Está considerada la ciudad más joven de Francia, y es que una de cada dos personas tiene menos de 30 años y hay muchísimos universitarios. Cuando la visité en 2018 se estaba poniendo de moda y es la ciudad que más sigue creciendo en todo el país. ¡Te cuento qué ver en Montpellier y por qué tienes que ir a conocerla!
- Plaza de la Comedia
- Rue de la Loge
- Rue du Bras de Fer
- Iglesia de San Roque
- Iglesia de Santa Ana
- Arco del Triunfo de Montpellier
- Acueducto de San Clemente
- Jardín Botánico de Montpellier
- Facultad de Medicina
- Catedral de San Pedro
- Mikvé medieval
- Torre del Babote
- Barrio Antigone
- Río Lez y el Árbol Blanco
- Playas de Montpellier

Qué ver en Montpellier
La historia de Montpellier se remonta al siglo X, cuando comenzó a desarrollarse como un importante núcleo comercial en el sur de Francia. A diferencia de muchas ciudades medievales de la región, Montpellier no nació alrededor de un castillo o una catedral, sino como un próspero centro mercantil situado en una posición estratégica entre el Mediterráneo y las rutas comerciales del interior. Durante la Edad Media vivió un gran auge gracias al comercio de telas, especias y medicinas, y en el siglo XIII ya era conocida en toda Europa por su prestigiosa universidad, una de las más antiguas del continente, especialmente famosa por su facultad de medicina.
En el siglo XIII se integró en la Corona de Aragón, lo que fortaleció aún más sus relaciones comerciales con el Mediterráneo. Más tarde, en el siglo XIV, fue vendida al rey de Francia, pasando a formar parte definitivamente del reino francés. Durante los siglos XVII y XVIII la ciudad experimentó importantes reformas urbanísticas, como la creación de elegantes plazas y paseos, que dieron a Montpellier parte de su aspecto actual.
Todo esto se puede ver mientras paseas por el Écusson, el casco histórico de la ciudad. Este barrio medieval está formado por un entramado de calles estrechas, plazas llenas de vida y edificios históricos que reflejan siglos de historia. Es la zona perfecta para disfrutar de terrazas, pequeñas tiendas y el ambiente universitario que sigue caracterizando a Montpellier hoy en día. Si te apetece, puedes hacer un free tour por esta zona para tomar contacto con la ciudad.
Plaza de la Comedia
El mejor punto de partida para explorar el centro de la ciudad es la Plaza de la Comedia, y es que es el punto de encuentro oficial de los habitantes de Montpellier. El elemento más reconocible de la plaza es la fuente de las Tres Gracias, una elegante fuente del siglo XVIII coronada por las figuras mitológicas de Aglaea, Eufrósine y Talía.
En uno de los extremos de la plaza se alza el edificio de la Opéra Comédie, un elegante edificio del siglo XIX que siempre ha sido uno de los centros culturales más importantes de la ciudad. Además de su valor arquitectónico e histórico, la Place de la Comédie es también un importante nodo de transporte y acceso al centro histórico. Desde aquí parten varias calles que conducen al interior del Écusson, llenas de tiendas, boutiques y edificios históricos.
También junto a la plaza se extiende la Esplanada Charles de Gaulle, un espacio verde muy agradable para pasear. Su origen se remonta al siglo XVII, cuando se creó como un paseo público para los habitantes de Montpellier. Con el tiempo se fue transformando en un gran jardín urbano donde los ciudadanos podían pasear y reunirse.

Rue de la Loge
Desde la plaza, no dudes en tomar la Rue de la Loge, la principal calle peatonal, repleta de tiendas y artistas callejeros que lo llenan todo de música. El número 19 de esta calle tiene una particularidad. Más allá de ser una zapatería, fue el lugar en el que se cree que nació San Roque. Es el patrón de la ciudad y muchos lugares llevan su nombre (como la estación de tren Saint Roch).
Su nombre hace referencia a la antigua «loge», un edificio donde se reunían comerciantes y autoridades relacionadas con la actividad mercantil de la ciudad. Como curiosidad, cuando camines por esta calle y otras del écusson, fíjate en el suelo. Verás la concha característica del Camino de Santiago, y es que una de las muchas rutas de peregrinaje que llevan hasta la ciudad gallega pasan por aquí.

Rue du Bras de Fer
Otra calle que no te puedes perder es la Rue du Bras de Fer, también conocida como Arc en Ciel (Arcoíris). Es una pequeña y estrecha calle medieval que destaca por su decoración colorida, lo que la ha convertido en uno de los rincones más fotografiados de la ciudad. Sobre la calle cuelgan decenas de adornos de colores que hacen que sea un rincón imprescindible en esta era de Instagram.

Iglesia de San Roque
Muy cerca de donde termina la calle está la iglesia de San Roque de Montpellier rodeada de varias placitas. Está consagrada a San Roque, patrón de la ciudad, quien nació en Montpellier en el siglo XIV y es conocido por su labor cuidando a los enfermos durante las epidemias de peste.
La iglesia actual fue construida en el siglo XIX en estilo neogótico, ya que el templo original fue destruido durante la Revolución Francesa. Su fachada destaca por su aspecto sobrio y elegante, con un gran portal de piedra y una escultura de San Roque sobre la entrada. En el interior se pueden ver vidrieras, capillas laterales y diferentes representaciones dedicadas al santo, que recuerdan su importancia para la ciudad.

Iglesia de Santa Ana
De una iglesia, a otra. En este caso, la iglesia de Santa Ana destaca por su elegante silueta y por su característica torre campanario que se eleva sobre los tejados del casco antiguo. El edificio fue construido en el siglo XIX sobre los restos de una iglesia más antigua y su arquitectura sigue el estilo neogótico, muy popular en aquella época.
Aunque originalmente fue un templo religioso, hoy la antigua iglesia tiene una función diferente. En la actualidad alberga el Carré Sainte-Anne, un espacio cultural dedicado a exposiciones de arte contemporáneo. Junto a ella, tienes la plaza de Santa Ana, donde puedes tomar algo en sus terrazas.

Arco del Triunfo de Montpellier
El siguiente punto de la ruta que te propongo es el Arco del Triunfo, también conocido como Porte du Peyrou. Fue construido a finales del siglo XVII para glorificar al rey Luis XIV de Francia, conocido como el Rey Sol, y fue diseñado por el arquitecto François d’Orbay. Su construcción se inspiró en los antiguos arcos triunfales romanos, un estilo muy utilizado en la época para conmemorar victorias y rendir homenaje a los monarcas.
Con unos 15 metros de altura, es más pequeño que el famoso arco de París, pero posee un gran valor histórico y simbólico para la ciudad. Actualmente se puede visitar su interior y subir a la parte superior mediante visitas guiadas, desde donde tendrás unas bonitas vistas del centro histórico y del paseo del Peyrou.

Acueducto de San Clemente
Del otro lado del arco se extiende la esplanada de Peyrou. Se trata de una gran plaza con zona ajardinada donde descansar entre tanta visita a la ciudad. Al final del todo hay un pequeño estanque muy bonito, y desde él verás el acueducto de San Clemente. Es una construcción bastante reciente (1754) y se hizo para abastecer de agua potable a la ciudad, que en aquella época estaba en pleno crecimiento y necesitaba mejorar su sistema de suministro.
Con una longitud aproximada de 14 kilómetros, transportaba agua desde el manantial de Saint-Clément hasta el centro de Montpellier. Su parte más espectacular es el tramo de arcos de piedra situado en el boulevard de Les Arceaux, donde se pueden ver decenas de arcadas alineadas que recuerdan a la arquitectura romana.

Jardín Botánico de Montpellier
A pocos pasos del Acueducto tienes el Jardin des Plantes de Montpellier, uno de los jardines botánicos más antiguos de Francia. Fue fundado en 1593 por orden del rey Enrique IV de Francia con el objetivo de servir como espacio de estudio para los estudiantes de medicina de la prestigiosa Universidad de Montpellier. Desde sus inicios, el jardín estuvo dedicado al cultivo y estudio de plantas medicinales.
Con el paso de los siglos, el jardín fue ampliándose y diversificando sus colecciones botánicas. Actualmente alberga cientos de especies vegetales procedentes de distintas partes del mundo, incluyendo plantas mediterráneas, árboles exóticos, bambúes y plantas medicinales. Entre sus rincones más interesantes destacan el pequeño lago, las antiguas invernaderos y los espacios dedicados a colecciones científicas.

Facultad de medicina
Y ya que hablamos de la Universidad, el siguiente punto que visitar en Montpellier es su facultad de Medicina. Su origen se remonta al siglo XII, cuando la ciudad se convirtió en un importante centro de enseñanza médica. El complejo universitario ocupa parte del antiguo monasterio de Saint-Benoît y conserva varios espacios históricos muy interesantes. Uno de los más destacados es el anfiteatro de anatomía, construido en el siglo XIX, donde se impartían clases prácticas de medicina y que todavía se conserva como uno de los símbolos del centro.
A lo largo de su historia, la Facultad de Medicina de Montpellier ha formado a numerosas figuras destacadas de la ciencia y la medicina. Incluso personajes históricos como Nostradamus estudiaron en esta institución en el siglo XVI. Hoy en día sigue siendo una de las facultades de medicina más importantes de Francia y, además de su actividad académica, algunos de sus espacios históricos pueden visitarse.

Catedral de San Pedro
Al lado de la facultad puedes visitar la Catedral de Montpellier, que parece más una fortaleza que una iglesia. El edificio fue construido en el siglo XIV originalmente como iglesia de un monasterio benedictino fundado por el papa Urbano V, quien había estudiado en la Universidad de Montpellier. Tras los conflictos religiosos del siglo XVI, el templo sufrió importantes daños, pero fue restaurado y elevado al rango de catedral en el siglo XVII.
Uno de los elementos más llamativos de la catedral es su monumental pórtico de entrada, sostenido por dos enormes pilares cilíndricos que recuerdan a torres defensivas. En el interior podrás observar la nave principal, alta y luminosa, con grandes pilares que sostienen las bóvedas de crucería. Es más sencilla que otras catedrales góticas francesas, pero no faltan las vidrieras que dan un toque de color a la luz que entra en el templo.

Mikvé medieval
Algo que no todo el mundo conoce de Montpellier es el Mikvé. Este baño ritual judío data del siglo XII y se encuentra oculto bajo un edificio del centro histórico. Es, además, uno de los mikvés medievales mejor conservados de Europa. Se ubica en la rue de la Barralerie y yo lo visité haciendo el tour guiado de la Oficina de Turismo de la ciudad (desconozco si otros tours lo visitan o si se puede entrar de forma individual actualmente).
En la tradición judía, un mikvé es un baño utilizado para rituales de purificación. El de Montpellier está excavado bajo tierra y se accede a él a través de una escalera de piedra que desciende hasta una pequeña sala abovedada. Allí se encuentra la piscina alimentada por agua natural, un elemento imprescindible para que el baño tenga validez ritual según la ley judía.

Torre del Babote
Otro monumento histórico es la Torre del Babote, una de las pocas torres que se conservan de las antiguas murallas de Montpellier. Fue construida en el siglo XII como una de las puertas de acceso a la ciudad amurallada y, aunque muchas de las fortificaciones de la ciudad fueron demolidas a medida que Montpellier crecía, se logró conservar.
En el siglo XVIII la torre adquirió una nueva función cuando fue utilizada como observatorio astronómico por la Sociedad Real de Ciencias de Montpellier. Para ello se modificó su estructura y se añadió una parte superior adaptada a las observaciones científicas.

Barrio Antigone
Antigone es uno de los barrios más modernos de Montpellier. A diferencia del laberinto medieval del Écusson, Antigone destaca por su urbanismo ordenado, sus amplias avenidas y su arquitectura monumental de inspiración neoclásica. Este barrio fue construido a partir de la década de 1980 y su diseño fue encargado al arquitecto catalán Ricardo Bofill, quien creó un conjunto arquitectónico inspirado en la arquitectura de la antigua Grecia y Roma.
Uno de los lugares más conocidos del barrio es la Place du Nombre d’Or, una plaza rodeada de edificios y decorada con esculturas y fuentes. Desde allí parte una gran avenida peatonal que atraviesa todo el barrio hasta llegar al río Lez, la siguiente parada.

Río Lez y el Árbol Blanco
El Lez es el río que atraviesa Montpellier y, aunque durante siglos fue un río relativamente discreto, en las últimas décadas sus orillas se han transformado en una zona actual y muy agradable para pasear. Es un espacio perfecto para dar un paseo entre zonas verdes y edificios modernos.
De hecho, no te puedes perder uno de los edificios más llamativos junto al río, el Arbre Blanc (El Árbol Blanco), un rascacielos residencial inaugurado en 2019 que se ha convertido en uno de los iconos de la ciudad. Fue diseñado por el arquitecto japonés Sou Fujimoto junto con otros arquitectos europeos y lo reconocerás por sus balcones blancos que sobresalen en todas direcciones, creando la imagen de un árbol con ramas.

Playas de Montpellier
A unos 10 kilómetros de la ciudad se sitúa el mar Mediterráneo y, si visitas Montpellier en verano y tienes tiempo, te animo a que te acerques hasta ellas. Hasta aquí no llega el tranvía, pero sí algunos autobuses. También puedes alquilarte una bici y así sentir la brisa marina mientras haces un poquito de deporte.
Las zonas de Carnon y Palavas les Flotes son las más cercanas y las más concurridas. Allí podrás tomar el sol o caminar, practicar algún deporte náutico o tomar algo en uno de los chiringuitos tipo chill-out.
Cómo llegar a Montpellier
Montpellier se sitúa en el sur de Francia, en la región de Occitania. Está a unas dos horas de Marsella y a otras dos de la frontera con España y, aunque no está en la mismísima costa mediterránea, queda a escasos kilómetros. Podríamos decir que tiene una situación privilegiada, ya que cuenta con muchos días de sol al año, temperaturas suaves en invierno y cálidas en verano y está muy cerca de otras grandes ciudades, destinos pintorescos y lugares de naturaleza.
Puedes llegar a Montpellier en avión, pues tiene aeropuerto, en tren, la opción más sostenible, o en autobús, sin duda, la más barata. En caso de llegar al aeropuerto, éste se sitúa hacia el este de la ciudad. Puedes tomar la navette que te lleva hasta la Plaza de Europa, en el barrio de Antigona, y de ahí te puedes mover en tranvía a otros lugares. Si prefieres ir directa al alojamiento, también tienes taxis y traslados privados.
En caso de viajar en tren, llegarás a la estación de Saint Roch, en el centro de la ciudad. Por último, si llegas en autobús éste te dejará en Sabines y para llegar al centro deberás tomar la línea 2 de tranvía.

Dónde dormir en Montpellier
Montpellier es una ciudad que se puede ver en un día, pero si quieres ir hasta las playas o recorrer pueblos cercanos, puede ser una buenísima base de operaciones donde dormir. Yo me quedé en un apartamento haciendo intercambio de casas, así que no puedo recomendarte un alojamiento concreto donde alojarte. Aún así, aquí te dejo un enlace donde puedes ver los hoteles y apartamentos disponibles, su ubicación y precio y reservar:
Ya ves que hay lugares muy interesantes que ver en Montpellier. A mí me pareció un destino muy chulo para hacer una escapada de fin de semana o para incluso pasar hasta una semana recorriendo la zona. Montpellier es una ciudad bastante desconocida aún y por eso no te esperas esa cantidad de vida en la calle, las tiendas, las terrazas, ese espíritu joven que lo impregna todo. ¡Corre a visitarla!
Este post pertenece a la guía para viajar sola a Francia
Viajera y fundadora de Quiero Viajar Sola. Desde que comencé a viajar sola en 2016 siempre tuve una inquietud: motivar a otras mujeres a viajar solas. Para ello, decidí crear este blog en 2018, en el que te cuento todos los viajes que he realizado en solitario en estos 10 años como viajera independiente y te doy consejos para que puedas organizar tu viaje por libre y disfrutar recorriendo el mundo en solitario.

Por qué puedes confiar en Quiero Viajar Sola
En estos 10 años viajando sola por todo el mundo he recorrido muchos países y destinos de los que puedo darte consejos en base a mi experiencia. Puedo recomendarte lugares para visitar, dormir, cómo moverte, etc., y eso es lo que encontrarás en cada artículo de este blog de viajes. Complemento la información con mis redes sociales, sobre todo Instagram, donde puedes ver casi en tiempo real los lugares por los que viajo sola cada vez que estoy en una nueva aventura.
Además, este blog ha sido galardonado en varias ocasiones (entre los premios recibidos están el Premio a la Mejor Marca Personal en Viajes y Turismo en los Premios Día de Internet en 2024 y el Premio 20Blogs al Mejor Blog de Viajes en 2021) y he aparecido en numerosos medios de comunicación, tanto en España como en Latinoamérica (El País, La Sexta Noticias, ELLE Argentina, El Sol de México, Radio Marca…).
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Hola, muy buena información. Sabes cómo y dónde comprar tickets para un viaje en tranvía en Montpellier? En especifico, en la parada Sabines.
Gracias!
Hola Pamela,
En las paradas hay unas máquinas para comprar los billetes 🙂
Un saludo.