Qué hacer en Samaipata, el pueblo más mochilero de Bolivia

Dudando entre visitar Santa Cruz de la Sierra o Cochabamba alguien me habló de un pequeño pueblo con mucho encanto por el que pasan todos los mochileros que recorren Bolivia. Así fue cómo decidí conocerlo y hoy te cuento qué hacer en Samaipata, un rinconcito rodeado de naturaleza y restos arqueológicos en el centro del país.

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Qué hacer en Samaipata

Samaipata es un pueblo de unos 10.000 habitantes ubicado en el departamento de Santa Cruz, el más extenso de Bolivia. Está a unos 1.600 metros sobre el nivel del mar, en una zona de transición entre el altiplano y las zonas bajas, teniendo un clima subtropical y estando rodeado de vegetación. Es la capital de la provincia de Florida y se sitúa en la ruta 7, que comunica Cochabamba con Santa Cruz de la Sierra, razón por la que muchos mochileros hacen un parada aquí en sus rutas por el país.

Aunque sea un pueblo pequeño hay bastantes lugares para visitar en Samaipata. Su principal atractivo es el Fuerte, un gran complejo ceremonial y administrativo iniciado por los chanés y ampliado posteriormente por los incas. El lugar marcaba uno de los límites orientales del Imperio inca y también fue utilizado durante los primeros años de la presencia española. La población actual fue fundada en 1618 con el nombre de Ciudad del Valle de la Purificación de la Santísima Virgen, aunque con el tiempo terminó adoptando el nombre de Samaipata.

Parque Nacional Amboró

El Parque Nacional Amboró fue lo que me decidió a visitar Samaipata. Es uno de los lugares con mayor biodiversidad del mundo, con un espeso bosque húmedo en el que viven más de 3.000 especies de plantas, 177 especies de mamíferos, casi 1.000 especies de aves y otras tantas de anfibios y reptiles.

Desde Samaipata se accede a la parte sur del parque, caracterizada por sus montañas y bosques nublados. La excursión más habitual conduce hasta La Yunga y el Bosque de los Helechos Gigantes, donde se camina entre ejemplares que pueden alcanzar varios metros de altura.

Sin embargo, finalmente me quedé con las ganas de verlo. Por lo que los locales me decían, era imposible ir por cuenta propia porque el parque es enorme y solo está acondicionado para las visitas con agencias, que hacen rutas de senderismo explicando la fauna y la flora del lugar. Pregunté en todas las agencias del pueblo y todas funcionaban igual: si una persona va sola, el tour sale carísimo, así que se necesitan al menos 4 personas para que el precio se reparta entre todos y baje. ¿Y cuánta gente había interesada en ir al Parque Nacional el mismo día que yo? Nadie. Además, como el pueblo estaba en fiestas no había tours por las tardes, teniendo que esperar al día siguiente a ver si alguien se animaba. Al final decidí desistir.

Si te encuentras en la misma situación, puedes preguntar en los hostels y los bares si alguien está interesado en ir para compartir la excursión y que salga mejor de precio. De paso, podrás conocer a otros viajeros y visitar también más lugares acompañada, pues no es el Parque Nacional no es el único lugar para el que se necesita transporte.

Vista del parque desde el Fuerte
Solo alcancé a ver el Parque Nacional Amboró desde lejos

El Fuerte de Samaipata

A unos 10 kilómetros se encuentra otro de los lugares turísticos de Samaipata: el Fuerte. Se trata del segundo sitio arqueológico más visitado de Bolivia (solo por detrás de Tiwanaku) y fue un importante lugar religioso para los chané (cultura preincaica) y los incas. Más tarde los españoles también se asentarían brevemente aquí antes de fundar el pueblo de Samaipata.

El sitio arqueológico se compone de dos partes. Por un lado, el sector ceremonial, que se corresponde con una enorme roca esculpida con motivos de animales y figuras geométricas (que es por cierto la mayor roca tallada en todo el mundo). Por otro lado, la parte residencial, donde estarían las casas y los principales edificios de poder político de los pueblos que pasaron por allí. Por su importancia histórica fue declarado Patrimonio de la Humanidad en 1998.

También es necesario el transporte para llegar hasta allí. Puedes ir con un tour, contratándolo en las agencias del pueblo, o tomando un taxi que te acerque (para que te salga más económico, puedes preguntar a otros viajeros para compartirlo). Una vez allí, podrás recorrer por tu cuenta todo el recinto.

La Roca Tallada del Fuerte desde el mirador
La Roca Tallada es la parte más impresionante del yacimiento

Roca tallada

El elemento más importante del Fuerte de Samaipata es una enorme roca de arenisca de unos 220 metros de largo y 60 de ancho. Prácticamente toda su superficie fue modificada con canales, escalones, depósitos, nichos, figuras geométricas y representaciones de animales.

La roca formaba parte del sector ceremonial del asentamiento. Aunque algunas de sus estructuras fueron creadas por los incas, otras son anteriores y se atribuyen a los chanés. La erosión ha borrado parte de los grabados, por lo que algunos resultan difíciles de distinguir sin las explicaciones de un guía.

Dorso de la Serpiente

En la roca destacan dos largos canales paralelos conocidos como el Dorso de la Serpiente. A su alrededor aparecen otros canales más pequeños que forman líneas en zigzag, creando un diseño que recuerda al cuerpo de este animal. No se conoce con seguridad su función. Algunas interpretaciones los relacionan con ceremonias en las que se hacía circular agua por la roca, mientras que otras apuntan a un posible uso astronómico o simbólico.

Las líneas que forma el dorso de la serpiente
Los dos largos canales conocidos como el Dorso de la Serpiente

Coro de los Sacerdotes

En la zona más alta de la roca se encuentra el llamado Coro de los Sacerdotes. Es un espacio circular excavado en la piedra y rodeado por 18 nichos que parecen asientos individuales.

Se cree que pudo emplearse para reuniones de autoridades o ceremonias religiosas, aunque no existe una respuesta definitiva. Su nombre actual procede de la disposición de los nichos y no significa necesariamente que estuviera ocupado por sacerdotes tal y como los entendemos hoy.

Espacio circular visto desde el mirador
El espacio circular conocido como el Coro de los Sacerdotes

Templo de las Sacristías

En la cara sur de la roca se encuentra el llamado Templo de las Sacristías, formado por una serie de grandes espacios y vanos trapezoidales excavados en la piedra. El conjunto estuvo protegido por una estructura alargada con muros y cubierta, de la que todavía quedan algunos restos.

Su nombre fue asignado posteriormente por su parecido con las dependencias de un templo cristiano, pero estos espacios no funcionaron como sacristías en el sentido actual. Se cree que tuvieron un uso ceremonial y que pudieron servir para guardar objetos relacionados con los rituales o recibir a quienes participaban en ellos.

La parte de los vanos está protegida por un techito
El Templo de las Sacristías, protegido por un techo

Templo de las Cinco Hornacinas

Del otro lado está el Templo de las Cinco Hornacinas, reconocible por los cinco grandes nichos abiertos en la roca. Estas cavidades formaron parte de una construcción ceremonial levantada junto al peñón, aunque del resto del edificio apenas se conservan sus cimientos.

No se conoce con certeza para qué se utilizaban las hornacinas. Es posible que albergaran objetos sagrados, ofrendas o elementos relacionados con las ceremonias celebradas en esta parte del Fuerte. Como ocurre con otros espacios del yacimiento, las estructuras fueron modificadas y reutilizadas durante sus diferentes etapas de ocupación.

Nichos excavados en la roca
Los cinco nichos excavados en la roca

Plaza de las Tres Culturas

A los pies de la roca se encuentra la Plaza de las Tres Culturas, llamada así porque en ella se han encontrado restos correspondientes a tres etapas distintas: chané, inca y española. Es uno de los lugares que mejor representa la larga ocupación del yacimiento.

Sobre construcciones anteriores se levantó una vivienda colonial organizada alrededor de un patio central. En la actualidad solo se conserva la parte baja de sus muros, pero su presencia demuestra que el lugar continuó utilizándose después de la llegada de los españoles.

Restos de la casa española
Resto del edificio colonial español

Gran Plaza inca

Al sur de la roca ceremonial se extiende una gran plaza de forma trapezoidal. Este espacio era el centro del sector administrativo y residencial construido por los incas, y pudo utilizarse para ceremonias públicas, reuniones, celebraciones y otras actividades colectivas.

Uno de los edificios más destacados de la Gran Plaza es la kallanka, una construcción rectangular característica de los principales asentamientos incas. La de Samaipata mide alrededor de 68 metros de largo y 16 de ancho, por lo que es una de las mayores encontradas en Bolivia.

Este tipo de edificio se utilizaba para celebrar reuniones y banquetes, además de alojar temporalmente a viajeros, soldados o representantes del Estado. La kallanka de Samaipata parece haber quedado inacabada, probablemente debido a los conflictos que se produjeron en esta zona fronteriza.

Espacio verde que formaba la plaza inca
En la plaza inca estaban los edificios administrativos más importantes, como la Kallanka

Acllahuasi

En el sector administrativo también se conservan los restos del acllahuasi, cuyo nombre puede traducirse como «casa de las escogidas». Allí vivían las acllas, mujeres seleccionadas por el Estado inca que recibían formación y realizaban trabajos especializados.

Entre sus tareas se encontraban la elaboración de tejidos y la preparación de chicha y otros productos destinados a las ceremonias. La existencia de un acllahuasi es otra muestra de la importancia que alcanzó Samaipata dentro de la organización territorial inca.

Terrazas y viviendas

El sector residencial y administrativo fue construido sobre varias plataformas artificiales situadas a diferentes alturas. Durante el recorrido podrás observar restos de muros, habitaciones, patios y sistemas de drenaje distribuidos alrededor de la plaza. Desde esta parte del yacimiento también se contemplan unas bonitas vistas de las montañas y los valles que rodean Samaipata.

Restos de edificaciones
Los restos de la zona residencial

Museo Arqueológico de Samaipata

Si te gusta la experiencia de visitar el Fuerte, puedes ampliar conocimientos sobre su historia visitando el Museo Arqueológico de Samaipata. Se trata de una extensa colección con los objetos recuperados en las excavaciones del sitio arqueológico, con piezas de la región de más de 2.000 años de antigüedad y objetos de la época inca de unos 500 años.

En este caso el museo está en el centro del pueblo, en una de sus calles principales, por lo que podrás acercarte a visitarlo en cualquier ratito libre.

Plaza principal de Samaipata

El centro de la vida en Samaipata es la Plaza 15 de Diciembre, más conocida simplemente como la plaza principal. Aunque no tiene las dimensiones ni los edificios monumentales de otras plazas bolivianas, es un espacio agradable, arbolado y con varios bancos donde sentarse a observar el ambiente del pueblo.

La plaza suele tener bastante movimiento durante el día, ya que funciona como punto de encuentro para los habitantes de Samaipata. Desde sus alrededores salen algunos transportes y se pueden contratar excursiones al Fuerte, al Parque Nacional Amboró y a otros lugares cercanos.

Centro de la plaza de Samaipata
La plaza de Samaipata, preparada para unos festejos

Iglesia de Nuestra Señora de la Candelaria

En la plaza principal se encuentra la iglesia de Nuestra Señora de la Candelaria, el templo católico más importante de Samaipata. Su fachada es sencilla y encaja con la arquitectura de casas bajas que caracteriza al centro del pueblo.

Lo más interesante se encuentra en su interior: el altar mayor, considerado un ejemplo del barroco de los valles cruceños. La madera tallada, los detalles dorados y las imágenes religiosas contrastan con la sobriedad exterior del edificio, por lo que merece la pena entrar si encuentras la puerta abierta.

Fachada de la iglesia
La sencilla iglesia de Samaipata

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Cómo llegar a Samaipata

Al ser un pueblo pequeño, la única manera de llegar a este lugar es por carretera, con todo lo que conlleva. Aunque las distancias con las grandes ciudades más cercanas no sean demasiado largas, el mal estado de las rutas complica los viajes.

Viajar a Samaipata en autobús

En mi caso yo tomé un autobús medio nocturno desde Sucre. Salía sobre las 6 de la tarde y llegué a Samaipata sobre las 3 de la mañana. El trayecto fue largo, por carreteras de doble sentido que en parte del recorrido no están ni siquiera asfaltadas, y el bus no tenía baño, ni siquiera era cama o semicama.

Cuando subí al bus en Sucre me encontré con la mitad de los pasajeros reclamando a la compañía porque les habían engañado. A algunos les habían dicho que el bus sería cama (asientos reclinables con algo para apoyar los pies), pero era un bus normal. Otros reclamaban porque les habían vendido el pasaje a 120 Bs mientras que a otros a 80 Bs o incluso 60 Bs. Era un desastre, pero así es viajar en autobús en Bolivia: una lotería.

Además de viajar desde Sucre, podrás tomar autobuses desde Santa Cruz de la Sierra, la ciudad más cercana, e incluso puede que desde Cochabamba. Ahora bien, te recomiendo revisar qué autobús será el que hace el trayecto para evitar llevarte sorpresas, como esos pasajeros de mi autobús que pensaban haber reservado bus cama y se encontraron con un autobús normal. Muchas compañías son locales y tienen una flota antigua, así que lo mejor es ir a la terminal y comparar todas las empresas que hagan el trayecto para elegir la que te dé un poco más de confianza.

Montañas rodeando Samaipata
Entorno donde se ubica Samaipata

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Dónde dormir en Samaipata

Como es un pueblo que visitan muchos mochileros no te será difícil encontrar hostels y campings para dormir. Ahora bien, si prefieres quedarte en hoteles también tienes varias opciones. Aquí te dejo los alojamientos de Samaipata para que eches un vistazo:

Yo me quedé en el Hostel Los Aventureros, aunque como llegué con el autobús a las 3 de la mañana, fue un poquito odisea el poder dormir aquella noche. Lo había reservado online y había avisado de que llegaría a mitad de la noche, pero aún así, cuando llegué, el dueño estaba dormido. Después de un rato llamando se despertó y me dijo que no tenía mi reserva.

Miró en las habitaciones y no había camas libres, así que el único lugar donde podía quedarme era una tienda de campaña que tenía en el patio. Al menos era grande y tenía una cama dentro, así que saqué mi saco y me resigné a dormir ahí por esa noche. Al día siguiente quedó una cama libre y pude dormir en habitación. Pese a este contratiempo el hostel estaba muy bien, con un patio donde compartir ratos libres con otros viajeros y con desayuno incluido que tomábamos en el porche de la casa.

En el hostel me resultó muy fácil conocer gente. Entre los que nos quedábamos en el alojamiento esos días hicimos buena piña, pues aunque muchos no queríamos quedarnos mucho tiempo allí, en esos días hubo una huelga de transporte que bloqueó todo el país y era imposible moverse en bus o avión por Bolivia. Los piquetes no dejaban salir ni entrar a las ciudades a ningún vehículo, así que nos quedamos atrapados en Samaipata durante todo un día. Nos lo tomamos de relax, preparamos quinoa para comer y después, aprovechando que era la fiesta del pueblo, estuvimos disfrutando de la happy hour de los bares.

Ya ves que hay varias cosas que ver en Samaipata y que es un lugar de lo más curioso. Para viajar sola es uno de los mejores destinos de Bolivia, aunque no sea fácil llegar hasta él. Si te decides a visitarlo, lo mejor es tomarlo con calma y dedicar varios días para absorber toda la energía de este lugar, su historia y la naturaleza que lo rodea.

Este post pertenece a la guía para viajar sola a Bolivia

Estela Gómez

Viajera y fundadora de Quiero Viajar Sola. Desde que comencé a viajar sola en 2016 siempre tuve una inquietud: motivar a otras mujeres a viajar solas. Para ello, decidí crear este blog en 2018, en el que te cuento todos los viajes que he realizado en solitario en estos 10 años como viajera independiente y te doy consejos para que puedas organizar tu viaje por libre y disfrutar recorriendo el mundo en solitario.

Estela Gómez, blogger de viajes para mujeres

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8 comentarios en «Qué hacer en Samaipata, el pueblo más mochilero de Bolivia»

    • Hola Daniela,
      Gracias a ti por pasarte por aquí.
      Samaipata lo veo como un destino joven, mezcla cultural y un poco aventurero, más que para toda la familia. Ahora bien, creo que si visitáis el Parque Nacional se divertirá viendo los animales.
      Un saludo.

      Responder
  1. Hola Estela, muchas gracias por compartir tu experiencia.

    Me encuentro en Santa Cruz y estoy planeando ir a Samaipata desde el viernes hasta el domingo, para regresar a Santa Cruz y llegar el lunes por la mañana.

    Queria consultarte de que manera puedo llegar a Samaipata en colectivo.

    Muchas gracias !

    Responder
    • Hola Luciano,
      Genial, me alegro de que te animes a conocerlo 🙂 . Lo mejor es que vayas a la terminal de Santa Cruz y preguntes allí para ver qué empresas van, qué horarios tienen y cuánto cuestan los pasajes.
      Saludos.

      Responder
  2. Estela. Muito obrigado pela informação. Estou viajando de carro na Bolívia e não conhecia está cidade. Grande abraço.

    Responder

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