta calle son una monada.

Yo en las casitas de colores
Las casas de colores de madera son una monada

Mezquita de Eyüp

Eyüp no es un distrito muy conocido de Estambul, pero merece la pena adentrarse en sus calles y conocer algunos lugares. Allí no verás demasiados turistas, sino mucha gente local, así que te será más fácil comprender cómo es la vida en Turquía.

Un lugar que no te puedes perder es la mezquita de Eyüp, que es muy bonita y merece la pena asomarse. El complejo se construyó en el siglo XV, poco después de la conquista de Constantinopla, en honor a Abu Ayyub al-Ansari, un compañero del profeta Mahoma que, según la tradición, está enterrado en este lugar. Ésta no es una mezquita frecuentada por turistas, así que recuerda llevar un pañuelo para cubrirte la cabeza. En las mezquitas más famosas, como la Azul, te dejan un pañuelo si no tienes, pero aquí no hay.

Exterior de la mezquita
Los animados alrededores de la mezquita en Eyup

Mirador de Pierre Loti

En los alrededores de la Mezquita de Eyüp encontrarás el teleférico que te lleva hasta lo alto de una colina donde se encuentra el mirador de Pierre Loti, uno de los lugares con mejores vistas de toda la ciudad. Está algo retirado del centro, pero merece la pena llegar hasta allí.

Se trata de un mirador situado al final del Cuerno de Oro, por lo que se tiene una vista preciosa de esta parte del Bósforo, las mezquitas, Santa Sofía, Topkapi e incluso la torre de Gálata. Para subir en el funicular te vale la tarjeta de transporte y es una experiencia en sí. Cuando estés arriba, además de las fotos de rigor, tómate algo en sus terrazas. Las vistas son muy buenas y los precios muy económicos, y es que es una zona con más turcos que turistas.

Vista del cuerno de Oro
Vista de Estambul y el Cuerno de Oro desde el mirador de Pierre Loti

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Cómo es viajar sola a Estambul

Estambul es un buen lugar para viajar sola y un punto de partida ideal para recorrer Turquía. Hay muchas cosas para hacer y es muy fácil moverse de un lado para otro. Como es muy turístico mucha gente habla inglés e incluso podrás hacer tours en español si no manejas otros idiomas.

Es una ciudad muy limpia y segura. No tuve sensación de peligro en ningún momento y no vi delincuencia. Fui con la cámara colgada al cuello y el móvil en la mano y no pasó nada. Eso sí, debes prepararte para aguantar a muchos hombres que te llaman la atención por la calle. Son camareros de restaurantes o venden tours o cualquier cosa, y simplemente quieren llamar tu atención para que les compres.

Te dirán «española» (o cualquiera que crean que es tu nacionalidad), «hola, ¿cómo estás?», «Where are you from?«, «How are you?«, etc. Lo mejor es ignorarlos, aunque te sigan diciendo cosas. Más allá de eso, son inofensivos (o lo parecen) y acaban desistiendo en cuanto te alejas. Además al viajar sola algunos te preguntarán que por qué lo haces, que si no tienes con quien ir, así que la mejor respuesta que puedes dar es que no necesitas a nadie para disfrutar de tu viaje. En general se quedan asombrados y un poco cortados ante tal muestra de poderío femenino.

Donde tienes que prestar más atención es en los mercados de Estambul. En el Gran Bazar y el Mercado de las Especias hay muchísima gente, así que atenta a tus pertenencias. Además, intentarán timarte cobrándote de más por las cosas. Si no ves precio marcado, regatea todo lo que puedas, aunque si quieres comprar un souvenir quizá sea mejor ir a otro lugar menos turístico porque los precios serán más baratos.

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Cómo vestirse en Estambul siendo mujer

Quizá una de tus preocupaciones al viajar sola a Estambul siendo mujer es la de cómo vestir. Lo cierto es que puedes vestirte como quieras. Estambul es una ciudad muy abierta y hay de todo. Eso sí, te recomiendo llevar siempre un pañuelo en la mochila o bolso, ya que necesitarás cubrirte la cabeza, hombros y piernas si visitas alguna mezquita o un mausoleo donde estén los restos de algún sultán.

En las mezquitas más turísticas (como la Mezquita Azul) te dejan un pañuelo si no tienes, pero en las demás no hay, así que si no te cubres no podrás visitarlas. Ten en cuenta que también hay que descalzarse para entrar en ellas, así que puede que quieras llevar también unos calcetines en el bolso.

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Cómo llegar a Estambul

Viajar a Estambul es maravilloso, pero ¿cómo llegar hasta allí? Estambul es el destino más visitado de Turquía y, además, uno de los lugares más turísticos del mundo. Por ello está muy bien conectada por avión con cientos de ciudades de todo el mundo y con otros destinos turcos. Además, si ya estás viajando por el país y quieres que Estambul sea tu fin de viaje, también puedes llegar por tierra fácilmente desde otras ciudades.

Vuelos a Estambul

Desde España y cualquier otro rincón del mundo, la manera más fácil de llegar a Estambul es en avión. El trayecto dura unas 4 horas y hay conexiones directas desde muchísimas ciudades internacionales con las aerolíneas Turkish Airlines y Pegasus, las principales aerolíneas turcas.

Además de los precios y ver qué horarios te convienen más, debes tener en cuenta el aeropuerto de llegada y de vuelta, ya que en Estambul actualmente hay dos aeropuertos y cada uno está en una punta de la ciudad (y la ciudad es gigantesca). Uno de ellos es Sabiha Gokcen (SAW), en la parte asiática. El otro es el nuevo aeropuerto internacional de Estambul (IST), que sustituye al aeropuerto de Atatürk en la parte europea.

Para mirar los horarios de autobuses una vez llegues y ver cómo ir exactamente a tu alojamiento, lo mejor es contar con internet. En Sabiha Gokcen no había wifi cuando yo viajé (2019) y no sé si esta situación habrá cambiado. Tampoco sé si hay en el otro aeropuerto (IST), así que puedes pedir una eSIM de Holafly para Turquía antes de viajar para que al llegar puedas estar conectada y no tengas que preocuparte de nada. Por leerme tienes un 5% de descuento siempre con el código QUIEROVIAJARSOLA.

Cómo ir del aeropuerto a Estambul

La manera más rápida de llegar al centro de Estambul desde los dos aeropuertos es contratando un traslado o tomando un taxi. Así irás cómodamente hasta tu alojamiento de manera directa, aunque quizá no sea la opción más económica al viajar sola.

Si prefieres utilizar el transporte público, tardarás algo más, pero también será más económico. El nuevo aeropuerto de Estambul (IST) sustituye al aeropuerto de Atatürk, que ha cerrado sus puertas. Está en la parte europea, algo retirado, a unos 40 kilómetros de la ciudad, así que la mejor opción es tomar los autobuses de HavaIst (Hava de Havalimani, aeropuerto en turco, e Ist del nombre de la ciudad y el aeropuerto). Estos shuttles que salen cada 20-30 minutos y van a diferentes zonas de la ciudad (Sultanahmet, Taksim, Besitkas…).

Si llegas a Sabiha Gokcen, en la parte asiática, hay también estos shuttles. Hay varios, pero lo mejor es tomar el que te deja en Taksim (parte Europea) o Kadiköy (parte asiática). La empresa se llama Havabus (significa «autobús del aeropuerto») y hay muchas frecuencias diarias.

Viajar a Estambul en autobús

Evidentemente sería una locura llegar hasta Estambul desde España en autobús del tirón, pero puede ser que estés de viaje por Europa del Este o por la propia Turquía y tu destino final sea Estambul. En cualquier caso, debes saber que hay autobuses internacionales que conectan Estambul con, por ejemplo, Sofía, la capital de Bulgaria, así como varias empresas turcas que viajan por todo el país conectando las principales ciudades.

Algunas de esas empresas son Metro, Pamukkale, KamilKoç o Kontur, y todas ellas tienen muy buen servicio. Al realizar normalmente trayectos largos llevan más de un conductor para descansar, hay servicio gratuito de cafés, refrescos y snacks a bordo (con un azafato o azafata que te lo sirve como en un avión), suelen tener wifi y son bastante cómodos, con un sistema de asientos de 2+1 (una fila de 2 asientos y otra de 1).

Los precios de los autobuses son muy económicos en Turquía. Además, los paisajes son preciosos por todo el país, así que podrás tener un viaje muy agradable. ¡A mí me encantó moverme en autobús!

Azafata sirviendo café en el autobús
Los autobuses son una gran opción para viajar a Estambul desde otros destinos de Turquía

Cómo ir desde la estación de autobuses al centro de Estambul

En el caso de Estambul, la estación no se sitúa demasiado lejos del centro (teniendo en cuenta sus dimensiones), aunque hay que tomar transporte público después para llegar al alojamiento. La estación se llama Esenler Otogari y está en el distrito de Bayrampasa, en la parte europea. Desde allí puedes moverte en transporte público sin problema hasta otros lugares.

Por ejemplo, si vas a Sultanahmet, donde se sitúan Santa Sofía, la Mezquita Azul o el Palacio de Topkapi, puedes tomar la línea M1A de metro hasta Aksaray y de ahí caminar 5 minutos a la línea de tranvía T1 para tomarlo en la estación de Yusufpasa. Otra opción es tomar el metro M1A hasta Yenikapi donde enlazar con la línea del Marmaray hasta la parada de Sirkeci.

Otro ejemplo, para ir hasta la plaza de Taksim debes tomar igualmente el metro M1A hasta Yenikapi y allí cambiar a la línea M2 de metro hasta la plaza de Taksim. Si quieres bajarte en la zona de la Torre de Gálata, lo mismo, pero bajando antes, en la para de metro M2 Sishane.

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Dónde dormir en Estambul

Como te vengo diciendo, Estambul es enorme, así que lo mejor es buscar algo por el centro para que te pille todo a mano. Mi recomendación es que te quedes bien en Sultanahmet (donde están Santa Sofía, la Mezquita Azul, la Cisterna Basílica, Topkapi…) o en la zona de Taksim-Gálata. Estos barrios son los más céntricos y donde más cosas hay por ver, además de estar muy bien comunicados para que puedas ir a otros lugares más alejados como la parte asiática.

Yo me quedé en Sultanahmet, en el Second Home Hostel. Lo mejor es su ubicación, a 5 minutos caminando de la zona de Santa Sofía. Al llegar te ofrecen un té (para que vayas conociendo la cultura turca) y en general está bien. Puedes encontrar incluso alojamientos más baratos, pero siempre te recomiendo leer las opiniones de los anteriores viajeros. Y si prefieres otro tipo de alojamientos, aquí puedes echar un vistazo:

En este post he reseñado los lugares más interesantes que visitar en 3 días en Estambul, pero hay muchos más que seguro vas a descubrir caminando por sus calles. A mí es una ciudad que me encanta y estoy segura de que volveré en algún momento a seguir conociendo nuevos rincones y atracciones turísticas. Quizá tres días no sea suficiente para abarcarlo todo, pero sí para llevarte una buena impresión de todo lo que ofrece.

Este post pertenece a la guía para viajar sola por Turquía

Estela Gómez

Viajera y fundadora de Quiero Viajar Sola. Desde que comencé a viajar sola en 2016 siempre tuve una inquietud: motivar a otras mujeres a viajar solas. Para ello, decidí crear este blog en 2018, en el que te cuento todos los viajes que he realizado en solitario en estos 10 años como viajera independiente y te doy consejos para que puedas organizar tu viaje por libre y disfrutar recorriendo el mundo en solitario.

Estela Gómez, blogger de viajes para mujeres

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