La Ciudad Blanca de Bolivia es uno de los destinos que más me gustó de mi viaje por el país y por Sudamérica. Esta ciudad jugó un papel muy importante en su historia y pasear por sus calles es como volver atrás en el tiempo. Te invito a descubrir esto y mucho más con estas cosas que hacer en Sucre en un día o dos. ¡Estoy segura de que te encantará esta ciudad!
- Plaza 25 de mayo
- Casa de la Libertad
- Palacio Nacional del Gobierno
- Catedral de Sucre
- Plaza Zudáñez
- Templo de San Felipe Neri
- Iglesia de Nuestra Señora de la Merced
- Mirador de Recoleta
- Convento de la Recoleta
- Mosaicos del centro histórico
- Iglesia de Santo Domingo de Guzmán
- Universidad Andina Simón Bolívar
- Museo del Tesoro
- Casa Argandoña
- Basílica de San Francisco de Asís
- Mercado Central de Sucre
- Plaza de la Libertad
- Teatro Gran Mariscal
- Parque Simón Bolívar
- Chocolaterías de Sucre

Qué hacer en Sucre
Con su aire colonial y sus cuidados edificios, Sucre es una de las ciudades más elegantes que he visitado. Me encantó recorrer cada una de sus calles, fijarme en los detalles que las adornan y sentir toda la historia que encierran. Así pues, te recomiendo quedarte varios días en esta ciudad para disfrutarla con calma y conocer todo lo que tiene que ofrecer.
Sucre fue fundada en 1538 con el nombre de La Plata. Su cercanía a las minas de Potosí favoreció su crecimiento y la convirtió en uno de los principales centros administrativos, religiosos y culturales de la región. En ella se establecieron la Real Audiencia de Charcas y la Universidad de San Francisco Xavier, una de las más antiguas de América.
La ciudad también tuvo un papel fundamental en la independencia de Bolivia. Aquí comenzó la Revolución de Chuquisaca de 1809 y, años después, se firmó el Acta de Independencia en la actual Casa de la Libertad. En 1839 pasó a llamarse Sucre, en honor al mariscal Antonio José de Sucre, y fue declarada capital del país. Buena parte de esta historia continúa presente en su centro histórico, declarado Patrimonio de la Humanidad.
Plaza 25 de mayo
El centro de toda ciudad colonial era su Plaza de Armas y, en el caso de Sucre, sigue siéndolo hoy en día. Debe su nombre al llamado Primer grito libertario de las Américas, y es que en Sucre, el 25 de mayo de 1809, la llamada a la Revolución caló muy hondo y supuso el comienzo de las luchas para proclamar su independencia de España.
Esta plaza es un buen punto de partida para visitar Sucre porque en ella y sus alrededores hay muchos lugares interesantes, como la Catedral o el edificio del Gobierno del departamento de Chuquisaca, que son dos de los edificios más bellos de la misma.
En el centro de la plaza verás una estatua dedicada al mariscal Antonio José de Sucre, que da nombre a la ciudad. Además, el espacio está lleno de árboles, palmeras, jardines y bancos, por lo que también es un lugar agradable para descansar y observar el día a día de la ciudad. Si pasas por allí al caer la tarde, encontrarás bastante ambiente alrededor de sus soportales, cafeterías y restaurantes.

Casa de la Libertad
Uno de los edificios más importantes de la Plaza 25 de Mayo es la Casa de la Libertad, un museo imprescindible para conocer la historia de Bolivia. En su Salón de la Independencia se reunió la Asamblea Deliberante que proclamó el nacimiento del país y firmó su Acta de Independencia el 6 de agosto de 1825. El documento original se conserva y puede verse durante la visita.
Este salón fue originalmente una capilla de los jesuitas y, más tarde, se convirtió en el Aula Magna de la Universidad San Francisco Xavier, fundada en 1624. De aquella época conserva elementos como el coro, la sillería y un bonito artesonado de influencia mudéjar. También podrás ver los retratos de Simón Bolívar, Antonio José de Sucre y José Ballivián, además de distintas armas, documentos y objetos relacionados con la independencia y la historia política del país.
Una de las salas está dedicada a los guerrilleros que combatieron contra las fuerzas españolas. En ella destaca la figura de Juana Azurduy, nacida en la región de Chuquisaca y una de las principales protagonistas de las luchas por la independencia. Junto con su marido, Manuel Asencio Padilla, encabezó el escuadrón de los Leales y participó en numerosas batallas. Su capacidad de mando hizo que fuera nombrada teniente coronel en 1816.
Juana Azurduy tuvo cinco hijos y perdió a cuatro de ellos durante los años de guerra. También murió su marido en combate, pero ella continuó luchando y llegó a recibir el reconocimiento de Simón Bolívar. Pese a sus méritos, pasó sus últimos años con pocos recursos y fue enterrada en una fosa común. Décadas después, sus restos fueron recuperados y trasladados a la Casa de la Libertad, donde hoy descansan en un mausoleo. Su figura es reconocida tanto en Bolivia como en Argentina.

Palacio Nacional del Gobierno
También en la plaza se encuentra otro de los edificios más llamativos de Sucre: el Palacio Nacional del Gobierno, conocido actualmente como Palacio de la Gobernación de Chuquisaca. Se construyó a finales del siglo XIX para convertirse en la sede del Gobierno de Bolivia y en la residencia del presidente de la República.
Sin embargo, el edificio apenas pudo cumplir la función para la que había sido proyectado. Tras la Guerra Federal de 1898 y 1899, el poder ejecutivo y la sede del Gobierno se trasladaron a La Paz, mientras que Sucre mantuvo su condición de capital constitucional. El palacio pasó entonces a ser utilizado por la Prefectura de Chuquisaca y, en la actualidad, alberga las dependencias del Gobierno Autónomo Departamental.
Su fachada es una de las más monumentales de la plaza. En la parte central destaca un gran arco, sobre el que se sitúan el escudo de Bolivia y la inscripción «La unión es la fuerza». El conjunto se completa con columnas, balcones y una cúpula metálica que sobresale por encima del edificio. Como continúa siendo una sede administrativa, no funciona como un museo con visitas regulares. Aun así, merece la pena detenerse frente a él porque es uno de los edificios más bonitos de Sucre.

Catedral de Sucre
La Catedral Metropolitana de Sucre, también conocida como Catedral Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe, también se encuentra en uno de los laterales de la Plaza 25 de Mayo, al lado del Palacio de la Gobernación. Su construcción comenzó en 1551 y se prolongó durante más de un siglo y medio, con diferentes reformas y ampliaciones. Por este motivo, en el edificio se mezclan elementos renacentistas, barrocos y neoclásicos.
En el exterior destaca su torre campanario, decorada con figuras de los apóstoles y los evangelistas. En ella se encuentra un reloj de origen inglés que llegó a Sucre en el siglo XVIII y que se ha convertido en uno de los elementos más reconocibles de la plaza.
El interior está dividido en tres naves y conserva retablos, pinturas religiosas y distintos elementos decorativos acumulados durante siglos. Junto a la Catedral se encuentra la Capilla de la Virgen de Guadalupe, patrona de Sucre. Su imagen fue pintada en 1601 por el fraile Diego de Ocaña y está cubierta por un manto adornado con joyas y piedras preciosas donadas por los fieles.
Para conocer mejor el conjunto puedes visitar el Museo de la Catedral, con pinturas, esculturas, piezas de orfebrería, vestimentas religiosas y otros objetos procedentes de la Catedral y de diferentes iglesias de la Archidiócesis de Sucre. El recorrido incluye normalmente la propia Catedral y la Capilla de la Virgen de Guadalupe, aunque conviene comprobar los horarios antes de ir porque pueden variar.

Plaza Zudáñez
A pocos pasos de la plaza principal se encuentra la Plaza Zudáñez, mucho más pequeñita y que suele pasar desapercibida. Debe su nombre a Jaime de Zudáñez, abogado y uno de los principales protagonistas de la Revolución de Chuquisaca del 25 de mayo de 1809.
La detención de Zudáñez, acusado de conspirar contra las autoridades españolas, provocó que numerosos vecinos salieran a las calles para exigir su liberación. Aquella protesta terminó convirtiéndose en el levantamiento que tradicionalmente se considera el Primer Grito Libertario de América. Zudáñez participó después en los procesos políticos de otros países sudamericanos y llegó a redactar el Acta de Independencia de Chile.
En el centro de la plaza hay un monumento dedicado al revolucionario, colocado por la Universidad San Francisco Xavier y entregado a la ciudad el 25 de mayo de 1969, coincidiendo con el aniversario del levantamiento de Chuquisaca. El espacio tuvo otros nombres a lo largo de su historia, como plaza de San Miguel, plaza de las Flores y plazuela de San Agustín. También funcionó durante años como mercado.

Templo de San Felipe Neri
Desde la plaza, te recomiendo dirigirte al Templo de San Felipe Neri, uno de los lugares más bonitos de Sucre. Fue construido entre 1795 y 1800 por iniciativa del arzobispo José Antonio de San Alberto, quien impulsó la llegada a la ciudad de la Congregación del Oratorio de San Felipe Neri. Para levantarlo se utilizó piedra procedente del cercano cerro Churuquella.
El templo es de estilo neoclásico y tiene una sola nave, decorada con pinturas de los siglos XVIII y XIX. El conjunto también conserva un tranquilo patio rodeado de galerías y una cripta en la que fueron enterrados diferentes personajes de las épocas colonial y republicana.
Sin embargo, el principal motivo para visitar San Felipe Neri son sus azoteas blancas. Se puede caminar sobre las cubiertas del templo, acercarse a sus torres y contemplar desde allí las cúpulas, campanarios y tejados de teja del centro histórico. Es uno de los mejores lugares para observar Sucre desde las alturas y también uno de los rincones más fotogénicos de la ciudad.
Para entrar debes acceder por el colegio María Auxiliadora y allí las monjas te cobrarán la entrada. Debido al funcionamiento del colegio, las visitas se realizan por la tarde.

Iglesia de Nuestra Señora de la Merced
Casi en frente tienes la Iglesia de Nuestra Señora de la Merced, uno de los templos más antiguos de Sucre. Fue construida por la Orden de la Merced entre finales del siglo XVI y las primeras décadas del XVII, y actualmente está reconocida como Monumento Nacional de Bolivia.
Su exterior es bastante sencillo, pero el interior conserva importantes obras de arte religioso. Uno de sus elementos más destacados es el retablo del altar mayor, tallado en madera de cedro y recubierto de pan de oro. Está considerado uno de los retablos más antiguos de la antigua Audiencia de Charcas.
En la iglesia también podrás ver un púlpito de estilo barroco y varios retablos atribuidos al artista Luis Niño. Además, conserva 16 pinturas de Melchor Pérez de Holguín, uno de los pintores más importantes del barroco desarrollado en esta parte de Sudamérica. Las obras permanecen en el lugar para el que fueron creadas, algo poco habitual después de tantos siglos.
Otro detalle interesante son las cubiertas de sus tres naves, ya que combinan bóvedas decoradas con artesonados de influencia mudéjar y renacentista. Aunque no es tan conocida como la Catedral o San Felipe Neri, merece la pena entrar para descubrir uno de los conjuntos de arte religioso más importantes de Sucre.

Mirador de Recoleta
Desde la iglesia, puedes comenzar a subir hasta el Mirador de La Recoleta. La calle para subir está en cuesta, pero merece la pena el esfuerzo. ¿Por qué? Porque desde sus arcos blancos tendrás una bonita panorámica del centro histórico, con sus casas encaladas, tejados rojizos, cúpulas y campanarios, además de las montañas que rodean la ciudad. El acceso al mirador es libre y merece especialmente la pena acercarse al final de la tarde.
El mirador se encuentra en la plaza Pedro de Anzúrez, a los pies del cerro Churuquella. En ella verás una larga galería de arcos, varios bancos y una fuente de piedra conocida como La Peregrina, que estuvo anteriormente en otros puntos de la ciudad. En los alrededores también hay cafeterías y terrazas donde puedes sentarte a disfrutar de las vistas. De hecho, yo estuve desayunando en uno de ellos y fue una experiencia muy agradable, por la tranquilidad y las vistas.

Convento de la Recoleta
Junto al mirador se encuentra el Convento de La Recoleta, también conocido como Monasterio de Santa Ana de Monte Sion. Fue fundado por la Orden Franciscana en 1601, a los pies del cerro Churuquella, cuando esta zona todavía se encontraba en uno de los extremos de la ciudad.
Una parte del conjunto funciona actualmente como el Museo Franciscano de La Recoleta. La visita permite recorrer varios claustros y patios rodeados por galerías con columnas de piedra, entre ellos el Patio de los Naranjos. En estos espacios todavía se aprecia cómo era la vida cotidiana y contemplativa de los religiosos que habitaron el convento.
El museo conserva pinturas de los siglos XVII y XVIII, muebles antiguos, ornamentos litúrgicos, piezas de orfebrería y una colección de monedas. En uno de sus patios también crece un gran cedro centenario, considerado uno de los árboles más antiguos de Sucre.
Otro de los elementos más interesantes es el coro de la iglesia, tallado en madera de cedro por Juan Jiménez de Villarreal. Su sillería está decorada con numerosos detalles y constituye una de las piezas más valiosas del conjunto. Las visitas al museo son siempre guiadas, aunque te recomiendo confirmar los horarios antes porque pueden cambiar según el día de la semana.

Mosaicos del centro histórico
Ahora te recomiendo volver a bajar hacia la plaza 25 de mayo. Por las calles históricas, además de poder contemplar la arquitectura de estilo colonial, te recomiendo fijarte en los mosaicos instalados en las fachadas de varias de esas casas.
La iniciativa pone en valor a los personajes que participaron en el levantamiento de Chuquisaca del 25 de mayo de 1809 y en la independencia de Bolivia, proclamada el 6 de agosto de 1825. El objetivo es crear una especie de ruta histórica al aire libre por las calles de Sucre.

Iglesia de Santo Domingo de Guzmán
En tu camino hacia el centro, puedes visitar la Iglesia de Santo Domingo de Guzmán, fundada por la Orden de los Dominicos en el siglo XVI. Según la tradición, se levantó sobre unos terrenos donados por Gonzalo Pizarro, hermano de Francisco Pizarro. El templo fue ampliado y reformado en distintas épocas, por lo que en su arquitectura se mezclan varios estilos.
En el exterior destacan sus dos portadas. La más antigua es de estilo renacentista temprano, mientras que la entrada principal está formada por tres arcos y combina elementos barrocos con detalles de influencia mudéjar. Mientras, el interior está dividido en tres naves y conserva varios retablos tallados en madera de cedro y recubiertos de pan de oro. La mayoría son barrocos, aunque el dedicado a Santo Domingo es de estilo rococó y el altar mayor presenta una decoración neoclásica. También merece la pena fijarse en las pinturas y tallas religiosas distribuidas por las capillas laterales.
Una de las imágenes más veneradas es la del Cristo del Gran Poder. Según la tradición, la escultura apareció en una antigua vivienda conocida como la Casa del Gran Poder, perteneciente a los marqueses de Casa Palacio y convertida actualmente en el Museo Colonial Charcas. La iglesia continúa abierta al culto, por lo que la mejor oportunidad para conocer su interior suele coincidir con los horarios de misa.

Universidad Andina Simón Bolívar
También en los alrededores de la plaza 25 de mayo puedes contemplar la sede central de la Universidad Andina Simón Bolívar. La institución fue creada por el Parlamento Andino en 1985 y está especializada principalmente en estudios de posgrado. Además, forma parte del Sistema Andino de Integración y desarrolla programas relacionados con los países de la Comunidad Andina.
Más allá de su función académica, el interés de este lugar está en el edificio que ocupa. La universidad funciona en parte del antiguo conjunto de la Real Audiencia de Charcas, una de las instituciones más importantes de Sucre durante la época colonial. Este tribunal fue creado en 1559 y llegó a ejercer su autoridad sobre un territorio que comprendía buena parte del sur de Sudamérica.
La presencia de la Real Audiencia convirtió a la entonces ciudad de La Plata en un importante centro administrativo y judicial. Su influencia fue tan grande que todavía está presente en el nombre de la calle y en varios edificios de los alrededores. El inmueble conserva el aspecto característico de la arquitectura histórica de Sucre, con una fachada blanca y espacios organizados alrededor de patios.

Museo del Tesoro
Uno de los museos más interesantes de Sucre es el Museo del Tesoro, situado en una esquina de la plaza 25 de mayo. Su exposición está dedicada a la minería, la gemología y la evolución de la platería y la orfebrería bolivianas, desde las técnicas más antiguas hasta la creación de joyas actuales.
Durante la visita verás piezas de oro y plata, minerales, piedras preciosas y diferentes objetos de joyería. También conocerás cómo se extraen los minerales en las minas bolivianas y los procesos por los que pasa la plata hasta convertirse en una joya. El museo cuenta con más de 30 vitrinas y maquetas en las que se exponen alrededor de un centenar de piezas.
Una de las grandes protagonistas es la bolivianita o ametrino, una piedra bicolor en la que se combinan los tonos morados de la amatista y los amarillos del citrino. Su principal yacimiento comercial se encuentra en Bolivia, de ahí el nombre con el que se conoce esta gema. El recorrido termina en una tienda en la que puedes comprar joyas elaboradas con bolivianita y otras piedras, aunque no es necesario adquirir nada.

Casa Argandoña
Cerca del museo está la Casa Argandoña, también conocida como el antiguo Banco Francisco Argandoña. Perteneció a Francisco Argandoña, empresario minero y banquero que, junto con su esposa Clotilde Urioste, recibió del papa León XIII el título de príncipe de La Glorieta.
El edificio fue la sede del banco fundado por Argandoña, que funcionó hasta 1912, cuando se fusionó con el Banco Nacional de Bolivia. Su arquitectura, de influencia europea, refleja muy bien el poder económico que alcanzaron algunas familias de Sucre a finales del siglo XIX. No hay que confundirlo con el Castillo de La Glorieta, la extravagante residencia que el matrimonio construyó a las afueras de la ciudad.
Con el paso del tiempo, el inmueble pasó a formar parte de la Universidad San Francisco Xavier y, en ocasiones, se celebran actividades culturales o jornadas de puertas abiertas que permiten acceder a su interior. Yo pude verlo porque había una especie de feria del libro en su interior cuando estuve visitando la ciudad. Si pasas y está abierto, no dudes en entrar.

Basílica de San Francisco de Asís
El siguiente punto que puedes visitar es la Basílica de San Francisco de Asís. Los franciscanos comenzaron a instalarse en este lugar en 1539 y la nave principal quedó terminada en 1580, aunque las capillas laterales se construyeron posteriormente. Su exterior blanco y su decoración sencilla contrastan con otras iglesias coloniales más recargadas de la ciudad.
Además de por su antigüedad, la basílica es conocida por su papel en la Revolución de Chuquisaca. En una de sus torres se encuentra la llamada Campana de la Libertad, que fue tocada el 25 de mayo de 1809 para convocar a la población durante el levantamiento contra las autoridades coloniales. Según se cuenta, Juan Manuel Lemoine la hizo sonar con tanta insistencia que terminó rajándose.
Después de la independencia, el templo fue expropiado y llegó a utilizarse como caballeriza y almacén de armas y municiones. Volvió a abrir al culto en 1868 y, tras varias restauraciones, recibió el título de basílica menor en 1999. Junto a la iglesia también se encuentran los arcos de San Francisco, donde puedes encontrar puestos para comprar algún souvenir.

Mercado Central de Sucre
Junto a la iglesia tienes el mercado, donde encontrarás puestos de frutas, verduras, carnes, quesos, panes, especias y otros alimentos. Una de las zonas más conocidas es la de los zumos, donde puedes elegir entre muchas frutas y combinarlas a tu gusto. También hay puestos de comida en los que probar platos típicos a precios bastante económicos, por lo que puede ser una buena opción para desayunar o comer durante tu visita al centro.

Plaza de la Libertad
Ahora te recomiendo dirigirte hacia la Plaza de la Libertad, conocida también como plazuela del Hospital. Está rodeada por edificios importantes y el antiguo Hospital Real, aunque su elemento más llamativo es el obelisco situado en el centro.
Este monumento comenzó a construirse en 1804 y durante mucho tiempo fue conocido como el Obelisco de los Panaderos. Su origen tiene una historia bastante curiosa: el presidente de la Real Audiencia de Charcas, Ramón García Pizarro, multó a los panaderos de la ciudad porque vendían piezas con menos peso del establecido. El dinero recaudado con aquellas sanciones se utilizó para levantar la primera parte de la columna.
El monumento fue ampliado en diferentes momentos. En 1807 se añadió un segundo cuerpo para conmemorar la victoria frente a las invasiones inglesas de Buenos Aires y, tras la llegada de Simón Bolívar a Chuquisaca en 1825, se completó con un tercer cuerpo y pasó a llamarse Columna de la Libertad. A lo largo del tiempo, su remate también cambió: llegó a tener un busto de Bolívar, después un sol y un gorro frigio y, finalmente, el escudo de Sucre que se puede ver en la actualidad.

Teatro Gran Mariscal
Uno de los edificios que destacan en la Plaza de la Libertad es el Teatro Gran Mariscal. Su construcción comenzó a principios del siglo XX por encargo de Francisco Argandoña y Clotilde Urioste, los príncipes de La Glorieta, aunque las obras se desarrollaron en diferentes etapas y el proyecto original nunca llegó a completarse del todo.
El edificio se inspiró en el Teatro alla Scala de Milán y presenta la clásica distribución en forma de herradura. Su interior cuenta con una platea, dos niveles de palcos, anfiteatro, galería y palco oficial, con capacidad para unas 400 personas. Aunque predomina el estilo neoclásico, también pueden verse elementos decorativos clasicistas y art déco.
Durante las primeras décadas del siglo XX fue conocido como Teatro Lírico Sucre. En 1958 su administración pasó a manos de la Universidad San Francisco Xavier y actualmente continúa acogiendo obras de teatro, conciertos, espectáculos de danza, actos institucionales y otras actividades culturales. Si quieres conocer su sala principal, lo más sencillo es consultar la programación y asistir a alguna representación.
Bajo el teatro también se conservan unos antiguos pasadizos y criptas que son anteriores a la construcción del edificio. Estos espacios forman parte de los llamados Subterráneos Secretos del Gran Mariscal, un museo que permite recorrer bóvedas y estrechos túneles en los que se exponen restos arqueológicos y momias coloniales. La entrada incluye también el Museo de la Comunicación.

Parque Simón Bolívar
Al lado de la plaza y el teatro puedes dar un paseo por el Parque Simón Bolívar, una de las principales zonas verdes de la ciudad. Antiguamente era conocido como Paseo del Prado y fue diseñado como un espacio de recreo, con jardines, fuentes, monumentos y amplios caminos para pasear.
Uno de sus rincones más conocidos es La Rotonda, un templete de inspiración europea rodeado por una fuente. También destacan los arcos del triunfo y el obelisco situados junto al Tribunal Supremo de Justicia. Sin embargo, el elemento que más llama la atención es la llamada Torre Eiffel de Sucre.
Esta estructura metálica fue encargada en 1906 al ingeniero Gustave Eiffel para utilizarla como observatorio meteorológico. Llegó desmontada desde Francia y fue inaugurada en 1909 en el patio del Instituto Médico Sucre, donde albergó instrumentos para medir las lluvias, el viento y otros datos climatológicos. La torre fue trasladada al Parque Bolívar en 1925, coincidiendo con el centenario de la creación de Bolivia.

Chocolaterías de Sucre
Por último, antes de irte de Sucre tienes que probar sus chocolates. Sucre tiene una larga tradición chocolatera que se remonta, al menos, a mediados del siglo XIX. Aunque el cacao se cultiva en las regiones tropicales de Bolivia, en la ciudad se desarrollaron numerosos talleres y fábricas dedicados a transformarlo, hasta el punto de que Sucre es conocida como la capital boliviana del chocolate.
Durante un paseo por el centro encontrarás varias tiendas donde comprar tabletas, bombones y otros dulces elaborados con cacao boliviano. Entre las marcas más conocidas están Chocolates Taboada, una empresa familiar fundada en 1948, y Chocolates Para Ti, que comenzó su actividad en 1990 y cuenta con varios establecimientos.
Además de los chocolates con leche, blancos o con distintos porcentajes de cacao, encontrarás combinaciones con productos bolivianos como quinoa, amaranto, café, sal de Uyuni o frutos secos. También hay bombones rellenos, trufas y pequeñas cajas que pueden ser un buen recuerdo del viaje.

Cómo llegar a Sucre
Sucre se encuentra en la zona centro-sur de Bolivia, a unos 150 kilómetros de Potosí y bastante más alejada de ciudades como La Paz o Santa Cruz de la Sierra. Puedes llegar tanto en avión como en autobús, aunque la mejor opción dependerá del lugar desde el que viajes y del tiempo que tengas.
Vuelos a Sucre
El avión te permite evitar los largos desplazamientos por carretera desde algunas de las principales ciudades bolivianas. El aeropuerto de Sucre recibe vuelos nacionales de Boliviana de Aviación, aunque las rutas y frecuencias pueden cambiar. Santa Cruz de la Sierra suele contar con conexiones directas, mientras que para viajar desde La Paz puede ser necesario hacer escala, por lo que te recomiendo comprobar los horarios antes de organizar el recorrido.
El Aeropuerto Internacional de Alcantarí (SRE) se encuentra a unos 30 kilómetros al sureste de Sucre. Fue inaugurado en 2016 y sustituyó al antiguo aeropuerto Juana Azurduy de Padilla, que estaba mucho más cerca de la ciudad.
Para llegar al centro puedes utilizar los minibuses o colectivos que esperan junto a la terminal después de la llegada de los vuelos. El trayecto suele durar entre 40 minutos y una hora, dependiendo del tráfico y del punto en el que te bajes. También hay taxis autorizados, una opción más cómoda si llevas bastante equipaje o llegas cuando ya no hay transporte compartido.
Cómo viajar a Sucre por carretera
Viajar por carretera en Bolivia es lento y, a veces, una odisea. Te recomiendo no conducir, pues puede ser peligroso, entre otras cosas porque hay tramos de ruta que son de ripio. Es mucho más recomendable moverse en autobús, aunque también hay que andarse con ojo y escoger muy bien la compañía en la que vayas a viajar.
Al contrario que en otros países vecinos donde los autobuses están muy pensados para el turismo y brindan muchos servicios, como Perú o Argentina, en Bolivia las compañías son de carácter más local. Los conductores a veces no son todo lo prudentes que deberían y los autobuses suelen ser viejos, lo que lo hace menos seguros y cómodos. Por ello, antes de comprar el billete, echa un vistazo al autobús. Además, es recomendable vigilar bien tus pertenencias.
Para viajar a Sucre deberás viajar de noche desde la mayoría de destinos, pues desde ciudades como La Paz, Cochabamba o Santa Cruz de la Sierra hay hasta más de 10 horas de trayecto. La terminal de autobuses está algo alejada del centro, así que desde allí tendrás que tomar un taxi.
Cómo moverte por Sucre
Aunque Sucre sea una de las capitales de Bolivia, es una ciudad mediana y muy manejable para visitar. Los principales lugares turísticos de Sucre están en el centro de la ciudad, por lo que puedes recorrerla perfectamente a pie. Es una ciudad bastante segura y, debido a su belleza, es muy agradable para caminar por sus calles.
Hay algunos lugares que están en alto, como la zona del mirador de la Recoleta, así que quizá te cueste algo subir por la inclinación de las calles y la altitud. Sucre se encuentra a más de 2.700 metros sobre el nivel del mar, por lo que puede costarte un poco más de lo normal respirar con normalidad. Así pues, tómatelo con calma y si te entra el soroche no dudes en masticar hojas de coca o tomarlas en té para combatirlo.
Cómo es viajar sola a Sucre
Caminar por las calles de Sucre te va a encantar. Los edificios del centro histórico aún conservan esa identidad de antaño por lo que sentirás que viajas en el tiempo. Es una ciudad tranquila, pero al mismo tiempo muy animada y donde hay muchas opciones culturales y de ocio.
Es una ciudad bastante segura e incluso caminar en el centro histórico de noche no se siente peligroso. Esto en parte es porque es una ciudad muy cuidada y turística, que siempre es un punto a favor cuando viajas sola. La ciudad está llena de hostels donde puedes alojarte y conocer a otros viajeros.
En las calles aledañas a la Plaza 25 de Mayo hay muchísimos restaurantes y bares con menús y ambiente internacional, y puedes encontrar tanto música en directo como discotecas si te apetece salir de fiesta. Algunos lugares muy conocidos son la microcervecería Goblin, el Café Florín (donde también hay cerveza de la casa), el Kultur Berlin, que es un hostel y discoteca (recomendado para salir, pero quizá alojarte no sea buena idea si quieres descansar) y el Joy Ride, también para tomar algo de noche. Por cierto, no suele faltar el happy hour, así que aprovéchalo, porque los precios en estos lugares son elevados para los estándares de Bolivia.
No te pierdas mis consejos para viajar sola

Dónde dormir en Sucre
Al ser una ciudad muy turística, Sucre tiene muchas opciones para dormir. Encontrarás hoteles y apartamentos, aunque si vas con un presupuesto más ajustado también hay muchos hostels. Yo me quedé en Villa Oropeza Guest House, un lugar muy bonito muy cerca de la Plaza 25 de Mayo. Si quieres ver otras opciones, aquí puedes reservar tu alojamiento:
En resumen, hay muchos lugares turísticos que visitar en Sucre y es una ciudad preciosa. A mí me encantó y volvería encantada de nuevo a caminar por sus calles, visitar más museos y explorar aquellos lugares que durante mi viaje no tuve tiempo. ¡Espero que el post te ayude a planificar tu viaje!
Este post pertenece a la guía para viajar sola a Bolivia
Viajera y fundadora de Quiero Viajar Sola. Desde que comencé a viajar sola en 2016 siempre tuve una inquietud: motivar a otras mujeres a viajar solas. Para ello, decidí crear este blog en 2018, en el que te cuento todos los viajes que he realizado en solitario en estos 10 años como viajera independiente y te doy consejos para que puedas organizar tu viaje por libre y disfrutar recorriendo el mundo en solitario.

Por qué puedes confiar en Quiero Viajar Sola
En estos 10 años viajando sola por todo el mundo he recorrido muchos países y destinos de los que puedo darte consejos en base a mi experiencia. Puedo recomendarte lugares para visitar, dormir, cómo moverte, etc., y eso es lo que encontrarás en cada artículo de este blog de viajes. Complemento la información con mis redes sociales, sobre todo Instagram, donde puedes ver casi en tiempo real los lugares por los que viajo sola cada vez que estoy en una nueva aventura.
Además, este blog ha sido galardonado en varias ocasiones (entre los premios recibidos están el Premio a la Mejor Marca Personal en Viajes y Turismo en los Premios Día de Internet en 2024 y el Premio 20Blogs al Mejor Blog de Viajes en 2021) y he aparecido en numerosos medios de comunicación, tanto en España como en Latinoamérica (El País, La Sexta Noticias, ELLE Argentina, El Sol de México, Radio Marca…).
Código ético
Verás que en los posts del blog recomiendo hoteles, actividades, transportes y otros servicios y productos relacionados con viajar. Si haces clic en ellos, la web te redirigirá al sitio de cada empresa indicando que vas de mi parte y, en caso de que hagas una reserva o compra, yo me llevaré una pequeña comisión. Esto no afecta para nada al precio (es más, en algunos casos tendrás un descuento por leer mi blog), pero es importante para mí porque es la forma en la que tengo de mantener este blog y toda la comunidad en torno a Quiero Viajar Sola. Son productos y servicios que yo misma utilizo en todos mis viajes, así que te los recomiendo porque los he probado, son de confianza y creo que pueden serte de utilidad a la hora de planificar tus viajes en solitario.




Me encanto tu post, muchas gracias ☺️ trataré de hacer todo
Hola Diana,
¡Disfruta!
Información de mucha utilidad, muchas gracias. Espero ir en un mes aproximadamente. Marco
Hola Marco,
Gracias. Espero que lo disfrutes.
Saludos.
Hola . Gracias somos madre e hija y vamos a disfrutar de sucre. Gracias por tus consejos.
Hola Norma,
Me alegro y espero que os lo paséis muy bien 🙂
¡Saludos!