Francia es un país que me encanta. Sus ciudades me parecen elegantes y cuidadas y, sin duda, hay cientos de destinos que merece la pena visitar. En uno de mis viajes en solitario en 2017 decidí hacer una ruta por Occitania, así que hoy te cuento 10 cosas que hacer en Carcassonne, la famosa ciudadela medieval del sur del país. Tenía muchas ganas de visitarla y… ¿me gustó o me decepcionó? ¡Sigue leyendo!

Qué ver en Carcassonne
La historia de Carcassonne (Carcasona en español) se remonta a la época romana, cuando ya existía un asentamiento fortificado en este estratégico enclave del sur de Francia. Con el paso de los siglos, la ciudad fue creciendo y reforzando sus defensas, especialmente durante la Edad Media, cuando se convirtió en un importante bastión militar. Su ubicación entre rutas comerciales la hacía especialmente valiosa, lo que explica su imponente sistema de murallas y torres que hoy la han hecho famosa.
Uno de los momentos más decisivos de su historia tuvo lugar en el siglo XIII, durante la cruzada contra los cátaros. Carcassonne fue tomada por las tropas del rey de Francia, pasando a formar parte del dominio real y reforzando aún más su carácter defensivo. Con el tiempo, la ciudad fue perdiendo importancia estratégica y cayó en el abandono, hasta que en el siglo XIX fue restaurada por el arquitecto Viollet-le-Duc. Gracias a esta reconstrucción, hoy podemos disfrutar de una de las ciudades medievales mejor conservadas de Europa, Patrimonio de la Humanidad desde 1997.
Carcassonne es algo así como dos ciudades en una. De un lado del río Aude, la Bastida de San Luis, la ciudad moderna que, aún así, conserva su centro antiguo, con edificios antiguos y calles perfectamente alineadas alrededor de su plaza central. Del otro, la ciudad medieval, la joya de la ciudad, en lo alto de una colina. A continuación te cuento qué visitar en Carcassonne tanto de un lado de la ciudad como del otro.
Murallas de la ciudadela medieval
La joya de la Corona es la ciudadela medieval, así que lo primero que te recomiendo hacer es dirigirte hacia allí. Lo primero con lo que te encontrarás serán sus altas murallas que se extienden durante 3 kilómetros alrededor de toda la fortaleza. Gran parte de las lizas, el espacio entre los dos muros que rodean la ciudad, se puede recorrer y desde algunos puntos tendrás una bonita vista de la parte moderna de Carcasona.
Las murallas fueron una de las partes más controvertidas de la restauración de Viollet-le-Duc en el siglo XIX, y es que el arquitecto estaba acostumbrado a realizar este tipo de trabajos en el norte de Francia, donde los materiales y estilos de construcción son diferentes. Sus 52 torres fueron rematadas con cúpulas de pizarra en lugar de utilizar la teja de la zona, por lo que se prevé ir reformando de nuevo para adecuar el aspecto de la fortaleza a la tradición arquitectónica del sur del país.

Puerta Narbonense
Una vez hayas curioseado por esta zona, te recomiendo dirigirte a la Puerta Narbonnaise, llamada así por orientarse a la ciudad de Narbona. Es la principal puerta de entrada a la ciudadela medieval y está protegida por varias torres. Aquí también hay un elemento que suscitó cierta controversia tras la restauración de Viollet-le-Duc: se recreó un puente levadizo que nunca llegó a existir.
Una vez dentro, te recomiendo callejear todo lo que puedas. Toda la ciudadela se puede visitar por libre (excepto el Castillo Condal), así que aprovecha para admirar sus construcciones en piedra y el legado que la historia ha dejado entre sus muros. Ahora bien, si quieres enterarte de todo, también puedes contratar una visitar guiada.

Castillo Condal de Carcassonne
El lugar más protegido de toda la ciudadela medieval es el Castillo Condal. Fue construido en el siglo XII por la familia Trencavel, los antiguos vizcondes de Carcassonne. Para protegerlo, en el siglo XIII se construyeron a su alrededor un foso, murallas y nueve torres, y todo ello se puede apreciar aún hoy en día. Su función era proteger a la élite gobernante y controlar el conjunto de la ciudad en caso de conflicto.
En su interior hay un pequeño museo con algunos restos de esculturas, columnas, etc. y para visitarlo es necesario sacar entrada. La entrada también da acceso a pasear por las murallas, que, para mí, es lo más interesante, pues desde allí tendrás buenas vistas de la ciudadela y los alrededores.

Basílica de Saint-Nazaire
Entre las estrechas y empedradas callejuelas de la Ciudadela de Carcasona encontrarás muchos restaurantes, tiendas y hoteles, además de grandes edificios. Uno de ellos es la Basílica de Saint-Nazaire, construida entre los siglos XI y XIV. Combina dos estilos arquitectónicos: una parte románica, más sencilla y robusta, y una ampliación gótica que aporta altura, luz y elegancia. Fue la Catedral de Carcassonne hasta el año 1801 y, sin duda, uno de sus mayores atractivos son sus vidrieras, consideradas de las más bonitas del sur de Francia.

Teatro Jean Deschamps
El Teatro Jean Deschamps es uno de los espacios más curiosos de la ciudad medieval de Carcassonne. Se trata de un teatro al aire libre que aprovecha el entorno de las antiguas murallas para crear un escenario único. Su origen se remonta al siglo XX y hoy en día es uno de los escenarios principales del famoso Festival de Carcassonne, que cada verano reúne conciertos, obras de teatro y espectáculos en un entorno difícil de igualar.

Porte d’Aude
Una vez hayas visto toda la ciudadela y probado el cassoulet, puedes salir por la puerta de Aude. Es una de las entradas más bonitas y menos transitadas de la ciudad medieval de Carcassonne, en el lado oeste de la muralla. Su nombre proviene del río Aude, que discurre a sus pies, y su ubicación estratégica permitía controlar este acceso natural a la ciudad.

Puente Viejo de Carcassonne
Desde la puerta llegarás a la Iglesia de Saint Gimer, la cual puedes visitar, y, tomando la Rue de la Barbacane, llegarás al Puente Viejo. Fue construido en el siglo XIV y cruza el río Aude conectando la Bastide Saint-Louis (la parte moderna) con la Cité medieval. Desde allí tendrás unas bonitas vistas de la ciudadela, así que no dudes en parar para hacer tus fotos.

Place Carnot
Una vez en la zona moderna de la ciudad, conocida como la Bastida de San Luis, no puedes dejar de acercarte a la Place Carnot. Con su fuente de Neptuno, viene a ser el corazón de esta parte de la ciudad, llena de terrazas y cafeterías, ideal para un descanso. Los martes, jueves y sábados por la mañana encontrarás un mercado. Las calles aledañas están llenas de tiendas y hay edificios antiguos también. Entre ellos, el ayuntamiento de Carcassonne, que se construyó en el siglo XIX y fue en su día el Hotel Rolland.

Catedral de Saint-Michel
Otro monumento importante de Carcassonne es su Catedral. Dedicada a San Miguel, aunque se encuentre en la zona moderna de la ciudad no es ni mucho menos una construcción reciente. Data del siglo XIII, aunque ha sufrido varias remodelaciones, primero para añadirle un carácter defensivo, como su torre, y después para su conversión en Catedral. De aspecto sobrio por fuera, dentro conserva vidrieras del siglo XIV.
Canal du Midi
Además del río Aude, por Carcassonne también pasa el Canal du Midi o Canal del Mediodía, una importante obra de ingeniería del siglo XVII construida para transportar mercancías entre la ciudad de Toulouse y la laguna de Thau. A su vez, este canal conecta con el Canal de Garona entre Toulouse y Burdeos, constituyendo una vía navegable que perdura aún hoy día entre el océano Atlántico y el mar Mediterráneo. En esa época era muy común la construcción de canales en Europa y en España la prueba de ello es el Canal de Castilla.
En Carcassone podrás ver una de las esclusas del canal, así como tomar uno de los barcos que navegan un tramo. Si lo prefieres, también es posible caminar a sus orillas.
Cómo llegar a Carcassonne
Carcassonne es una ciudad de la región francesa de Occitania, situada en el sur del país. Se sitúa a medio camino entre Toulouse y Narbona y es uno de los lugares más visitados, no solo del sur de Francia, sino del país entero. Por ello, está muy bien comunicada, tanto con sus ciudades vecinas como con otras urbes europeas.
Cómo ir a Carcassonne en tren
Una de las maneras más cómodas de viajar a Carcassonne es en tren, y es que la estación está bastante céntrica, junto a la zona conocida como la Bastida de San Luis. Hasta allí llegan trenes de alta velocidad de SNCF desde otras ciudades francesas, así como trenes en colaboración con Renfe desde España. Yo viajé de hecho desde Barcelona a Carcassonne en uno de estos trenes. Es rápido y cómodo, además de poder ver bonitos paisajes cruzando los Pirineos o a orillas del mar Mediterráneo.
Si estás por la zona además tienes la opción de moverte en tren regional. Por ejemplo, para llegar desde Toulouse tienes el TER, que es un tren regional que hace el mismo recorrido que el tren de alta velocidad. Tarda un poquito más, pero es más económico.

Vuelos a Carcassonne
Carcassonne tiene un pequeño aeropuerto llamado Sud de France Carcassonne (CCF) que recibe vuelos desde algunas ciudades europeas, principalmente del Reino Unido e Irlanda. Si aterrizas en este aeropuerto, puedes tomar una navette (autobús) que cubre el trayecto hasta la zona de la Bastida de San Luis con varias paradas alrededor del centro.
Para llegar desde otros países, como España, lo mejor es volar a Toulouse. Una vez allí, en el aeropuerto puedes alquilar un coche para recorrer la Occitania o viajar hasta Carcassonne en transporte público.
Cómo llegar a Carcasona por carretera
Las principales carreteras de acceso a Carcassonne siguen el mismo recorrido que el tren, es decir, en línea desde Toulouse a Narbona. Así, la principal ruta sería la autopista de peaje A61, aunque si no quieres pagar, tienes también carreteras secundarias que te permitirán moverte por la zona.
Además, aunque no sea un medio de transporte muy común en Francia, también existen empresas de autobús que viajan a Carcassonne. Otra alternativa, aunque también en autobús, es tomar un tour desde Toulouse. No es exactamente un tour guiado, sino que incluye el transporte y algo de información sobre la ciudad y, una vez allí, tienes tiempo libre para visitarla a tu aire.
Dónde dormir en Carcassonne
Aunque Carcassonne es una ciudad que la gente suele visitar en el día desde Toulouse, yo me quedé a dormir allí para disfrutarla con calma. Tienes dos opciones: quedarte en la zona medieval o en la zona moderna. Yo te recomiendo la segunda (la Bastida de San Luis), ya que, en la ciudadela, una vez se van los turistas, se queda todo prácticamente vacío. En la zona moderna hay más ambientillo de terraceo y restaurantes, además de estar más cerca de los servicios principales y la estación. En mi caso me quedé en el Hotel de la Bastide, pero aquí puedes encontar otras opciones:
En resumidas cuentas, Carcassonne es bonito y como Patrimonio de la Humanidad debería estar en tu lista de lugares que ver en el sur de Francia. Ahora bien, bajo mi punto de vista está demasiado masificado y orientado al turista, por lo que no se llega a disfrutar del todo. En cualquier caso, ahora que sabes qué hacer en Carcasona ya no tienes excusa para visitarlo. Si lo haces fuera de puentes y temporada alta, seguro que está más tranquilo y te gusta más.
Este post pertenece a la guía para viajar sola a Francia
Viajera y fundadora de Quiero Viajar Sola. Desde que comencé a viajar sola en 2016 siempre tuve una inquietud: motivar a otras mujeres a viajar solas. Para ello, decidí crear este blog en 2018, en el que te cuento todos los viajes que he realizado en solitario en estos 10 años como viajera independiente y te doy consejos para que puedas organizar tu viaje por libre y disfrutar recorriendo el mundo en solitario.

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