Si estás pensando en hacer una escapada a Ávila, dos días te permitirán conocer sus principales monumentos y pasear tanto por el casco histórico como por fuera de la muralla. Yo la visité durante un fin de semana de octubre de 2026 y en este artículo te cuento la ruta que hice por los principales lugares que ver en Ávila en 2 días, además de información práctica para organizar las visitas, llegar a la ciudad y elegir dónde alojarte.

Qué ver en Ávila en 2 días: día 1 – intramuros
El primer día de esta ruta por Ávila en dos días te propongo dedicarlo a conocer la ciudad intramuros. Dentro de la muralla te esperan la Catedral, varios palacios, museos y plazas por las que merece la pena pasear con calma. La ruta que te propongo es la que yo hice, y no te preocupes, porque aunque parezcan muchas cosas, da tiempo a todo y podrás comer con calma, pararte a tomar algo cuando te apetezca o incluso probar unas yemas de Santa Teresa, el dulce típico de Ávila.
Pero antes de empezar, lo primero que te recomiendo hacer es acercarte al Centro de Recepción de Visitantes para comprar la Ávila Card. Esta tarjeta turística tiene una validez de 48 horas desde su primer uso e incluye la entrada a los 14 monumentos más importantes que visitarás durante estos dos días, así que puedes aprovecharla durante todo el recorrido.
Si te apetece comenzar con una visita guiada, también puedes reservar un free tour por Ávila. Es una buena forma de tener un primer contacto con la ciudad y conocer su historia antes de seguir recorriendo sus calles y visitando los monumentos por tu cuenta.
Catedral de Ávila
Para comenzar tu visita, te recomiendo dirigirte a la Catedral de Ávila. La Catedral de El Salvador, que así se llama, está considerada la primera catedral gótica de España, aunque su construcción comenzó con elementos románicos durante el siglo XII. Uno de los maestros que trabajaron en ella fue Fruchel, que introdujo las formas del gótico en un edificio cuyas obras se prolongaron durante varios siglos.
Una de sus peculiaridades es que se construyó como templo y fortaleza. Su cabecera está integrada en la muralla y forma un gran torreón defensivo conocido como el cimorro, que podrás ver desde el exterior del recinto amurallado. Esa función defensiva también se aprecia en su fachada principal, donde llama la atención la diferencia entre sus dos torres, ya que una quedó sin terminar.
En el interior merece la pena detenerse en el retablo del altar mayor, con pinturas de Pedro Berruguete, Santa Cruz y Juan de Borgoña, y en el trascoro, decorado con relieves de escenas bíblicas. También merece la pena detenerse ante el sepulcro de Alonso de Madrigal, conocido como El Tostado, situado en la girola, el pasillo que rodea el altar mayor. Lo realizó Vasco de la Zarza a comienzos del siglo XVI y representa al obispo sentado y concentrado en la lectura, rodeado de una decoración escultórica muy elaborada. Es una de las grandes obras del Renacimiento español.
La visita continúa en el claustro, comenzado en el siglo XIV en estilo gótico y rematado en el XVI con una crestería renacentista. Allí puedes probar una experiencia de realidad virtual que te permite recorrer la Catedral a vista de pájaro (te aviso de que marea un poco). Además, en este espacio se encuentra la tumba de Adolfo Suárez, que descansa junto a su esposa, Amparo Illana.

Murallas de Ávila (lienzos este, norte y oeste)
La muralla es el monumento estrella de Ávila y marca la separación entre la ciudad intramuros y los barrios que fueron creciendo fuera de ella. Su recinto tiene 2.516 metros de perímetro, 87 torreones y nueve puertas y se conserva en su totalidad. La construcción medieval que vemos hoy se levantó principalmente durante el siglo XII, aprovechando también materiales de edificios y enterramientos romanos.
Además de verla desde abajo, después de visitar la Catedral, te propongo subir a la muralla por la Casa de las Carnicerías. Es uno de los accesos al adarve, el paseo que recorre la parte superior de los muros. Desde aquí puedes recorrer el tramo que se extiende hacia la Puerta del Carmen y la Puerta del Puente, bordeando buena parte de la ciudad intramuros (lienzos este, norte y oeste).
Lo mejor de subir es disfrutar de las vistas a ambos lados de la muralla. Hacia el interior verás los tejados, las calles y los monumentos de la ciudad antigua, mientras que al otro lado irás descubriendo los barrios extramuros y el paisaje que rodea Ávila. Te recomiendo recorrerlo con calma, parándote en los torreones para observar cómo cambian las vistas a medida que avanzas.
Hay otro tramo visitable al que se accede por la Puerta del Alcázar, separado de este recorrido. Te propongo dejarlo para más tarde y continuar ahora con las visitas del interior del recinto amurallado.

Museo Hornos Postmedievales
Al terminar el paseo por este tramo de la muralla, te propongo bajar por la Puerta del Puente y acercarte al Museo Hornos Postmedievales, en la calle Marqués de Santo Domingo. Está dentro del recinto amurallado y conserva los restos de un antiguo alfar, un taller dedicado a la fabricación de recipientes cerámicos que comenzó a funcionar posiblemente en el siglo XVI.
Lo más destacado son sus dos hornos gemelos de planta circular, construidos en ladrillo, que salieron a la luz durante unas excavaciones arqueológicas en 1995. Cada uno mide unos 2,30 metros de diámetro y ambos se encuentran dentro de un recinto rectangular de mampostería de granito. Además, hay una pequeña exposición de cerámica con restos arqueológicos encontrados en la ciudad en diferentes épocas.

Bóvedas del Carmen
Otra parada que puedes hacer en esta zona de la ciudad son las Bóvedas del Carmen, situadas junto a la puerta del mismo nombre, en la parte interior de la muralla. Estas dependencias fueron las antiguas caballerizas del Palacio de los Vela y posteriormente se habilitaron para conservar piezas arqueológicas encontradas en distintos puntos de Ávila. La entrada es gratuita.

Jardines del Parador de Ávila
Junto a las Bóvedas del Carmen se encuentra la entrada a los jardines del Parador de Ávila, un hotel instalado en el Palacio de Benavites, un edificio del siglo XVI situado junto a la muralla. Sus jardines son una buena parada en este recorrido por la ciudad intramuros, tanto por su entorno como por las piezas arqueológicas que se conservan en él. Allí podrás ver una colección arqueológica con sarcófagos, pilas bautismales y un verraco de piedra fechado en el siglo V a.C. La entrada también es libre.

Capilla de Mosén Rubí
Desde el Parador puedes continuar hasta la Capilla de Mosén Rubí, un templo del siglo XVI que forma conjunto con el antiguo Hospital de la Anunciación, convertido en convento de dominicas en 1872. En el interior destaca el monumento funerario de María de Herrera y su esposo, Andrés Vázquez Dávila, fundadores de la capilla y del Hospital de la Anunciación. María de Herrera dejó dispuesto el proyecto en su testamento y su patronazgo pasó después a Diego de Bracamonte y, más tarde, a su hijo Mosén Rubí, que continuó las obras y acabó dando nombre a la capilla.
En su interior también se conserva el Santísimo Cristo de las Batallas, una pequeña imagen de terracota que, según la tradición, acompañaba a los Reyes Católicos en sus campañas militares, de ahí su nombre.

Palacio de los Verdugo
La siguiente parada es el Palacio de los Verdugo, construido por iniciativa de Suero del Águila en el primer tercio del siglo XVI. Su fachada de granito tiene un aspecto sobrio y está flanqueada por dos torres que apenas sobresalen del edificio, un recuerdo del carácter defensivo de muchas de las casas nobles de Ávila.
Junto a la fachada encontrarás un verraco de piedra de época vettona. En el interior, lo más destacado es el patio porticado, que quedó inacabado. Sus arcos están decorados con motivos florales y escudos de distintos linajes abulenses, y también merece la pena observar el artesonado de la escalera. Actualmente, el palacio alberga dependencias municipales y la sede del Grupo de Ciudades Patrimonio de la Humanidad de España. La entrada es gratuita.

Palacio de los Velada
De vuelta a la plaza de la Catedral, puedes ver el Palacio de los Velada, construido entre finales del siglo XV y comienzos del XVI y convertido hoy en hotel. Fue una de las grandes residencias nobles de la ciudad y, como curiosidad, Carlos I, Isabel de Portugal y Felipe II se alojaron en este palacio durante sus estancias en Ávila.
Desde fuera destaca su torreón esquinado, decorado con escudos nobiliarios, que antiguamente estuvo rematado por almenas. Ahora bien, el rincón más bonito está en el interior: su patio renacentista porticado, organizado en tres alturas. Del patio original se conserva el ala norte, con dos galerías de arcos sobre columnas y una tercera con dinteles. Es la parte donde tienen el restaurante, así que, si te apetece comer en un entorno histórico, puedes reservar mesa allí con antelación.

Plaza del Mercado Chico
Desde la Catedral puedes callejear hasta llegar a la Plaza del Mercado Chico, la plaza mayor de Ávila. Aquí se situaba el antiguo foro romano, donde confluían el cardo y el decumano, las dos vías principales que organizaban la ciudad romana (si miras un plano de Ávila, aún se ve su trazado). La plaza mantuvo su importancia como lugar de reunión y mercado durante la Edad Media, aunque su aspecto actual, con soportales, es fruto de reformas posteriores.
El edificio que preside la plaza es el Ayuntamiento, con su fachada de granito, su balconada y dos torres laterales. La primera casa consistorial se construyó por orden de los Reyes Católicos, ya que hasta entonces el concejo celebraba sus reuniones junto a la puerta de la iglesia de San Juan, aunque el edificio que vemos hoy es del siglo XIX. La iglesia sigue formando parte del conjunto y la encontrarás en el extremo opuesto de la plaza.
Si visitas Ávila un viernes por la mañana, podrás ver el mercado de alimentación que se celebra en la plaza, manteniendo la actividad comercial que le da nombre. El resto de los días puedes aprovechar para pasear bajo los soportales o sentarte en una terraza antes de continuar la ruta.

Iglesia de San Juan Bautista
Junto a la Plaza del Mercado Chico se encuentra la Iglesia de San Juan Bautista, donde fue bautizada Santa Teresa de Jesús el 4 de abril de 1515. En su interior todavía se conserva la pila gótica del siglo XV en la que recibió el bautismo.
La iglesia tiene origen románico, pero fue reformada profundamente a comienzos del siglo XVI, por lo que hoy predominan las formas góticas con elementos renacentistas. Antes de entrar, fíjate en la portada, cuyos arcos están decorados con bolas y flores. Dentro destaca la bóveda de crucería estrellada que cubre la nave central, a cuyos lados se abren varias capillas. La torre de ladrillo es posterior, de finales del siglo XVII.

Palacio de Polentinos
Desde la Plaza del Mercado Chico puedes continuar por la calle Vallespín hasta el Palacio de Polentinos, construido a comienzos del siglo XVI como residencia de la familia Contreras. Su nombre actual procede de uno de sus propietarios posteriores, el conde de Polentinos. Antes de entrar, detente en su portada plateresca, decorada con escudos, medallones y motivos militares.
En el interior te espera un patio renacentista de dos alturas, con columnas de granito que sostienen dinteles tallados en lugar de arcos. Fíjate en los medallones y los escudos que decoran las galerías, así como en las diferencias entre las columnas de la planta baja y las del piso superior, de menor altura.
El palacio fue sede de la Academia de Intendencia desde 1875 y actualmente alberga el Archivo General Militar de Ávila y el Museo de Intendencia. Puedes aprovechar la visita para conocer esta colección, dedicada al cuerpo encargado de tareas como el abastecimiento y el equipamiento del Ejército.

Portada del antiguo hospital de Santa Escolástica
De camino hacia el convento de Santa Teresa, merece la pena detenerse ante la portada del antiguo Hospital de Santa Escolástica, uno de los pocos restos que se conservan de este edificio. El hospital fue fundado a comienzos del siglo XVI por Pedro López de Calatayud, deán de la Catedral de Ávila, para atender a los enfermos. La portada, realizada en 1506 por el maestro Pedro de Viniegra, conserva la decoración gótica en sus dos arcos de medio punto, adornados con motivos florales.

Museo de Santa Teresa de Jesús
La siguiente parada es el Museo de Santa Teresa de Jesús, instalado en la cripta de la iglesia y el convento construidos sobre el solar de su casa natal. Es un buen lugar para conocer mejor a Teresa de Cepeda y Ahumada, la escritora y religiosa abulense que reformó el Carmelo y se convirtió en una de las grandes figuras de la literatura y la espiritualidad españolas. El recorrido te permitirá acercarte a su vida y su pensamiento, y poner en contexto otros lugares teresianos que encontrarás durante estos dos días por Ávila.

Basílica y casa natal de Santa Teresa de Jesús
Después del museo, puedes entrar en la Basílica de Santa Teresa de Jesús, construida sobre el solar de la casa donde nació la santa en 1515. El templo forma parte del convento de los carmelitas descalzos y se levantó entre 1629 y 1636, siguiendo el proyecto de fray Alonso de San José. En su fachada barroca verás una imagen de Santa Teresa y varios escudos, entre ellos los de sus familias, los Cepeda y los Ahumada.
El lugar más significativo es la capilla de Santa Teresa, situada en el espacio que ocupaban las habitaciones de la vivienda familiar. De hecho, la iglesia tiene una orientación poco habitual porque se quiso hacer coincidir la zona del altar mayor con los aposentos donde nació. Puedes completar el recorrido acercándote a la Sala de las Reliquias, situada en la misma plaza y separada del museo que has visitado en la cripta.

Palacio de Superunda
Muy cerca de la basílica se encuentra el Palacio de Superunda, una residencia renacentista construida a finales del siglo XVI. Su fachada de granito, con dos torres y balcones coronados por escudos, da paso a un patio de columnas que sostienen dinteles en lugar de arcos. Es uno de los palacios de Ávila que mejor conservan su estructura original, así que merece la pena entrar para conocerlo por dentro.
En el siglo XX fue la casa del pintor italiano Guido Caprotti, que se instaló en Ávila en 1916 y acabó comprando el edificio. Por ello, allí podrás ver muchos de sus cuadros, junto con mobiliario del palacio que recrea los salones principales.

Torreón de los Guzmanes
Junto al Palacio de Superunda, en la plaza del Corral de las Campanas, se encuentra el Torreón de los Guzmanes, también conocido como Palacio de los Mújica. Fue construido a comienzos del siglo XVI y llama la atención por su gran torre cuadrangular, que le da un aspecto de fortaleza. Si miras hacia arriba, verás las almenas con forma de trébol y las pequeñas torres salientes de las esquinas, con estrechas aberturas defensivas.
Actualmente el edificio es la sede de la Diputación Provincial de Ávila y cuenta también con una sala de exposiciones. Al torreón no se puede subir, pero sí acceder al patio porticado de dos alturas, decorado con motivos florales y escudos nobiliarios.
En principio, en las antiguas caballerizas se encuentra el museo Vetonia, un espacio dedicado a la cultura de los vettones, aunque yo no vi ninguna referencia cuando entré a ver el patio. Cuando vayas, puedes preguntar por ello para que te indiquen si está abierto. Ten en cuenta que es un edificio administrativo, por lo que en fin de semana suele estar cerrado.

Palacio de los Dávila
La siguiente parada que te propongo hacer es el Palacio de los Dávila, uno de los mejores ejemplos de residencia medieval fortificada que se conservan en Ávila. Está adosado a la parte sur de la muralla, junto a la Puerta del Rastro, y sus zonas más antiguas datan del siglo XIII, aunque se fue ampliando hasta el XVI. Sus gruesos muros de granito, las almenas y las pocas ventanas dejan clara su función defensiva: además de vivienda noble, era una auténtica fortaleza dentro de la ciudad.
Al recorrer su fachada, fíjate en las grandes puertas de arco de medio punto y en los relieves que aparecen sobre una de ellas, con dos figuras de salvajes encadenados y dos caballeros con trompetas. También encontrarás ventanas de distintas épocas, que permiten apreciar cómo fue cambiando el edificio a lo largo de los siglos.
La más conocida es la ventana renacentista que Pedro Dávila mandó abrir en 1541, bajo la que puede leerse «Donde una puerta se cierra, otra se abre». La inscripción recuerda el conflicto entre la familia y las autoridades por un acceso particular abierto en la muralla sin autorización. Tras recibir la orden de cerrarlo, los Dávila respondieron años después con esta ventana, convertida en una de las curiosidades más famosas del palacio.
Si cruzas la Puerta del Rastro, podrás ver también la galería mirador del siglo XVI que se abre sobre el arco de la muralla. Ahora bien, después te recomiendo volver a entrar para seguir el recorrido hacia el siguiente punto.

Iglesia de San Ignacio de Loyola
En la plaza del Teniente Arévalo se encuentra la Iglesia de San Ignacio de Loyola, también conocida como Santo Tomé el Nuevo. Su historia comienza en el siglo XVII, cuando Diego de Guzmán adquirió unas casas nobles del conjunto de los Dávila para instalar a los jesuitas.
Los edificios se adaptaron como iglesia, colegio y hospicio, aunque todavía conservan ventanas y otros elementos que recuerdan su pasado como residencia palaciega. En el interior encontrarás tres naves, una cúpula y varios retablos barrocos y churriguerescos. Uno de sus detalles más singulares son las tribunas elevadas que recorren las naves laterales.
Tras la expulsión de los jesuitas en 1767, las dependencias del colegio se convirtieron en Palacio Episcopal, mientras que la iglesia pasó a ser la parroquia de Santo Tomé el Nuevo. Este nombre permite distinguirla de Santo Tomé el Viejo, otro templo de Ávila que encontrarás fuera de la muralla y que es una de las sedes del Museo de Ávila.

Muralla de Ávila (tramo Alcázar)
Para completar la visita a la muralla, te propongo subir ahora al tramo del Alcázar, que habíamos dejado pendiente al comenzar el día. El acceso está en la plaza de Adolfo Suárez, junto a la Puerta del Alcázar. Este recorrido está separado del que has hecho desde la Casa de las Carnicerías y también está incluido en la Ávila Card, aunque te recomiendo revisar el horario de cierre (sobre todo en invierno).
Desde arriba podrás contemplar la Plaza del Mercado Grande y la iglesia de San Pedro, además de los tejados de la ciudad intramuros. Es una perspectiva diferente a la del primer paseo y una buena ocasión para observar de cerca las almenas y los grandes torreones que protegen esta entrada de Ávila. La Puerta del Alcázar, con sus dos torres unidas por un puente en la parte superior, es una de las más monumentales del recinto.

Paseo del Rastro
Después de bajar del tramo del Alcázar, te propongo terminar el día caminando por el Paseo del Rastro, que discurre junto a la cara exterior de la muralla por su lado sur. Es uno de los mejores lugares para ver el atardecer en Ávila, ya que tendrás unas bonitas vistas hacia el Valle Amblés y los barrios del sur de Ávila, destacando la vista del campanario de la Iglesia de Santiago. También puedes acercarte a la Puerta del Rastro para ver la galería mirador del Palacio de los Dávila si no lo habías hecho antes.

Qué ver en Ávila en 2 días: día 2 – extramuros
Después de dedicar la primera jornada a recorrer el casco histórico, el segundo día de esta ruta por Ávila toca descubrir los monumentos que se encuentran fuera de la muralla. Más allá de sus puertas te esperan iglesias, monasterios y museos, y también habrá tiempo para contemplar el recinto amurallado desde fuera y acercarte a uno de los miradores más conocidos de la ciudad.
Para esta jornada, ten a mano la Ávila Card, ya que podrás seguir utilizándola en varios de los monumentos del recorrido mientras esté dentro de sus 48 horas de validez. A la hora de visitar las iglesias, ten en cuenta que suelen estar cerradas y en muchos casos solamente las podrás ver si coincides con el horario de misa. Además, te advierto de que las visitas están más repartidas que el primer día, así que te recomiendo ponerte un calzado cómodo, porque vas a recorrer distancias caminando más grandes que las del día anterior.
Iglesia de Santiago
Para comenzar el segundo día, te propongo retomar el recorrido donde lo dejamos la tarde anterior, en el Paseo del Rastro. Desde aquí puedes bajar hacia la Iglesia de Santiago, cuyo campanario viste desde el paseo. Lo que más llama la atención desde fuera es precisamente esto, su torre de planta octogonal, única en Ávila, rematada por el campanario y un chapitel de pizarra.
El interior tiene una sola nave, con capillas entre los contrafuertes y una gran capilla mayor. Según la tradición, aquí se armaba a los caballeros de la Orden de Santiago, lo que ayuda a entender la presencia de conchas en todas partes, símbolo del apóstol.

Real Monasterio de Santo Tomás
Desde la Iglesia de Santiago puedes continuar hasta el Real Monasterio de Santo Tomás. Las obras comenzaron en 1482 por deseo de Hernán Núñez de Arnalte, tesorero de los Reyes Católicos. Tras su muerte, su esposa, María Dávila, y fray Tomás de Torquemada llevaron adelante el proyecto, que contó también con el apoyo de los monarcas. Además de convento dominico, el monasterio fue residencia real y sede de una universidad.
En la iglesia destacan el retablo mayor de Pedro Berruguete y el sepulcro del príncipe don Juan, hijo de los Reyes Católicos y heredero de sus coronas. Durante la visita también podrás conocer el coro y detenerte en su sillería gótica de madera.
Otra de las razones para acercarse hasta aquí son sus tres claustros: del Noviciado, del Silencio y de los Reyes. El primero es el más antiguo y pequeño, con un curioso pozo situado en un lateral. En el del Silencio, también llamado de los Difuntos porque allí se enterraba a los frailes, fíjate en los yugos y las flechas de los Reyes Católicos que decoran la galería superior. El de los Reyes es el más amplio y luminoso de los tres y era donde estaba el palacio de verano de los monarcas.
La visita incluye también el Museo de Arte Oriental, con piezas de China, Japón, Vietnam y Filipinas reunidas por los misioneros dominicos, y el Museo de Ciencias Naturales y Taxidermia.

Convento de San José
Desde el monasterio, puedes darte un paseo (cuesta arriba, eso sí) hasta el Convento de San José, conocido en Ávila como Las Madres, fue la primera fundación de Santa Teresa de Jesús. Se inauguró el 24 de agosto de 1562 y marcó el comienzo de la reforma del Carmelo, con una comunidad que buscaba recuperar una vida de mayor pobreza, oración y clausura. Sacar adelante el proyecto no fue sencillo: Teresa contó con el apoyo de familiares y benefactores, pero también tuvo que hacer frente a la oposición de parte de la ciudad.
El convento comenzó en unas casas adaptadas para alojar a las religiosas y fue ampliándose con el tiempo. La iglesia actual es posterior, de comienzos del siglo XVII, y fue diseñada por Francisco de Mora. Su fachada, con un pórtico de tres arcos y un frontón triangular, se convirtió en modelo para otras iglesias carmelitas.
La iglesia es la parte que se visita, y en el interior destaca la capilla de los Guillamas, donde se conservan los monumentos funerarios de esta familia con sus figuras en actitud de oración. Al lado, puedes entrar en el Relicario Teresiano del Convento de San José, donde se conservan reliquias y recuerdos de Santa Teresa de Jesús.

Plaza del Mercado Grande
Después de visitar el Convento de San José, puedes acercarte a la Plaza del Mercado Grande, también llamada Plaza de Santa Teresa. Se encuentra frente a la Puerta del Alcázar y es uno de los principales puntos de encuentro de Ávila. Aunque ya la habrás visto desde lo alto del adarve, ahora toca recorrerla a pie.
En un extremo se levanta la Iglesia de San Pedro, con su gran rosetón (te hablo luego de ella), y en el otro, los dos torreones de la Puerta del Alcázar. En mitad de la plaza, encontrarás el monumento a las Grandezas de Ávila, conocido popularmente como La Palomilla, realizado en 1882. Por último, los soportales, con bares y comercios, son también una buena opción para hacer una pausa durante la ruta.

Iglesia de San Pedro Apóstol
Presidiendo la Plaza del Mercado Grande se encuentra la Iglesia de San Pedro Apóstol, uno de los principales templos románicos de Ávila. Su construcción comenzó en el siglo XII y se prolongó hasta el XIII, por lo que también incorpora elementos que anuncian el gótico. Además de su importancia religiosa, tuvo un papel destacado en la historia de la ciudad: en su atrio, los monarcas juraban respetar los fueros de Castilla.
Lo que más llama la atención de su fachada es el gran rosetón situado sobre la portada, cuya entrada está rodeada por seis arquivoltas sin decoración. Te recomiendo rodear también el edificio para observar sus tres ábsides y los detalles esculpidos en la piedra, con motivos vegetales, animales y escenas bíblicas. La portada norte es la más ornamentada y conserva las características rosetas que aparecen en otros monumentos abulenses.

Iglesia de Santa María la Antigua
Detrás de la Iglesia de San Pedro puedes acercarte a Santa María la Antigua, que formó parte de un antiguo convento de monjas benedictinas. Aunque el edificio ha cambiado con el tiempo, conserva su ábside semicircular y la portada norte de época románica.

Museo de Ávila
La siguiente parada que te propong es el Museo de Ávila, situado en dos edificios en el entorno de la plaza de Nalvillos. El edificio principal está en la Casa de los Deanes, un palacio renacentista del siglo XVI que fue construido como residencia del deán de la Catedral. Antes de recorrer las salas, fíjate en su fachada de granito y en el patio central, con dos galerías de arcos de ladrillo sobre columnas de piedra.
La exposición te permite conocer la historia de Ávila y su provincia desde la prehistoria hasta el siglo XIX, con piezas arqueológicas, obras de arte y objetos de la vida cotidiana. Durante el recorrido encontrarás testimonios del pasado vetón y romano, así como de la presencia de las comunidades judía y musulmana. También hay una sección dedicada al mundo rural, con trajes, telares, cestería y utensilios de oficios como la agricultura, la ganadería o la cantería.
El otro edificio es un almacén visitable en la Iglesia de Santo Tomé el Viejo, donde se exponen piezas de mayor tamaño, como verracos, mosaicos, estelas funerarias y elementos arquitectónicos.

Basílica de los santos Vicente, Sabina y Cristeta
A pocos pasos del museo puedes visitar la Basílica de los santos Vicente, Sabina y Cristeta, conocida habitualmente como San Vicente. Se encuentra frente a la puerta de la muralla del mismo nombre y se levantó en el lugar donde, según la tradición, fueron martirizados estos tres hermanos cristianos a comienzos del siglo IV. El edificio actual comenzó a construirse en el XII e incorpora también elementos que anuncian el gótico.
Antes de entrar, merece la pena rodear el templo para observar sus tres ábsides y la galería porticada del lado sur. En el interior, destaca el cenotafio de los santos Vicente, Sabina y Cristeta, una de las grandes obras de la escultura románica española. Sus relieves narran la detención, la huida y el martirio de los tres hermanos, como una historia contada en piedra. Es un monumento conmemorativo, no el lugar donde se encuentran sus restos, y está protegido por un baldaquino de madera policromada añadido en el siglo XV.
La visita continúa en la cripta, situada bajo la cabecera, donde puedes ver la roca que la tradición identifica como el lugar donde fueron depositados los cuerpos de los tres hermanos tras su martirio. Allí también se conserva la imagen de la Virgen de la Soterraña, del siglo XV, a la que Santa Teresa tenía devoción.

Iglesia de San Andrés
Desde la Basílica de San Vicente puedes continuar hacia la Iglesia de San Andrés, situada en el barrio de Ajates, un arrabal medieval donde trabajaban los canteros. Fue construida en el segundo cuarto del siglo XII y es otra de las paradas para conocer el románico de Ávila fuera del recinto amurallado.
En el exterior destaca su cabecera de tres ábsides, con el central más grande y ornamentado que los laterales. Fíjate especialmente en los capiteles y sus figuras talladas. La torre, junto a la portada occidental, se añadió después, a partir del siglo XIV.

Monasterio de la Encarnación
También en esta zona de la ciudad tienes el Monasterio de la Encarnación, donde Santa Teresa ingresó como novicia en 1535 y vivió durante unos 27 años. Aquí hizo sus votos, llegó a ser priora y comenzó a preparar la reforma del Carmelo que después pondría en práctica en el Convento de San José. Es, por tanto, uno de los lugares fundamentales para conocer su historia en Ávila.
La comunidad se fundó dentro de la muralla en el siglo XV y se trasladó a este emplazamiento a comienzos del XVI. El edificio fue reformándose con el tiempo, especialmente la iglesia, cuyo interior adquirió su aspecto barroco en el siglo XVIII. La celda que ocupó Teresa se transformó primero en oratorio y después en la capilla de la Transverberación, inaugurada en 1717. Allí se puede ver aún dicha celda.
Durante la visita puedes conocer el Museo Teresiano, con pinturas, esculturas, piezas de orfebrería, cartas y recuerdos de Santa Teresa y San Juan de la Cruz. Este último fue capellán y confesor de las religiosas entre 1572 y 1577, y entre las piezas más destacadas se conserva un pequeño dibujo suyo de Cristo en la cruz. En la iglesia puedes ver aún el confesionario.

Iglesia de San Martín
Desde el Monasterio de la Encarnación puedes volver hacia la muralla haciendo una parada en la Iglesia de San Martín. Tiene origen románico, aunque las reformas de los siglos XVI y XVIII transformaron profundamente el edificio medieval.
Su elemento más llamativo es la torre del siglo XIV, con una base de granito y un cuerpo superior de ladrillo de estilo mudéjar. Como curiosidad, en el muro sur se reutilizaron dos aras romanas, antiguos altares de piedra.

Ermita de San Segundo
Continuando hacia el río Adaja llegarás a la Ermita de San Segundo, un templo románico construido entre 1130 y 1160. Originalmente estuvo dedicado a San Sebastián y Santa Lucía, pero cambió de advocación tras el hallazgo, en 1519, de unos restos identificados como los de San Segundo, considerado el primer obispo de Ávila. Las reliquias fueron trasladadas posteriormente a la Catedral, donde cuentan con una capilla propia.

Tenerías de San Segundo
Junto a la ermita se encuentran las Tenerías de San Segundo, los restos de un antiguo complejo artesanal dedicado al curtido de pieles. Las excavaciones arqueológicas permitieron recuperar estas instalaciones, que pudieron estar en funcionamiento desde finales del siglo XIV.
Su ubicación junto al Adaja recuerda la importancia del río para los oficios de la ciudad medieval. El curtido necesitaba abundante agua y era una actividad que se realizaba fuera de la muralla, junto a otros trabajos como los tintes y los molinos.

Puente medieval de Ávila
Junto a la Ermita de San Segundo puedes acercarte al puente medieval sobre el río Adaja, también conocido como puente romano o puente viejo. Su origen podría remontarse a época romana, aunque el actual fue reconstruido en el siglo XII y reformado en otras ocasiones. Durante siglos permitió comunicar la ciudad con la orilla opuesta del río, hasta que la construcción de un puente nuevo desplazó el tráfico.
El puente tiene cinco arcos y conserva materiales de sus distintas etapas constructivas. Te propongo cruzarlo y detenerte un momento para contemplar el río y la muralla desde esta parte baja de Ávila. Después puedes continuar hacia los Cuatro Postes, la última parada de este recorrido de dos días por la ciudad.

Mirador los 4 Postes
Para terminar esta ruta por Ávila, te propongo cruzar el Adaja y subir hasta el Mirador de los Cuatro Postes, uno de los mejores lugares para contemplar la ciudad amurallada. El monumento que da nombre al mirador es el humilladero de San Sebastián, construido en 1566. Está formado por cuatro columnas dóricas de piedra, unidas por dinteles decorados con el escudo de Ávila, que rodean una cruz de granito. Según la tradición, en este lugar el tío de Santa Teresa encontró a la niña y a su hermano Rodrigo cuando habían escapado de casa con la intención de buscar el martirio.
Junto al mirador encontrarás también las letras de Ávila, donde puedes hacerte una foto de recuerdo con la ciudad amurallada al fondo.
Si puedes, haz coincidir la visita con el atardecer y quédate hasta que se ilumine la muralla. Así verás cómo cambia la ciudad con las últimas luces del día y podrás fotografiarla también de noche. Es una buena forma de despedirte de Ávila antes de regresar al centro para cenar.

Tarjeta turística Ávila Card
Como te decía al principio, si vas a seguir esta ruta por Ávila en dos días y quieres entrar en sus principales monumentos, te recomiendo conseguir la Ávila Card. Esta tarjeta turística reúne las visitas de pago en una sola entrada y tiene una validez de 48 horas, por lo que encaja muy bien con una escapada de fin de semana.
El precio individual es de 15 euros y te permite acceder una vez a cada espacio incluido. Con subir a la muralla, visitar la Catedral y entrar al Museo de Santa Teresa de Jesús, por ejemplo, ya lo tienes amortizado. Además, en muchos de los monumentos te darán audioguía gratuita, ya sea física o para descargar en el móvil.
Los monumentos y museos que figuran en la Ávila Card son:
- Muralla de Ávila
- Catedral de El Salvador
- Real Monasterio de Santo Tomás
- Monasterio de la Encarnación
- Basílica de San Vicente
- Museo de Santa Teresa
- Museo de Ávila
- Palacio de Superunda
- Convento y museo de San José
- Hornos postmedievales
- Palacio de Polentinos
- Capilla de Mosén Rubí
- Tenerías de San Segundo
- Centro de Interpretación del Misticismo
Puedes adquirirla en el Centro de Recepción de Visitantes, entre la muralla y la iglesia de San Vicente. Te darán un librillo con una breve información de los monumentos y un ticket con un QR, que es lo que debes presentar en cada lugar para acceder (no es una tarjeta como tal). En el centro también puedes conocer los horarios de cada uno de los lugares incluidos, y también si hay alguno cerrado temporalmente. En mi caso, por ejemplo, estaban cerrados las Tenerías de San Segundo y el Centro de Interpretación del Misticismo.
Cómo llegar a Ávila
Para visitar Ávila, puedes llegar en tren, autobús o coche, tanto desde Madrid como desde otras ciudades de Castilla y León, como Salamanca, Segovia o Valladolid. Una vez allí, podrás recorrer a pie los principales lugares de interés, aunque algunas visitas extramuros requieren caminar algo más.
Viajar a Ávila en tren
El tren es una opción muy cómoda para llegar a Ávila. No hay AVE, pero sí servicios de Media Distancia y regionales desde Madrid, Valladolid o Salamanca. Yo de hecho fui en tren desde Valladolid.
La estación de Ávila se encuentra a unos 15 minutos de la muralla caminando, así que puedes ir andando a tu alojamiento o utilizar el autobús urbano o un taxi si lo prefieres. Antes de comprar los billetes, compara los horarios de ida y vuelta para aprovechar bien las dos jornadas.

Cómo llegar a Ávila en autobús
Otra posibilidad es viajar en autobús desde Madrid, Segovia o Salamanca. La estación de autobuses de Ávila está detrás de la de tren, así que desde allí también puedes continuar a pie, en autobús urbano o en taxi hasta tu hotel.
Cómo ir a Ávila en coche
Si prefieres viajar en coche, puedes llegar a Ávila por carretera por las siguientes vías de acceso: A-50 desde Salamanca, la AP-51 desde la AP-6, la N-110 desde Segovia y la N-403 desde Valladolid o Toledo. Una vez en la ciudad, te recomiendo consultar con tu alojamiento dónde aparcar y hacer el recorrido a pie.
Excursiones a Ávila
Si estás de viaje en Madrid y tienes poco tiempo, otra opción es visitar Ávila en una excursión organizada. Así no tendrás que preocuparte por el transporte y podrás conocer algunos de los lugares más destacados de la ciudad con una guía. Eso sí, estas excursiones suelen ser de un día, por lo que tendrás menos tiempo que en la ruta de dos jornadas que te propongo en este artículo.
Una de las opciones es la excursión a Ávila y Segovia de Civitatis. Otra, la excursión a Ávila y Salamanca en GetYourGuide. Ambas te permiten visitar dos ciudades desde Madrid en un mismo día, e incluyen el transporte en autobús. Las entradas a los monumentos son opcionales, aunque yo te aconsejo añadirlas.
El Camino de Santiago por Ávila
Puede que durante tu paseo encuentres alguna flecha amarilla y te preguntes qué hace allí. Pues bien, eso significa que también puedes llegar a Ávila por los Caminos de Santiago de Levante y del Sureste. Estas dos rutas jacobeas parten de Valencia y Alicante, respectivamente, y comparten parte de su recorrido hacia Santiago de Compostela.
Después de atravesar el Sistema Central y llegar a la capital abulense, los peregrinos continúan hacia Gotarrendura, Arévalo y Medina del Campo. Más adelante, los itinerarios se separan para buscar distintas conexiones con la Vía de la Plata.
Si quieres conocer más de la peregrinación, en otro post te cuento cómo hacer el Camino de Santiago sola

Dónde dormir en Ávila
Para esta escapada de dos días, te recomiendo alojarte dentro de la muralla, ya que te permite tener cerca buena parte de los monumentos y salir a pasear por el casco histórico cuando termina el día. También encontrarás bares y restaurantes por la zona para cenar sin tener que desplazarte demasiado.
Yo me alojé en el Hotel El Rastro, situado frente al Torreón de los Guzmanes y el Palacio de Superunda. Me quedé en una habitación individual con baño privado muy acogedora. Todo estaba muy limpio y en el hotel hay un restaurante, aunque no sirven desayunos. Si quieres mirar otras opciones, aquí puedes echar un vistazo y reservar:

Espero que esta ruta te ayude a preparar tu viaje a Ávila. Un fin de semana da para pasear por la muralla, visitar sus principales monumentos y conocer algo más de la historia de Santa Teresa, además de hacer alguna pausa para probar la gastronomía abulense, como las yemas y el chuletón. ¡Una escapada de lo más completa!
Este post forma parte de la guía para viajar sola por España
Viajera y fundadora de Quiero Viajar Sola. Desde que comencé a viajar sola en 2016 siempre tuve una inquietud: motivar a otras mujeres a viajar solas. Para ello, decidí crear este blog en 2018, en el que te cuento todos los viajes que he realizado en solitario en estos 10 años como viajera independiente y te doy consejos para que puedas organizar tu viaje por libre y disfrutar recorriendo el mundo en solitario.

Por qué puedes confiar en Quiero Viajar Sola
En estos 10 años viajando sola por todo el mundo he recorrido muchos países y destinos de los que puedo darte consejos en base a mi experiencia. Puedo recomendarte lugares para visitar, dormir, cómo moverte, etc., y eso es lo que encontrarás en cada artículo de este blog de viajes. Complemento la información con mis redes sociales, sobre todo Instagram, donde puedes ver casi en tiempo real los lugares por los que viajo sola cada vez que estoy en una nueva aventura.
Además, este blog ha sido galardonado en varias ocasiones (entre los premios recibidos están el Premio a la Mejor Marca Personal en Viajes y Turismo en los Premios Día de Internet en 2024 y el Premio 20Blogs al Mejor Blog de Viajes en 2021) y he aparecido en numerosos medios de comunicación, tanto en España como en Latinoamérica (El País, La Sexta Noticias, ELLE Argentina, El Sol de México, Radio Marca…).
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