Está considerada la puerta de entrada a la Provenza y a la Costa Azul francesa, y es que la segunda ciudad más grande de Francia es perfecta para explorar esta región del sur del país. Yo pude visitarla en 2018 en un viaje sola y tiene muchas cosas por visitar, así que aquí te cuento qué ver en Marsella en 2 o 3 días, para disfrutar no solo del centro, sino de un montón de cosas más repartidas por toda la ciudad.

Qué ver en Marsella
Marsella es la ciudad más antigua de Francia y fue fundada hacia el año 600 a.C. por marineros griegos procedentes de Focea, que la llamaron Massalia. Gracias a su privilegiada ubicación en el Mediterráneo, pronto se convirtió en un importante puerto comercial y en un puente entre las culturas griega, romana y gala. Durante el Imperio romano continuó siendo un enclave estratégico, aunque perdió parte de su independencia tras enfrentarse a Julio César. A lo largo de la Edad Media, la ciudad mantuvo su relevancia marítima y comercial, pese a periodos de crisis y epidemias.
En los siglos XVII y XVIII, Marsella reforzó su papel como gran puerto del reino francés, ampliando sus infraestructuras y fortificaciones. La ciudad también desempeñó un papel destacado durante la Revolución Francesa, cuando el himno de «La Marsellesa» fue popularizado por voluntarios procedentes de la ciudad. En la era contemporánea, Marsella ha evolucionado como un importante centro multicultural y uno de los puertos más relevantes del Mediterráneo, y gracias a ello, a su historia y a su ubicación a orillas del mar, tiene muchas cosas por conocer.
Puerto Viejo de Marsella
El Vieux Port es el corazón turístico de la ciudad y es que es la más antigua. Fue el lugar donde los marineros griegos fundaron Massalia hacia el año 600 a.C., dando origen a la actual Marsella. Toda esta zona es un gran entrante de agua, y ahora es un puerto deportivo, repleto de barquitos que hacen excursiones y veleros privados que le dan ese carácter marítimo y mediterráneo a la ciudad.
Toda la zona del muelle del puerto es un amplio paseo, y en él se encuentra por ejemplo el ayuntamiento. También desde aquí salen el tren turístico o los barcos turísticos para visitar la Isla de If y su castillo (te cuento más abajo sobre ellos).

MUCEM
Al final del muelle del puerto llegarás al antiguo Fuerte de San Juan. Allí se ubica el MUCEM, un museo que conecta historia, arte y sociedad a través de exposiciones dedicadas a las civilizaciones del Mediterráneo. Es uno de los espacios culturales más emblemáticos de Marsella y uno de los grandes símbolos de su renovación urbana en el siglo XXI, y es que fue inaugurado en 2013, coincidiendo con el nombramiento de la ciudad como Capital Europea de la Cultura.
El edificio principal es el más nuevo, y fue diseñado por el arquitecto Rudy Ricciotti. Lo reconocerás por su moderna fachada de hormigón calado que recuerda a un encaje de piedra. Una pasarela elevada lo une con el histórico Fuerte de San Juan, donde hay más salas de exposiciones.

Catedral de Marsella
No muy lejos de allí podrás visitar la Catedral, que no te dejará indiferente ni por su decoración exterior ni por todo el mármol y mosaicos en el interior. El templo actual fue construido en el siglo XIX sobre los restos de una antigua catedral medieval, pero su arquitectura es de estilo romano-bizantino, inspirada en las grandes catedrales orientales.
Por fuera destacan sus fachadas de piedra blanca y verde dispuestas en franjas, sus cúpulas y sus torres. Mientras, el interior impresiona por sus grandes dimensiones, la altura de la nave central y la decoración en mármol y mosaicos. ¡A mí me pareció increíble!

Barrio Le Panier
Desde la Catedral puedes adentrarte en el barrio Le Panier, el más antiguo de Marsella. Durante siglos fue un barrio popular y obrero, vinculado al puerto y a las distintas olas migratorias que llegaron a Marsella. Esa mezcla cultural dejó una fuerte huella en su identidad, convirtiéndolo en un espacio diverso y creativo. En las últimas décadas, Le Panier ha vivido un proceso de revitalización que ha atraído a artistas, artesanos y pequeños comercios y sus calles son una especie de museo al aire libre.
Por muchos rincones podrás ver un montón de murales decorando viejas paredes, tiendas coloridas y ateliers. Además, hay también edificios históricos como la Vieille Charité, un elegante edificio del siglo XVII con un precioso patio porticado y una capilla barroca con cúpula ovalada que hoy alberga exposiciones y espacios culturales.

Basílica de Notre Dame de la Garde
Volviendo al Puerto Viejo, desde allí puedes tomar el autobús 60 o el tren turístico para subir hasta la Basílica de Notre-Dame de la Garde, el gran símbolo de Marsella y el monumento más visible desde casi cualquier punto de la ciudad. Está situada en lo alto de una colina a 162 metros sobre el nivel del mar, domina el paisaje marsellés y ejerce desde el siglo XIX como protectora espiritual de marineros y pescadores. Los locales la llaman cariñosamente la Bonne Mère (la Buena Madre).
Fue construida entre 1853 y 1864 en estilo romano-bizantino y destaca por su fachada de piedra clara y oscura, sus mosaicos dorados en el interior y, sobre todo, por la estatua dorada de la Virgen con el Niño que corona la torre campanario. Además, desde el exterior tendrás unas vistas increíbles de la ciudad y por ello mucha gente sube a ver el atardecer.
Como la basílica está en alto y aislada del resto de cosas por visitar en la ciudad (aunque en el mapa lo veas rodeado de casas), mi consejo es que subas y bajes con el bus o el tren turístico. De esta manera no te llevará mucho tiempo y podrás retomar la ruta en pleno centro de Marsella.

Château d’If
Si miras un mapa verás que hay varias islas en las costas de Marsella. Pues bien, una de ellas es particularmente interesante por su castillo: el Château d’If. En él se inspiró Alejandro Dumas para escribir El Conde de Montecristo y es posible visitarlo.
Para visitarla, puedes tomar un barco desde el muelle del Puerto Viejo (aunque debes tener en cuenta los horarios de cierre y que los barcos pueden cancelarse en días de clima adverso). Una vez allí, puedes sacar la entrada en la taquilla, aunque si lo prefieres puedes reservarla online con antelación.

Museo de Historia de Marsella
Al volver, puedes acercarte al Museo de Historia de Marsella, que repasa la historia de la ciudad combinando espacios expositivos con restos arqueológicos al aire libre. De hecho, uno de sus mayores atractivos es el Jardín Arqueológico, donde pueden verse vestigios del antiguo puerto griego y romano.
En el interior, el recorrido es cronológico y muy didáctico, con maquetas, objetos originales, mapas y recursos audiovisuales que explican la evolución urbana, comercial y cultural de Marsella. Entre las piezas más destacadas se encuentran restos de embarcaciones antiguas halladas en excavaciones submarinas.

La Canebière
Al lado tienes La Canebière, la avenida más famosa de Marsella que conecta el Puerto Viejo con el interior de la ciudad. Su nombre proviene del comercio del cáñamo (canebe en provenzal), que en su día se utilizaba para fabricar cuerdas y velas para los barcos. Desde el siglo XVII, esta vía ha sido el eje principal de la vida comercial y social marsellesa.
En el siglo XIX y principios del XX, La Canebière vivió su época dorada, cuando Marsella era uno de los grandes puertos coloniales de Francia. La avenida se llenó de elegantes edificios, cafés, hoteles y teatros, convirtiéndose en un símbolo de prosperidad y modernidad. Hoy, aunque ha cambiado con el paso del tiempo y se ve más decadente, sigue siendo una calle popular, con tiendas, mercados, hoteles y restaurantes.

Palacio Longchamp
Hacia el final de La Canebière y el boulevard Longchamp llegarás al Palacio Longchamp, uno de los conjuntos monumentales más espectaculares de Marsella. Fue inaugurado en 1869 para celebrar la llegada del agua a la ciudad gracias al Canal de Marsella, una obra de ingeniería que permitió mejorar las condiciones de vida y el desarrollo urbano.
El edificio destaca por su gran fuente central en cascada, decorada con esculturas alegóricas, y por la columnata semicircular que une los dos pabellones laterales. En su interior se encuentran el Museo de Bellas Artes y el Museo de Historia Natural, por lo que la visita es muy completa. Además, está rodeado por el Parque Longchamp por donde también puedes dar un paseo.
Ópera de Marsella
Ahora te propongo volver al centro e ir hasta el edificio de la Ópera. El primer teatro de ópera se inauguró en este emplazamiento en el siglo XVIII, pero tras un incendio en 1919, el edificio fue reconstruido y reabierto en 1924 con la estética que podemos ver hoy.
Su fachada actual combina un estilo clásico con influencias art déco. El auditorio, con capacidad para algo más de 1.800 espectadores, destaca por su elegante decoración, sus balcones ornamentados y su magnífica acústica. A lo largo del siglo XX y XXI ha acogido importantes producciones de ópera, ballet y conciertos sinfónicos.
Museo del Jabón de Marsella
Desde la Ópera puedes acercarte al otro lado del Puerto Viejo, al muelle Quai Rive Neuve. Es una zona con teatros y muchos restaurantes y terrazas, así que seguro que te vas a entretener por la zona. Ahora bien, lo más destacado de este paseo son las tiendas y fábricas de jabón de Marsella, archiconocido en todo el mundo y que es la opción ideal para llevarte un souvenir de Francia.
Allí podrás visitar el Museo del Jabón de Marsella, donde te explican la historia y el proceso de fabricación de este jabón artesanal que se produce en la región desde hace más de seis siglos. Durante la visita se descubre cómo, a partir del siglo XVII, la producción de jabón se convirtió en una de las industrias más importantes de la ciudad. El museo muestra moldes antiguos, herramientas tradicionales y explica la receta original a base de aceites vegetales. Además, podrás comprar diferentes variedades de jabón, desde las más clásicas hasta versiones perfumadas.

Four des Navettes
Caminando llegarás al barrio de San Víctor, donde te propongo hacer una parada en la panadería más antigua de la ciudad: el Four des Navettes, fundado en 1781. Las navettes son un dulce que se asimila a la rosquilla en sabor y textura con un toque de naranja y que se llama así por su forma de barco. Es tradicional de la ciudad, así que no dudes en probarlo.

Abadía de San Víctor
Al lado puedes visitar la Abadía de San Víctor, fundada en el siglo V sobre la tumba del mártir San Víctor. Debido a ello, se convirtió en un importante centro religioso y espiritual durante la Edad Media. Por fuera, el edificio tiene un aspecto fortificado, muy diferente a otras iglesias más ornamentadas, quizá por su cercanía al puerto y miedo a posibles ataques.
Mientras, en el interior destaca especialmente su cripta, donde se conservan sarcófagos paleocristianos y vestigios de los primeros tiempos del cristianismo en la región. Además, la abadía mantiene viva una tradición muy arraigada en Marsella: cada 2 de febrero, durante la festividad de la Candelaria, se celebra aquí la ceremonia religiosa de la bendición de las navettes, las galletas típicas de la ciudad que te comentaba justo antes.

Ciudadela de Marsella
En esta zona de la ciudad también te encontrarás con el otro fuerte que guardaba la entrada al Puerto Viejo, el Fuerte de San Nicolás, conocido habitualmente como la Ciudadela. Fue construido en el siglo XVII por orden de Luis XIV tras una revuelta local, con el objetivo no solo de defender la ciudad de posibles ataques marítimos, sino también de mantener bajo control a la propia población marsellesa.
La arquitectura de la ciudadela es sobria, con gruesas murallas, bastiones y terrazas para uso militar. En los últimos años, sin embargo, se ha ido abriendo progresivamente a los visitantes como espacio patrimonial y cultural y se puede recorrer con visitas guiadas en francés.
Palais du Pharo
Junto a la Ciudadela puedes acercarte al Palais du Pharo. Fue mandado construir por Napoleón III en el siglo XIX como residencia imperial para la emperatriz Eugenia, aunque finalmente apenas se utilizó con ese fin. Hoy el palacio funciona como centro de congresos y eventos, pero lo que realmente lo convierte en una visita imprescindible son los jardines que lo rodean.
Los Jardins du Pharo están abiertos al público y desde allí tendrás una de las mejores vistas panorámicas de Marsella: el Puerto Viejo, el MUCEM, la Catedral y el Mediterráneo extendiéndose en el horizonte.

Playa de los Catalanes
También en este barrio se sitúa la playa más cercana al centro de la ciudad, la de los Catalanes. Es pequeñita, pero desde allí podrás no solo darte un baño si es verano, sino también ver un fantástico atardecer. Su nombre hace referencia a una antigua comunidad de pescadores catalanes que se instaló en esta zona siglos atrás.

Port du Vallon des Auffes
Si te apetece caminar junto al mar puedes seguir la avenida del Presidente Kennedy hasta llegar al Port du Vallon des Auffes, un pequeño rincón muy pintoresco con barquitos y casas de colores. Este pequeño puerto tradicional, encajado entre rocas y coronado por un puente de piedra del siglo XIX, conserva la esencia de un antiguo barrio de pescadores.
El nombre «Auffes» hace referencia al esparto que antiguamente se utilizaba para fabricar redes y cuerdas. Aunque hoy es un lugar tranquilo, durante siglos fue un pequeño núcleo dedicado a la pesca artesanal. Todavía se pueden ver algunas embarcaciones tradicionales y restaurantes especializados en cocina marinera.

Playas del Prado
Ya algo más alejados del centro hay otros lugares que seguro te gustará visitar si te apetece desconectar del ritmo de la ciudad y entrar más en contacto con el mar. En el caso de que te apetezca ir a la playa, puedes tomar el autobús 83 y acercarte hasta las Playas del Prado.
Son varias playas muy anchas creadas de forma artificial en los años 70, donde podrás hacer actividades deportivas y que están llenas de terrazas y bares, así que una buena idea puede ser venir a pasar la tarde para ver atardecer desde aquí mientras tomas una copa. Es habitual ver a gente practicando running, ciclismo o vóley playa por allí, especialmente los fines de semana. En determinados periodos del año también se instala aquí la Grande Roue de Marseille, una noria enorme con vistas del litoral.

Parque Borély
Al lado de las playas puedes pasear también por el Parc Borély, uno de los espacios verdes más bonitos de Marsella. Allí se encuentra el Château Borély, una mansión del siglo XVIII que hoy alberga el Museo de Artes Decorativas, de la Loza y de la Moda. A su alrededor se extienden estanques, senderos, palmeras y un jardín botánico, por lo que también es un buen sitio para descansar un rato de tu ruta por la ciudad.
Parque Nacional de Calanques
Si quieres pasar un día en completa naturaleza y hacer senderismo, entonces debes dirigirte al Parque Nacional de Calanques. Ocupa toda la zona sur de la ciudad y allí encontrarás unos paisajes de acantilados preciosos, salpicados de vez en cuando por calas de esas aguas tan características del Mediterráneo.
A estas se les llama Calanques y la más cercana es la de Marseilleveyre. Hay que tomar varios autobuses desde el centro para llegar a Callelongue y, desde ahí, caminar 45 minutos. Después puedes volver o seguir caminando hasta la Calanque de Sormiou, aunque esto ya supone dedicar en total todo un día a hacer senderismo y debes ir preparada con mucha agua, comida, buen calzado, protección para el sol, etc.
En otro post te cuento en detalle cómo visitar el Parque Nacional de Calanques

¿Es seguro viajar a Marsella sola?
Al planear un viaje sola a Marsella quizá esto sea lo primero que te pase por la cabeza. ¿Es seguro ir a Marsella sola?Marsella tiene mala fama, y es que son muchos los turistas a los que han robado o que han dicho que es una ciudad sucia o peligrosa. ¿Es así realmente? Quizá hace un tiempo lo fuera, pero está cambiando mucho en los últimos años. En mi experiencia es una ciudad que se está modernizando mucho y no me sentí en peligro en ningún momento.
Ahora bien, esto no quiere decir que no debas ir atenta, por ejemplo, a tus cosas. Quizá el barrio de la estación sea de los más feos de la ciudad, pero en el resto no hay problema. Más abajo te cuento dónde alojarte si esto te preocupa.
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Cómo llegar a Marsella
Existen diferentes maneras de llegar a Marsella, ya vengas desde otro país europeo o desde la propia Francia. Teniendo en cuenta que es una de las ciudades más importantes de Francia, está muy bien comunicada.
Vuelos a Marsella
La forma más rápida de llegar a Marsella es el avión. Su aeropuerto es uno de los más importantes y frecuentados del sur del país, aparte de por ser la segunda ciudad más importante, precisamente por su situación en la costa. Para llegar en avión, nada mejor que comparar los precios con Skyscanner para ver qué aerolínea tiene los mejores precios y horarios.
Una vez llegues al aeropuerto en Marignane, a 25 kilómetros de la ciudad, tienes varias opciones. Por una parte, existe un autobús que va directo desde el aeropuerto hasta la estación de tren Saint-Charles. La estación se encuentra en el centro de la ciudad y está conectada con autobuses de línea y metro, por lo que desde allí puedes seguir utilizando el transporte público para llegar a tu alojamiento. Este autobús es el número 91 y los tickets se pueden comprar en la gare routiére, que es la parada del bus.
Otra opción es tomar el tren, que es algo más barato. Ahora bien, para llegar hasta la estación de Vitrolles Aéroport Marseille, que es por donde pasa el TER (tren regional), hay que tomar primero un bus gratuito desde el aeropuerto. Éste se tomaría también en la parada del aeropuerto. La parte mala es que no hay tantas frecuencias como con la lanzadera y puede llevarte bastante más tiempo llegar a la ciudad.
Si prefieres dejar de lado el transporte público, tienes la opción de tomar un traslado o un taxi, pero es la más cara. Si vas a hacer una ruta por la Provenza o la Costa Azul, entonces quizá te convenga alquilar un coche para moverte con más libertad. Para llegar hasta Marsella tienes que tomar la A7 (la llaman autopista del Sol) y se tarda una media hora en llegar. Eso sí, asegúrate de que tu alojamiento tenga garaje o te será complicado aparcar en el centro de Marsella (o caro si tienes que tirar de parkings).
Viajar a Marsella en tren
Marsella está muy bien conectada por trenes de alta velocidad (TGV). Desde París el trayecto dura aproximadamente 3 horas, y también hay conexiones directas o con pocas paradas desde ciudades como Lyon, Niza o Montpellier. Además, existen enlaces internacionales con destinos como Barcelona o Milán. La estación de Saint Charles está cerca del centro y bien conectada en transporte público con el resto de la ciudad.
Cómo ir a Marsella en autobús
Otra opción que tienes para llegar a Marsella es viajar en autobús, ya sea desde España o desde otra ciudad francesa. Existen varias alternativas y es una buena manera de moverse entre ciudades europeas porque, además de tener buenos precios, son puntuales y cuentan con wifi a bordo.
Cómo moverte por Marsella
Una vez hayas llegado a Marsella, puedes moverte tanto en metro, como en autobús, tranvía o incluso barco. Por ejemplo, desde la estación de Saint Charles tienes las líneas de metro M1 y M2, así como líneas de autobús. Existe una buena red de transporte público y puedes consultar horarios tanto en la web de transportes de la región de Marsella (rtm.fr) o Google Maps.
Para moverte en el transporte público existe una tarjeta llamada Transtick que puedes conseguir en cualquier estación de metro. Las hay de un viaje o de varios, así como pases de 24 o 72 horas que te permiten hacer todos los viajes que quieras.
Además, como en todas las grandes ciudades existe una tarjeta turística llamada Marsella City Pass con la que tendrás el transporte público incluido de manera ilimitada (excepto los barcos). Además de la ventaja del transporte, incluye acceso gratuito a museos y actividades, así como muestras gratuitas y descuentos en tiendas locales seleccionadas. Yo lo utilicé y te lo recomiendo.
Dónde dormir en Marsella
Como te decía más arriba, Marsella tiene mala fama por peligrosa y, aunque esto está cambiando, sí hay barrios que son un poco feos, como los alrededores de la estación de tren. Le Panier también ha sido un barrio históricamente muy degradado.
Por ello, mi recomendación es que te alojes en la zona sur, como en Saint-Victor, Pharo, Opera o Castellane. Son barrios seguros y tranquilos, no hay tanto trasiego turístico como el Puerto Viejo y está muy bien conectado en transporte público tanto con el centro, como con la estación de tren o la zona sur de la ciudad. Aquí te dejo un mapa donde puedes encontrar alojamientos disponibles y reservar:
Espero que esta mini guía te haya servido para aclarar tus dudas y ampliar información para preparar tu viaje. Ya ves que hay muchas cosas que visitar en Marsella, así que puedes pasar unos cuantos días recorriendo la ciudad al completo. Además, desde aquí puedes visitar otros destinos de la Provenza y la Costa Azul, así que no te vas aburrir.
Este post pertenece a la guía para viajar sola a Francia
Viajera y fundadora de Quiero Viajar Sola. Desde que comencé a viajar sola en 2016 siempre tuve una inquietud: motivar a otras mujeres a viajar solas. Para ello, decidí crear este blog en 2018, en el que te cuento todos los viajes que he realizado en solitario en estos 10 años como viajera independiente y te doy consejos para que puedas organizar tu viaje por libre y disfrutar recorriendo el mundo en solitario.

Por qué puedes confiar en Quiero Viajar Sola
En estos 10 años viajando sola por todo el mundo he recorrido muchos países y destinos de los que puedo darte consejos en base a mi experiencia. Puedo recomendarte lugares para visitar, dormir, cómo moverte, etc., y eso es lo que encontrarás en cada artículo de este blog de viajes. Complemento la información con mis redes sociales, sobre todo Instagram, donde puedes ver casi en tiempo real los lugares por los que viajo sola cada vez que estoy en una nueva aventura.
Además, este blog ha sido galardonado en varias ocasiones (entre los premios recibidos están el Premio a la Mejor Marca Personal en Viajes y Turismo en los Premios Día de Internet en 2024 y el Premio 20Blogs al Mejor Blog de Viajes en 2021) y he aparecido en numerosos medios de comunicación, tanto en España como en Latinoamérica (El País, La Sexta Noticias, ELLE Argentina, El Sol de México, Radio Marca…).
Código ético: los lugares visitados en este viaje se hicieron con la colaboración de Turismo de Marsella y Renfe-SNCF. Puedes encontrar enlaces de afiliado de productos que te recomiendo y por los que me llevo una comisión cuando tú reservas, lo que hace posible que pueda mantener este blog.


