Situado a unos 20 kilómetros de París, es uno de los monumentos más visitados desde la capital francesa. Yo lo he visitado en dos ocasiones y por ello hoy te cuento qué ver en el Palacio de Versalles, cómo llegar o cómo conseguir tus entradas, así como varios consejos para que disfrutes al máximo de tu visita. ¡Vamos a conocerlo!

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Qué ver en el Palacio de Versalles
El Palacio de Versalles es uno de los monumentos más visitados desde París. Comenzó como un modesto pabellón de caza construido en 1623 por Luis XIII en las afueras de la ciudad, pero años más tarde, su hijo Luis XIV decidió transformarlo en una gran residencia real y en el símbolo del poder absoluto de la monarquía francesa. A partir de 1661, el monarca impulsó una ambiciosa ampliación del palacio con la ayuda de destacados arquitectos, artistas y jardineros, creando un complejo monumental rodeado de jardines espectaculares.
En 1682, Luis XIV trasladó oficialmente la corte y el gobierno a Versalles, convirtiéndolo en el centro político de Francia durante más de un siglo. El palacio siguió siendo residencia real durante los reinados de Luis XV y Luis XVI, hasta que la monarquía se vio obligada a abandonarlo en 1789 durante la Revolución francesa. Con el tiempo, Versalles dejó de ser residencia real y en el siglo XIX fue transformado en museo de la historia de Francia, convirtiéndose hoy en uno de los monumentos más visitados del mundo.
Capilla Real
El recorrido por Versalles suele comenzar con la Capilla Real, la última gran obra construida durante el reinado de Luis XIV. Su construcción comenzó en 1699 bajo la dirección del arquitecto Jules Hardouin-Mansart y fue terminada en 1710 por Robert de Cotte. Con sus casi 40 metros de altura, la capilla destaca por su elegante arquitectura barroca.
El interior está dividido en dos niveles, siguiendo la tradición de las capillas palaciegas francesas. En la planta superior se situaba la familia real, que asistía a misa desde una tribuna reservada, mientras que los miembros de la corte se colocaban en la nave inferior. Como curiosidad, fue escenario de importantes acontecimientos de la vida de la corte, como bodas y celebraciones religiosas. Por ejemplo, en 1770 se celebró aquí la boda entre el futuro Luis XVI y María Antonieta.
Uno de los elementos más llamativos es el techo decorado con frescos que representan escenas religiosas relacionadas con la Santísima Trinidad. Estas pinturas fueron realizadas por Antoine Coypel, Charles de La Fosse y Jean Jouvenet, tres de los artistas más destacados de la época. Sobre la entrada también se encuentra un impresionante órgano, utilizado durante las ceremonias religiosas que se celebraban diariamente en la capilla.

Apartamentos del Rey
Los Apartamentos del Rey (Grand Appartement du Roi) son una de las zonas más importantes del Palacio de Versalles. Estas estancias fueron diseñadas durante el reinado de Luis XIV como espacios ceremoniales y para las famosas veladas conocidas como soirées de l’appartement, grandes recepciones en las que el rey entretenía a la nobleza con música, juegos y banquetes. Más que espacios privados, estas salas funcionaban como un escenario político donde el monarca mostraba su autoridad y control sobre la corte.
El conjunto está formado por una serie de salones conectados entre sí, cada uno dedicado a una divinidad de la mitología clásica. Entre ellos se encuentran el Salón de Venus, el Salón de Diana, el Salón de Marte, el Salón de Mercurio y el Salón de Apolo. Este último era el más importante, ya que Apolo era el dios asociado simbólicamente con el propio Luis XIV, conocido como el «Rey Sol». Cada sala presenta una decoración espectacular con mármoles, dorados, esculturas y techos pintados que representan escenas mitológicas.

Salón de la Guerra
El Salón de la Guerra es una de las salas que conectan los Apartamentos del Rey con el famoso Salón de los Espejos en el Palacio de Versalles. Fue construido entre 1678 y 1686 como parte de la gran ampliación del palacio impulsada por Luis XIV para convertir Versalles en el centro del poder de la monarquía francesa.
La sala está dedicada a las victorias militares de Luis XIV y fue diseñada para glorificar su imagen como monarca poderoso y conquistador. El elemento más destacado es el gran relieve de mármol y estuco que muestra al rey montado a caballo derrotando a sus enemigos. Esta escultura monumental, obra de Antoine Coysevox, presenta a Luis XIV vestido como un emperador romano, un recurso muy habitual en el arte de la época para asociar al monarca con la grandeza de la Antigüedad.

Galería de los Espejos
La Galería de los Espejos (Galerie des Glaces) es la estancia más famosa del Palacio de Versalles. Fue construido entre 1678 y 1684 durante el reinado de Luis XIV, dentro del gran proyecto de ampliación del palacio dirigido por el arquitecto Jules Hardouin-Mansart.
La galería mide unos 73 metros de largo y destaca por su espectacular decoración. A un lado se abren 17 grandes ventanales que ofrecen vistas a los jardines de Versalles, mientras que en el lado opuesto se alinean 17 arcadas cubiertas con más de 350 espejos. En el siglo XVII los espejos eran un objeto de lujo extremadamente caro, por lo que su abundancia en esta sala simbolizaba la riqueza y el poder de la monarquía francesa.
El techo está decorado con una serie de pinturas que narran los principales logros políticos y militares del reinado de Luis XIV. Estas obras, realizadas por el pintor Charles Le Brun, representan escenas que glorifican al monarca y celebran la prosperidad de Francia durante su gobierno.
A lo largo de la historia, el Salón de los Espejos ha sido escenario de numerosos acontecimientos importantes. Aquí se celebraban grandes recepciones, bailes y ceremonias de la corte. Además, en 1919 se firmó en esta misma sala el tratado que puso fin a la Primera Guerra Mundial, conocido como el Tratado de Versalles.

Salón de la Paz
Del otro lado de la Galería de los Espejos está el Salón de la Paz, formando pareja con el Salón de la Guerra, situado en el extremo opuesto. Mientras que el Salón de la Guerra glorifica las victorias militares del monarca, el Salón de la Paz celebra la prosperidad y estabilidad alcanzadas tras esos conflictos. La decoración refleja esta idea mediante esculturas, relieves y pinturas alegóricas que representan la paz, la abundancia y la armonía bajo el gobierno de Luis XIV.
El techo está decorado con pinturas realizadas por Charles Le Brun, el principal pintor de la corte, que muestran escenas alegóricas relacionadas con la paz en Europa tras las campañas militares del rey. En la época de la corte, el Salón de la Paz se utilizaba a menudo como espacio de reunión y estaba vinculado a los Apartamentos de la Reina, situados junto a esta sala. En determinadas celebraciones, incluso podía abrirse hacia el Salón de los Espejos para ampliar el espacio durante grandes eventos de la corte.
Apartamentos de la Reina
Los Apartamentos de la Reina estaban destinados a la vida cotidiana y ceremonial de la reina y, al igual que los apartamentos del rey, seguían una estricta etiqueta de la corte. A lo largo de la historia de Versalles, varias reinas residieron en estos aposentos, entre ellas María Teresa de Austria, esposa de Luis XIV, y más tarde María Antonieta, la última reina que vivió en el palacio antes de la Revolución Francesa. Aunque cada reina realizó cambios en la decoración, la distribución de las estancias se mantuvo prácticamente igual con el paso del tiempo.
El conjunto incluye varias salas, como la Sala de la Guardia de la Reina, el Gran Gabinete y el Dormitorio de la Reina, que era la estancia más importante. En este dormitorio tenían lugar ceremonias públicas relacionadas con la vida de la monarquía, como los nacimientos reales, que se celebraban ante la presencia de miembros de la corte.
Estos apartamentos también fueron escenario de uno de los episodios más tensos de la Revolución francesa. En octubre de 1789, una multitud entró en el palacio y llegó hasta los aposentos de la reina. María Antonieta logró escapar a tiempo hacia los apartamentos del rey, antes de que la familia real se viera obligada a abandonar definitivamente Versalles y trasladarse a París.

Galería de las Batallas
La Galería de las Batallas es una de las salas más impresionantes del Palacio de Versalles y ocupa una gran parte del ala sur del palacio. A diferencia de muchas estancias de Versalles, esta galería no pertenece a la época de la monarquía absoluta, sino que fue creada en el siglo XIX durante el reinado de Luis Felipe I de Francia.
Cuando Luis Felipe llegó al trono en 1830 decidió transformar Versalles en un gran museo dedicado a la historia de Francia. Dentro de este proyecto nació la Galería de las Batallas, inaugurada en 1837, con el objetivo de rendir homenaje a las principales victorias militares francesas a lo largo de los siglos.
La galería tiene más de 100 metros de longitud y está decorada con enormes pinturas que representan algunas de las batallas más importantes de la historia del país, desde la Edad Media hasta el siglo XIX. Entre ellas se encuentran escenas como la victoria de Clodoveo I en la batalla de Tolbiac o episodios protagonizados por Napoleón Bonaparte. En total, la sala alberga más de treinta grandes cuadros históricos que narran distintos momentos clave de la historia militar francesa.

Apartamentos del Delfin y la Delfina
Los Apartamentos del Delfín y la Delfina eran las estancias destinadas al heredero al trono de Francia y a su esposa dentro del Palacio de Versalles. El título de delfín (dauphin en francés) lo recibía el príncipe heredero de la corona francesa, por lo que estos apartamentos estaban reservados al futuro rey mientras esperaba su ascenso al trono.
Durante el siglo XVIII, estos aposentos fueron utilizados por varios herederos, entre ellos Luis, Delfín de Francia, hijo de Luis XV. Más tarde también fueron ocupados por el futuro Luis XVI y su esposa María Antonieta tras su llegada a Versalles en 1770, cuando todavía ostentaban los títulos de delfín y delfina de Francia.
Estos apartamentos se encontraban en la planta baja del palacio, en una zona más privada que los grandes apartamentos ceremoniales del rey y de la reina. Las estancias estaban pensadas para la vida cotidiana del heredero y su familia, por lo que su decoración era algo más íntima y funcional, aunque seguía reflejando el lujo característico de Versalles, con muebles refinados, tapices y elaboradas decoraciones.

Apartamentos de Mesdames
Los Apartamentos de Mesdames también se encuentran en la planta baja del Palacio de Versalles y estaban destinados a varias de las hijas de Luis XV. En la corte francesa, el término Mesdames se utilizaba para referirse a las princesas reales, especialmente a las hijas del rey que residían en el palacio.
Entre las princesas que vivieron en estas estancias destacan Adelaida de Francia, Victoria de Francia y Sofía de Francia. Con el paso del tiempo, los apartamentos estuvieron especialmente asociados a Madame Adélaïde, una de las hijas favoritas del rey, que tuvo una gran influencia en la vida de la corte durante el siglo XVIII.
A diferencia de los grandes apartamentos ceremoniales del rey o de la reina, estas estancias estaban destinadas a la vida cotidiana de las princesas. Por ello, presentan una decoración más íntima y elegante, con muebles refinados, tapices florales, chimeneas ornamentadas y salas destinadas a actividades privadas como la lectura, la música o las reuniones familiares.

Jardines de Versalles
Después de visitar el Palacio por dentro, es hora de salir a sus magníficos jardines, que son uno de los ejemplos más famosos de jardín francés clásico. Fueron diseñados en el siglo XVII por el paisajista André Le Nôtre por encargo de Luis XIV con el objetivo de crear un espacio que reflejara el poder y la grandeza de la monarquía.
Los jardines se extienden a lo largo de más de 800 hectáreas y destacan por su diseño geométrico perfectamente organizado. Entre los elementos más destacados del jardín se encuentran varias fuentes monumentales, como la Fuente de Latona o la Fuente de Apolo, decoradas con esculturas mitológicas. Durante la época de la corte, estas fuentes formaban parte de grandes espectáculos hidráulicos que impresionaban a los visitantes y nobles que acudían a Versalles.
Los jardines también incluyen amplias zonas boscosas conocidas como bosquets, pequeños jardines ocultos que servían como espacios de ocio para la corte. En ellos se celebraban conciertos, fiestas y representaciones teatrales durante el reinado de Luis XIV.

Gran Canal
En el centro de los Jardines de Versalles destaca el Gran Canal, una de las obras más ambiciosas del diseño paisajístico de André Le Nôtre. El canal tiene forma de cruz con una longitud de aproximadamente 1,6 kilómetros, y en él se organizaban paseos en barca y espectáculos acuáticos que formaban parte de las fiestas y eventos celebrados en Versalles. Incluso llegaron a navegar embarcaciones inspiradas en las góndolas venecianas, que fueron regaladas al rey por la República de Venecia.
Hoy en día, el canal sigue siendo uno de los lugares más animados del parque. Puedes alquilar unas barcas de remos para recorrer una parte del canal y disfrutar de los jardines desde el agua, sobre todo durante los días soleados.

Orangerie
Dentro de los jardines hay varios edificios a los que prestar atención, y uno de ellos es la Orangerie. Fue construida entre 1684 y 1686 por el arquitecto Jules Hardouin-Mansart durante el reinado de Luis XIV como parte del gran proyecto de ampliación del palacio y sus jardines, y su función era proteger durante el invierno a los árboles de cítricos y otras plantas exóticas que decoraban los jardines.
En el siglo XVII, poseer este tipo de plantas era un símbolo de riqueza y prestigio, ya que requerían cuidados especiales para sobrevivir al clima frío. Durante los meses más fríos, los árboles se guardaban en el interior del edificio, mientras que en verano se colocaban en el exterior. Actualmente, la Orangerie alberga cientos de árboles entre naranjos, limoneros, granados o palmeras, y algunos de ellos tienen más de doscientos años de antigüedad.

Gran Trianón
Algo más alejado del Palacio principal, puedes visitar el Gran Trianón, construido en 1687 por orden de Luis XIV como un lugar de descanso donde el monarca podía escapar del estricto protocolo de la corte y disfrutar de un ambiente más íntimo. Durante el periodo del Imperio, Napoleón Bonaparte ordenó restaurarlo y lo utilizó como residencia.
El edificio fue diseñado por el arquitecto Jules Hardouin-Mansart y está construido principalmente con mármol rosadoo. Cuenta con una galería abierta con columnas que conecta las distintas estancias y ofrece vistas directas a los jardines que rodean el palacio.

Pequeño Trianón
Por su parte, el Pequeño Trianón fue construido entre 1762 y 1768 por orden de Luis XV y diseñado por el arquitecto Ange-Jacques Gabriel. En un principio, fue concebido como un lugar de retiro privado para el rey y su círculo más cercano. Sin embargo, su historia está especialmente ligada a María Antonieta, ya que Luis XVI se lo regaló poco después de subir al trono. La reina utilizó este palacio como un espacio donde podía alejarse de la estricta etiqueta de la corte y disfrutar de una vida más tranquila.
El edificio destaca por su elegante arquitectura neoclásica. Cada una de sus fachadas presenta un diseño ligeramente diferente, adaptado al entorno del jardín que lo rodea. En su interior, las salas están decoradas con gran refinamiento y reflejan el gusto artístico de finales del siglo XVIII. Alrededor del Pequeño Trianón se extiende un conjunto de jardines diseñados para crear un ambiente más natural que los formales jardines de Versalles.

Dominio de María Antonieta (Aldea de la Reina)
Por último, el Dominio de María Antonieta, también conocido como la Aldea de la Reina (Hameau de la Reine), es uno de los lugares más curiosos y pintorescos del complejo del Palacio de Versalles. Este pequeño conjunto de casas rurales fue construido entre 1783 y 1786 por encargo de María Antonieta como parte de su refugio privado cerca del Pequeño Trianón.
La aldea fue diseñada para recrear un idealizado pueblo rural normando, con casas de estilo campestre, tejados de paja, jardines y un lago artificial. Aunque a simple vista parece un pequeño pueblo tradicional, en realidad muchas de estas construcciones estaban decoradas en su interior y destinadas al ocio de la reina y su círculo más cercano.
En este lugar, María Antonieta buscaba escapar del rígido protocolo de la corte de Versalles y disfrutar de una vida más tranquila rodeada de naturaleza. Aquí paseaba, organizaba pequeñas reuniones y se dedicaba a actividades relacionadas con el campo y la jardinería, aunque el funcionamiento agrícola de la aldea también era real y contaba con animales y cultivos.
Cómo llegar al Palacio de Versalles
El Palacio de Versalles se encuentra a unos 20 kilómetros al suroeste de París y es una de las excursiones más populares desde la capital francesa. Gracias a su buena conexión con el transporte público, llegar hasta Versalles resulta bastante sencillo tanto en tren como en coche o excursión organizada.
La forma más habitual de llegar es utilizando el tren de cercanías RER C, que conecta el centro de París con la estación Versailles Château – Rive Gauche, situada a unos 10 minutos a pie de la entrada principal del palacio. El trayecto dura aproximadamente entre 30 y 40 minutos dependiendo de la estación desde la que se salga, siendo paradas habituales Saint-Michel Notre-Dame, Musée d’Orsay o Invalides.
Otra opción es tomar los trenes de la red SNCF desde la estación Paris Montparnasse hasta Versailles Chantiers o desde Paris Saint-Lazare hasta Versailles Rive Droite. En ambos casos el trayecto dura entre 20 y 30 minutos, aunque desde estas estaciones el paseo hasta el palacio es algo más largo, de unos 15 a 20 minutos.
Otra opción muy popular es reservar un tour organizado desde París. Este tipo de excursiones suelen incluir transporte en autobús o minivan, entrada al palacio y, en muchos casos, una visita guiada por las principales salas. Algunas visitas también incluyen acceso a los jardines, el Gran Trianón, el Pequeño Trianón y la Aldea de la Reina. Si no quieres complicarte con la logística, puede ser una gran idea.
Entradas al Palacio de Versalles
Ahora que conoces qué visitar en el Palacio de Versalles y cómo llegar, toca comprar las entradas. Aunque puedes comprarlas en taquilla, no te lo recomiendo, ya que se forman colas de horas (y al sol). Por tanto, es mejor comprarlas online con antelación en la web del Palacio de Versalles o de agencias autorizadas como Civitatis.
Ten en cuenta que deberás elegir una franja horaria, y mi recomendación es que sea lo más temprano posible para evitar las aglomeraciones de las horas centrales del día y que te dé tiempo a ver todo. Además, el precio varía si es temporada baja o alta, y si eres ciudadana europea o no.
Existen diferentes tipos de entradas según las zonas que se quieran visitar. La más completa es el Pasaporte de Versalles, que incluye el acceso al palacio, los jardines, el Gran Trianón, el Pequeño Trianón y el Dominio de María Antonieta. También existe una entrada más básica que solo da acceso al interior del palacio, incluyendo las principales salas como los Apartamentos del Rey, el Salón de los Espejos o los Apartamentos de la Reina.
El precio de las entradas al Palacio de Versalles en 2026 es:
| Modalidad de compra | Precio temporada alta | Precio temporada baja |
|---|---|---|
| Pasaporte (acceso completo) EEE | 32€ | 22€ |
| Pasaporte (acceso completo) No EEE | 35€ | 25€ |
| Área Trianón EEE | 12€ | 12€ |
| Área Trianón No EEE | 15€ | 15€ |
| Audigouía Palacio + Trianón | 8€ | 8€ |
| Audioguía solo Trianón | 4€ | 4€ |
| Visita guiada | 10€ (+ entrada) | 10€ (+ entrada) |
La temporada alta va del 1 de abril al 31 de octubre, y la baja del 1 de noviembre al 31 de marzo. Los menores de 18 años y menores de 26 años residentes en el Espacio Económico Europeo pueden entrar gratis.

Consejos para visitar el Palacio de Versalles
Te recomiendo al 100% visitar el Palacio de Versalles, pero, como hay mucha gente visitándolo, puede ser una odisea. Para que te sea más llevadera la visita, te voy a dar varios consejos. El primero es reservar la entrada o un tour con antelación por internet. De esta forma evitarás gran parte de las colas que se forman en las taquillas del palacio, especialmente en temporada alta.
Otro consejo importante es madrugar. Si no tienes entrada comprada con hora, cuanto antes llegues, antes podrás acceder al palacio. Pero incluso si ya tienes tu entrada reservada, merece la pena empezar la visita temprano, ya que el complejo es enorme y te llevará varias horas. De hecho, te recomiendo no planificar más cosas para el mismo día, porque entre el recorrido por el palacio, los jardines y los dominios del Trianón, es fácil pasar más de cinco horas visitando el complejo.
También es fundamental llevar ropa y calzado cómodos, ya que tendrás que caminar bastante. Las distancias dentro del recinto son grandes, especialmente si quieres visitar el Gran Trianón, el Pequeño Trianón o la Aldea de la Reina. Si prefieres evitar largas caminatas, dentro de los jardines hay algunas opciones de transporte, como un pequeño tren turístico que funciona con sistema hop on-hop off, permitiendo subir y bajar en diferentes paradas. También existe la posibilidad de alquilar pequeños carritos de golf para recorrer el parque por tu cuenta.
Si visitas Versalles en los meses más cálidos, no olvides llevar protección solar, gafas de sol y gorra, ya que tanto la cola de acceso como gran parte del recorrido por los jardines se realiza al aire libre y hay zonas con poca sombra.
Por último, ten paciencia. El Palacio de Versalles es uno de los monumentos más visitados de Europa, por lo que es normal encontrarse con grandes grupos de turistas y colas en algunas zonas del recorrido. Y sí, lamentablemente está bastante masificado. Lo mejor es tomárselo con calma, disfrutar de la visita y asumir que, probablemente, no serás la única persona intentando sacar la foto perfecta en el Salón de los Espejos.
Ya ves que hay muchas cosas que visitar en el Palacio de Versalles. Es un sitio imprescindible que conocer muy cerca de París, así que no dudes en dedicar un día a recorrerlo. ¡Te impresionarán tanto sus salas como sus jardines!
Este post pertenece a las guías para viajar sola a Francia y viajar sola a París
Viajera y fundadora de Quiero Viajar Sola. Desde que comencé a viajar sola en 2016 siempre tuve una inquietud: motivar a otras mujeres a viajar solas. Para ello, decidí crear este blog en 2018, en el que te cuento todos los viajes que he realizado en solitario en estos 10 años como viajera independiente y te doy consejos para que puedas organizar tu viaje por libre y disfrutar recorriendo el mundo en solitario.

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