40 cosas que ver en Valencia en 4 días (+ alrededores)

Valencia no es solo una de las ciudades más importantes de España en cuanto a población, sino también una de las más interesantes a la hora de visitar. Allí tienes historia, cultura y naturaleza, siendo un destino muy completo para realizar una escapada de varios días. Por ello, en este post te quiero contar qué ver en Valencia, tanto en la ciudad como en sus alrededores, para que no te pierdas nada cuando te decidas a pasar por allí.

He podido visitar Valencia en numerosas ocasiones, aunque quizá en las que más la descubierto ha sido en mi ruta en solitario por la Comunidad Valenciana en el verano de 2021 y en mi viaje a Valencia en verano de 2026, cuando participé en el evento Mujeres Viajeras de Guruwalk. En ambas ocasiones tuve tiempo de caminar por sus históricas calles, visitar monumentos que nunca había visto por dentro y, en general, disfrutar con calma de la ciudad. ¡Toma nota de lo que te recomiendo!

5% descuento Get Your Guide

Qué ver en Valencia en 4 días

Gracias a su ubicación junto al mar, Valencia es una ciudad muy visitada en verano por sus playas, pero también es un destino cultural y, por ello, es ideal para visitar en cualquier momento del año. El centro de la ciudad es perfecto para recorrerlo caminando, con calma, pues sus calles son estrechas y hay muchos monumentos, museos y detalles interesantes que contemplar.

Y es que Valencia tiene mucha historia. Fue fundada en el año 138 a.C. por los romanos como Valentia Edetanorum a orillas del río Turia. Tras la caída del Imperio romano, la ciudad pasó por manos visigodas y, a partir del año 714, quedó integrada en al-Ándalus. Durante la época musulmana experimentó un importante crecimiento urbano, con la construcción de murallas, acequias, baños y numerosos edificios que transformaron por completo la ciudad.

En 1238, el rey Jaime I de Aragón conquistó Valencia y la incorporó a la Corona de Aragón, convirtiéndola en la capital del recién creado Reino de Valencia. A partir de entonces comenzó una de las etapas más prósperas de su historia, especialmente durante los siglos XV y XVI, cuando se consolidó como uno de los principales puertos comerciales del Mediterráneo y vivió un gran florecimiento económico, cultural y artístico, conocido como el Siglo de Oro valenciano. En la actualidad, Valencia es la tercera ciudad más poblada de España y uno de los destinos turísticos más importantes del país.

En este post he dividido la visita a Valencia en cuatro días para que puedas conocer lo imprescindible, profundizar y ver muchos de los monumentos y espacios turísticos que la ciudad tiene tanto en el centro histórico como en su parte marítima. Para que te ubiques mejor, aquí te dejo un mapa donde verás indicado todo lo que menciono en este post:

Ebook consejos para viajar sola

Día 1: tour e imprescindibles del centro de Valencia

Para comenzar tu visita a Valencia, te recomiendo hacerlo en el centro histórico. Allí se concentran la mayoría de monumentos por visitar y los sitios históricos más importantes. Puedes ir a todas partes por tu cuenta caminando, aunque también tienes muchas actividades y visitas guiadas o free tours si te apetece conocer mejor la historia de la ciudad.

En mi segundo viaje sola hice este free tour y te lo recomiendo mucho. El guía, Antonio, lo hace muy ameno y te cuenta la historia de una forma sencilla, entre bromas y curiosidades. Mi recomendación es que hagas el tour por la mañana y así por la tarde puedes visitar por dentro los sitios por los que has pasado, ya que con las visitas guiadas y free tours no se suele entrar en muchos de los monumentos.

Plaza del Ayuntamiento

La Plaza del Ayuntamiento es un buen punto de partida para comenzar a conocer la ciudad. El edificio que da nombre a la plaza es el Ayuntamiento de Valencia, construido entre finales del siglo XVIII y principios del XX. Su fachada de estilo ecléctico destaca por la torre del reloj y su gran balcón, desde el que cada año las Falleras Mayores inauguran las Fallas con la tradicional Crida y desde donde también se siguen algunos de los actos más importantes de las fiestas. En su interior es posible visitar gratuitamente varias estancias de lunes a viernes por la mañana, como el Salón de Cristal, la Escalinata Imperial o el Museo Histórico Municipal, donde se conserva la Real Senyera, la histórica bandera de la ciudad.

Frente al Ayuntamiento se encuentra el Edificio de Correos y Telégrafos, uno de los edificios modernistas más representativos de Valencia. Construido a principios del siglo XX, llama la atención por su elegante fachada y, sobre todo, por la espectacular cúpula de cristal que cubre el vestíbulo principal. Aunque continúa funcionando como oficina de correos, merece la pena entrar unos minutos durante el horario de oficina para admirar su arquitectura.

Además, en esta plaza también podrás contemplar otros edificios modernistas, pero más allá de la arquitectura, esta plaza es también el corazón de los eventos que se celebran en la ciudad durante todo el año. Por ejemplo, durante las Fallas aquí se celebran las famosas mascletàs y podrás ver la Falla del Ayuntamiento, una de las más grandes.

Yo frente el Ayuntamiento de Valencia
El Ayuntamiento es uno de los edificios más destacados de Valencia

Mercado Central de Valencia

A pocos pasos de la plaza del Ayuntamiento tienes el Mercado Central de Valencia, uno de los mercados de productos frescos más grandes de Europa. Fue inaugurado en 1928 y ocupa más de 8.000 metros cuadrados, con cerca de 300 puestos donde se venden frutas, verduras, carnes, pescados, embutidos, quesos, especias y todo tipo de productos locales.

El edificio es también una joya del modernismo valenciano. Diseñado por los arquitectos Alexandre Soler y Francesc Guàrdia, destaca por su estructura de hierro, las vidrieras de colores, la cerámica decorativa y la gran cúpula central, que alcanza unos 30 metros de altura y llena el interior de luz natural.

En las cúpulas del mercado puedes ver dos veletas que suelen pasar desapercibidas. Una representa un loro (o cotorra) y la otra un pez espada. El loro hace referencia al bullicio y las conversaciones entre vecinos que se daban cita en el mercado no solo para comprar, sino también para enterarse de las noticias. Mientras, el pez espada representa la importancia del pescado y del mar en la alimentación valenciana.

Fachada del mercado
El bonito edificio modernista del Mercado Central

Iglesia de los Santos Juanes

Al lado del mercado está la Iglesia de los Santos Juanes, dedicada a San Juan Bautista y San Juan Evangelista. Su origen se remonta al siglo XIII, poco después de la conquista cristiana de la ciudad por Jaime I, aunque quedó destruida durante la Guerra Civil y su interior ha sido reconstruido en base a fotografías antiguas.

Su espectacular fachada principal, orientada hacia la Plaza del Mercado, es una de las más fotografiadas de Valencia. Destacan las esculturas, las columnas salomónicas, los abundantes elementos decorativos y, sobre todo, la gran hornacina central con la imagen de la Virgen del Rosario. En la parte superior sobresale un gran reloj y una curiosa veleta conocida como el Pardal de Sant Joan, una figura con forma de águila que se ha convertido en uno de los símbolos del templo y de las leyendas urbanas de Valencia.

El interior también merece una visita por sus capillas barrocas y el conjunto de pinturas al fresco realizado en el siglo XVII por Antonio Palomino, uno de los pintores más importantes del barroco español. Estas obras cubren gran parte de la bóveda y representan escenas de la Gloria, aunque durante muchos años permanecieron ocultas y deterioradas por el mencionado incendio. Para visitarla, puedes comprar tu entrada aquí.

Fachada de la iglesia
Entrada y campanario de la iglesia de los Santos Juanes

Lonja de la Seda

En frente del mercado y la iglesia está otro de los edificios más icónicos de Valencia: la Lonja de la Seda. Está declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde 1996, y es que es un edificio único en el mundo. Fue construido entre 1482 y 1533 como sede de las transacciones comerciales relacionadas, entre otras cosas, con la seda, un producto que convirtió a Valencia en uno de los grandes centros mercantiles del Mediterráneo.

El edificio está considerado como una de las obras maestras del gótico civil europeo. Merece la pena visitarlo por dentro, sobre todo por el Salón Columnario o Sala de Contratación, con sus enormes columnas helicoidales, que se elevan como si fueran palmeras de piedra hasta las bóvedas de crucería. En esta sala se reunían los mercaderes para negociar y firmar contratos.

La visita también incluye el Patio de los Naranjos, un espacio ajardinado que da la bienvenida al visitante, el Consulado del Mar, donde se resolvían los conflictos comerciales relacionados con la navegación y el comercio marítimo, y la torre, que además de albergar una capilla fue utilizada como prisión para aquellos comerciantes que incumplían sus obligaciones o no pagaban sus deudas.

Pero más allá de sus impresionantes salas, merece también la pena detenerse a contemplar sus gárgolas y esculturas decorativas. Algunas muestran monstruos, dragones o demonios, mientras que otras representan escenas satíricas, personajes caricaturescos e incluso figuras de contenido erótico, que servían para hacer una crítica social y religiosa, representando los vicios, la lujuria y los pecados del clero (recuerda que la iglesia estaba enfrente) para advertir al pueblo de sus peligros.

Yo en la Sala de Contratación
La Sala de Contratación es una auténtica joya

Plaza Redonda

El siguiente lugar que merece la pena conocer es la Plaza Redonda, que tiene precisamente esa forma. Fue construida en 1840 por el arquitecto Salvador Escrig y lo más curioso es que se concibió como el centro geométrico de la ciudad histórica. Su edificios se componen de balcones y soportales y, en ellos, durante décadas había puestos dedicados a la venta de telas, mercería, encajes, bordados y otros productos relacionados con la costura. Hoy sigue teniendo esa función comercial, con algunas tiendas y cafeterías.

Vista de la plaza desde arriba
La Plaza Redonda vista desde la Torre de Santa Catalina

Iglesia de Santa Catalina

Al lado de la plaza te recomiendo mucho visitar la Iglesia de Santa Catalina Mártir. Fue construida tras la conquista cristiana de Valencia por Jaime I sobre el solar de una antigua mezquita, aunque el edificio que vemos hoy combina elementos góticos con importantes reformas barrocas realizadas entre los siglos XVII y XVIII.

Su elemento más característico es el campanario barroco, considerado uno de los más bellos de la Comunidad Valenciana. Fue levantado entre 1688 y 1705 por el arquitecto Juan Bautista Viñes y presenta una planta hexagonal dividida en cuatro cuerpos que se estrechan a medida que ganan altura. Se puede subir hasta lo alto de la torre y disfrutar de las vistas tras subir unos cuantos escalones. Cuesta 2€ y merece la pena.

Yo disfrutando de las vistas desde la torre
Desde lo alto de la torre se ve por ejemplo el Miguelete de la Catedral

Plaza de la Reina

Desde la torre saldrás hacia la Plaza de la Reina, una de las más grandes del centro de Valencia. Tras la profunda remodelación finalizada en 2022, se ha convertido en un gran espacio peatonal desde donde ver la fachada de la Catedral de Valencia y el Miguelete, su campanario. Si quieres visitar ambos, la entrada se realiza por aquí.

Además, adornando la plaza puedes ver algunas esculturas, como la de Rafael Guastavino Moreno, uno de los valencianos más influyentes y, al mismo tiempo, más desconocidos de la historia de la arquitectura. Guastavino nació muy cerca de este lugar en 1842 y, tras emigrar a Estados Unidos, revolucionó la construcción gracias a su perfeccionamiento de la bóveda tabicada o bóveda catalana, una técnica tradicional valenciana que adaptó y patentó al otro lado del Atlántico. Gracias a ella participó en algunos de los edificios más emblemáticos de ciudades como Nueva York, Boston o Washington, por lo que es conocido como «el arquitecto de Nueva York«.

Vista de la plaza con la Catedral al fondo
La plaza, tras la reforma

Catedral de Valencia

La Catedral de Valencia, oficialmente Catedral-Basílica Metropolitana de la Asunción de Nuestra Señora de Valencia, es uno de los monumentos más importantes de la ciudad. Su construcción comenzó en 1262, pocos años después de la conquista cristiana de Valencia por Jaime I, sobre el mismo lugar donde anteriormente existieron un templo romano y, más tarde, la mezquita mayor de la ciudad. El resultado es un edificio que resume buena parte de la historia valenciana y en el que conviven armoniosamente estilos que van desde el románico y el gótico valenciano hasta el Renacimiento, el barroco y el neoclasicismo.

Una de sus principales señas de identidad es el Miguelete o Micalet, el campanario gótico que se ha convertido en uno de los símbolos de Valencia. Con una altura de unos 51 metros y una escalera de 207 escalones, es uno de los mejores miradores de la ciudad. En este caso cuesta 3€.

Mientras, visitar el interior de la Catedral cuesta 12€ y destaca especialmente la Capilla del Santo Grial, donde se custodia el Santo Cáliz de Valencia. Según la tradición y diversos estudios históricos, esta copa de ágata de origen oriental podría ser la utilizada por Jesucristo durante la Última Cena. Además, en su museo pueden contemplarse obras de artistas como Francisco de Goya, Juan de Juanes o Maella, así como la reliquia del brazo de San Vicente Mártir.

Por fuera, merece la pena detenerse a observar sus tres portadas, ya que cada una pertenece a un estilo arquitectónico diferente. La Puerta de la Almoina es románica y la más antigua, la Puerta de los Apóstoles, de estilo gótico, y la Puerta de los Hierros, de estilo barroco, que es la de la fachada.

Puerta de la Almoina y Miguelete
Rincón detrás de la Catedral con la puerta románica y el Miguelete de fondo

Centro Arqueológico de la Almoina

Detrás de la Catedral te recomiendo visitar el Centro Arqueológico de la Almoina, un espacio subterráneo que conserva los restos arqueológicos de la antigua Valentia, fundada por los romanos en el año 138 a.C. Lo que hoy puede visitarse es el resultado de las excavaciones realizadas entre 1985 y 2005, que sacaron a la luz más de dos mil años de historia perfectamente superpuestos. La entrada cuesta 2€ entre semana y es gratis los domingos por la mañana.

A diferencia de otros museos arqueológicos, en La Almoina no se exponen únicamente piezas encontradas en las excavaciones, sino que el verdadero protagonista es el propio yacimiento. A través de pasarelas elevadas, el visitante recorre los restos de calles, edificios y monumentos que pertenecieron a la ciudad romana, visigoda, islámica y cristiana, permitiendo observar cómo Valencia fue transformándose con el paso de los siglos.

Entre los vestigios más destacados se encuentran las termas romanas, consideradas entre las más antiguas de la península ibérica, un santuario dedicado a Asclepio, dios de la medicina, un antiguo horreum o almacén de grano, parte del foro romano, la curia donde se reunían las autoridades municipales y varios tramos de las calles originales de la colonia. También pueden contemplarse restos de la etapa visigoda, como un baptisterio y un ábside relacionado con el culto a San Vicente, además de estructuras del antiguo alcázar islámico, entre ellas una noria, un patio con lavadero y parte de la fortificación musulmana.

Termas romanas
Las termas romanas, uno de los muchos restos que se pueden ver en el museo

El Almudín

Al lado está el Almudín, un magnífico ejemplo de la arquitectura gótica valenciana. Fue construido a comienzos del siglo XIV sobre parte del antiguo alcázar musulmán como el gran almacén municipal de trigo de la ciudad. Su nombre procede del árabe al-mudí, una antigua unidad de medida para los cereales, y refleja la función que desempeñó durante siglos: almacenar, controlar y distribuir el grano que abastecía a la población.

Con el crecimiento de Valencia durante los siglos XV y XVI, el edificio fue ampliándose hasta adquirir el aspecto que conserva en la actualidad. Dentro destacan las pinturas murales que decoran sus paredes y que fueron realizadas entre los siglos XVII y XVIII, representando escenas relacionadas con la llegada del trigo a Valencia, los trabajos de carga y descarga y los santos protectores de los gremios vinculados al comercio del cereal.

Tras dejar de desempeñar su función como granero municipal, el edificio acogió durante gran parte del siglo XX el Museo Paleontológico de Valencia. Desde su restauración en la década de 1990, el Almudín funciona como una sala de exposiciones temporales. La entrada suele ser gratuita.

Interior del Almudín
El interior del Almudín y las pinturas murales que lo decoran

Real Basílica de Nuestra Señora de los Desamparados

De frente, la basílica de la Virgen de los Desamparados, dedicada a la patrona de la ciudad y de toda la Comunidad Valenciana. Fue construida entre 1652 y 1667 para albergar la creciente devoción a la imagen de la Virgen, una talla gótica del siglo XV, ya que la antigua capilla de la Catedral se había quedado pequeña para acoger a los fieles.

Exteriormente destaca por su arquitectura barroca y, sobre todo, por su singular cúpula oval, una solución arquitectónica muy innovadora para la época y poco habitual en los templos españoles. En el interior, el espacio también gira en torno a esa planta elíptica. La cúpula está decorada con espectaculares frescos realizados por Antonio Palomino que representan la glorificación de la Virgen. Como curiosidad, en esta iglesia se celebra misa durante 12 horas seguidas, así que es muy posible que cuando la visites, se esté celebrando el oficio y no puedas visitarla libremente.

Interior de la basílica
La basílica tiene una particular forma ovalada

Plaza de la Virgen

Cruzando bajo el arco que une la Catedral con la Basílica llegarás a la Plaza de la Virgen. Ocupa el lugar donde se encontraba el foro de la Valentia romana, el centro político, religioso y comercial de la ciudad hace más de dos mil años. Desde entonces ha sido el escenario de algunos de los principales acontecimientos de la historia valenciana y continúa siendo uno de los puntos de encuentro más importantes tanto para los habitantes de la ciudad como para los visitantes.

Rodeando la plaza se alzan tres de los edificios más representativos de Valencia: la Catedral, la Real Basílica de Nuestra Señora de los Desamparados y el Palacio de la Generalitat Valenciana, sede del gobierno autonómico. Esta concentración de monumentos convierte a la plaza en uno de los conjuntos arquitectónicos más espectaculares de la ciudad.

Además, en el centro de la plaza destaca la Fuente del Turia, inaugurada en 1976. La escultura principal representa al río Turia como un hombre recostado que sostiene una cornucopia, símbolo de la fertilidad y la abundancia. A su alrededor aparecen ocho figuras femeninas que simbolizan las históricas acequias de la huerta valenciana (Quart, Benàger i Faitanar, Mislata, Favara, Rovella, Tormos, Mestalla y Rascanya), recordando la estrecha relación entre la ciudad, el río y el sistema de regadío que durante siglos ha hecho prosperar la agricultura valenciana.

Más allá de sus monumentos, aquí se celebran algunos de los actos más importantes del calendario valenciano, como las fiestas en honor a la Virgen de los Desamparados o la Ofrenda de Flores a la Virgen durante las Fallas.

Vista de la plaza con la Catedral de fondo
La basílica de la Virgen de los Desamparados, la Catedral de Valencia y la fuente del Turia

Tribunal de las Aguas de Valencia

La plaza también está estrechamente ligada al histórico Tribunal de las Aguas de la Vega de Valencia, declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO. Aunque sus orígenes exactos no se conocen con certeza, la mayoría de los historiadores sitúan el nacimiento de esta institución en la época de al-Ándalus, cuando ya existía un complejo sistema de acequias para repartir el agua del río Turia. Tras la conquista cristiana de Valencia en 1238, el rey Jaime I decidió mantener este modelo de gestión por su eficacia, permitiendo que continuara funcionando hasta nuestros días. El tribunal está formado por los ocho síndicos representantes de las principales acequias históricas de la huerta valenciana ya mencionadas (las de la fuente).

Cada jueves a las 12:00 horas los síndicos se reúnen al aire libre frente a la Puerta de los Apóstoles de la Catedral de Valencia para celebrar una sesión pública. Vestidos con la tradicional blusa negra de los labradores valencianos, escuchan las denuncias de los regantes, deliberan y dictan sentencia de forma oral, íntegramente en valenciano. Los juicios son breves, las decisiones son inmediatas y no existe posibilidad de apelación, una muestra de un sistema de justicia basado en la confianza, la tradición y el consenso. Si el jueves coincide con un día festivo, la sesión suele adelantarse al miércoles.

Portal por donde salen los síndicos
Portal por el que salen los síndicos que celebran el Tribunal

Palau de la Generalitat Valenciana

También en esta plaza se ubica el Palau de la Generalitat Valenciana, sede del gobierno autonómico. Comenzó a construirse en 1421 como sede de la Diputación del General del Reino de Valencia, la institución encargada de administrar los impuestos y representar al antiguo reino ante las Cortes. A lo largo de los siglos también fue sede de la Real Audiencia y de la Diputación Provincial, hasta convertirse en la sede del gobierno valenciano tras la recuperación del autogobierno.

El edificio está considerado una de las mejores muestras de la arquitectura civil gótica valenciana, aunque las ampliaciones realizadas durante los siglos XVI y XVII incorporaron numerosos elementos renacentistas. Su fachada principal, orientada hacia la Plaza de Manises, destaca por sus ventanas góticas y por las dos torres que flanquean el edificio. La torre que da a la Plaza de la Virgen fue construida en el siglo XVI por el maestro Joan Corbera, mientras que la torre opuesta es una reconstrucción realizada en 1952 para devolver al conjunto su aspecto simétrico.

Aunque desde el exterior ya impresiona, el interior alberga algunos de los espacios más bellos del patrimonio valenciano. Destacan el Patio Gótico, cubierto actualmente por una estructura de cristal, la monumental escalera de piedra y las Salas Doradas, decoradas con espectaculares techos artesonados de madera. También sobresale la Sala Nova o Salón de Cortes, con su techumbre renacentista tallada en madera y los frescos de artistas como Joan Sarinyena y Vicent Requena. Su interior se puede visitar, aunque es necesario solicitarlo a la propia Generalitat previamente.

Fachada del palacio que da a la plaza de la Virgen
La parte del palacio que se ve desde la plaza de la Virgen

Palacio de los Borgia

A pocos pasos de la plaza de la Virgen no te puedes perder el Palacio de los Borja (o Palau dels Borja), que actualmente es la sede de Les Corts Valencianes, el parlamento de la Comunidad Valenciana. El palacio fue mandado construir por la poderosa familia Borja (Borgia), una de las sagas más influyentes del Renacimiento europeo, de la que surgieron dos papas: Calixto III y Alejandro VI. Aunque la familia alcanzó fama internacional desde Roma, sus raíces estaban en el antiguo Reino de Valencia, por lo que este edificio simboliza el enorme poder político y económico que los Borja llegaron a acumular durante aquella época.

Su fachada destaca por la sobriedad y elegancia propias del gótico civil valenciano. Construida en piedra, presenta una gran portada de arco de medio punto, amplias ventanas y una galería superior que refleja la transición hacia el Renacimiento. En el interior se conservan elementos de gran valor, como el patio central, la monumental escalera de piedra y varios artesonados de madera. Para visitarlo, también hay que concertar la visita previamente con la institución.

Fachada del palacio
El antiguo palacio de la familia Borgia es ahora las Cortes Valencianas

Torres de Serranos

El siguiente punto del recorrido que te propongo son las Torres de Serranos, una de las antiguas puertas de acceso a la ciudad medieval. Fueron construidas entre 1392 y 1398 por el maestro Pere Balaguer con el objetivo de reforzar las murallas y proteger el principal acceso desde el norte, y el conjunto está formado por dos torres pentagonales unidas por un gran arco central.

Aunque fueron concebidas como una fortificación, también desempeñaban una función representativa, ya que por ellas entraban en la ciudad los reyes, embajadores y otras personalidades durante las ceremonias oficiales. A partir de 1586 dejaron de cumplir una función militar y fueron utilizadas como prisión para nobles y caballeros, un hecho que, paradójicamente, contribuyó a su conservación. Cuando en el siglo XIX se demolieron la mayor parte de las murallas medievales para permitir la expansión de la ciudad, las torres se salvaron precisamente porque seguían utilizándose como cárcel. Más tarde, durante la Guerra Civil Española, sirvieron como refugio y depósito para proteger numerosas obras de arte.

Hoy es posible subir a las terrazas de las torres, desde donde tendrás unas magníficas vistas del casco histórico, los Jardines del Turia y el antiguo cauce del río. Subir cuesta 2€ durante la semana y es gratis el domingo por la mañana, como muchos otros monumentos de la ciudad.

Fachada interior de las torres
Las torres de Serranos son uno de los pocos vestigios del sistema defensivo medieval de Valencia

Barrio del Carmen

Desde las Torres de Serranos te propongo adentrarte en el Barrio del Carmen, uno de los rincones con más personalidad de Valencia. Sus estrechas calles empedradas, plazas escondidas, edificios históricos, bares con encanto y pequeñas tiendas invitan a recorrerlo sin prisas. Además, aquí se concentran algunos de los museos más interesantes de la ciudad, de los que te hablo en otro apartado (Museos y jardines), por lo que puedes decidir si visitarlos durante este paseo o reservarlos para otro momento del viaje.

El Carmen es el barrio más alternativo de Valencia y uno de los principales referentes del arte urbano de la ciudad. Sus fachadas están decoradas con murales y grafitis creados por artistas locales e internacionales, de modo que prácticamente cada calle esconde alguna obra sorprendente. Merece la pena pasear con calma y levantar la vista de vez en cuando, porque muchas de las intervenciones más interesantes aparecen en rincones inesperados.

Mural en la calle Baja
Uno de los muchos murales que puedes ver paseando por el barrio del Carmen

Portal de la Valldigna

Paseando por el Carmen te encontrarás con el Portal de la Valldigna, uno de los escasos restos que se conservan de la antigua muralla islámica de Valencia. Fue abierto hacia el año 1400 sobre la muralla musulmana del siglo XI para comunicar la ciudad cristiana con la morería, el barrio donde residía la población musulmana tras la conquista de Valencia por Jaime I.

Arco que forma la puerta
Uno de los lados del arco de la muralla islámica

Iglesia de San Nicolás de Bari

Una de las calles que delimita el barrio del Carmen es la calle de Caballeros y desde ella tendrás acceso a uno de los templos más impresionantes de Valencia: la Iglesia de San Nicolás de Bari y San Pedro Mártir. Sus orígenes se remontan al siglo XIII, cuando fue levantada sobre una antigua mezquita poco después de la conquista de la ciudad. Aunque conserva la estructura del gótico valenciano, en el siglo XVII fue completamente redecorada con un espectacular programa barroco que la convirtió en una auténtica joya artística.

Su principal atractivo son los frescos que cubren la bóveda, considerados una de las obras maestras del barroco español. Pintados por Dionís Vidal siguiendo los diseños del artista Antonio Palomino, ocupan más de 2.000 metros cuadrados y representan escenas de la vida de San Nicolás de Bari y San Pedro Mártir, además de una gran representación de la Gloria. La riqueza de detalles, la luminosidad de los colores y el efecto de profundidad hacen que muchos comparen este templo con la Capilla Sixtina, motivo por el que es conocida popularmente como la «Capilla Sixtina Valenciana«. Aquí puedes comprar tu entrada.

Interior de la iglesia
Los frescos y la decoración interior de la iglesia son una auténtica joya

Torres de Quart

Siguiendo la calle Caballeros hacia el oeste llegarás hasta las Torres de Quart que son, junto con las Torres de Serranos, las únicas puertas que se conservan de la antigua muralla medieval de Valencia. Fueron construidas entre 1441 y 1460 para proteger el acceso occidental a la ciudad, el que recibía a los viajeros procedentes de Castilla a través del camino que conducía a la localidad de Quart de Poblet, de donde toman su nombre.

Su diseño está inspirado en el Castel Nuovo de Nápoles y están formadas por dos enormes torres semicilíndricas unidas por un cuerpo central con un gran arco de medio punto. Fueron diseñadas para resistir ataques gracias a sus gruesos muros de mampostería y a su sistema de matacanes y almenas, y uno de los detalles más llamativos del monumento son precisamente las marcas de los impactos de los cañones que todavía pueden verse en su fachada exterior provocados durante el asedio napoleónico de 1808, en el contexto de la Guerra de la Independencia.

Las torres también desempeñaron funciones muy distintas a lo largo de su historia. En el siglo XVII fueron convertidas en cárcel de mujeres y, posteriormente, en el siglo XIX, pasaron a utilizarse como prisión militar, función que mantuvieron hasta 1932. Al igual que las Torres de Serranos, también puedes subir a su parte superior para disfrutar de las vistas y la entrada son 2€ durante toda la semana, excepto el domingo por la mañana que es gratis.

Las torres y sus restos de cañonazos
Imposible no fijarse en todos los impactos que tienen las torres

Ebook consejos para viajar sola

Día 2: Turia y Albufera

Para tu segundo día en Valencia, te recomiendo ir hasta otros dos lugares imprescindibles de la ciudad y sus alrededores. En este caso no están en el centro, así que vas a necesitar transporte público. Te recomiendo mirar en Google Maps cómo llegar de un sitio a otro para saber qué opción es la más rápida.

Jardines del Turia

Para empezar con este segundo día, ¿qué tal dar un paseo a pie o en bici por el parque más grande de Valencia? Los Jardines del Turia son el gran pulmón verde de la ciudad con casi 10 kilómetros de longitud, ya que atraviesan la ciudad de oeste a este siguiendo el antiguo cauce del río Turia.

Su origen está ligado a uno de los episodios más importantes de la historia reciente de Valencia. Tras la devastadora riada de 1957, que causó graves inundaciones en la ciudad, se decidió desviar el cauce del Turia hacia el sur mediante el conocido como Plan Sur. En un primer momento se planteó construir una autopista en el antiguo cauce, pero la movilización ciudadana, resumida en el lema «El riu és nostre i el volem verd» («El río es nuestro y lo queremos verde»), consiguió que ese espacio se transformara en un gran jardín. ¡Menos mal!

A lo largo del parque se suceden diferentes zonas, como jardines mediterráneos, áreas infantiles y numerosas instalaciones deportivas. El recorrido está atravesado por 18 puentes, algunos históricos, como el Puente de Serranos o el Puente del Real, y otros mucho más modernos, como el Puente de la Exposición, diseñado por Santiago Calatrava.

Zona de los jardines
Zonas verdes, carriles bici, paseos y puentes históricos conforman los Jardines del Turia

Palau de la Música de Valencia

Avanzando por los Jardines del Turia te encontrarás con el Palau de la Música de Valencia, inaugurado en 1987. Desde su apertura se ha convertido en uno de los edificios más emblemáticos de la Valencia contemporánea y en la sede de la Orquesta de València, además de acoger una intensa programación de conciertos durante todo el año.

El edificio fue diseñado por el arquitecto José María García de Paredes, uno de los grandes especialistas españoles en auditorios. Su imagen más característica es la enorme fachada acristalada, una gran bóveda de cristal que permite que la luz natural inunde el vestíbulo y que integra el edificio con los jardines que lo rodean.

En su interior destacan dos salas de conciertos. La principal, la Sala Iturbi, con capacidad para unas 1.800 personas, está destinada a grandes conciertos sinfónicos, mientras que la Sala Rodrigo acoge recitales de cámara y actuaciones de menor formato.

Exterior del palau
El Palau, en plenos Jardines del Turia

Ciudad de las Artes y las Ciencias

Al final de los Jardines del Turia llegarás a uno de los espacios museísticos y artísticos más importantes de España: la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia. Fue inaugurada en 1998 y diseñada principalmente por el arquitecto valenciano Santiago Calatrava, con la colaboración de Félix Candela en uno de los edificios. Sus llamativas construcciones de color blanco, rodeadas por grandes láminas de agua, han aparecido en numerosas películas, series y campañas publicitarias, convirtiéndose en la imagen más internacional de la ciudad.

El complejo está formado por varios edificios dedicados a la ciencia, la cultura y el entretenimiento. Uno de los más conocidos es el Hemisfèric, inaugurado en 1998, cuya estructura recuerda a un enorme ojo humano. En su interior alberga un cine IMAX, un planetario y una sala de proyecciones digitales donde se exhiben documentales y experiencias inmersivas para toda la familia.

Junto a él se encuentra el Museu de les Ciències Príncipe Felipe, un museo interactivo pensado para aprender experimentando. Sus exposiciones permiten descubrir de forma divertida temas relacionados con la tecnología, la biología, la física o el espacio.

Otro de los grandes protagonistas es el Oceanogràfic, el mayor acuario de Europa. Reúne miles de animales pertenecientes a cientos de especies marinas procedentes de todos los océanos del planeta. Uno de sus espacios más impresionantes es el túnel submarino, donde tiburones, rayas y otras especies nadan sobre la cabeza de los visitantes.

El conjunto se completa con el Palau de les Arts Reina Sofía, dedicado a la ópera y las artes escénicas; el Umbracle, un paseo ajardinado con plantas mediterráneas y esculturas contemporáneas desde el que se obtienen magníficas vistas del complejo; y el Ágora, un edificio multifuncional que acoge eventos culturales, deportivos y exposiciones.

Aunque no tengas previsto visitar ninguno de sus edificios, merece la pena acercarse para recorrer el recinto al aire libre y hacerse fotos con sus originales formas arquitectónicas. Y si quieres visitarlos, puedes conocer todos con la entrada general o comprar las entradas de forma individual si hay algo que no te interesa.

Museo de las Ciencias y Agora
El rincón formado por el Museo de las Ciencias y el Ágora al fondo

Albufera de Valencia

Una vez hayas visitado toda esta zona, mi recomendación es que tomes el autobús 24 que va hacia El Palmar para visitar otra de las grandes joyas valencianas: el Parque Natural de la Albufera. Está situado a unos 10 kilómetros del centro de Valencia y es un gran humedal protegido que combina una gran laguna de agua dulce, extensos arrozales, dunas y bosques mediterráneos, formando un paisaje único que ha dado forma a la cultura y la gastronomía valencianas durante siglos.

La gran protagonista del parque es la Albufera, una de las lagunas costeras más importantes de España y un refugio para cientos de especies de aves. Dependiendo de la época del año, es posible observar garzas, flamencos, cormoranes o diferentes especies de patos. Además, el paisaje cambia completamente con las estaciones: en primavera los arrozales comienzan a inundarse, en verano se tiñen de un intenso color verde y, en otoño, tras la cosecha, adquieren tonos dorados.

Una de las experiencias más populares es realizar un paseo en barca tradicional por la laguna. Estas embarcaciones, conocidas como albuferencs, permiten recorrer el humedal mientras los barqueros explican la historia del parque, su fauna y la importancia del cultivo del arroz. Si puedes elegir la hora de la visita, yo te recomiendo el atardecer. Así lo hice yo y los colores son muy bonitos al final del día.

Te cuento mi experiencia en mi post sobre cómo visitar la Albufera de Valencia

Atardecer en la Albufera
No te puedes perder los atardeceres de la Albufera de Valencia

5% descuento Get Your Guide

Día 3: excursión y frente marítimo de Valencia

Una vez que hayas visto lo imprescindible de Valencia, te recomiendo dedicar una mañana a hacer una excursión a algún pueblo de la provincia (te recomiendo algunos en la sección de «Qué ver cerca de Valencia«). ¡Hay sitios muy bonitos y con mucha historia que merecen mucho la pena! Después, por la tarde, especialmente en el verano, puedes relajarte un poquito en la playa.

Barrio del Cabañal

Antes de bajar a la playa, puedes darte un paseo por el Cabanyal o Cabañal, uno de los barrios con más personalidad de Valencia. Nació como un pequeño poblado de pescadores independiente de Valencia y todavía conserva gran parte de ese carácter tradicional. Su principal seña de identidad son las casas modernistas revestidas con azulejos de colores, muchas de ellas construidas entre finales del siglo XIX y principios del XX. Las fachadas están decoradas con mosaicos, cerámica vidriada, balcones de hierro forjado y motivos marineros, por lo que fue declarado Bien de Interés Cultural en 1993 y constituye uno de los mejores ejemplos de arquitectura popular modernista de España.

Aunque durante décadas el Cabanyal sufrió un importante deterioro debido a un proyecto urbanístico que pretendía prolongar la avenida Blasco Ibáñez hasta el mar, la fuerte movilización vecinal consiguió frenar su demolición. En los últimos años el barrio ha vivido un proceso de recuperación que ha permitido restaurar numerosos edificios históricos y atraer nuevos comercios, cafeterías, galerías de arte y restaurantes, sin perder del todo su identidad tradicional.

Una calle del Cabañal
Las casas modernistas y de azulejos dan carácter propio al barrio marinero de Valencia

Playas de Valencia

Y ahora sí, si te quieres relajar junto al mar, Valencia cuenta con varias playas donde darse un chapuzón, tomar el sol o practicar deportes acuáticos. La playa más conocida es la Malvarrosa, que cuenta con todo tipo de servicios, como alquiler de hamacas, duchas, zonas deportivas, parques infantiles y una amplia oferta de bares y restaurantes. Después de la Malvarrosa tienes la playa de la Patacona, algo más tranquila por estar un poco más alejada de la ciudad (aunque haya urbanizaciones y llega el transporte público). También tienes todos los servicios y chiringuitos para comer y tomar algo.

Hacia el sur de la ciudad se extienden las playas del Parque Natural de la Albufera, como la Playa de El Saler o la Playa de la Devesa. En este caso están rodeadas de dunas y pinares, así que al conservar un entorno mucho más natural y protegido, son más tranquilas.

Yo tomando el sol en la playa
Disfrutando del día en la playa de la Malvarrosa

5% descuento Heymondo Seguros

Día 4: museos y jardines de Valencia

Valencia tiene muchos museos de lo más interesante y, aunque lo dejo para el último día, no significa que sea menos importante que todo lo anterior que te he recomendado. Todos los lugares que vas a ver en este apartado están en el centro, así que puedes aprovechar para visitar alguno de ellos en los días anteriores si tienes tiempo.

¿Por qué lo he dejado para el último día? Porque es probable que tu viaje acabe el domingo, y el domingo muchos museos de la ciudad son gratis. Por ello, mi recomendación es que pilles la vuelta a casa por la tarde para que dé tiempo de visitar al menos algunos de ellos.

Museo Nacional de Cerámica

Si solamente tuvieses tiempo de visitar un museo en Valencia, éste sería un buen candidato. El Museo Nacional de Cerámica y Artes Suntuarias González Martí se encuentra en el Palacio del Marqués de Dos Aguas, una de las joyas del barroco valenciano, cuya espectacular portada de alabastro es considerada una de las más bellas de España. Fue realizada por el escultor Ignacio Vergara y representa los ríos Júcar y Turia personificados.

El museo fue inaugurado en 1954 gracias a la colección reunida por Manuel González Martí, quien dedicó gran parte de su vida a conservar y estudiar la cerámica española. En la actualidad, sus salas permiten recorrer la historia de este arte desde la Antigüedad hasta la época contemporánea, con piezas procedentes de diferentes lugares de España y de otros países, aunque el mayor protagonismo lo tiene la cerámica valenciana, una de las más prestigiosas del país por su larga tradición artesanal.

Ahora bien, si no te interesa mucho la cerámica, da igual, tienes que visitarlo por el propio palacio en sí. Los salones conservan parte de la decoración original de la residencia nobiliaria y es como visitar un Palacio Real. Destacan la elegante escalera principal, los salones de estilo rococó y neoclásico, los techos decorados y las estancias amuebladas, que muestran cómo vivía la aristocracia valenciana en los siglos XVIII y XIX.

Uno de los salones del palacio
Uno de los salones del palacio, con su decoración de la época

Centro Cultural La Nau – Universidad de Valencia

Muy cerca del museo de la Cerámica puedes visitar el edificio de la Universidad de Valencia, que fue la sede de la universidad desde su fundación a finales del siglo XV hasta mediados del siglo XX. Hoy se ha transformado en el Centro Cultural La Nau y dentro puedes ver exposiciones temporales, conciertos o conferencias. La entrada es gratuita.

Uno de sus espacios más destacados es el Claustro Mayor, de estilo neoclásico, alrededor del cual se distribuyen las diferentes salas del edificio. También merece la pena visitar el histórico Paraninfo, donde todavía se celebran los actos académicos más solemnes de la universidad, y la Capilla de la Sapiencia, de estilo barroco. Además, La Nau alberga la Biblioteca Histórica de la Universitat de València, que conserva valiosos manuscritos, incunables y libros antiguos de gran interés patrimonial.

Claustro Mayor de la Universidad
El claustro del edificio de la Universidad

Museo del Patriarca

Al lado de la Universidad tienes el Real Colegio Seminario del Corpus Christi. Fue fundado a finales del siglo XVI por el arzobispo San Juan de Ribera con el objetivo de formar a los sacerdotes según las directrices del Concilio de Trento. Con el paso del tiempo, fue reuniendo un extraordinario patrimonio artístico que hoy puede contemplarse en el Museo del Patriarca.

La visita permite recorrer tanto el propio edificio como su colección artística, ya que el claustro renacentista, la iglesia, la capilla, la biblioteca histórica y las antiguas dependencias del colegio forman parte del recorrido. El conjunto fue declarado Monumento Histórico-Artístico Nacional en 1962 y está considerado uno de los edificios renacentistas más importantes de la ciudad.

La colección reúne obras de algunos de los grandes maestros de la pintura europea y española, entre ellos El Greco, Francisco Ribalta, Juan de Juanes, Luis de Morales e incluso un lienzo atribuido a Caravaggio. Además, el museo conserva importantes piezas de orfebrería, esculturas, tapices, libros antiguos y manuscritos de enorme valor histórico. Entre sus tesoros más singulares destaca un manuscrito original de Santo Tomás Moro, escrito durante su cautiverio en la Torre de Londres antes de ser ejecutado.

Fachada del museo
En la fachada del Real Colegio Seminario del Corpus Christi verás indicaciones para visitar el museo

Museo y Colegio del Arte Mayor de la Seda

Un museo muy diferente es el Museo y Colegio del Arte Mayor de la Seda. Está situado en el barrio de Velluters, cuyo nombre deriva precisamente de los artesanos dedicados al terciopelo (vellut en valenciano), y fue la sede del gremio de sederos desde finales del siglo XV.

El colegio fue fundado en 1494 como sede de la Cofradía de San Jerónimo de los Velluters y, con el paso del tiempo, se convirtió en el centro desde el que se regulaba la producción y el comercio de la seda valenciana. Durante el Siglo de Oro, miles de artesanos trabajaban en los telares repartidos por la ciudad, elaborando tejidos de gran calidad que se exportaban a toda Europa. La importancia de este sector fue tal que la seda llegó a ser uno de los principales motores económicos de Valencia y desempeñó un papel fundamental en la construcción de monumentos como la cercana Lonja de la Seda.

El museo explica todo el proceso de producción de la seda, desde la cría del gusano hasta el tejido de las telas en telares tradicionales. Además, la visita permite recorrer estancias tan destacadas como la Capilla, la Sala de la Fama, decorada con frescos barrocos que exaltan el trabajo de los sederos, y el antiguo Archivo Histórico, donde se conservan valiosos documentos relacionados con la actividad del gremio.

Fachada del museo
El museo de la Seda te dará una buena idea de este sector tan importante en la historia de Valencia

Jardines del Antiguo Hospital

Al lado del Museo de la Seda tienes los Jardines del Antiguo Hospital. Ocupan parte de los terrenos del antiguo Hospital General de Valencia, una institución fundada a comienzos del siglo XVI que fue uno de los hospitales más avanzados de la Europa de su tiempo.

Lo que hace especial a este jardín es que allí puedes ver restos arquitectónicos del antiguo hospital, como las columnas, así como antiguas portadas de edificios ya desaparecidos, como la Puerta de la antigua facultad de Medicina.

Columnas del antiguo hospital
Las columnas del antiguo hospital con el Museo Valenciano de la Ilustración detrás

Museo Valenciano de la Ilustración y de la Modernidad

A los jardines del Antiguo Hospital se los conoce también como los Jardines del MuVIM, y es que allí se sitúa el Museo Valenciano de la Ilustración y de la Modernidad (MuVIM). A través de un enfoque interactivo y multidisciplinar, el museo invita a reflexionar sobre conceptos como la razón, la ciencia, la libertad, la democracia o el progreso, tomando como punto de partida el movimiento de la Ilustración del siglo XVIII y su influencia en la sociedad actual.

El edificio que alberga el museo es una obra de arquitectura contemporánea diseñada por Guillermo Vázquez Consuegra inaugurada en 2001. Su gran vestíbulo sirve de acceso a los diferentes espacios expositivos y contrasta con uno de los elementos más curiosos del museo: los restos de una torre medieval y parte de la antigua muralla de Valencia, descubiertos durante las obras de construcción e integrados en el recorrido de la visita.

La exposición permanente más conocida es La aventura del pensamiento, un recorrido que explica la evolución de las ideas en Occidente desde la Edad Media hasta nuestros días mediante recursos audiovisuales, escenografías y elementos interactivos. También merece la pena contemplar la gran maqueta València según el Pare Tosca, basada en el plano de 1704, que permite descubrir cómo era la ciudad hace más de tres siglos con un extraordinario nivel de detalle.

Centro Cultural La Beneficencia

En el barrio del Carmen, tienes varios museos que merece la pena visitar, y dos de ellos se encuentran en el Centro Cultural La Beneficencia con entrada gratuita. El edificio fue construido en el siglo XIX como Casa de la Beneficencia, una institución dedicada a acoger y educar a niños huérfanos y personas sin recursos. Tras un trabajo de rehabilitación, hoy alberga el Museo de Prehistoria de Valencia y L’ETNO – Museu Valencià d’Etnologia.

El Museo de Prehistoria de Valencia es uno de los referentes arqueológicos de España. Sus colecciones permiten recorrer la historia de las tierras valencianas desde el Paleolítico hasta la época visigoda a través de miles de piezas procedentes de importantes yacimientos de la provincia. Entre ellas destacan las famosas plaquetas grabadas de la Cova del Parpalló, consideradas uno de los conjuntos de arte mueble paleolítico más importantes de Europa, además de cerámicas neolíticas, esculturas ibéricas y objetos de época romana.

Por su parte, L’ETNO está dedicado a la cultura y las tradiciones valencianas. A través de exposiciones permanentes e interactivas muestra cómo ha evolucionado la vida cotidiana en la Comunidad Valenciana, desde el mundo rural y la huerta hasta las ciudades, pasando por las fiestas populares, los oficios tradicionales, la gastronomía y las costumbres que forman parte de la identidad valenciana.

Sala del Museo de la Prehistoria
El Museo de la Prehistoria se dedica a los hallazgos de los sitios arqueológicos de la provincia

Instituto Valenciano de Arte Moderno

Al lado tienes el Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM), que fue el primer museo de arte moderno y contemporáneo creado en España. La colección permanente reúne cerca de 14.000 obras de pintura, escultura, fotografía, dibujo, vídeo e instalaciones realizadas por artistas nacionales e internacionales de los siglos XX y XXI. El museo posee una de las colecciones más completas dedicadas al escultor Julio González, figura fundamental del arte moderno, además de un importante legado del pintor valenciano Ignacio Pinazo, dos de los pilares sobre los que comenzó a construirse el museo.

También pueden encontrarse obras de grandes nombres de las vanguardias históricas y del arte contemporáneo, como Pablo Picasso, Joan Miró, Alexander Calder, Paul Klee, Robert Delaunay, Man Ray o Cindy Sherman, entre muchos otros. Ahora bien, quizá el espacio que más me gustó fue la Sala de la Muralla, situada en el sótano y a la que se entra por una puerta exterior, no desde el edificio. Durante la construcción del IVAM aparecieron restos de la antigua muralla medieval de Valencia, así que los integraron en el recorrido expositivo. Alrededor, tienes obras de la familia Pinazo. La entrada cuesta 5€ entre semana y el domingo es gratis.

Sala de la Muralla
Los restos de la muralla, integrados en la exposición de los Pinazo

Centro del Carmen de Cultura Contemporánea

Otro museo que merece mucho la pena en el barrio del Carmen es el Centre del Carme Cultura Contemporània (CCCC). Se encuentra en el antiguo Real Monasterio de Nuestra Señora del Carmen, que fue fundado en 1281 por la Orden de los Carmelitas, y la entrada es gratuita.

El edificio conserva algunos de los elementos arquitectónicos más destacados del antiguo convento, como el claustro gótico de los siglos XIV y XV, el claustro renacentista del siglo XVI y la iglesia, que combina elementos tardogóticos, renacentistas y barrocos. Tras la desamortización de Mendizábal en el siglo XIX, el convento tuvo diferentes usos, entre ellos el de Museo de Bellas Artes y sede de la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos, por cuyas aulas pasaron artistas tan importantes como Joaquín Sorolla, Ignacio Pinazo o los hermanos Benlliure.

Claustro del recinto
El claustro con la torre de la iglesia de fondo

Casa Museo Benlliure

Detrás del Centro del Carmen puedes visitar la Casa Museo Benlliure, que fue la residencia del pintor José Benlliure Gil (1855-1937), uno de los artistas valencianos más destacados de finales del siglo XIX y principios del XX. En 1957, su hija María Benlliure donó la vivienda y gran parte de su contenido al Ayuntamiento de Valencia, permitiendo convertirla en un museo que conserva prácticamente intacto el ambiente en el que vivió y trabajó la familia.

La casa es un magnífico ejemplo de residencia de la alta burguesía valenciana de la época. Allí puedes recorrer los salones, el comedor, la biblioteca y otras estancias decoradas con el mobiliario original, lámparas, porcelanas, objetos personales y obras de arte. Además de las pinturas de José Benlliure, también hay obras de otros grandes artistas de su tiempo, como Joaquín Sorolla, Santiago Rusiñol o Antonio Muñoz Degrain.

Merece la pena salir al jardín, de inspiración mediterránea y decorado por el propio José Benlliure con paneles de azulejos, esculturas y fuentes. Al fondo del jardín se encuentra el pabellón de pintura, construido en 1902 como estudio del artista. En su interior se exponen algunas de sus obras más importantes, además de cerámica histórica, muebles, tapices e instrumentos musicales.

La sala del artista
El taller del artista es el rincón más especial del Museo Benlliure

Museo de Bellas Artes de Valencia

Cruzando al otro lado de los Jardines del Turia tienes el que probablemente sea el museo más importante de Valencia. El Museo de Bellas Artes, también conocido como Museo de San Pío V, es la segunda pinacoteca más importante de España, solo por detrás del Museo del Prado en Madrid. Fue fundado en 1839 y su sede ocupa el antiguo Colegio Seminario de San Pío V, un edificio barroco de los siglos XVII y XVIII.

Las colecciones del museo permiten recorrer la historia del arte desde la Edad Media hasta comienzos del siglo XX, con un especial protagonismo de la escuela valenciana. Entre sus salas destacan algunas de las mejores colecciones de pintura gótica y renacentista de España, con obras de Jacomart, Joan de Joanes, Francisco Ribalta, José de Ribera, Diego Velázquez, Bartolomé Esteban Murillo, Francisco de Goya, Ignacio Pinazo y Joaquín Sorolla, entre muchos otros. ¿Y lo mejor? ¡Que la entrada es gratuita!

Sala del siglo XV al XVIII
La sala con obras desde el siglo XV hasta el XVIII

Jardines del Real

Al lado del Museo de Bellas Artes puedes darte un paseo por los Jardines del Real, conocidos popularmente como Viveros. Su origen se remonta a la época musulmana, cuando en este lugar se encontraba una almunia, un palacio de recreo rodeado de jardines perteneciente a los gobernantes de la taifa de Valencia. Tras la conquista de la ciudad por Jaime I, el recinto pasó a convertirse en el Palacio del Real, residencia de los monarcas de la Corona de Aragón durante sus estancias en Valencia. Sin embargo, el palacio fue demolido en 1810 durante la Guerra de la Independencia para evitar que las tropas napoleónicas pudieran utilizarlo como fortaleza durante un posible asedio.

El aspecto actual del parque comenzó a tomar forma a principios del siglo XX, cuando el Ayuntamiento transformó los antiguos viveros municipales en un gran jardín público. Hoy combina diferentes estilos paisajísticos, con elegantes parterres geométricos, zonas de inspiración romántica, grandes praderas y una extraordinaria colección botánica compuesta por más de 160 especies de árboles y plantas.

Además de su valor paisajístico, en los Jardines del Real tienes varios puntos de interés, como los restos del Palacio Real, el Museo de Ciencias Naturales de Valencia, diversas esculturas y monumentos dedicados a personajes ilustres, fuentes ornamentales y la histórica Alquería de Canet, un magnífico ejemplo de arquitectura rural valenciana. Además, a lo largo del año los jardines también son escenario de algunos de los eventos más importantes de la ciudad, como los Conciertos de Viveros, que se celebran cada mes de julio durante la Gran Feria de Valencia.

Estanque en los jardines
Un pequeño estanque en un rincón del jardín

Jardines de Monforte

Y para terminar, un rincón muy escondido y poco conocido: los Jardines de Monforte, el último jardín histórico-artístico del siglo XIX que se conserva en la ciudad. Su origen se remonta a mediados del siglo XIX, cuando el marqués de San Juan adquirió una antigua huerta situada extramuros de la ciudad y encargó al arquitecto Sebastián Monleón Estellés transformarla en un refinado jardín de estilo neoclásico. Con el tiempo pasó a la familia Monforte, de la que tomó su nombre. En 1941 fue declarado Jardín Artístico Nacional, y tras pasar a ser de propiedad municipal fue restaurado y abierto al público en 1973.

El jardín combina parterres geométricos inspirados en los jardines franceses con zonas de estilo más naturalista, donde se suceden setos perfectamente recortados, pérgolas, fuentes ornamentales, estanques y una colección de 33 esculturas de mármol de inspiración clásica. Además, dentro del recinto también está el Palacete de Monforte, una elegante residencia de estilo neoclásico construida en la segunda mitad del siglo XIX. Ahora bien, no suele estar abierto al público para visitas turísticas, sino que se se utiliza para la celebración de actos institucionales, recepciones y bodas.

Palacio de Monforte y jardines
El Palacio de Monforte y una pequeña parte de los jardines que lo rodean

Mercado de Colón

Aunque no sea un museo ni un jardín, añado aquí el Mercado de Colón, en pleno Ensanche, ya que es uno de los edificios modernistas más destacados de la ciudad y no puedes perdértelo. Fue inaugurado en 1916 y diseñado por el arquitecto Francisco Mora Berenguer, concebido como un mercado de abastos para el Ensanche, el nuevo barrio burgués que comenzaba a desarrollarse fuera de las antiguas murallas.

Aunque originalmente albergaba puestos de frutas, verduras, carnes y pescados, hoy el Mercado de Colón ha evolucionado hasta convertirse en uno de los principales espacios gastronómicos y de ocio de Valencia. En su interior encontrarás cafeterías, horchaterías, restaurantes, vinotecas y pequeños comercios gourmet, lo que lo convierte en un lugar ideal para tomarse algo después de recorrer la ciudad.

Fachada del mercado
El Mercado de Colón es otra de las joyas modernistas de la ciudad

5% descuento Heymondo Seguros

Qué ver cerca de Valencia

Si tienes varios días para visitar este destino puedes hacer una pequeña excursión a alguno de los puntos de interés de sus alrededores. Para llegar hasta ellos puedes ir en tu coche, en tours o en transporte público, ya sea con autobuses de la EMT de Valencia o trenes de Cercanías. Puedes utilizar Google Maps para ver qué te conviene más según dónde estés.

Xàtiva

A unos 60 kilómetros al sur de Valencia ciudad se encuentra otro de los lugares que no te puedes perder. Se trata de Xàtiva o Játiva, uno de los pueblos más bonitos de la provincia valenciana. Puedes ir tanto por tu cuenta en coche o transporte público con la red de tren de Cercanías, como contratar una excursión que dura una mañana completa.

Siempre fue un enclave importante a lo largo de la historia y es por ello que conserva muchos monumentos que te harán transportarte hasta otras épocas. No te puedes perder su castillo, que parece como si fueran dos por tener dos recintos principales. Uno de ellos es el Castillo Menor, de origen ibérico, y el otro, el Castillo Mayor, con una mayor influencia árabe, pues ellos remodelaron la fortaleza y sentaron las bases de lo que hoy queda en pie.

En el centro del pueblo es posible visitar también su Seo o Basílica y varios museos, así como caminar por sus antiguas calles, llenas de palacios, fuentes, conventos y pequeñas plazas. La ciudad fue cuna de la familia Borja o Borgia, que ejercería una gran influencia en el Renacimiento por su poder y porque dos de sus miembros llegaron a ser Papas, Calixto III y Alejandro VI, quien nació precisamente en Xàtiva.

Te hablo de varias cosas que ver en Xàtiva en otro post

Vista del castillo de Xàtiva
Vista del castillo de Xàtiva

Sagunto

En dirección norte hay otro pueblo con mucha historia que también merece la pena conocer. Sagunto tuvo mucha importancia en la época romana y de esa época son muchos de los monumentos que se pueden visitar en la ciudad, como el Teatro romano o los restos del Circo romano.

También de esta época es su castillo, donde se mezcla lo romano con lo medieval. Tiene una gran extensión y se sitúa en lo alto de un monte, con unas vistas fantásticas de toda la costa y las montañas cercanas. Merece la pena también visitar la judería y sus museos para conocer mejor todo lo que aconteció a lo largo de los siglos en esta pequeña ciudad.

Debido a su cercanía con Valencia puedes llegar fácilmente por carretera (30 kilómetros) o en transporte público. Hay muchas frecuencias diarias del tren de Cercanías y te deja muy cerca del centro del pueblo (es lo que yo hice). Si no te animas a ir por tu cuenta, también puedes apuntarte a una excursión desde Valencia.

Para más detalles, no te pierdas el artículo donde te cuento qué ver en Sagunto

Vista del Castillo de Sagunto
Vista del Castillo de Sagunto

Llíria

A unos 30 kilómetros al noroeste de Valencia se encuentra Llíria, una de las excursiones de un día más interesantes si quieres descubrir el patrimonio histórico de la provincia. Es conocida como la Ciudad de la Música por su larga tradición de bandas y sociedades musicales, y también destaca por su extraordinario legado arqueológico, fruto de su importancia desde época ibérica y romana.

Los primeros asentamientos de la zona se remontan a la antigua ciudad ibérica de Edeta, una de las más importantes del este de la península. Tras la conquista romana, la ciudad continuó creciendo y dejó importantes restos que hoy pueden visitarse, como los Mausoleos Romanos o las Termas de Mura. Paseando por su casco histórico también merece la pena acercarse a las Iglesia de la Asunción y de la Sangre, a los Baños Árabes y su Museo Arqueológico, donde se exponen piezas encontradas en sus sitios históricos.

Para llegar desde Valencia puedes ir en coche por la CV-35, aunque también es posible utilizar el transporte público. Tienes la línea 2 de Metrovalencia y el autobús L145A, que es el cogí yo (junto a la parada de metro Bailén). Ambas opciones conectan directamente el centro de Valencia con Llíria en aproximadamente una hora.

En otro post te cuento qué ver en Llíria

Restos de los baños árabes
Los Baños Árabes son uno de los sitios arqueológicos más impresionantes de Llíria

¿Peñíscola?

Por último, me gustaría hablarte de otro destino. Mucha gente aprovecha su viaje a Valencia para visitar Peñíscola, uno de los pueblos más bonitos y conocidos de la región. Su imagen es idílica, con la parte histórica situada en una roca junto al mar, en la que las callejuelas y las casas blancas van ascendiendo hasta la parte más alta, donde se ubica el castillo del Papa Luna. Su estampa mediterránea y la grabación de Juego de Tronos han hecho que se haya puesto muy de moda en los últimos años.

Ahora bien, Peñíscola pertenece a la provincia de Castellón y está bastante lejos de Valencia ciudad, por lo que, si tu idea es hacer una excursión en un día, te recomiendo pensarlo bien. Entre Valencia y Peñíscola hay casi 150 kilómetros. Si tienes coche no tardarás mucho, pero si dependes del transporte público la cosa se complica.

Tendrías que tomar el tren de Cercanías hasta la estación de Benicarló-Peñíscola (unas 2 horas de recorrido) y allí tomar un autobús de línea hasta Peñíscola que tarda unos 45 minutos, pues la estación de tren no está cerca del pueblo. Si añades el tiempo de espera para el tren y el autobús y le sumas lo mismo de vuelta, al final se te van al menos 6 horas en transporte.

Bajo mi punto de vista no merece la pena porque es agotador. Peñíscola es un pueblo precioso y por supuesto deberías visitarlo alguna vez, pero te recomiendo no hacerlo desde Valencia en un día, sino dedicar mejor varios días a recorrer la provincia de Castellón para ver tanto este pueblo como otros. Te aseguro que la zona te va a sorprender mucho.

Si estás interesada, te cuento qué ver en Peñíscola en otro artículo

Letras de Peñíscola
Peñíscola es muy bonita y merece la pena visitarla con calma

Ebook consejos para viajar sola

Fiestas de Valencia

Además de visitar un montón de sitios en la ciudad y la provincia, Valencia es una ciudad con muchas fiestas. A lo largo del año, sus calles se llenan de música, pólvora, flores, procesiones y actividades culturales a las que te puedes unir como si fueras una valenciana más. Si puedes hacer coincidir tu viaje con alguna de ellas, disfrutarás de una experiencia completamente diferente.

Fallas de Valencia

Si planeas viajar a Valencia en marzo, quizá coincidas con la fiesta más popular de la ciudad: las Fallas. Las Fallas son unos monumentos elaborados en cartón piedra. Suelen ser una sátira de la actualidad, representando en clave de humor a personajes famosos y temas polémicos o de moda. Siempre son distintas porque son realizadas cada año por los artistas falleros, por lo que en realidad son obras de arte. Cuando llegan las fiesta se «plantan» en las calles, pudiendo verlas durante varios días, y finalmente, la noche del 19 de marzo, se queman.

Es una fiesta muy bonita y curiosa y atrae cada vez a más visitantes. Yo he estado varias veces y creo que es algo que todo el mundo debería ver alguna vez. Ahora bien, debes tener en cuenta que la ciudad está abarrotada esos días, así que si quieres visitar los monumentos con tranquilidad, quizá no sea la mejor época para visitar Valencia.

Falla feminista
Una de las Fallas de las fiestas de 2019

Fiesta de la Virgen de los Desamparados

Ya hemos comentado que la patrona de Valencia es la Virgen de los Desamparados. Pues bien, su fiesta tiene lugar el segundo domingo de mayo y reúne a miles de valencianos en torno a la Plaza de la Virgen. Durante todo el fin de semana se celebran misas, conciertos, danzas tradicionales y procesiones, aunque el acto más multitudinario es el Traslado de la Virgen, cuando la imagen recorre las calles del centro histórico.

Gran Feria de Valencia

Si vas en verano, la Gran Feria de Valencia, conocida como la Feria de Julio, se celebra durante todo el mes de julio con una completa programación de conciertos, espectáculos y eventos culturales repartidos por toda la ciudad. Por ejemplo, cuando yo estuve en mi segundo viaje, pude ver un espectáculo de fuegos artificiales y sonido en la Plaza del Ayuntamiento.

Uno de los actos más destacados son los Conciertos de Viveros, que reúnen cada verano a artistas nacionales e internacionales en los Jardines del Real. También tiene un gran protagonismo la Batalla de Flores, que pone el broche final a la feria el último domingo de julio con un colorido desfile de carrozas decoradas con flores que recorren el Paseo de la Alameda mientras los participantes se lanzan miles de claveles.

Fuegos artificiales en la plaza del Ayuntamiento
Espectáculo de fuegos artificiales en la Plaza del Ayuntamiento durante la Feria de Julio

Semana Santa Marinera

Muy diferente a la Semana Santa que se celebra en el centro histórico, la Semana Santa Marinera tiene lugar en los barrios del Cabanyal, Canyamelar y Grau, junto al Mediterráneo. Está declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional y destaca por sus procesiones. Una de sus curiosidades es que muchas imágenes religiosas salen directamente de las casas de los cofrades antes de incorporarse a las procesiones, una costumbre poco habitual en otras ciudades españolas.

5% descuento Holafly

Cómo llegar a Valencia

Valencia es la tercera ciudad más importante de España y está muy bien conectada, tanto con otras ciudades y regiones del país como con destinos europeos. Dependiendo del lugar desde el que visites la ciudad será más conveniente utilizar uno u otro medio de transporte, así que a continuación te indico cuáles son las principales formas de llegar.

Vuelos a Valencia

Si planeas viajar sola a Valencia desde ciudades alejadas, la forma más rápida es, sin duda, el avión. Existen vuelos directos a la ciudad desde destinos nacionales e internacionales operados tanto por compañías tradicionales como por low cost.

El aeropuerto de Valencia se sitúa en Manises, a unos 10 kilómetros del centro, y hay varias formas de llegar hasta el corazón de la ciudad. Por una parte, puedes tomar el transporte público, ya sea la línea 3 de metro o el autobús 150.

Por otra, puedes desplazarte de manera privada hasta tu alojamiento. Puedes pedir un taxi en el aeropuerto o contratando un traslado previamente, aunque si vas a recorrer la zona y quieres tener más libertad, también puedes alquilar un coche y recogerlo al aterrizar.

Cómo llegar a Valencia en tren

Si vives en una región más cercana o ya estás viajando por la zona, quizá te convenga más utilizar el tren. Existen trenes de alta velocidad de Renfe, Ouigo e Iryo que conectan Madrid y Valencia que también tienen parada en otras ciudades intermedias, y también hay muchos trenes de media distancia que conectan toda la franja mediterránea (Barcelona, Tarragona, Castellón, Alicante…). Yo viajé desde Valladolid con Ouigo y volví con Renfe en mi último viaje.

Además, Valencia está conectada con los pueblos de los alrededores con trenes de Cercanías. Así, si te apetece hacer una ruta por la Comunidad Valenciana como hice yo, podrás llegar de una forma fácil y económica hasta la ciudad.

Eso sí, ten en cuenta que hay dos estaciones diferenciadas, aunque se sitúan una junto a la otra. Valencia Nord es la estación más antigua y hasta ella llegan los trenes de Cercanías, regionales y de media distancia. Mientras, Valencia Joaquín Sorolla es la estación donde llegan los trenes de alta velocidad. En ambos casos están muy cerca del centro y hay estaciones de metro y paradas de autobús en las inmediaciones.

Fachada de la estación
Estación de tren Valencia Nord

Viajar a Valencia por carretera

Otra opción para llegar a Valencia es hacerlo por carretera. Puede ser que viajes en tu propio coche o moto, y en ese caso no tendrás más que seguir las carreteras AP7 desde cualquier provincia mediterránea y A3 desde Madrid y Castilla-La Mancha.

También tienes la opción de viajar en autobús. La estación de autobuses de Valencia se sitúa en el barrio de Campanar, muy cerca del centro, al otro lado de los Jardines del Turia, por lo que es muy conveniente. Las principales empresas de autobús del país viajan hasta allí desde muchos puntos de España, como Madrid, Murcia, Barcelona o Sevilla, pero también desde importantes destinos turísticos de la región, como Benidorm o Denia. Además, es posible llegar a Valencia desde varias ciudades de Francia con Flixbus.

Cómo moverse por Valencia

Una vez en Valencia te darás cuenta de que, aunque sea una ciudad grande, es bastante manejable. A la hora de visitar el centro de la ciudad podrás ir a todas partes caminando. Te recomiendo que te pongas un calzado cómodo para recorrer sus calles y que vayas fijándote en sus detalles. Es una buena forma de ver toda la ciudad y reparar en fachadas antiguas, coloridos murales o pequeñas tiendas.

Ya para ir hasta el puerto y la playa, como están más alejados, te recomiendo utilizar el transporte público. Para ello, el tranvía y el autobús son tus mejores aliados, y para ver cuál te viene mejor, te recomiendo utilizar Google Maps y su función «cómo llegar». Te indicará las diferentes opciones de transporte público desde tu ubicación.

También hay mucha gente que alquila una bicicleta para recorrer la ciudad. Si te apetece, te lo recomiendo para ir hacia el puerto y la playa, siguiendo los Jardines del Turia y pasando por la Ciudad de las Artes y las Ciencias. Los alojamientos suelen ofrecer este servicio, así que pregunta en recepción.

Interior de un tranvía de Valencia
No dudes en tomar el autobús o el tranvía para moverte por la ciudad

Ebook consejos para viajar sola

Dónde dormir en Valencia

Valencia es una gran ciudad y además recibe mucho turismo, así que hay muchísimos alojamientos repartidos por todos sus barrios. Hay hoteles, apartamentos, pensiones, hostels, etc., así que seguro que encuentras lo que mejor se adapte a tu estilo de viaje.

Yo suelo alojarme en hostels cuando viajo sola. Son una alternativa económica y un buen lugar para conocer a otros viajeros. En mi primer viaje sola me alojé en The River Hostel, junto a los Jardines del Turia y a 5 minutos caminando de las Torres de Serranos o la Catedral de Valencia. Tiene cocina y las habitaciones son cómodas, con taquilla, cortina en la cama, enchufes y luz individual, además de baños amplios y bien equipados, hasta con secador de pelo.

Durante mi segundo viaje estuve en dos hoteles diferentes. Primero, en el YOURS Boutique Hotel, en Ruzafa, un hotel minimalista muy cuidado, con habitaciones amplias y cómodas y una pequeña piscina en el patio. Después, en el Hotel RH Sorolla Centro, junto a la Plaza del Ayuntamiento y la Estación del Norte y en unas calles peatonales muy animadas. Además de estar muy bien ubicado, la habitación era también amplia y con balcón y tienes una cafetera Nespresso para hacerte un café o té cuando te apetezca.

Mis habitaciones en los hoteles YOURS y RH Sorolla en Valencia
La habitación del hotel YOURS arriba, y la del hotel RH Sorolla, abajo

Si quieres ver otras opciones, te recomiendo revisar las opiniones de otros viajeros y aquí puedes ver los alojamientos disponibles para tus fechas de viaje:

¿Te imaginabas que hay tantos planes que hacer en Valencia y alrededores? En los últimos años ha pegado un gran cambio cultural y, sin duda, merece mucho la pena dedicar varios días a recorrerla. Gracias a todo lo que ofrece es un buen destino para visitar en cualquier época del año y en solitario, así que te animo a que pongas esta ciudad en tu lista de próximos viajes. ¡Seguro que te lo pasas muy bien!

Este post forma parte de la guía para viajar sola por España

Estela Gómez

Viajera y fundadora de Quiero Viajar Sola. Desde que comencé a viajar sola en 2016 siempre tuve una inquietud: motivar a otras mujeres a viajar solas. Para ello, decidí crear este blog en 2018, en el que te cuento todos los viajes que he realizado en solitario en estos 10 años como viajera independiente y te doy consejos para que puedas organizar tu viaje por libre y disfrutar recorriendo el mundo en solitario.

Estela Gómez, blogger de viajes para mujeres

Por qué puedes confiar en Quiero Viajar Sola

En estos 10 años viajando sola por todo el mundo he recorrido muchos países y destinos de los que puedo darte consejos en base a mi experiencia. Puedo recomendarte lugares para visitar, dormir, cómo moverte, etc., y eso es lo que encontrarás en cada artículo de este blog de viajes. Complemento la información con mis redes sociales, sobre todo Instagram, donde puedes ver casi en tiempo real los lugares por los que viajo sola cada vez que estoy en una nueva aventura.

Además, este blog ha sido galardonado en varias ocasiones (entre los premios recibidos están el Premio a la Mejor Marca Personal en Viajes y Turismo en los Premios Día de Internet en 2024 y el Premio 20Blogs al Mejor Blog de Viajes en 2021) y he aparecido en numerosos medios de comunicación, tanto en España como en Latinoamérica (El País, La Sexta Noticias, ELLE Argentina, El Sol de México, Radio Marca…).

Código ético

Verás que en los posts del blog recomiendo hoteles, actividades, transportes y otros servicios y productos relacionados con viajar. Si haces clic en ellos, la web te redirigirá al sitio de cada empresa indicando que vas de mi parte y, en caso de que hagas una reserva o compra, yo me llevaré una pequeña comisión. Esto no afecta para nada al precio (es más, en algunos casos tendrás un descuento por leer mi blog), pero es importante para mi porque es la forma en la que tengo de mantener este blog y toda la comunidad en torno a Quiero Viajar Sola. Son productos y servicios que yo misma utilizo en todos mis viajes, así que te los recomiendo porque los he probado, son de confianza y creo que pueden serte de utilidad a la hora de planificar tus viajes en solitario.

Deja un comentario