10 cosas que hacer en Potosí en un día

Fue una de las ciudades más importantes para el imperio español y es imprescindible en una ruta por Bolivia en la actualidad. Por eso, hoy te quiero contar qué hacer en Potosí, una ciudad que sigue siendo conocida por sus minas de plata. Yo la visité durante mi viaje por Sudamérica en 2016 y te la recomiendo.

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Qué hacer en Potosí

Potosí nació al pie del Cerro Rico después de que se descubrieran sus grandes yacimientos de plata a mediados del siglo XVI. La explotación de esta montaña transformó la ciudad en uno de los principales centros económicos del Imperio español y dejó una importante arquitectura colonial que todavía se conserva.

Por eso, muchos de los lugares que visitar en Potosí están relacionados con la minería y la producción de plata. Entre ellos destacan el Cerro Rico, la Casa Nacional de Moneda y el centro histórico. Todo este conjunto fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1987 y está esperando a que vayas a conocerlo. Puedes recorrer la ciudad fácilmente caminando a tu ritmo, aunque si quieres conocer mejor su historia y curiosidades, puedes apuntarte a un free tour como éste.

Plaza 10 de noviembre

La Plaza 10 de Noviembre es el centro de Potosí y un buen punto desde el que comenzar a recorrer su casco histórico. Antiguamente se conocía como plaza de Regocijo, ya que era el lugar donde se celebraban fiestas y otros actos públicos. Su nombre actual recuerda el levantamiento del 10 de noviembre de 1810 contra el dominio español, uno de los acontecimientos que precedieron a la independencia de Bolivia.

Alrededor de la plaza se encuentran algunos de los edificios más importantes de la ciudad, y en el centro hay una estatua de la Libertad, además de fuentes, jardines y varias esculturas. Es una zona muy transitada y en ella suelen haber eventos culturales, por lo que es posible que te encuentres con alguno de ellos. En mi caso, pude ver una procesión del Corpus en la que había alfombras florales por las calles que rodean la plaza.

Estatua en la plaza
La estatua de la Libertad en el centro de la plaza

Obelisco de Potosí

Junto a la plaza principal hay otra pequeña plaza, llamada 6 de Agosto y que es un homanaje a la creación del país em 1825. En el centro se levanta el Obelisco, dedicado a Simón Bolívar, una de las principales figuras de la independencia de Bolivia y de otros países sudamericanos. El monumento tiene unos 18 metros de altura y presenta la forma habitual de los obeliscos: una columna de cuatro caras que se estrecha a medida que gana altura y termina en una punta piramidal.

El resto de la plaza está compuesta de jardines, bancos y una arquería que la rodea. No es una visita que lleve demasiado tiempo, pero merece la pena acercarse mientras recorres el centro histórico para observar el monumento y conocer esta parte de la historia de Potosí.

La plaza del Obelisco en obras vista desde el campanario de la Catedral
Cuando yo visité Potosí, la plaza estaba en remodelación

Catedral de Potosí

Volviendo a la plaza 10 de Noviembre, uno de los principales edificios que encontrarás allí es la Catedral Basílica de Nuestra Señora de la Paz. El edificio actual comenzó a construirse en 1808, después de que la iglesia anterior se derrumbara en 1807. El proyecto fue realizado por el fraile franciscano y arquitecto Manuel de Sanahuja, quien introdujo el estilo neoclásico en la ciudad. Las obras se prolongaron durante casi tres décadas y la Catedral fue consagrada en 1838, cuando Bolivia ya se había convertido en un país independiente.

En el exterior destacan su fachada de piedra, las dos torres de los campanarios y la cúpula central. Su arquitectura combina elementos del barroco colonial con otros de influencia neoclásica, propios de la época en la que fue reconstruida.

Mientras, el interior tiene una sola nave con planta de cruz y conserva altares decorados con pan de oro, pinturas, objetos litúrgicos y reliquias de oro y plata. También cuenta con un órgano donado por Simón I. Patiño, uno de los empresarios mineros más importantes de Bolivia. Una parte del edificio funciona como museo de arte religioso, donde se exponen diferentes piezas relacionadas con la historia de la Catedral.

Además de poder recorrer el templo con una visita guiada, merece la pena subir a sus torres cuando el acceso está habilitado. Desde la parte superior tendrás una buena panorámica de los tejados del centro histórico, las iglesias de Potosí y el Cerro Rico al fondo. ¡Es una de las mejores vistas de la ciudad!

Interior de la Catedral
La Catedral por dentro

Cabildo de Potosí

También en la plaza de Armas se encuentra el antiguo Cabildo de Potosí. Durante la época colonial fue la sede del gobierno municipal y el lugar desde el que se tomaban decisiones relacionadas con la administración, la justicia, el comercio y el funcionamiento de la Villa Imperial.

Los cabildos cumplían una función similar a la de los actuales ayuntamientos. En una ciudad tan importante como Potosí, el edificio tuvo un papel destacado debido al rápido crecimiento de la población y a toda la actividad económica generada por las minas del Cerro Rico.

En la actualidad, parte del antiguo Cabildo alberga el Museo Histórico Departamental de Potosí. Fue inaugurado en 2018 con el objetivo de conservar y mostrar la historia de la ciudad, del propio edificio y de las instituciones que lo ocuparon a lo largo del tiempo. Entre sus fondos se encuentran monedas antiguas, trajes tradicionales, documentos y objetos que pertenecieron a la antigua Prefectura, como máquinas de escribir y calcular, teléfonos, radios y lámparas. Algunas salas ocupan espacios que antiguamente se utilizaron como calabozos.

Una procesión del Corpus en la plaza frente al Cabildo
La procesión del Corpus pasando frente al Cabildo

Casa de la Moneda de Potosí

Junto al Cabildo y la plaza, en la calle Ayacucho, puedes visitar la Casa Nacional de Moneda, uno de los lugares más importantes que visitar en Potosí. La primera ceca comenzó a funcionar en el siglo XVI por orden del virrey Francisco de Toledo, cuando el aumento de la extracción de plata hizo necesario acuñar moneda en la propia ciudad.

El edificio que se visita actualmente corresponde a la segunda Casa de la Moneda. Su construcción comenzó en 1759 y se prolongó hasta 1773, cuando la antigua ceca se había quedado pequeña y sus instalaciones resultaban insuficientes. El nuevo complejo ocupó toda una manzana e incorporó maquinaria más moderna para transformar los lingotes de plata en monedas.

En su interior se conserva parte de aquella maquinaria, incluidas enormes laminadoras de madera accionadas originalmente mediante mulas. El recorrido permite conocer las distintas fases del proceso, desde la fundición y el laminado del metal hasta el corte y la acuñación de las monedas. También se muestran cuños, balanzas, herramientas y monedas pertenecientes a diferentes periodos coloniales y republicanos.

La colección del museo no se limita a la numismática. Sus salas también reúnen pinturas coloniales, objetos arqueológicos, minerales, piezas religiosas y diferentes obras relacionadas con la historia de Potosí. Además, el propio edificio forma parte de la visita, con varios patios, gruesos muros de piedra, corredores y numerosas dependencias que muestran el tamaño y la importancia que tuvo la institución.

Uno de sus elementos más conocidos es el mascarón situado sobre la entrada del patio principal. Este gran rostro sonriente fue añadido durante el siglo XIX, aunque no existe una explicación definitiva sobre su significado. Algunas interpretaciones lo relacionan con Baco, con un antiguo director de la ceca o con una representación del mestizaje, pero su origen sigue generando diferentes teorías.

La Casa de la Moneda continuó acuñando piezas durante la etapa republicana y hoy funciona como museo y archivo histórico. La visita suele realizarse mediante un recorrido guiado y lleva bastante tiempo, por lo que te recomiendo reservar al menos un par de horas. Aquí puedes reservar el tour.

Fachada del edificio
La bonita fachada principal del edificio

Torre de la Compañía de Jesús

En la misma calle puedes acercarte a ver la Torre de la Compañía de Jesús, lo que se conserva del antiguo templo construido por la orden de los jesuitas. Los jesuitas llegaron a Potosí en 1577 y pocos años después comenzaron a levantar su primera iglesia. Aquel edificio, terminado a finales del siglo XVI, acabó derrumbándose debido a sus problemas estructurales. El templo fue reconstruido entre 1700 y 1707 gracias a la financiación del minero José de Quiroz, en una época en la que la riqueza procedente del Cerro Rico también se reflejaba en la construcción de iglesias y conventos.

La torre fue concebida como un gran arco de triunfo y destaca por su fachada de estilo barroco mestizo. Está formada por cinco aberturas, 32 columnas salomónicas y tres cúpulas de media naranja. En su decoración se mezclan elementos propios de la arquitectura religiosa europea con motivos y formas desarrollados en el territorio andino.

Hoy es posible subir hasta la parte superior de la torre, desde donde se tiene una panorámica muy completa del centro histórico. Además de funcionar como mirador, la Torre de la Compañía alberga un punto de información turística.

La torre desde la calle
La torre es lo único que queda el antiguo templo jesuíta

Monasterio de Santa Teresa

Al final de la calle llegarás al Monasterio de Santa Teresa, uno de los conjuntos religiosos mejor conservados de Potosí que te permite conocer cómo era la vida en un convento de clausura durante la época colonial. Su fundación fue autorizada mediante una cédula real de 1684 y las primeras cuatro monjas carmelitas descalzas llegaron a la ciudad en diciembre de 1685.

El convento fue construido en unos terrenos donados por José Fernández Lozano, un sacerdote vinculado a la actividad minera. Su creación también contó con las aportaciones de familias acomodadas de Potosí, muchas de las cuales entregaban importantes dotes cuando alguna de sus hijas ingresaba en la comunidad religiosa. Gracias a ello, el monasterio fue reuniendo numerosas obras de arte, objetos litúrgicos y piezas de orfebrería.

Una parte del edificio continúa ocupada por una comunidad de carmelitas de clausura, mientras que otra funciona como museo. La visita te permite recorrer los patios, corredores, antiguas celdas y diferentes dependencias utilizadas por las religiosas. También se pueden conocer espacios como el locutorio, donde las monjas se comunicaban con el exterior a través de rejas sin abandonar la clausura.

El museo conserva una importante colección de arte religioso de la época colonial. Entre las piezas expuestas hay pinturas, esculturas, retablos, muebles, objetos de plata y prendas litúrgicas. Una de las secciones más interesantes muestra los objetos de uso cotidiano del convento, que ayudan a entender cómo se organizaba la vida de las carmelitas dentro del monasterio.

La iglesia forma parte del conjunto y presenta una decoración mucho más elaborada que la sobriedad de algunas dependencias conventuales. En su interior destacan los retablos dorados, las imágenes religiosas y el trabajo realizado en madera y plata, materiales muy presentes en los templos de Potosí.

La visita suele hacerse mediante un recorrido guiado (aquí lo puedes reservar con antelación) y permite acceder a espacios que de otra manera pasarían desapercibidos. Por la historia del edificio, su colección artística y el buen estado de conservación de sus estancias, el Monasterio de Santa Teresa es uno de los museos más interesantes que conocer en Potosí.

Fachada del convento de color anaranjado
El Convento se distingue por su color anaranjado

Mercado Central de Potosí

Cerca del convento tienes el Mercado Central de Potosí, que no es un gran monumento pero sí un buen lugar para conocer una parte más cotidiana de la ciudad. En sus pasillos encontrarás puestos de frutas, verduras, carne, pan, especias y otros productos básicos, además de ropa, utensilios y algunas artesanías.

Además, también puedes comer en el mercado. Entre las opciones habituales hay salteñas, anticuchos, sopas, zumos preparados al momento y menús compuestos por un primer y un segundo plato muy económicos. La oferta cambia según la hora, por lo que es mejor acudir durante la mañana o a mediodía si quieres comer allí.

Exterior del mercado
Suele haber mucho ir y venir de gente en el entorno del mercado

Convento de San Francisco de Asís

Del otro lado del centro histórico de Potosí tienes el Convento de San Francisco de Asís, fundado en 1547, apenas dos años después del nacimiento de Potosí. Los franciscanos fueron la primera orden religiosa que se instaló en la ciudad, por lo que el conjunto está considerado uno de los conventos más antiguos de Bolivia.

La iglesia original era bastante sencilla y terminó quedándose pequeña a medida que aumentaba la población. A comienzos del siglo XVIII fue demolida para levantar un templo de mayores dimensiones, cuyas obras finalizaron en 1726. La iglesia actual tiene tres naves, una torre de dos cuerpos y varias cúpulas que sobresalen entre los tejados del centro histórico.

Uno de los espacios más antiguos del conjunto es el claustro renacentista, organizado alrededor de un patio y formado por arcos de medio punto apoyados sobre columnas de piedra. En el museo también se conservan pinturas, esculturas, objetos litúrgicos y obras de arte religioso de la época colonial. Entre ellas destaca La erección de la cruz, atribuida al pintor potosino Melchor Pérez de Holguín.

La visita permite acceder además a las criptas situadas bajo el templo, utilizadas antiguamente como lugar de enterramiento. Aunque normalmente se las conoce como catacumbas, se trata de espacios funerarios subterráneos y no de una red de túneles que conecte distintas iglesias de Potosí, como cuenta alguna leyenda local.

Otro de los principales motivos para visitar San Francisco es subir al mirador de Santa María de los Ángeles, situado en la parte superior del conjunto. El recorrido pasa por las cubiertas y permite observar de cerca las cúpulas antes de llegar a una zona con vistas panorámicas sobre Potosí y el Cerro Rico. La visita suele realizarse con guía e incluye el convento, el museo, la iglesia, las criptas y el mirador. Aquí puedes reservarlo.

Fachada del templo
Fachada principal del monasterio

Minas de Potosí

¿Te suena la expresión «valer un Potosí»? Se utiliza para decir que algo tiene muchísimo valor y su origen está en la riqueza que produjo esta ciudad durante la época colonial. La plata extraída del Cerro Rico se acuñaba en la Casa de la Moneda de Potosí y circulaba por buena parte del mundo. De ahí que, si alguien te dice que «vales un Potosí», significa que vales una fortuna.

El Cerro Rico, situado junto a la ciudad, posee grandes yacimientos minerales que comenzaron a explotarse a gran escala tras el descubrimiento de sus vetas de plata en 1545. Casi cinco siglos después, miles de mineros continúan trabajando en sus galerías organizados principalmente en cooperativas. En la actualidad se extraen sobre todo zinc, estaño y plomo, además de cantidades menores de plata.

La explotación continuada ha dejado el interior de la montaña lleno de túneles y ha provocado derrumbes y problemas de estabilidad. Por este motivo se están clausurando progresivamente algunas bocaminas situadas en las zonas más altas del cerro. Aun así, la minería continúa siendo una importante fuente de trabajo para muchas familias de Potosí.

Tour a las minas de Potosí

Aunque siguen en funcionamiento, algunas minas pueden visitarse mediante un tour (aquí puedes reservar uno). No son espacios preparados específicamente para el turismo, sino lugares reales de trabajo, por lo que las condiciones en su interior son bastante duras.

Las agencias suelen proporcionar un traje para poner encima de la ropa, botas, casco y una lámpara. También es recomendable llevar una mascarilla FFP2 para protegerse del polvo. Dentro de la mina todo son túneles estrechos y oscuros, y en muchos tramos hay que caminar agachada, subir o bajar por escaleras improvisadas y avanzar por terrenos irregulares. La falta de ventilación, el polvo, la altitud y el esfuerzo físico hacen que no sea una actividad adecuada para todo el mundo. Si tienes claustrofobia o algún problema respiratorio o cardiovascular, es mejor no entrar.

En la mina que visité había varias figuras de El Tío, una divinidad a la que los mineros le ofrecen hojas de coca, cigarrillos y alcohol para pedirle seguridad y suerte en la búsqueda de nuevas vetas. Estas figuras también se decoran durante algunas celebraciones y representan la mezcla entre las creencias andinas y la religión introducida durante la época colonial.

Antes de entrar en la mina, las agencias suelen hacer una parada en el mercado minero. Allí se venden los materiales y productos que utilizan los trabajadores, desde hojas de coca y cigarrillos hasta alcohol de 96 grados y dinamita. Es habitual que los visitantes compren algo para entregárselo después a los mineros, aunque puedes elegir agua, refrescos o alimentos si no quieres llevarles alcohol o tabaco.

En mi grupo, dos chicos compraron dinamita y los mineros nos hicieron una demostración en el interior de la mina para enseñarnos cómo la utilizaban. No es una práctica que incluyan todos los tours ni resulta necesario comprar explosivos para realizar la visita.

Dentro de las galerías es habitual coincidir con los mineros y conversar con ellos cuando hacen una pausa. Los regalos se entienden como una forma de agradecer que te permitan entrar en su lugar de trabajo y dedicar parte de su tiempo al grupo. Si quieres hacerles fotografías, recuerda pedirles permiso antes.

Un minero con un tío de la mina
Un minero nos explica sobre los tíos de la mina

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Cómo llegar a Potosí

Potosí se encuentra en el sur de Bolivia, en la ruta que conecta Sucre con Uyuni. Por eso, una buena opción es incluir estas tres ciudades dentro del mismo itinerario: puedes comenzar en Sucre, continuar hacia Potosí y terminar en el salar de Uyuni, o hacer el recorrido en sentido contrario como hice yo.

La ciudad se encuentra a unos 4.000 metros sobre el nivel del mar y está rodeada de montañas, entre las que destaca el Cerro Rico. Si vienes desde una zona situada a menor altitud, conviene tomarse el primer día con calma para que el cuerpo pueda aclimatarse.

Aunque Potosí cuenta con el aeropuerto Capitán Nicolás Rojas, la oferta de vuelos comerciales es muy limitada y no siempre hay rutas regulares disponibles. Por esta razón, la forma más habitual de llegar es por carretera, ya sea en autobús, transporte compartido o vehículo privado. En mi caso, viajé en autobús de Uyuni a Potosí.

Consejos para viajar en autobús a Potosí

Las condiciones de los autobuses bolivianos varían bastante entre unas compañías y otras. Antes de comprar el billete, pregunta qué tipo de vehículo realiza el recorrido y, si es posible, pide ver fotografías o comprueba las opiniones de otros viajeros.

Para los trayectos cortos desde Sucre o Uyuni te recomiendo viajar durante el día. Además de disfrutar del paisaje, resulta más cómodo llegar a Potosí con luz y trasladarse al alojamiento. Los horarios pueden cambiar y los bloqueos de carreteras son relativamente frecuentes en Bolivia, así que no es mala idea confirmar la salida el mismo día.

Los autobuses suelen llegar a la terminal de Potosí, situada fuera del centro histórico. Desde allí puedes tomar un taxi hasta tu alojamiento. Acuerda el precio antes de subir y utiliza preferentemente vehículos identificados como taxis para que no te estafen.

Vista del centro y el cerro Rico de fondo
Parte del centro de Potosí con el Cerro Rico al fondo

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Dónde dormir en Potosí

A la hora de buscar alojamiento, te recomiendo que lo hagas con antelación. A ser posible, intenta que esté en el centro histórico, ya que podrás visitarlo todo más cómodamente y es una zona más agradable.

Yo me quedé en el Hostel Casa Blanca, que está muy céntrico, a unos pasos de la plaza principal y el Monasterio de San Francisco. Se ubica en una antigua casa con encanto en una calle tranquila y lo recomiendo mucho, pues además de poder conocer a otros viajeros y estar en una ubicación excelente, puedes contratar allí todo tipo de tours para conocer la ciudad, las minas y los alrededores.

Fachada del hostel
La fachada del hostel sigue el estilo colonial de las calles del centro de Potosí

Espero que este post te sirva para conocer todo lo que ver en Potosí y para tener una idea que cómo es viajar a esta antigua ciudad imperial. Caminar por sus calles es como volver atrás en el tiempo y es muy interesante conocer su historia, tanto la de la ciudad como la de su Cerro Rico.

Este post pertenece a la guía para viajar sola a Bolivia

Estela Gómez

Viajera y fundadora de Quiero Viajar Sola. Desde que comencé a viajar sola en 2016 siempre tuve una inquietud: motivar a otras mujeres a viajar solas. Para ello, decidí crear este blog en 2018, en el que te cuento todos los viajes que he realizado en solitario en estos 10 años como viajera independiente y te doy consejos para que puedas organizar tu viaje por libre y disfrutar recorriendo el mundo en solitario.

Estela Gómez, blogger de viajes para mujeres

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