La capital holandesa es una de las ciudades más bonitas e interesantes que descubrir en Europa. Merece la pena visitarla durante varios días, y es que además de ver los sitios más típicos, hay un sinfín de lugares por descubrir aún en los barrios menos turísticos. La visité en otoño de 2019 en una escapada y en durante una escala en 2022 y hoy te cuento qué ver en Ámsterdam en 3 días (o más) para que puedas conocer todo lo que tiene por ofrecer.

Día 1 en Ámsterdam: centro y Jordaan
La historia de Ámsterdam comienza en el siglo XII como un pequeño asentamiento de pescadores a orillas del río Amstel. Su nombre proviene precisamente de un dique («dam») construido para controlar las aguas del río, alrededor del cual fue creciendo la población. Gracias a su ubicación estratégica y al desarrollo del comercio marítimo, Ámsterdam empezó a prosperar rápidamente y en el siglo XIV ya se había convertido en una ciudad comercial importante en el norte de Europa.
El gran auge de Ámsterdam llegó durante el Siglo de Oro neerlandés, en el siglo XVII, cuando se convirtió en uno de los centros económicos, culturales y financieros más influyentes del mundo. Fue en esta época cuando se construyó su famoso sistema de canales, hoy Patrimonio de la Humanidad, y cuando la ciudad destacó por su tolerancia religiosa y su espíritu abierto, atrayendo a comerciantes, artistas e intelectuales de toda Europa. Hoy todo esto está muy presente en la zona céntrica de la ciudad y por ello te recomiendo comenzar tu visita a Ámsterdam allí.
Estación Central de Ámsterdam
Para comenzar tu ruta por el centro de Ámsterdam, te recomiendo hacerlo en la Estación Central. Amsterdam Centraal fue inaugurada en 1889 y hoy es el principal nudo de transportes del país. El motivo por el que la incluyo en este listado de cosas a visitar es por su arquitectura, y es que es un edificio muy bonito.
Fue diseñado por Pierre Cuypers, el mismo arquitecto del Rijksmuseum. Su fachada de estilo neorrenacentista destaca por sus torres, sus detalles ornamentales y su ubicación frente a un canal, lo que hace que sea una de las postales más emblemáticas de Ámsterdam.

Plaza Dam
Desde la estación puedes tomar la avenida Damrak, llena de tiendas y cafeterías. Llegarás a la Plaza Dam, que es el corazón histórico de Ámsterdam. Se encuentra en el lugar donde originalmente se construyó el dique sobre el río Amstel que dio nombre a la ciudad, y desde la Edad Media ha sido el principal punto de reunión, comercio y celebraciones públicas. Siempre verás mucha gente, y es que desde aquí parten varias de las calles comerciales más importantes de la ciudad. Por ello, te recomiendo tener ojo con tus pertenencias.

Palacio Real de Ámsterdam
En la plaza te encontrarás con el Palacio Real de Ámsterdam, que hoy se utiliza para recepciones oficiales y actos de la monarquía (la Familia Real no vive ahí). Originalmente se construyó como ayuntamiento y fue diseñado por el arquitecto Jacob van Campen.
A principios del siglo XIX, con la invasión napoleónica, el edificio pasó a ser residencia del rey Luis Bonaparte, hermano de Napoleón, quien lo transformó en palacio real. Tras la caída del Imperio francés, el palacio volvió a manos neerlandesas y con el tiempo se consolidó como uno de los principales palacios oficiales de la Casa Real de los Países Bajos. Hoy en día, parte del palacio está abierto al público como museo y puedes visitarlo con visita guiada o audioguía, siempre y cuando no haya eventos oficiales.
La Iglesia Nueva de Ámsterdam
Junto al Palacio Real está la Nieuwe Kerk (Iglesia Nueva). A pesar de su nombre, no es una iglesia moderna, sino que su construcción comenzó en el siglo XV, cuando la Iglesia Vieja (Oude Kerk) se quedó pequeña para la creciente población de la ciudad. Aquí se han celebrado coronaciones, bodas reales y ceremonias de Estado, pero hoy en día ya no funciona como lugar religioso. Ahora es un espacio cultural con exposiciones temporales de arte, fotografía e historia, y también se realizan eventos culturales como conciertos.

Centro Comercial Magna Plaza
Detras del Palacio y la iglesia puedes darte una vuelta por el Magna Plaza, uno de los centros comerciales más bonitos de Ámsterdam. Antiguamente, el edificio albergó la oficina central de correos de la ciudad y fue diseñado por Pierre Cuypers, el mismo arquitecto del Rijksmuseum y la Estación Central. Su gran cúpula central y las galerías interiores hacen que merezca la pena entrar aunque no tengas intención de comprar nada. Dentro hay tiendas de ropa, souvenirs y sitios para comer.

Museo de Historia de Ámsterdam
Si te interesa conocer la historia de la ciudad y algunos datos interesantes, te recomiendo visitar el Amsterdam Museum. El museo recorre la historia de la ciudad desde sus orígenes como pequeño asentamiento medieval hasta la Ámsterdam moderna y multicultural que conocemos hoy. A través de pinturas, maquetas, objetos cotidianos y exposiciones interactivas, se explica cómo el comercio, la navegación, la tolerancia religiosa y el crecimiento urbano marcaron la identidad de la ciudad.
Para seguir la exposición permanente (el ADN de Ámsterdam), tienes a tu disposición una audioguía gratuita en castellano. Cuando haya un audio que quieras escuchar, simplemente hay que apuntar con la audioguía al dispositivo. Además, hay muchos carteles explicativos y gráficos en inglés.

Museo de Anna Frank
Probablemente el museo más popular de todos los Países Bajos sea la Casa de Anna Frank. El motivo por el que es tan visitado es porque se sitúa en la casa donde Anna Frank y su familia se escondieron de los nazis durante la Segunda Guerra Mundial.
En el tour, con audioguía gratuita en castellano, recorrerás la casa, tanto la parte donde vivían quienes les ayudaron como el anexo secreto donde se escondieron no solo los Frank, sino también otros judíos. En la casa no queda apenas nada, pero puedes ver fotografías, maquetas e imaginarlo gracias a las explicaciones de la audioguía.
Para visitar la casa debes comprar tu entrada exclusivamente online (no se vende allí, sino solamente por internet) y elegir la hora en la que quieres realizar tu visita. Hazlo con mucha antelación, ya que las entradas se agotan fácilmente.

Iglesia Westerkerk
Al lado del Museo de Ana Frank puedes visitar la Iglesia del Oeste o Westerkerk, que tiene la torre más alta de la ciudad. Fue construida en el siglo XVII y la torre alcanza los 85 metros de altura, terminando en una corona imperial. Puedes subir hasta lo alto desde donde contemplar las vistas 360º. Además, dentro de la iglesia está enterrado Rembrandt y puedes ver un bonito órgano del siglo XVII.

Barrio de Jordaan
Cruzando el canal, te adentrarás en el barrio Jordaan, uno de los más famosos de Ámsterdam. Está considerado el más bohemio de toda la ciudad y allí, entre canales y casas históricas, hay muchas tiendecitas y detalles originales que muestran esa esencia. Si vas atenta y te fijas en las casas puedes ver un grifo en una fachada, algunos murales, puertas abiertas que te llevan a patios secretos… ¡Observa y déjate llevar!

Día 2 en Ámsterdam: Barrio de los Museos y canales
Después de visitar la zona más céntrica en tu primer día en la ciudad, es hora de descubrir su epicentro artístico. La zona cerca a Vondelpark está llena de museos, incluyendo dos de sus joyas: el RijksMuseum y el Museo de Van Gogh. Te recomiendo planificar este día con tiempo, ya que sobre todo para el Museo de Van Gogh las entradas vuelan.
Rijksmuseum
Además de que por fuera el edificio del Rijksmuseum es impresionante, es de visita obligada para ver las obras expuestas. Es el museo de arte más importante de los Países Bajos, con obras mundialmente conocidas de los pintores holandeses más famosos, así como también algunas piezas de artistas europeos. Además de cuadros, también hay esculturas, una colección de casas de muñecas, salones antiguos o una biblioteca, y más allá de la exposición permanente, suele haber exposiciones temporales.
La entrada puedes comprarla aquí con antelación. La audioguía sale por unos euros más, aunque también puedes descargarte la app del museo y seguir la exposición a través de la misma de forma gratuita. Mi recomendación es que vayas a las 9 en punto, cuando abre (un poco antes para hacer la fila), y vayas primero a la Galería de Honor. Así visitarás el museo con algo más de calma que en las horas centrales del día, cuando llegan las excursiones y tours guiados.
Te recomiendo también hacerte con un plano del museo (lo puedes coger en el mostrador de información), ya que así podrás ver dónde se encuentran las obras más destacadas. La más conocida, sin duda es La ronda de noche, de Rembrandt. Ésta y otras obras del artista se exponen en la Galería de Honor, donde también están La lechera de Vermeer o El alegre bebedor de Hals.
En otros puntos del museo puedes ver un autoretrato de Van Gogh, Paisaje invernal con patinadores sobre hielo de Avercamp, La batalla de Waterloo de Pieneman, la obra más grande del museo, el Retrato de don Ramón Satué de Goya o Square Man de Karel Appel representando las corrientes más contemporáneas.

Museo de Van Gogh
Uno de los museos más populares de Ámsterdam es el del conocidísimo artista Van Gogh. Tenía 27 años cuando decidió convertirse en artista y solo 37 cuando se suicidó después de varios episodios de delirio (entre los que se encuentran el momento en que se cortó la oreja tras una discusión con Gauguin). En esos 10 años pintó 200 obras y, aunque su arte no fue reconocido en vida, años después su influencia sería tal que cambió la percepción del arte para siempre.
En el Museo Van Gogh se pueden ver algunas de sus obras más importantes, como Los comedores de patatas, Girasoles o La habitación, aunque entre las cosas que más me sorprendieron fue conocer cómo su obra se dio a conocer. Van Gogh estaba muy apegado a su hermano Theo, que era comerciante de arte. Cuando éste murió, apenas un año después de Vincent, su mujer, Jo, comenzó a exponer y vender algunas de las obras, dando a conocer al artista. Gracias a su empeño la fama de Van Gogh fue creciendo hasta tener obras en importantes museos de todo el mundo y su propio museo aquí en Ámsterdam.
Además de la exposición permanente de Van Gogh, puedes ver exposiciones temporales. La entrada incluye tanto la exposición temporal como la permanente y debes reservarla con antelación para hacer la visita en una hora concreta (puedes comprarla aquí). Tienes opción también a pagar un extra por la audioguía o hacer una visita guiada. Ten en cuenta que no está permitido hacer fotos o vídeos.

Vondelpark y alrededores
No muy lejos de la esplanada de los museos, donde se encuentran el Rijksmuseum, el Museo de Van Gogh y otros muchos, se encuentra el parque más famoso de la ciudad: Vondelpark. Es perfecto para caminar y olvidarte por unos instantes del bullicio de los lugares más turísticos de Ámsterdam.
Muy cerca de allí, en la Roemer Visscherstraat, una de las calles que dan directamente al parque, se sitúan unas casas bastante curiosas. Se llaman las Zevenlandenhuizen (7 casas) y representan 7 estilos arquitectónicos de países diferentes: Países Bajos, Inglaterra, Italia, Francia, Alemania, Rusia y España. En esta calle, además, viven famosos y gente importante, así que mantén tus ojos bien abiertos por si te encuentras con alguna celebrity.

Canales de Ámsterdam
¡Obligatorio! Si hay una cosa que visitar en Ámsterdam, son sus canales. No podrás dar dos pasos en Ámsterdam sin encontrarte con un canal. Hay nada más y nada menos que 165 canales, cruzados por más de 1.200 puentes, y todos ellos son preciosos, así que ponte un calzado cómodo y comienza a recorrer sus orillas. ¡Tanto de día como de noche son perfectos para hacer fotografías!
Vas a cruzar canales todo el tiempo, pero estando en el barrio de los Museos te recomiendo acercarte a Spiegelgracht, uno de los más pintorescos de la ciudad. En sus orillas hay galerías de arte y tiendas de antigüedades e interiorismo y en uno de sus puentes te encontrarás con un detalle muy curioso: el mono de Spiegelgracht, una pequeña estatua de bronce de un mono. Se dice que tocar o frotar el mono trae buena suerte, así que ¡no lo pases por alto!
Mucha gente recorre los canales en barco (y por supuesto, yo también lo hice). Hay muchas empresas de tours y diferentes ofertas, ya sean los típicos cruceros panorámicos o algunos más innovadores como los gastronómicos. En caso de querer pegarte un capricho, puedes contratar un tour privado con Rederij de Jordaan, donde a bordo de uno de sus históricos botes te irán enseñando la ciudad desde los canales degustando queso gouda o fresas con chocolate.

Día 3 en Ámsterdam: barrios alternativos
Después de haber conocido el centro de la ciudad y sus lugares más turísticos e importantes, es hora de explorar un poco más allá. Ámsterdam es una ciudad muy segura, bien conectada y agradable para pasear, así que no dudes en comenzar a recorrer los barrios de fuera del centro para descubrir un montón de locales de moda, mercados, canales, street-art y muchas cosas más. Puedes dedicar un día a explorar estos barrios… ¡o varios!
Oostelijk Havengebied (los antiguos muelles del Este) es una zona residencial tranquila, con canales, edificios modernos y mucha vida local. Aquí hay cervecerías artesanales como Brouwerij ‘t IJ junto a un molino clásico, restaurantes originales y el Museo Marítimo Nacional, que te acerca al pasado naval de los Países Bajos.
Del otro lado de la ciudad, Oud-West, repleto de edificios del siglo XIX, tiendas alternativas y cafés locales. Allí destaca especialmente De Hallen, un centro cultural y gastronómico en un antiguo taller de tranvías. También puedes visitar el Ten Kate Markt, un mercado de barrio con productos frescos.
Más al oeste, Nieuw-West muestra otra cara de la ciudad: un área multicultural con arte urbano y barrios que se están transformando con iniciativas creativas como el Street Art Museum Amsterdam, donde las murales cuentan historias del vecindario y del contexto social.
En otro post te hablo de los barrios alternativos de Ámsterdam con más detalle

Cómo llegar a Ámsterdam
Ámsterdam se sitúa en un punto bastante céntrico en la Europa occidental, por lo que llegar desde cualquier punto del continente es bastante sencillo, ya sea por avión, tren o autobús.
Vuelos a Ámsterdam
A no ser que estés viajando por Europa y puedas llegar por vía terrestre, lo más lógico es llegar en avión. Ámsterdam está conectada con vuelo directo con los principales aeropuertos europeos y es, además, el hub de KLM, por lo que hay muchísimos vuelos de cualquier parte del mundo que llegan hasta aquí, ya sea como destino definitivo o para hacer escala.
En mi caso, en ambos viajes volé con KLM, que es la compañía nacional, y la experiencia fue fantástica. Al no ser una compañía low cost incluye muchos servicios, como la facturación de equipaje y comida a bordo, que en vuelos cortos suele ser un aperitivo caliente, una mini muffin y bebidas. Además, en ambos vuelos pude elegir ventanilla y disfruté muchísimo viendo el paisaje de los Países Bajos desde el aire.
Para ir desde el aeropuerto de Schipol al centro de la ciudad tienes un autobús, el 397, que en poco más de media hora te deja en el Barrio de los Museos. Si prefieres ir al centro, puedes tomar el tren hasta Amsterdam Centraal, la Estación Central, y en unos 15 minutos estarás allí. Si haces escala y quieres visitar el centro como hice yo en mi segunda visita, hay una consigna en el aeropuerto donde puedes dejar tu equipaje y así no ir cargada.

Viajar a Ámsterdam en tren o autobús
Si estás ya viajando sola por Europa y estás cerca de los Países Bajos (o vives en un país del entorno), entonces lo más razonable es desplazarte en tren o autobús. Es una alternativa más sostenible y, en muchos casos, más conveniente que ir hasta el aeropuerto. Puedes echar un vistazo a comparadores para ver los precios tanto de trenes como de buses o buscar directamente en Flixbus las combinaciones en autobús.
Cómo moverte por Ámsterdam
Una vez estás en la ciudad, te recomiendo caminar, caminar y caminar. Alquilarte una bici por el centro puede no ser muy recomendable porque hay mucha gente (mejor hazlo para explorar los barrios), por lo que una gran alternativa si quieres ir de un lugar a otro es el transporte público. En la ciudad puedes usar tanto metro como tranvía o autobús. El ticket suele ser válido para una hora.
Si estás planeando visitar varios museos y lugares turísticos, quizá te convenga utilizar la tarjeta de IAmsterdam City Card, que incluye acceso gratuito a un montón de museos, un paseo en barco por los canales y descuentos, además del transporte público, pudiendo utilizar la tarjeta todas las veces que quieras durante los días que dure el pase (24h, 48h, 72h…).
Dónde dormir en Ámsterdam
Ámsterdam es una ciudad enorme, así que hay que fijarse bien dónde reservamos el alojamiento. Es cierto que está bien conectada, pero para aprovechar bien el tiempo y no pasar horas en el transporte público, lo mejor es estar cerca de los lugares a visitar. Para recorrer el centro de la ciudad, lo mejor es quedarse por la zona de Vondelpark (donde están los principales museos) o por el centro histórico.
Yo me alojé en dos hostels diferentes en la zona de Vondelpark. Uno es el Stayokay Ámsterdam Vondelpark, que está muy bien, ya que es nuevo y muy moderno, con muchas comodidades. El otro es el Hotel Van Gogh, que no está mal (tiene zona de hotel y de hostel), pero no tiene tanto ambiente de hostel y viajeros como el otro.
Si vas a quedarte varios días y te decides a ir a los barrios más nuevos, puedes también buscar algo en el barrio que desees conocer. En el barrio de los Muelles del Este (Oostelijk Havengebied en holandés o Eastern Docklands en inglés) me alojé en el Lloyd Hotel. Se trata de un hotel histórico donde cada habitación es diferente, con una mezcla entre lo retro y lo actual. Si prefieres ver otras opciones, aquí te dejo un mapa desde donde puedes reservar:
Espero que este post te ayude a planear tu viaje y que ahora tengas un poco más claro qué visitar en Ámsterdam si estás en la ciudad 3 días. Merece mucho la pena conocerla y tomárselo con calma, pues es de las ciudades europeas con mejor calidad de vida, seguridad, historia y lugares instagrameables.
Este artículo pertenece a la guía para viajar a Países Bajos sola
Viajera y fundadora de Quiero Viajar Sola. Desde que comencé a viajar sola en 2016 siempre tuve una inquietud: motivar a otras mujeres a viajar solas. Para ello, decidí crear este blog en 2018, en el que te cuento todos los viajes que he realizado en solitario en estos 10 años como viajera independiente y te doy consejos para que puedas organizar tu viaje por libre y disfrutar recorriendo el mundo en solitario.

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